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  • Para que no murieran del todo / Ezequiel Buyatti

    Casilda Rodrigañez en El asalto al Hades sostiene que los cuerpos de los animales pluricelulares son una orquestación de música e instrumentos, de energía biosolidaria, una sinfonía de procesos y sensaciones que hoy ya no son intuiciones o emociones poéticas, sino bioquímica material cognoscible. Es decir, que los fluidos que emanan de todo lo vivo no son nada etéreo o sobrenatural, puesto que resulta materia totalmente identificada. Materia tan identificada como la oxitocina que emana de las criaturas humanas para convertir el bienestar propio en el bienestar de lxs próximxs. O como las endorfinas que producen las personas gestantes y las recién nacidas hacen que durante la hora siguiente al parto estén impregnadas de opiáceos. Surge, entonces, este estado dependiente y se crean lazos de unión. Es el fenómeno común a los mamíferos, que se conoce como el “imprinting”, fenómeno que ha sido reprimido, silenciado y ocultado durante 5000 años. Patriarcado, patria, patrón entumeciendo el movimiento de lo vivo. La represión del “imprinting” en nuestra sociedad, según Casilda, es una mutilación en el comienzo de la vida humana para impedir el crecimiento de la criatura productora de deseos. No es una mutilación cualquiera ni arbitraria; es la base sobre la que descansa toda la estrategia de sometimiento y control del crecimiento de las personas para que no caigan en el caos y en la anarquía y queden en disposición de obedecer a la ley. Leemos en El asalto al Hades que la ruptura de la simbiosis primaria humana, el bloqueo de la producción deseante en el primer estadio de nuestra vida, es, entonces, un caso de negación de la autorregulación de la vida y de su fluir asociativo. La ley dictada por la autoridad humana quiebra esa autorregulación creando en lo somático y en lo psíquico todo tipo de patologías; entre ellas el thanatos —la capacidad para la crueldad—, la tiranía y la sumisión —la capacidad para devastar, apropiarse de los bienes y mandar, y/o para vivir en estado de sumisión—. El principio de gobierno sobre lo vivo. El kratos operando sobre cuerpos y vínculos. En la época que nos toca vivir, por un lado, la estrategia de sometimiento y control por parte de la sociedad jerárquica y autoritaria no solo se efectúa en esta etapa de la vida, con la primera separación violenta, con la primera ruptura, sino también con otras separaciones posteriores —en la juventud y en la adultez—, cuando el movimiento de lo vivo fue interrumpido por la maquinaria que lo niega; cuando los mecanismos de las diversas formas de gobernar que gestionaron —y gestionarán— el Estado dinamizaron, fomentaron y sostuvieron modos específicos de aniquilamiento, control social y reorganización de relaciones sociales. Por otro lado, a pesar de estas separaciones en etapas siguientes a la simbiosis primaria de la que habla Casilda, lo vivo construye un fluir asociativo que pareciera no detenerse: las vidas arrebatadas renacen en los cuerpos que las parieron, pero fueron esos cuerpos los que volvieron a nacer por las vidas arrebatadas : “Nunca fui militante, nunca fui nada, fui un papá nomás, pero que siempre trataba de interiorizarme porque mi hija me llevó a un lugar que era un mundo nuevo para mí. Yo no entendía nada, ella me terminó enseñando muchas cosas. No sé si por el dolor, pero es como que si ella me hubiera parido ”, nos dice en una charla entre compañerxs Alfredo Cuellar, papá de Florencia, “la China”; la última de las nueve mujeres asesinadas desde el 2009 hasta el 2012 en la Unidad N° IV del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. Nada se pierde, todo se transforma. La sangre derramada por el Estado riega nuevas siembras de rebeldía. “Es como si ella me hubiera parido” se expande aún más con estas palabras de la mamá de un pibe que se negó a robar para la policía: “Yo no pedí estar donde estoy. ¿A mí de qué mierda me sirve tener a mi hijo en una bandera? Hoy no solo soy madre de mi hijo, sino de todos los pibes asesinados por la policía , de todos los pibes que se negaron a robar para la policía, y que si lo hubieran hecho, también estaría acá”, nos afirma mirando a los ojos, con esa fuerza que moviliza, Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga —desaparecido el 31 de enero de 2009, tras haber sido detenido por la Policía Bonaerense por negarse a robar para ella, y encontrado como NN en el Cementerio de Chacarita el 17 de octubre de 2014—. “Soy madre de todos los pibes asesinados por la policía” dialoga con una manera de posicionarse en el mundo que fue arrebatada y despojada por los proyectos estatales y capitalistas, pero que ahora vuelve a ser como pueblo, vuelve a recuperar las tierras que han sido robadas, vuelve a escuchar: “Mi padre me enseñó a escuchar el viento, me enseñó de plantas medicinales, me enseñó que tenemos otros sentidos. ‘Escuche india’, me decía mi padre, ‘india salvaje’ o ‘madreselva’, y yo orgullosa. Yo escuchaba a un vecino cortando leña o los ruidos de los autos. Y un día aprendí a escuchar. Mi identidad la encontré con mi hijo Facundo , la encontré cuando él tenía 11 años y empezamos a caminar este camino que me tiene en este lugar viviendo como mapuche”, nos cuenta María Isabel Huala en su comunidad HualaWe mientras compartimos un muday , bebida del pueblo mapuche, en las tierras recuperadas que antes formaban parte del Ejército argentino. “Mi identidad la encontré con mi hijo Facundo” abraza las palabras y acciones de un padre que siempre nos ve como si fuéramos sus hijxs: “A pocos meses de que se cumplan 20 años de la Masacre de Avellaneda, como dijo Norita alguna vez y a mí me quedó: yo soy un padre parido por mi hijo. Él me enseñó a salir de mi burbuja laboral y meter los pies en el barro. Es tan grande que aún me sigue enseñando. A veces estoy donde sé que Darío estaría. Mientras mi hijo se desangraba estaba pariendo miles de hijos , que son esos jóvenes que están luchando en este mundo tan desigual. Por los de ahora y por los desaparecidos, por los Daríos de antes y los Daríos de después, porque sigue habiendo muertes en los barrios. Ha corrido mucha sangre, por eso seguimos en esta vereda”, manifiesta Alberto Santillán, papá de Darío, quien fue asesinado junto a Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda perpetrada por el Estado el 26 de junio del 2002. “Es como si ella me hubiera parido”, “Soy madre de todos los pibes asesinados por la policía”, “Mi identidad la encontré con mi hijo” y “Mientras mi hijo se desangraba estaba pariendo miles de hijos” construyen un fluir rebelde y asociativo que pareciera no detenerse a pesar de tanta reclusión, represión y muerte planificada por quienes insisten en detener lo vivo. “Vamos hacia la vida. Ayer fue el cielo el objetivo de los pueblos: ahora es la tierra”, nos dice Flores Magón. Casilda Rodrigañez en El asalto al Hades sostiene que la jerarquización no podría ser aceptada si las personas supieran la verdad de la vida: su condición anárquica, caótica y armónica. Por eso se oculta incluso semánticamente; se excluye de la imaginación. La vida es una sinfonía sensible; una sinfonía cuya música no cesa nunca. Una música viviente que les susurra en los oídos a los carceleros y asesinos que ni todas las fuerzas de la máquina les alcanzarán para detener la rabia acumulada por tanta miseria y muerte planificada: “ El tiempo de la vida es muy corto, si vivimos, vivimos para hollar cabezas de reyes”, leemos en Enrique IV . Y si ellxs hicieron nacer a quienes lxs parieron, también nos hicieron nacer a nosotrxs, como dice Vicente, “Acaso para que el mundo y nuestras vidas / no murieran del todo. / O, mejor dicho, / para resucitarnos. / La mano de Darío más bella que nunca / porque ahora esa mano era de todos, / como un inviolable, feroz y dulce deseo…

