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  • Foto del escritorRevista Adynata

Encíclica / Guillermo GIampietro

Que el acumularse

de errores domésticos

sea el sollievo

en el corazón del desastre.


Que la posibilidad

de una gramática

abrevie en su lógica

el falso infinito.


Que los lenguajes

forjen

geologías alucinatorias

para que lo simultáneo

sobreviva.


Que los encantos

en los versos

dejen ventanas

abiertas en el calor

de los cuerpos desnudos.


Que la baja marea

esconda en el cielo

el sueño de los naúfragos

la huella de lo olvidado.


Que la pasión descubra

las almas secadas al sol

por las ingratas penurias

del tiempo pasado.


Que la verdad pontificada

por el ser y sus secuaces

ceda su imperio

a un encuentro sin verbos ni palabras.


Que el hondo sospechar

gobierne

el paso de las estaciones

el lamento de los corderos

el tenue ardor de pensamientos cansados.


Que la adhesión al sentir

genere familias

en la insanía germinal

de la unidad perdida.


Que el gran todo baje del cielo

y en los jardines

de la humana ingenuidad

siembre iglesias y vegetaciones obscenas.


Que el rumor exceda

el expediente de la historia

y en la mentira dibuje

su sonar atormentante.


Que las parcas

quemen en el aire

el perfume dorado

de la empresa humana.


Que los barcos ebrios

vaguen en la sal

de los horizontes

perdidos en la aurora.


Que la obra del existente

deje la clepsidra

y en la poesía

descubra otra existencia.


Que al explotar

la vida

fuera de quien la nombra

abra en la nada

su pasar inquieto.



Doug Hall. La manera en la que se ve. 1974. Impresion en gelatina de plata con carta pequeña. Impresion. 25.4 x 20.3 cm / Tarjeta 7.6 x 12.7 cm

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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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