• Revista Adynata

Elogio del pensamiento (fragmento) / Juan Carlos De Brasi

Actualizado: oct 25

En principio se trata de situar ciertas operaciones y elucidaciones de pensamiento. Situar aquí equivale a decidir, tomar una decisión respecto a sus cursos, por dónde derivaran. Esto pone en juego, enseguida, el asunto de la crítica y básicamente en un aspecto casi olvidado de ella. Se ha resaltado, a menudo, la idea de krisis –análisis segmentario, unitario, etc.– que yace en la crítica, pero se omite destacar la de krinein (decisión) que la acompaña. Y es la decisión como yo la llamaría de hacer que un pensamiento sea captado en una trama compleja y no en su nido autoral o en el texto literal de un precursor.

Es más, no se da la problemática de un autor determinado, sus referencias, referentes, afluencias, confluencias e influencias, sino es en el ámbito de la trama mencionada, donde el pensante queda liberado de la esclavitud de su “yo soy”, “yo creo”, “yo tengo la propiedad”, etc. Y no porque esto no sea así, sino porque en el campo del pensamiento deja de ser de ese modo. Pensar (i) es des-pertenecerse, volver impensable e imposible al “yo tengo”, al “es mío”.

Por otro lado esto funciona así tanto en el campo de las producciones científicas como en el de las producciones historiales. Si viéramos algunos períodos, ellos serían la prueba inequívoca de esa urdimbre sin propiedad ostensible. Recién con el derecho de autor, alrededor del siglo XV comienza a legitimarse una propiedad sustantiva, ligada a un nombre específico, a una unidad determinada, a una identidad definida que se especifica como autor e inmediatamente autoridad intelectual.


I

Por ese rumbo se instalan otras cuestiones que serán recurrentes, donde semblantea toda una dimensión de la formación y la distribución comunicativa.

La vieja versión platónica de las fuentes o neoplatónica de la emanación reaparece ahora con toda su fuerza y esplendor ligadas al problema de la identidad (ii), sea de un autor (identidad de origen y sentido), de un estilo (identidad de forma y manière) o de un discurso que se considera cerrado y compuesto por sus reglas de formación estrictas, es decir, por una cierta identidad lógica. Obviamente esto tiene algunas consecuencias que no nos apresuraremos a considerar favorables o desfavorables. En todo caso diremos que son consecuentes con los principios de tal posición.

En primer lugar la esencialidad (“Lacan es hegeliano” o “Freud es leboniano en tal o cual punto”). Después el reinado de la deuda mercantil (“este concepto o instrumento se lo debe a…”). En tercer lugar un régimen de captura (“esto es de, aquello pertenece a, lo de más allá está tomado de, etc.”). Como es notorio está presente siempre la remisión a una sustancia ya realizada en algún lado, en tanto Precursor (donde las cosas deben tomar un precurso, un curso previamente diseñado e inevitable) y no como un Predecesor que no autoriza ni desautoriza, sino que genera sólo un régimen abierto de afecciones.

De este modo la “quest” (misión) de la cuestión (ques-tion) será problemática orientada por la inagotabilidad de la pregunta; y no sólo teoremática resuelta por un conjunto de soluciones formales, su coherencia y sus reglas de construcción.


i En esta larga conclusión (Coda lunga), importada del área musical, que considera y se apoya en todo lo tratado anteriormente, ya uso como si fueran equivalentes pensar y pensamiento. En realidad los trato en un régimen legítimo de sustituciones, no como iguales sin más. Por eso las distinciones que fui resaltando siguen operando como suposiciones complejas.

ii La noción de identidad que manejo ahora es ajena al concepto de identidad como “lo Mismo” (tó àutó) que desarrollé en otra parte. En ella se estaba pensando la idea de pliegue. La identidad a que me refiero aquí es simplemente la usada en el documento de identidad, la yoica, lógica o estilística, es decir, la identidad compacta opuesta letra a letra a la modulada por el pliegue. A menudo se usa el mismo término para alejarse tanto de su uso como de su mención, es decir, para perderlo definitivamente de vista. Fuente: Algunas condiciones básicas para interpelar la problemática del pensamiento –Coda lunga–. En Elogio del pensamiento. EPBCN, Barcelona, 2015. La Cebra, Adrogué, 2015.


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