  • Espiráculo Clínico

    loqueenelinfiernonoesinfierno@gmail.com Un suicidio no es lo mismo que las ideas de muerte que no son lo mismo que los planes suicidas que no son lo mismo que las fantasías de morir que no son lo mismo que otros enigmas. Los cruces y las confusiones de fronteras son frecuentes. El riesgo de suicidarse la escucha en las prácticas automáticas es elevado. En una institución circuló la invitación que sigue, texto y volantes: (Se retiraron las coordenadas de lugar y fecha para resguardar la privacidad. Próximamente, probablemente, haya novedades). MUCHXS JÓVENES DICEN QUERER MORIR o matarse o pensar en la muerte y sentir alivio. Muchxs lo hacen. Y aunque lo hiciera unx solx bastaría para pensar una y mil veces en qué mundo estamos viviendo. ¿En qué mundo estamos viviendo? En los hospitales esas palabras suenan incansablemente en las consultas de todas las especialidades. DESEOS, MIEDOS Y OTRAS YERBAS animan y desaniman la clínica. Sístole, diástole, sístole, diástole... QUERIDXS AMIGXS, COLEGAS, COMPAÑERXS de hospital: tenemos algunos problemas. Algunas ganas. Y esta invitación a un Espiráculo Clínico. ESPIRÁCULO CLÍNICO pregunta: ¿dónde respira la clínica? Invita a suministrar aire, a ventilar, a abrir ventanas, a no impedir su vida viva. Invita a ensanchar horizontes. Airear, musiquear. Avivar la clínica, como un fuego. LO ANÓNIMO de la invitación descubre que no hay autorx. No hay quien sepa a priori aquello que anhelamos construir entre muchxs. Hay un llamado a leer. Algo pide ser leído, algo pide ser escrito de otras maneras. Anónimo no viene de anémico. Anónimo. Ánimo. Animismo. LO ANÓNIMO NO CREE EN LOS FANTASMAS pero que los hay, los hay. INVITACIÓN A ENCENDER TEXTUALIDADES FICCIONALES NO HABITUALES, prenderlas. Prenderlas. Subirse, hacerlas viajar, soltarlas, engancharse en siguientes latidos. Dar volumen. Inaudible. Inaudito. Inaugural. EL ESPIRÁCULO ES UNA FLECHA que puede tocar. Avanza y toca; a cualquiera, a desprevenidxs y a pasajerxs frecuentes. Recorre leguas y lenguas. El Espiráculo Flecha lleva consigo a quienes quieran subirse y amontonarse, como las palabras que lleva el viento. No le preocupan las disciplinas ni las jerarquías ni los equipos ni los servicios ni los días. No pide pasaporte, hace pasar. Amucharse para que entren todxs. Espiráculo Flecha va armando equipo. "I _ e a s _ e _ u e r _ e, riesgo para sí, entorno no continente, se interna". "P _ a n _ u i _ _ d a, sin tratamiento ambulatorio, se interna". "A u t _ _ g r _ s _ _ n, i d e _ _ d e _ u _ r t e, sin esto, sin aquello, se interna". ¿QUÉ CARAJO DICEN LAS IDEAS DE MUERTE? ¿Cómo escuchar sin morir en el intento? ¿Cómo escuchar lo infinito que viaja en las palabras? ¿Cómo recuperar su encanto, cómo encantarlas? ¿Cómo recuperar su aire, su movimiento, su música? NI COMPRENSIONES TAN VELOCES que no comprenden nada. NI indolencias "acá no pasa nada". SOÑAR LECTURAS COLECTIVAS EN UN HOSPITAL, despertar vitalidades rehenes de anestesia sin salida. Antídoto de ausencias. A LOS FLYERS LES DIREMOS VOLANTES. Porque vuelan, porque se reparten en lugares que pueden advenir públicos, porque permiten desvíos. Y porque mueven el aire, como la música. EVITAR UNA MUERTE ORGÁNICA radica su ética en escuchar dolores acuciantes, en acompañar, en intentar proposiciones de enganche la vida. loqueenelinfiernonoesinfierno@gmail.com

  • Retórica comprometida en Operación masacre: por una literatura revolucionaria / Ezequiel Buyatti

    ... lo que más aflige es la ofensa que el hombre lleva adentro, cómo está lastimado por ese error que cometieron con él, que es un hombre decente y ni siquiera fue peronista La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma Rodolfo Walsh, Operación masacre Con el triunfo de la Revolución Libertadora en 1955, Walsh comienza a incursionar en el mundo de la política, escribe notas periodísticas que exaltan el heroísmo de los pilotos que propiciaron el golpe que derrocó a Perón, comienza a discutir con las instituciones. Además, empieza a escribir notas en serie, un sello característico del “nuevo periodismo” que se relaciona íntimamente con la invención del non fiction —mezcla de recursos novelísticos y crónica interpretativa—. La lectura retrospectiva es la que coloca a Rodolfo Walsh en el lugar del clásico escritor “comprometido”, “revolucionario”, ya que no es sino hasta 1970 que Walsh ingresa a las Fuerzas Armadas Peronistas y luego a Montoneros con el nombre de guerra de “Esteban” y “El Capitán” —ambos remiten a su padre y a su hermano, respectivamente—. Por lo tanto, hay que preguntarse por la legitimidad de identificar a un sujeto de enunciación con un lugar social que ocupó durante apenas siete años de su vida y que probablemente no sirva para leer el conjunto de su obra. Si Walsh fue y sigue siendo un escritor “revolucionario”, quizás habría que buscar también por otros terrenos, más allá de su compromiso político con Montoneros. Uno de esos terrenos es la apuesta estética que realiza Walsh en Operación masacre, una literatura revolucionaria que sobrevive a sí misma como muerto-vivo en la que se funden las voces y caen las certezas. Aspiración literaria El encuentro de Walsh con su destino literario y político es en junio de 1956. Le dicen: “Hay un fusilado que vive”. Operación masacre comienza siendo una serie de notas publicadas, primero, en Revolución nacional —entre enero y marzo de 1957—, y luego, en la revista Mayoría —entre mayo y junio del mismo año—: el embrión de un libro monstruoso que se va modificando edición tras edición —1. ° edición: 57; 2. ° edición: 64; 3. ° edición: 69; 4°. edición: 73—. Al convertirse en libro, en ser monumentalizada, la obra pierde en cierta forma su carácter documental. En este punto, el escritor ya es consciente de lo que la obra significa. El texto deja de ser una serie de notas publicadas en revistas y se transforma en libro. El monumento necesita un soporte material adecuado. Walsh escribe el libro sospechando que podrá colocarse en un lugar diferente del que estaba. La distancia que va del documento al monumento aparece textualizada: Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto. Así nace aquella investigación, este libro […]. Esa es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse. (Walsh, 2010, pp. 19-20) En ese traspaso, entonces, se deja ver la aspiración estética de Walsh. El documento es anónimo, el monumento tiene un nombre. Contra la pequeña forma del documento, la gran forma del monumento. La pequeña forma solo existe en relación con un circuito bien delimitado que funciona para abastecer a la futura obra monumental: Así que deambulo por suburbios cada vez más remotos del periodismo, hasta que al fin recalo en un sótano de Leandro Alem donde se hace una hojita gremial, y encuentro un hombre que se anima. Temblando y sudando, porque él tampoco es un héroe de película, sino simplemente un hombre que se anima, y eso es más que un héroe de película. Y la historia sale, es un tremolar de hojitas amarillas en los kioscos, sale sin firma, mal diagramada, con los títulos cambiados, pero sale. La miro con cariño mientras se esfuma en diez millares de manos anónimas. (Walsh, 2010, p. 20) “Anónima, subterránea, Operación masacre es en principio una investigación que asume la ‘pequeña forma’ y sus circuitos de distribución como estrategia de denuncia” (Link, 2017, p. 9) son recónditos suburbios. En la introducción a la primera edición de marzo de 1957, Walsh (2010) va a sostener: “creo en este libro y en sus efectos” (p. 195); y en el epílogo de la segunda edición de 1964 dirá: “Releo la historia que ustedes han leído. Hay frases enteras que me molestan, pienso con fastidio que ahora la escribiría mejor. ¿La escribiría? (p. 222). El libro como monumento y el estilo que tensiona literatura y política se imponen ahora como la forma y el lugar de la investigación: “De la forma pequeña a la forma grande, lo que aparece es lo estético, lo que de la novela como género imprime Walsh en su investigación” (Link, 2017, p. 10). El lugar de Operación masacre es un imposible, ese no lugar de la literatura o, mejor dicho, de lo literario como mera dispersión o como suplemento. Walsh se olvida de la literatura institucionalizada, de las genealogías prestigiosas y la separación entre géneros. Escribe en el vacío, contra el canon y en relación con una literatura de segundo orden. Esto se puede considerar como una pequeña micropolítica contestataria en contra del canon de la literatura: Si lo novelesco está como un polvillo que pone nervioso al narrador, es porque lo novelesco no puede ser más que eso: un suplemento inquietante, un aroma vago, fuera de lugar y de tiempo, un muerto-vivo. Reclama una posición que desde el canon nadie puede darle: un reconocimiento para el cual no existe ley adecuada en el Estado de las letras argentinas. (Link, 2017, p. 11) En el capítulo primero de la primera parte, llamado “Las personas”, Walsh escribe: Nicolás Carranza no era un hombre feliz, esa noche del 9 de junio de 1956. Al amparo de las sombras acababa de entrar en su casa, y es posible que algo lo mordiera por dentro. Nunca lo sabremos del todo. Muchos pensamientos duros el hombre se lleva a la tumba, y en la tumba de Nicolás Carranza ya está reseca la tierra. Por un momento, sin embargo, pudo olvidar sus preocupaciones. Tras el azorado silencio inicial, un coro de voces chillonas se alzó para recibirlo. Seis hijos tenía Nicolás Carranza. Los más pequeños se habrán prendido a sus rodillas. La mayor, Elena, habrá puesto la cabeza al alcance de la mano del padre. La ínfima Julia Renée —cuarenta días apenas, dormitaba en su cuna—. Su compañera, Berta Figueroa, alzó los ojos de la máquina de coser. Le sonrió con mezcla de pena y de alegría. Siempre era igual. Siempre llegaba así su hombre: huido, nocturno, fugaz. A veces se quedaba una noche, después desaparecía las semanas. Por ahí le hacía llegar un mensaje: estaba en casa de tal amigo. Y entonces era ella quien iba a su encuentro, dejando los chicos a alguna vecina, y pasaba con él unas horas transidas de temor, de zozobra, de la amargura de tener que dejarlo y esperar el lento paso del tiempo sin noticias suyas. (Walsh, 2010, pp. 29-30) Desde el comienzo mismo, Operación masacre se revela reticente como mecanismo novelesco y, no obstante, existe una aspiración literaria: El narrador se resiste a cosificar a los personajes y los llama “personas”: prescinde del propio capricho novelesco, piensa su existencia respecto de una comunidad de voces. Y, además, la obra se presenta como un excesivo dispositivo de denuncia o como testimonio. Walsh escribe según una lógica de lo novelesco en un texto que marca, precisamente, la imposibilidad de la novela. ¿Cómo puede saber el narrador que Nicolás Carranza no era un hombre feliz? Solo el narrador omnisciente podría considerarse con derecho a un saber semejante. En ese exceso de lo literario, se deja leer ese impulso y, al mismo tiempo, un umbral de transformación de todas las cosas: no habrá novela, pero hay literatura. (Link, 2017, p. 11) La prosa walsheana juega con fragmentos de oralidad, conjuga el hipérbaton con una sintaxis de la lengua hablada para cortar la homogeneidad de una prosa que se quiere fuera de todas las calificaciones. “Del lirismo alto y tono grave de las sentencias a los restos de un coloquialismo de clase” (Link, 2017, p. 12), “Seis hijos tenía Nicolás Carranza” y “Muchos pensamientos duros se lleva el hombre a la tumba, y en la tumba de Nicolás Carranza ya está reseca la tierra” son muestras de ello. La frase “Siempre llegaba así su hombre: huido, nocturno, fugaz” contiene un carácter literario que merece ser puntualizado. La primera parte de la cláusula conjuga la voz del narrador con la del testigo —Berta Figueroa—: si aquel sabe que Carranza llegaba siempre así es porque la otra persona se lo ha dicho, y los predicados que ha agregado esa persona son retóricamente tan inverosímiles en boca de esa testigo —“huido, nocturno, fugaz”—, que se revelan como un operador que vuelve a enganchar dos voces, esta vez en el sentido contrario: del testigo al narrador: ¿No quiere decir Walsh, en esta frase ejemplar, que la literatura es cosa de todos, que la literatura es la colectivización de la voz propia, que es la voz del pueblo aquella con la que debe el narrador mezclar la suya? (Link, 2017, p. 12) En esta frase se afirma el devenir del escritor, fundido en una voz anónima que frase tras frase hace que su origen se pierda y se confunda: “Operación masacre demuestra que la literatura sobrevive solamente en un instante de peligro, es ese instante de peligro en el que todas las certezas de deshacen” (Link, 2017, p. 12). La literatura se sobrevive a sí misma solo como muerto-vivo y precisamente ese carácter puede ser uno de los costados más revolucionarios de la escritura de Rodolfo Walsh. Compromiso con la verdad Por otra parte, con respecto al compromiso con la verdad de Walsh, uno de los grandes monumentos de la inteligencia intelectual donde se observa una retórica comprometida con los momentos que afrontaba el país en el primer año de la última dictadura cívico-eclesiástica-militar es la “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”. Allí Walsh denunciaba tanto los crímenes de secuestro y desaparición de personas como las consecuencias de las políticas económicas aplicadas por José Martínez de Hoz. Interviene a título personal, es decir, una intervención fundada en el prestigio del nombre propio o en su posición en el campo intelectual. Firma la “Carta” con su nombre y con su número de documento: Estas son las reflexiones que en el primer año de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. Rodolfo Walsh. - C. I 2845022. Buenos Aires, 24 de marzo de 1977. (Walsh, 2010, p. 236) En este terreno la escritura se pone al servicio de una verdad. La carta tiene un doble destinatario que supone un doble campo de organización conceptual. De un lado tendríamos el punto de vista de la Junta y del otro el del escritor. Estos campos se oponen recíprocamente. Lo efectivo de la carta es que ya en el 77 define todo aquello que se discutirá a lo largo de la dictadura, la transición democrática y que hoy nos interpela de una manera fantasmal. No hubo errores sino crímenes. No hubo excesos sino un genocidio. Efectivamente la dictadura intentó imponer parte de su acción represiva como errores y como excesos: El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades. (Walsh, 2010, p. 225) Por lo tanto, del lado de la Junta queda: aciertos, errores, omisiones; y del lado del escritor: errores, crímenes, calamidades. Aquí se repite un terreno común: No podría haber una interlocución sino se planteara en hipótesis al menos la posibilidad de un terreno común. Lo que Walsh afirma en el 77 es que no hubo errores; lo que sucedió fue parte de un plan premeditado minuciosamente. En esta secuencia hay un deslizamiento de la cadena significante, donde lo que en el campo de la Junta Militar aparece en segundo término, en el del escritor aparece primero. El error se desliza a una posición diferente, de donde el contenido de la serie cambia su tonalidad. (Link, 2017, p. 20) A partir del 57, Walsh desarrolla esa retórica comprometida con la verdad que luego se verá en la “Carta a la Junta”. Operación masacre es un claro ejemplo de esa construcción literaria/política. Existen pasajes del “Obligado apéndice” de la primera edición de marzo del año mencionado que se funden, a la vez, en un ejemplo de literatura como colectivización de la voz propia, voz del pueblo que el narrador mezcla con la suya —devenir del escritor fundido en una voz anónima que frase tras frase hace que su origen se desvanezca—, y en el compromiso del escritor de dar testimonios en tiempos difíciles. En el apartado “Entorno a ‘Marcelo’”, por ejemplo, se lee lo siguiente: Sé que nada hay más difícil que justificar a un dinamitero, y yo ni siquiera voy a intentarlo. Solo puedo decir que, esencialmente, “Marcelo” no era eso […]. Pero no seré yo quien acumule sobre la cabeza de este hombre destruido los calificativos de criminal, irresponsable y cobarde. Esa tarea la dejo a mis colegas, los periodistas serios, los amantes de la fácil verdad. El terrorismo en abstracto en por cierto criminal, irresponsable y cobarde. Pero, entre un desesperado como “Marcelo”, corroído por su fantasma y su pasión de venganza; y un frío, gratuito, consciente y metódico torturador y fusilador, no me pregunten con quién me quedo. (Walsh, 2010, pp. 208-209) Y en el último subtítulo del “Obligado apéndice” que Walsh irónica y pedagógicamente denomina “La conferencia de prensa que nodio el doctor Viglione”, ya está el germen de lo hoy nos interpela de una manera fantasmal. Ya está la discusión que se dará luego en la transición democrática. Ya está el intento de una explicación a la violencia de abajo como respuesta a un Estado genocida que ha intentado sepultar cuerpos y voces de toda una generación: Lo que más lamento es que el señor juez haya perdido una oportunidad casi única para ilustrar y educar a la gente, lo que también está dentro de sus funciones. El señor juez pudo entonces explicar que el terrorismo no es algo que nace por generación espontánea. Pudo explicar que la actitud del terrorista de abajo que coloca una bomba es la respuesta al terrorismo de arriba que aplica la picana. Pudo explicar que la bomba que mata a un inocente no se diferencia gran cosa de la descarga del pelotón que mata a otro inocente. Y que, si cabe establecer algún matiz diferencial, es a favor del terrorista de abajo, que por lo menos no cuenta con la impunidad asegurada, no cree estar defendiendo la democracia, la libertad y la justicia, y no organiza conferencias de prensa. (Walsh, 2010, p. 210) Operación masacre es un ejemplo de construcción literaria que produjo un cambio en el modo de interpretación política, un cambio en la clave de lectura de la investigación. En las introducciones, apéndices y epílogos, Walsh pasará de demostrar minuciosa y sistemáticamente que la Revolución Libertadora fusiló antes de que se dictara la Ley marcial —por lo cual actuó por fuera de la ley— a sentenciar que la clase que lo hizo “no está dispuesta a castigarse a sí misma” (Walsh, 2010, p. 174) ya que “Dentro del sistema, no hay justicia” (Walsh, 2010, p. 224); de “creer en un libro […] aunque son tantos más los que creen en las metralletas” (Walsh, 2010, p. 195) a reivindicar el fusilamiento de Aramburu como parte de la justicia revolucionaria; de ver en los fusilamientos de José León Suárez un “delito” o un “error” de la Libertadora a concluir que esos sucesos son un episodio más de la lucha de clases en la cual no puede haber acuerdo entre opresores y oprimidos, como lo deja expresado en el apéndice “Operación en cine” censurado por el gobierno del 73 que, según Walsh, completa el libro y le da su sentido último: De los políticos solo podíamos esperar el engaño, la única revolución definitiva es la que hace el pueblo y dirigen los trabajadores. […] Lo que nosotros habíamos improvisado en nuestra desesperación, otros aprendieron a organizarlo con rigor, a articularlo con las necesidades de la clase trabajadora, que en el silencio y en el anonimato va forjando su organización independiente de traidores y burócratas. La larga guerra del pueblo, el largo camino, la larga marcha hacia la Patria Socialista. (Walsh, 2010, p. 184) Estos cambios en la clave de lectura dan cuenta no solo de la transformación de la obra edición tras edición, sino también de la resignificación como escritor al servicio de una literatura revolucionaria en lo estético y en lo político. Referencias bibliográficas Link, D. (2017). “Rodolfo Walsh, inteligencia de izquierda”. Conferencia pronunciada en el Centro Cultural San Martín. Walsh, R. (2010). Operación masacre. Buenos Aires: Ediciones de la Flor. Walsh, R (1995). “Prólogo”, “La misteriosa desaparición de un creador de misterios”, “2-0-12 No vuelve”, “Aquí cerraron sus ojos”, “Yo también fui fusilado”. El violento oficio de escribir. Buenos Aires: Planeta.

  • Testimonio y documento como posibilidad artística / Ezequiel Buyatti

    “Y aquí me pongo a contar, / con mi pueblo que está herido, / por el líder que ha perdido, / la épica de una historia, / que le oponga la memoria, / a la traición y el olvido”, se lee en una placa en los primeros minutos de la película Los hijos de Fierro de Fernando “Pino” Solanas. La obra intercala versos del Martín Fierro con discursos y palabras de Perón, entrelaza el contexto de injusticias por el cual pasó Fierro con el clima de resistencia peronista desde los años 55 hasta el 73. Los militantes/actores de la obra serían una alegoría de los hijos del gaucho matrero. Solanas actualizó y rescribió la obra capital de José Hernández para intentar ponerla a tono con la resistencia peronista. En 1971 faltaba un año para que se cumpliera el centenario de la primera publicación del Martín Fierro. Alimentada por el clima de movilización, la propuesta de continuar la saga del gaucho resistente a la autoridad, desertor y habitante de las tolderías indias, facilitó su decurso en la pantalla grande. Aunque el eje ya no estaría puesto en la perspectiva individual del mito, sino en su proyección colectiva. En Los hijos de Fierro, la inmersión como experiencia de trasladarse a un lugar ficticio que da lugar a un placer en sí mismo, independientemente del contenido de la fantasía, ya no se reduce solamente al terreno de la ficción, sino que se materializa en militancia, organización, censura, persecución y asesinato político. Walsh sostenía que el testimonio y la denuncia son “categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos y esfuerzos que se le dedican a la ficción” (Moreno, 2018, p. 344). Y que en un futuro, quizás se inviertan los términos: … lo que realmente sea apreciado en cuanto a arte sea la elaboración del testimonio o del documento, que, como todo el mundo sabe, admite cualquier grado de perfección. Es decir, evidentemente en el montaje, en la compaginación, en la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas. (Moreno, 2018, p. 345) Julio Troxler, uno de los sobrevivientes de los fusilamientos en los basurales de José León Suárez en 1956 –hecho sucedido bajo el gobierno de facto de la “Revolución Libertadora” que motivó a Rodolfo Walsh a escribir Operación Masacre–, además de convertirse en narrador y actor de sí mismo en la película homónima, también es actor protagónico de Los hijos de Fierro. Literatura y cine como cuerpo, experiencia y movimiento que diluyen las barreras entre ficción/realidad. El testimonio y el documento como posibilidad artística. Como posibilidad de vida. Como posibilidad de muerte. En 1974, mientras se rodaba la película, Julio Troxler será secuestrado y asesinado por la Triple A: … los tres hijos de Fierro –“el Mayor”, “el Menor” y “Picardía”– no solo representaban una secuela literaria. Si el padre proscripto ocupaba el lugar de Perón en Puerta de Hierro, su descendencia representaba a los sectores que llevaban la lucha, hombres de la resistencia, sindicalistas y jóvenes politizados. El terreno del mito se convertía en otro campo de combate y su aparente reserva al plano de las ideas no impediría que pronto llegaran balas muy concretas. El enemigo supo ir detectando a los mejores cuadros, y se los cargó. Martiniano Martínez, “Picardía”, había sido despedido catorce veces por su activismo y fue blanco directo. Asimismo Julio Troxler, sobreviviente de la masacre de José León Suárez y testigo clave cuando Rodolfo Walsh escribió Operación Masacre, fue asesinado sin poder terminar su papel del “Hijo Mayor”. Estábamos grabando en Tandil y de pronto por la radio de un auto informaron que habían matado a Troxler. Estaba haciendo una película y me empezaron a liquidar a los protagonistas. Era un gran dolor, una pesadilla. (García, 2008, p. 1) Hasta ese momento la clandestinidad había sido una opción a considerar. Después del asesinato de Troxler, se convirtió en un paso necesario. Solanas se escondió durante un mes y aprovechó para reescribir en versos octosílabos el guion, originalmente en prosa. Quedó así un neo Martín Fierro que ya no usaba la vigüela para aconsejar la amistad con los jueces, como también se leerá años después en Las aventuras de la China Iron: “¡Mirá que yo voy a cantar / “Hacete amigo del juez”! / El juez no es amigo´e naides / Y obedece al coronel” (Cabezón Cámara, 2017, p. 22), ni acceder a “Escuela, Iglesia y derechos. Lo cual ya es puro sarmientismo”, como se lee en el Tamaño de mi esperanza (Borges, 1993, p. 35). Los fusilamientos de José León Suárez no fueron un “delito” o un “error” de la Libertadora, sino un episodio más de la lucha de clases en la cual no puede haber acuerdo entre opresores y oprimidos, como lo deja expresado Walsh en el apéndice “Operación en cine” censurado por el gobierno del 73 que, según el propio autor de Operación masacre, “completa el libro y le da su sentido último”: De los políticos solo podíamos esperar el engaño, la única revolución definitiva es la que hace el pueblo y dirigen los trabajadores. […] Lo que nosotros habíamos improvisado en nuestra desesperación, otros aprendieron a organizarlo con rigor, a articularlo con las necesidades de la clase trabajadora, que en el silencio y en el anonimato va forjando su organización independiente de traidores y burócratas. La larga guerra del pueblo, el largo camino, la larga marcha hacia la Patria Socialista. (Walsh, 2010, p. 184) Traidores y burócratas. Memoria. 2024. Ajuste sobre la vida. Colapso. ¿Todavía nos queda algún atisbo para sorprendernos? Quizás no sean traidores, sino consecuentes con sus ansias de crueldad, consecuentes con sus ansias de gobernar. Referencias bibliográficas Borges, J. L. (1993). El tamaño de mi esperanza. Buenos Aires: Seix Barral. Cabezón Cámara, G. (2017). Las aventuras de la China Iron. Buenos Aires: Literatura Random House. García, F. (2008). “Me liquidaban a los protagonistas”. En Página 12 [en línea]. Fecha de consulta: 9 de junio del 2024. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-10160-2008-05-24.html Hernández, J. (2005). Martín Fierro. Buenos Aires: Losada. Moreno, M. (2018). Oración: Carta a Vicky y otras elegías políticas. Buenos Aires: Literatura Random House. Walsh, R. (2010). Operación masacre. Buenos Aires: Ediciones de la Flor.

  • Alétheia (fragmento) / Oscar del Barco

    es imposible decir algo de la luz la luz siempre se desliza más allá de los ojos siempre es alejamiento donde termina la luz hay otra luz donde comienza la luz hay otra luz nunca se la ve porque ella es la que ve hay neblinas que el viento arrastra entre los árboles hacia el oeste hay un incendio hacia el sur hay líneas oscuras pasan pájaros hacia el este la neblina está disipándose hay una gran expectativa en el aire se ven siluetas borrosas en la casa se oyen voces se siente el olor de los leños quemados durante la noche alguien canta todo es luz cómo decir algo de la luz fluyente inasible la luz no es algo que le ocurre a alguien la luz no ilumina no se trata de la luz de una lámpara no está allí para que nosotros la veamos no es una presencia es como el agua o como un sauce rebasándose hacia el rebasamiento de las estrellas el polvo se rebasa en el agua y el agua en la rama que brilla bajo el agua el hombre se rebasa en el acto gradual de la inmanencia que lo rebasa enviando su luz al absoluto nuestros ojos van a tientas por la luz si no hay adentro ni afuera dónde está la luz dónde está la pata de la tortuga y el canto del grillo o no hay el canto del grillo o no hay nada el ciego contempla el movimiento de las nubes y el sordo es el único en ser arrebatado por la música de las esferas cómo un ser humano podría decir algo de la luz decimos que la luz es la luz decir que la luz es la luz sólo menciona el puro ofrecimiento del decir que dice que su iluminación no es algo propio del ver ni de la posesión del ver ni de ninguna posesión la luz no se posee no existe nada que poseer y nadie que la posea la luz es la luz en el acto de la luz la luz acontece hacia el este las nubes se han abierto dejando pasar un rayo de sol el sol es la luz que ya estaba iluminando desde siempre hay luz el hombre avanza por la luz su palabra tiende las manos a la luz los ciegos son una nube de esplendor hacia el sur pasan pájaros sostenidos por un enjambre de colores que brotan de la mente y la mente surge del espíritu y el espíritu es un colibrí volando hacia la luz hacia otra luz ráfagas de la tierra y del mar ráfagas luminosas del pensamiento y del recuerdo todo disipándose en la luz más allá de la luz hay otra luz el mundo nace cuando el párpado se abre creándolo luminosamente nada puede decirse de la luz sólo nombrarla sabiendo que no tiene nombre más allá de la luz hay otra luz y luego otra y en la primera está la última y en la última comienza la primera la luz es la luz de la luz de la luz de la luz en ella están todos los seres en un vuelo de rama en rama como los pájaros y de nube en nube como el viento de luz en luz de ojo en ojo de sombra en sombra un tono de más y somos dios un tono de menos y nos dispersamos en la vastedad de la tierra Fuente: Barco, Oscar del (2020). Alétheia. Editorial el Borde Perdido Editora. Córdoba, 2020. Nota: Oscar del Barco nace en la provincia de Córdoba en 1928, escribe poesía, ensayo, edita revistas y libros, investiga, enseña, pinta. Traduce e introduce en nuestro país lecturas de Artaud, Bataille, Sade, Blanchot, Derrida, Barthes, Kristeva y Althusser. Forma parte del grupo editor de la revista Pasado y Presente. Milita en el Partido Comunista hasta su expulsión en 1963. Exiliado entre 1975 y 1983 en México, donde dirige el centro de investigaciones filosóficas de la Universidad Autónoma de Puebla. Autor de libros de poesía como Infierno, Dijo, Espera la piedra, Partituras, y de ensayos como El abandono de las palabras, El otro Marx y Exceso y donación. Sin olvidar su libro sobre Juan L Ortiz.

  • El Arrebato del aura / Dalila Iphais Fuxman

    Era una noche de junio, el otoño ya había arribado a la ciudad. Coqueteaban sus hojas al viento, las veredas se vestían de colores tierra. Hacía frío, nada grave, unos doce grados. Era fin de semana, sábado. Ella caminaba sola por una avenida del barrio de Boedo. Como quien olvida que carga con el peso de un nombre. La invadían pensamientos de pequeñas libertades: - ¿Qué pasaría si me desvío, si no llego? "Chica desaparecida camino a una fiesta", ¿sería ese el titular de los diarios al día siguiente? ¿Alguien notaría que ya no soy parte de este mundo? Mundo, que problema...  ¿Él, se extrañaría de que nunca llegué, de que no nos encontramos? Bueno, dejemos el drama... ¿Qué pasará, ahora, cuando lo vea? Estoy nerviosa, hace tiempo que los días se escapan entre mis dedos. Me siento gris, materia gris, recuerdo los hombres grises de un cuento que leí cuando era chica "Momo". Hoy quiero que sea diferente, quiero colores, quiero sentir, quiero saberme viva con el cuerpo acompasado. Cuerpo, ese tan ajeno a mí con quien nos paseamos por la ciudad, jugando a que nos entendemos, aunque no paramos de ser dos extraños. Hay gente que cree en la energía y con eso le basta, a veces quiero ser de esa gente. Por momentos tengo la sensación de que podría escribir algo con lo que pienso, un libro, una novela, un cuento... escribir es como desnudarse ¿escribir es como desnudarse? Uf! Que complicado! ¿Qué sería, entonces, leer a alguien? Volviendo a él, ¿Qué pasará? ¿él sabe? ¿sabe? No había casi nadie en la calle a eso de las diez. La noche había decidido llegar acompañada de una brisa que la hacía sentir conectada con lo que pasaba. En el aire un presagio, casi un deseo: "algo va a pasar". - Algo ¡¡¡ tremenda palabra!!! Llena y vacía los cuerpos de nada, tan insustancial que la aborrezco, y tan real que tiemblo... Si, más bien algo tiene que pasar, esta grisisitud me enloquece. Día tras día me pregunto ¿qué sentido tiene todo esto? - Voy a cambiar de canción. Hay quienes tienen la capacidad de hacerme llorar de tristeza y ponerme muy contenta, por eso me gustan. Me gustan los covers, a veces las copias le disputan al original.  ¿Una canción diferente? ¿Spaghetti del rock? Yo vivo en una ciudad, Pupilas lejanas... "no soy tu chica ni tu verdad", me encanta esa frase, me gusta como la pronuncia cuando la canta, es tan desafiante!!! Ella sabe de intensidades. La esperaban en lo de un amigo para ir a la fiesta. - Es un cuelgue Aura, si dijo que ya salió, se debe estar maquillando todavía... ¿abrimos una birra hasta que caiga? - Dale de una, me re va! ¿Viste que no toma ella? - ¿Nada de nada o solo birra? - Nada, cero alcohol ¿Raro no? Bueno, todos tenemos nuestros mambos... igual no hay apuro, caemos cuando caemos a la fiesta... La caminata no tenía apuro, eran unas 12 o 15 cuadras. Caminar, pensar y escuchar música a la vez lleva su tiempo... - A veces creo que los músicos de la actualidad son los filósofos contemporáneos. Drexler sabe de Spinoza, de Epicuro, de Althusser y su materialismo aleatorio: "... igual que hace millones de siglos en un microscópico mundo distante se unieron, dos células cualquiera. Instinto dos seres distintos... Dulce magnetismo dos cargas opuestas buscando lo mismo". ¡Es muy genial! Bueno el Indio también: "un angel para tu soledad" te habla de esa servidumbre por la que luchamos y perseguimos como si  se tratase de algún ejercicio de  libertad. Esta bueno lo que acabo de flashear, cuando llegue lo voy a tirar como polémica con los pibes... Tenía ganas de salir de casa un poco, veremos en qué decanta la noche... No es tarde, ni estoy lejos, la estoy pasando bien aunque creo que estoy muy mambeada en general ¿Qué piso era? Lo tengo anotado en la libreta de escritura del celular, que geniales estos bichos mal que nos pese... a ver a sí "10 d". En eso un falcon verde cruza la avenida Belgrano, cruzó con todo, la gente está loca- pensó Aura. Que con semejantes auriculares, solo escuchaba la música y sus pensamientos. Se veía al hombre del auto mover los labios, como gritando algo, no se preocupó mucho por el contenido y siguió el paso. Si sigo así, no llego más- pensó. La cuadra siguiente estaba sumamente oscura, era de esas cuadras que uno camina con paso agitado, esperando ver más luz al llegar a la esquina próxima. Lo inquietante es que esto nunca pasó, Aura no llegó nunca a la luz, la próxima esquina sólo se alejó, se movió, se murió, desapareció... Algo me dice que Aura también. Entre... Entre el chillido de un motor que frena de golpe Entre los gritos de una chica que siente un golpe Entre empujones y aceleradas que no paran Entre: nena no digas nada, quedate callada Entre fabiana cantilo y el silencio Entre voces extrañas, cuerdas y amenazas transcurrió esa noche. Lo que vino después no tiene palabras, no tiene extensión, no tiene sentido y no cabe el morbo de describirlo en detalle más que con un espacio de silencio... para que cada quien esboce algo de lo que ocurrió... Así debiera terminar el cuento para que ustedes entiendan lo que pasó, para que intenten figurarlo, para  que lo  acoten como para poder dormir a la noche, sin pesadillas.  No existen palabras de este mundo que describan lo que allí pasó, pero existe gente dispuesta a alojar las que se puedan pronunciar y existe otra gente que no... El tiempo como suspensión, ya no es tiempo ¿Qué pasa cuando te suelta la mano el tiempo? ¿Seguís vivo? ¿Estás? ¿Sos? ¿Qué pasa con el arrebato de una vida? ¿Con la muerte? ¿Qué pasa cuando queda sólo un cuerpo que camina? Que funciona sólo en su disfuncionalidad, marcado de cicatrices que lo constituyeron y destruyeron en distintos tiempos y temporalidades. ¿Existe el espacio cuando te vendan los ojos? ¿Existe el otro cuando es sólo una voz que te hostiga o que calla? ¿Qué queda del existir después de esto? ¿hay después de esto? Aura sos vos, soy yo, sos vos y yo, somos todos lo que permitimos el arrebato de un alma, de una potencia de lo que podría ser y que por algún maldito "algo" no llega a ser... o hace lo que puede, con lo que queda: Lo que queda del día, lo que queda del cuerpo, lo que queda de la ciudad, lo que queda de los amores, lo que queda del alma, lo que queda de la memoria, lo que queda de ganas. En fin, lo que queda. (M. E. Walsh historias del parque) Con ese puro dolor de existir, aunque no se sepa para nada el porqué de esa existencia… ¿Por qué algunos cuerpos sobreviven y otros no?- se preguntan sobrevivientes. ¿Qué se hace con tanto odio que ha atravesado un cuerpo?- se preguntan quienes acompañan. ¿Cuántas huellas acalladas soporta un cuerpo?- se preguntan descendencias, que saben y no saben de los dolores que recorrieron esos cuerpos. ¿El Amor vence al Odio?

  • Adynata Junio /VPS

    Se trata de golpear con las uñas, la punta de los dedos, con los puños y la cabeza si es preciso contra los muros, contra las rejas y los rollos de púas Vicente Zito Lema Doctor, yo no estoy loca, solo sé que están matando la tierra, a todos los seres vivos que dependen de ella, los peces, los animales, las niñeces, sin ninguna conciencia del mal que hacen, solo por ambición. Claudia Rodríguez Adynata Junio adviene ante los tembladerales en que mayo nos ha dejado. Penélopemente, tejemos y destejemos historias que se incendian en el aire, andamos entre huevos y gallinas, impunidades y luchas, testimonios y monumentos. Adynata Junio invita, desde una ciencia ficción travesti, a multiplicar los géneros y las preguntas sin temerles. ¿Cómo saber que existen, en este mundo, fragilidades a salvo de la prepotencia? (podríamos preguntar al leer la selección de poemas escritos por Claudia Masin) ¿Cómo quedar al resguardo de “un compendio de expectativas dañosas, e insatisfechas, y de amor mal direccionado”? (podríamos preguntar si justito pasamos por Corrientes y Medrano). ¿Cómo situar la urgencia entre tantas urgencias? ¿cómo no marearnos, dolidas, en ese intento de movernos desde ciertas políticas de lentificación para cortar los flujos de esos ritmos veloces, binarios y tecnos que se (nos) imponen? (podríamos preguntar leyendo la entrega final de La hipótesis cibernética) ¿Cómo logramos percibir para qué literatura estamos, ahora? (por ahí, en lugar de preguntar, podríamos contratar a los detectives salvajes de Bolaño) ¿Cómo, cuánto y cuándo agarrarnos de ese algo que nos pone en movimiento? (podríamos preguntarnos leyendo Es-tres) ¿Cómo escuchar sin entender? ¿Cómo escuchar la enormidad de lo poco, eso que la desesperación no puede percibir?¿Cómo darse a la escucha de una existencia herida y desahuciada que se anima a pensar en el fin? (Una ráfaga nos sacude, como tantas veces, desde las escrituras que convida Marcelo). ¿Cuántas huellas acalladas soporta un cuerpo? (nos preguntamos descendencias y amistades, que saben y no saben de los dolores que recorrieron esos cuerpos, al leer "Los Arrebatos del aura"). ¿Cómo volver a sentir que “a pesar de los pesares, la vida es gran cosa”? (podríamos preguntarnos si pispiamos la carta de Lou Andreas Salomé que nos comparte generosamente Cynthia) Tal vez podamos afirmarnos por un instante, auxiliadas por Virginia Woolf: “Pero no hay Shakespeare, no hay Beethoven; con toda certeza y rotundamente, no hay Dios; nosotros somos las palabras; nosotros somos la música; nosotros somos la cosa en sí misma. Y esto lo veo cuando recibo un golpe.” Tal vez, aún golpeadas, podamos celebrar el milagro de que, al fin, una niña fue escuchada y condenaron al progenitor abusador. Tal vez, giremos y giremos, mareadas de impotencia y secándonos las lágrimas por el dolor de los lesbicidios perpetrados con una molotov arrebatada a las revueltas. Tal vez giremos y giremos, limpiándonos los mocos con el puño de la campera, en una ronda infinita y redonda como una brújula que tiene la N de Norita, como dijo, triste y amorosamente, Rosi.

  • Cantos Proféticos VI / Vicente Zito Lema

    ¡Aún así! ¡Aún como hierba que se alza trémula alrededor del ciprés de los silencios… y que tal vez no llegará a desplegar su alado verdor…!¡Todo es escueto y parco!¡Todo se desliza sinuoso!¡También la contradicción en los vacios del espejo!¡Aún así, no como sacrificio mortuorio, no como pasión de tristeza; sacados del pozo por los gozos, movidos hacia los cielos, la ofrenda amorosa de los Cantos! Se trata de golpear con las uñas, la punta de los dedos, con los puños y la cabeza si es preciso contra los muros, contra las rejas y los rollos de púas; movimiento de dolor que se supera abriendo los ojos ante el sol y se sublima en la garganta de la noche; cronología de batallas que se heredan, trincheras cuya luz y cuyo hedor se comparten, y conciencia movida y conmovida ayer por los sueños y hoy por las prácticas que se acumulan y las historias que vuelven a nacer en los mil laberintos del corazón, cuando la sombra de un ángel nos roza la espalda… He ahí legitimada nuestra necesidad, sin ambigüedades ni parodias, hablo de una necesidad implacable, por momentos obsesiva por su afinidad con el drama, y sin embargo ligera, apta para la indagación, punto de partida de la antigua sospecha que ahora atropella sin riendas, cual potente certeza entre los campos de la vida, superando obstáculos de hierro si es preciso a mordiscones: nada crecerá de buena materia sin los Cantos… (Y en los Cantos las cenizas vuelvan a la tierra como amorosa eternidad…). Allí vemos, detrás de las dunas y las basurales, detrás de los bosques y los basurales / detrás de los jardines, las rosas, los alelíes y los basurales…(Gigantes, lúgubres, perpetuos basurales…)¡Allí vemos! ¡estos ojos no mienten!...a los cuerpitos saqueados de sus almas,hasta quedar tan secos y humillados como una mar que pierde sin ventura sus olas… …¡Cantos! …¡Cantos para las vísperas de la resucitación!…¡Cantos! ¡Cantos para enfrentar a esos soles tan fríos que en su morir todavía sostienen el universo de las crucificaciones! Fuente: Cantos oscuros, días crueles (2019) Ediciones La Cebra.

  • Es-Tres / Jeremías Aisenberg

    El trío más consistente. El intruso que toda pareja desea. La fórmula que resuelve ese problema. Un chiste que dejaron los egipcios. La máxima cantidad de chanchos por habitante llamada Argentina. La cuenta que inicia la carrera: 1…2… En muchos casos ni hace falta decirlo. Se da por entendido. Algo te pone en movimiento, aún sin saberse los números. Los magos, los panchos, los raros peinados, y esos abogados de miga que se hacen llamar jurado. El tres es la mínima unidad necesaria para que algo valga la cuenta. La cantidad de músicos que te separan de Pimpinela. El número primo que llamamos familia. Todos los griegos son trágicos, La cultura comparte el apellido. Ustedes, yo, ellos, siempre los mismos… Todos, pero todos eh… ¡Todos somos parientes de Edipo! Un triángulo repleto de suspenso: A la una, a las dos, y a lasssss… La tercera es la vencida. No hay dos sin tres. Gracias a Él somos más que la suma de los padres.

  • Los detectives salvajes (fragmento) / Roberto Bolaño

    Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano. Grave error, como se verá a continuación. Tomemos, por ejemplo, un lector medio, un tipo tranquilo, culto, de vida más o menos sana, maduro. Un hombre que compra libros y revistas de literatura. Bien, ahí está. Ese hombre puede leer aquello que se escribe para cuando estás sereno, para cuando estás calmado, pero también puede leer cualquier otra clase de literatura, con ojo crítico, sin complicidades absurdas o lamentables, con desapasionamiento. Eso es lo que yo creo. No quiero ofender a nadie. Ahora tomemos al lector desesperado, aquel a quien presumiblemente va dirigida la literatura de los desesperados. ¿Qué es lo que ven? Primero: se trata de un lector adolescente o de un adulto inmaduro, acobardado, con los nervios a flor de piel. Es el típico pendejo (perdonen la expresión) que se suicidaba después de leer el Werther. Segundo: es un lector limitado. ¿Por qué limitado? Elemental, porque no puede leer más que literatura desesperada o para desesperados, tanto monta, monta tanto, un tipo o un engendro incapaz de leerse de un tirón. En busca del tiempo perdido, por ejemplo, o La montaña mágica (en mi modesta opinión un paradigma de la literatura tranquila, serena, completa), o, si a eso vamos, Los miserables o Guerra y paz. Creo que he hablado claro, ¿no? Bien, he hablado claro. Así les hablé a ellos, les dije, les advertí, los puse en guardia contra los peligros a que se enfrentaban. Igual que hablarle a una piedra. Otro sí: los lectores desesperados son como las minas de oro de California. ¡Más temprano que tarde se acaban! ¿Por qué? ¡Resulta evidente! No se puede vivir desesperado toda una vida, el cuerpo termina doblegándose, el dolor termina haciéndose insoportable, la lucidez se escapa en grandes chorros fríos. El lector desesperado (más aún el lector de poesía desesperado, ése es insoportable, créanme) acaba por desentenderse de los libros, acaba ineluctablemente convirtiéndose en desesperado a secas. ¡O se cura! Y entonces, como parte de su proceso de regeneración, vuelve lentamente, como entre algodones, como bajo una lluvia de píldoras tranquilizantes fundidas, vuelve, digo, a una literatura escrita para lectores serenos, reposados, con la mente bien centrada. A eso se le llama (y si nadie le llama así, yo le llamo así) el paso de la adolescencia a la edad adulta. Y con esto no quiero decir que cuando uno se ha convertido en un lector tranquilo ya no lea libros escritos para desesperados. ¡Claro que los lee! Sobre todo si son buenos o pasables o un amigo se los ha recomendado. Pero en el fondo ¡lo aburren! En el fondo esa literatura amargada, llena de armas blancas y de Mesías ahorcados, no consigue penetrarlo hasta el corazón como sí consigue una página serena, una página meditada, una página ¡técnicamente perfecta! Y yo se los dije. Se los advertí. Les señalé la página técnicamente perfecta. Les avisé de los peligros. ¡No agotar un filón! ¡Humildad! ¡Buscar, perderse en tierras desconocidas! ¡Pero con cordada, con migas de pan o guijarros blancos! Sin embargo yo estaba loco, estaba loco por culpa de mis hijas, por culpa de ellos, por culpa de Laura Damián, y no me hicieron caso. Fuente: Bolaño, Roberto (1998). Los detectives salvajes. Editorial Alfaguara, 2007.

  • Golpes / Virginia Woolf

    Al hacerse mayor se adquiere, gracias a la razón, un mayor poder para encontrar explicaciones, y que la explicación amortigua la fuerza del golpe de un martillo de herrero. Creo que esto es verdad, pues a pesar de que tengo la característica de recibir esos golpes bruscos, ahora son siempre bienvenidos; después de la primera sorpresa, siempre siento al instante que son especialmente valiosos. Y de ahí paso a suponer que mi capacidad de recibir golpes es lo que me hace escritora. A modo de explicación me atreveré a decir que en mi caso el golpe va siempre seguido del deseo de explicarlo. Siento que he recibido un golpe; pero no se trata, como ocurría siendo niña, simplemente de un golpe asestado por un enemigo oculto tras el algodón en rama de la vida cotidiana; es, o llegará a ser, una revelación de un determinado orden; es una muestra de la existencia de algo real que se encuentra detrás de las apariencias; y yo lo hago real al expresarlo en palabras. Solo expresándolo en palabras le doy el carácter de algo íntegro, y esta integridad significa que ha perdido el poder de causarme daño; me produce un gran placer juntar las partes separadas. Tal vez se deba a que, al hacerlo, elimino el dolor. Quizá sea el placer más fuerte que conozco. Es el entusiasmo que siento cuando al escribir tengo la sensación de descubrir qué pertenece a qué, conseguir que una escena salga bien, hacer que un personaje quede completo. De ahí llego a lo que bien pudiera llamarse una filosofía, de todas maneras se trata de una idea constante en mí; la idea que de detrás del algodón se oculta un modelo, una pauta; de que nosotros —y quiero decir todos los seres humanos— estamos relacionados con ello; de que el mundo entero es una obra de arte, de que somos parte de una obra de arte. Hamlet o un cuarteto de Beethoven son la verdad acerca de esa vasta masa a la que llamamos mundo. Pero no hay Shakespeare, no hay Beethoven; con toda certeza y rotundamente, no hay Dios; nosotros somos las palabras; nosotros somos la música; nosotros somos la cosa en sí misma. Y esto lo veo cuando recibo un golpe. Fuente: Woolf, Virginia (1976). Momentos de vida. Traducción: Andrés Bosch. Editorial Lumen, 2006.

  • “Veamos qué lenguaje nos hace sentir mejor con nuestras vidas” / Entrevista a Judith Butler

    Lo primero que hice al leer el nuevo libro de Judith Butler, ¿Quién teme al género? [Who’s Afraid of Gender?], fue buscar la palabra "fantasma", que aparece cuarenta y un veces solo en la introducción. (Refiere a una ilusión; la del "fantasma del género", una amenaza arraigada en el miedo y la fantasía.) Lo segundo que hice fue reírme a carcajadas con el título, porque la respuesta a la pregunta de quién le teme al género era... bueno, ¿yo? Incluso para alguien que ha escrito sobre género y feminismo durante más de una década, y que una vez ostentó el título de editora de género de este diario, hablar sobre género hoy en día puede resultar tan tenso, tan politizado, tan atrapado en una guerra de palabras que el debate, o incluso la conversación, parecen imposibles. Quizás yo sea el tipo de lectorx al que va dirigido el libro de Butler, en el que le filósofe desmantela cómo el género se ha construido como una amenaza en todo el mundo moderno: para la seguridad nacional en Rusia [1]; para la civilización, según el Vaticano [2]; para la familia tradicional estadounidense; para proteger a lxs niñxs de la pedofilia y el grooming [acoso sexual por medio de internet], según algunos conservadores. En resumen "género", al parecer, tiene el poder de enloquecer a la gente de miedo. El último libro de Butler llega más de tres décadas después de que su primer y más famoso libro, El género en disputa (1990), llevará la idea del género como performance al mainstream. Resulta que Butler, que ha escrito quince libros desde entonces, nunca tuvo intención de volver sobre el asunto, ni siquiera en plena guerra cultural. Pero entonces lo político se convirtió en personal: Butler fue atacade físicamente en 2017 mientras daba una conferencia en Brasil, y manifestantes quemaron un cartel con su imagen al grito de "¡Llevate tu ideología al infierno!". Esta conversación ha sido condensada y editada para mayor claridad. ¿Alguna vez pensaste que verías un mundo en el que tus ideas estuvieran tan difundidas… y tan cargadas de tensión? Cuando escribí El género en disputa (1990) era profesore en la universidad. Estaba dando clases, intentando trabajar en este libro que pensaba que nadie iba a leer. Aun así, sabía que no estaba hablando solo por mí; había otras personas que eran fuertemente feministas y también lesbianas o gays que intentaban entender el género de maneras que no siempre eran bienvenidas. Pero, en la actualidad, la gente que le teme a mis ideas es la que no me lee. En otras palabras, no creo que sean mis ideas lo que les da miedo. Han inventado otra cosa, una especie de fantasía sobre lo que pienso o lo que soy. Y, por supuesto, no son solo mis puntos de vista lo que se caricaturiza, sino al género de manera más amplia: los estudios de género, las políticas que hacen foco en el género, la discriminación de género, el género en la atención de la salud, cualquier cosa que venga con "género" es una perspectiva aterradora, al menos para cierta gente. Entonces... ¿Quién le teme al género? Es gracioso, tengo un amigo, unx teóricx queer, al que le dije el nombre del libro y me dijo: “¡Todxs! ¡Todo el mundo le teme al género!". Lo que está claro para mí es que hay una serie de fantasías extrañas sobre lo que es el género, lo destructivo que es y cuán aterrador resulta, que varias fuerzas han puesto en circulación: Viktor Orban, Vladimir Putin, Giorgia Meloni, Rishi Sunak, Jair Bolsonaro, Javier Milei, y por supuesto Ron DeSantis, Donald Trump y un montón de padres/madres y comunidades de estados como Oklahoma, Texas y Wyoming, que están tratando de aprobar leyes que prohíban la enseñanza de género o la referencia al género en los libros. [3] Obviamente, esa gente le tiene mucho miedo al género. Le atribuyen un poder que en realidad no creo que tenga. Pero también lo hacen lxs feministas que se llaman a ellxs mismxs "críticxs del género", o quienes son transexcluyentes, o quienes han tomado posturas explícitas en contra de las políticas trans. ¿Podrías describir qué te impulsó a retomar este asunto? Tenía que viajar a Brasil para una conferencia sobre el futuro de la democracia. De antemano, me contaron que había manifestaciones públicas en contra de que yo hablara, y que se centraban en mí porque soy la "papisa", la mujer papa, del género. No estoy muy segure de cómo llegué a obtener esa distinción… pero aparentemente la tengo. Llegué temprano al lugar donde se hacía el evento y podía escuchar a las multitudes afuera. Habían hecho una imagen monstruosa de mí con cuernos −lo que me pareció abiertamente antisemita−, con los ojos rojos y una especie de mirada demoníaca, y con una bikini. O sea, ¿por qué la bikini? Como sea, quemaron ese cartel con mi imagen. Y eso me asustó de sobremanera. Y luego, cuando mi pareja y yo nos estábamos yendo, fuimos atacades en el aeropuerto: una mujer se vino encima mío con uno de los carros de valijas mientras gritaba cosas sobre pedofilia. No pude entender por qué. Le agradeciste al joven que interpuso su cuerpo entre vos y la atacante, recibiendo golpes. ¿Era la primera vez que escuchabas esa asociación con la “pedofilia”? Dando una conferencia sobre filosofía judía, alguien en el fondo de la sala gritó: "¡Saquen sus manos de nuestros niños!". Pensé: ¿qué? Más tarde me dí cuenta de la forma en que funciona el movimiento antigénero: si rompés el tabú contra la homosexualidad, si estás de acuerdo con el matrimonio entre gays y lesbianas, si aceptás la “reasignación de sexo”, entonces te apartaste de todas las leyes de la naturaleza que mantienen intactas las leyes de la moralidad, lo que significa que es una caja de Pandora de la cual surgirá todo el conjunto de perversiones. [4] Mientras me preparaba para entrevistarte, recibí una alerta de noticias sobre el acuerdo "No digas gay” [Don't Say Gay] en Florida, que dice que las escuelas no pueden enseñar sobre temas LGBTQ+ desde jardín de infantes hasta octavo grado, aunque aclarando que está permitido hablar de ellos. Vos escribís que las palabras se han "figurado tácitamente como reclutadoras y abusadoras", lo que está detrás del esfuerzo por eliminar este tipo de lenguaje de las aulas. Enseñar género, o teoría crítica de la raza, o incluso estudios étnicos, es caracterizado habitualmente como formas de "adoctrinamiento". Entonces, por ejemplo, esa mujer que me acusaba de apoyar la pedofilia, sugiere que mi trabajo o mi enseñanza sería un esfuerzo de "seducción" o "grooming". En mi experiencia como docente, las personas están discutiendo entre sí todo el tiempo. Hay tanto conflicto. Es caótico. Suceden muchas cosas, pero el adoctrinamiento no es una de ellas. ¿Qué podrías decir sobre la deformación del lenguaje en las izquierdas? Mi versión de la política feminista, queer y transafirmativa no consiste en hacer de policía. No creo que debamos convertirnos en policías. Me da miedo la policía. Pero creo que un montón de gente siente que el mundo está fuera de control, y que un lugar donde pueden ejercer cierto control es el lenguaje. Y parece que entonces entra en juego el discurso moral: llamame así. Usá este término. Estamos de acuerdo en utilizar este lenguaje. Lo que más me gusta de lo que hace la gente joven −y no solo lxs jóvenes, aunque ya todxs son jóvenes para mí− es la experimentación. Me encanta la experimentación. Decir: ¡Ey, inventemos un nuevo lenguaje! Juguemos. Veamos qué lenguaje nos hace sentir mejor con nuestras vidas. Pero creo que necesitamos tener un poco más de compasión por el proceso y sus ajustes. Quisiera que nos tomemos un momento para hablar sobre categorías. Habitaste varias, butch [marimacho], queer, mujer, no binarie, pero también dijiste que sospechás de ellas. Cuando escribí El género en disputa, abogaba por un mundo en el que pudiéramos pensar en la proliferación de géneros, más allá del típico binario hombre-mujer. ¿Cómo se vería eso? ¿Qué podría ser? Cuando la gente empezó a hablar de ser no binarie pensé, bueno, es eso lo que soy. Yo estaba intentando ocupar ese espacio entre las categorías existentes. ¿Seguís creyendo que el género es "performance"? Después de que se publicara El género en disputa, hubo algunxs miembrxs de la comunidad trans que tuvieron problemas con él. Entonces pude ver que mi enfoque, que llegó a denominarse “enfoque queer" −lo que era un tanto irónico de cara a [cuestionar] las categorías− para algunas personas no estaba bien. Ellxs necesitan sus categorías, necesitan que sean correctas, y para ellxs el género no se construye ni se performa. No todo el mundo quiere movilidad [en su vivencia del género]. Y creo que ahora lo tengo en cuenta. Y al mismo tiempo, para mí, la performatividad es estar representando quiénes somos, tanto nuestra formación social como lo que hemos hecho con esa formación social. Por ejemplo, mis gestos: no me los inventé de la nada, hay una historia de judíxs que los hacen. Estoy dentro de algo construido social y culturalmente. A la par, encuentro mi propio camino en ello. Y siempre he sostenido que tanto estamos formadxs como que nos formamos a nosotrxs mismxs, y eso es una paradoja viva. ¿Cómo define “género” hoy en día? Bueno, vaya pregunta. Supongo que he revisado mi teoría de género, pero ese no es el punto de este libro. Lo que quiero decir es que la "identidad de género" no es todo lo que entendemos por “género": es un elemento que pertenece a un conglomerado de elementos. El género es también un marco −un marco muy importante− en Derecho, en política, para pensar cómo se instituye la desigualdad en el mundo. Este es tu primer libro [publicado en Estados Unidos] con una editorial no académica. ¿Fue una decisión consciente? Sí, claro. Quería llegar a la gente. Es curioso, porque muchas de tus ideas sí llegan a la gente, aunque en fragmentos de la era internet. Pienso, por ejemplo, en esas remeras que dicen “el género es unx drag” [gender is a drag] o en [el meme de] "Judith Butler explicada con gatos". Me llama la atención que mucha gente que dice haberte leído en realidad solo leyó la descripción del posteo de instagram en el que aparecés. Bueno, no lxs culpo por no haber leído ese libro. Era áspero. Y algunas de esas frases son verdaderamente imperdonables. Espero no haber hecho eso en ¿Quién teme al género?. Siento que estoy más en contacto que antes con la gente que se está moviendo en el territorio a nivel mundial. Y eso me gusta. [5] Notas: [1] En diciembre de 2023 la Corte Suprema de la Federación Rusa prohibió al movimiento de lesbianas, gays, bisexuales, trans*, intersex y otras identidades no hetero-cis-normadas (LGBTI+) internacional por considerarlo “extremista”, impidiendo sus actividades públicas y organización en todo el país. Casi en simultáneo, razzias policiales en las ciudades que concentran mayor cantidad de habitantes, Moscú y San Petersburgo, ingresaron a bares y clubes LGBTI+ logrando incluso su clausura, a causa de oficiales de policía citando el fallo de la Corte. Ver más en la página de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (en inglés). [Nota de la traducción] [2] En su más reciente expresión del viernes primero de marzo de 2024, en la conferencia internacional ‘Hombre-Mujer Imagen de Dios. Por una antropología de las vocaciones’, el Papa Francisco calificó a los estudios de género como el peligro más feo y desagradable que amenaza la humanidad: "Pedí estudios sobre esta fea ideología de nuestro tiempo, que borra las diferencias y hace que todo sea igual; borrar la diferencia es borrar la humanidad. El hombre y la mujer, en cambio, se mantienen en fecunda tensión”. Idéntica posición ya había sido planteada en 2019, cuando la Congregación para la Educación Católica publicó un documento titulado "Varón y mujer los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación". Leer más en la nota de prensa “La ideología de género, el peor peligro de nuestro tiempo” (1/3/2024) de Vatican News, la agencia oficial de noticias del Vaticano. [N. de la t.] [3] Se refiere a una serie de líderes mundiales conocidxs por sus declaraciones abiertamente en contra de la “ideología de género” y, particularmente, de la diversidad sexo-género-corporal, cuando no sustancialmente xenófobas y racistas. Respectivamente: al primer ministro de Hungría desde 2010, Viktor Orbán; el presidente de Rusia desde 2012, Vladimir Putin; la Presidenta del Consejo de Ministrxs de Italia desde 2022, Giorgia Meloni; el primer ministro de Inglaterra desde el mismo año, Rishi Sunak; el expresidente de Brasil 2019-2023, Jair Bolsonaro; el presidente actual de Argentina 2023-2027, Javier Milei; el expresidente estadounidense 2017-2021, Donald Trump; el gobernador del estado de Florida desde 2019, Ron DeSantis; y las comunidades de estados del centro y sur de EE. UU. Oklahoma, Texas y Wyoming. [N. de la t.] [4] Una lectura crítica y sólidamente argumentada respecto del problema del movimiento anti(ideología de)género puede leerse en un breve texto escrito por Butler, titulado para el suplemento Soy de Página 12 “No disparen contra la ideología de género” (8/2/2019), traducido por Romina Rekers y Julia Bloch del publicado originalmente por la revista londinense The New Statesman (“The backlash against ‘gender ideology’ must stop”, 21/1/2019) y de primera aparición en castellano en la Revista Bordes. [N. de la t.] [5] El 6 de junio de 2023 Butler presentó una conferencia pública en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) con el mismo título del libro, “Who’s Afraid of Gender?”, donde amplía y complejiza lo expresado en esta entrevista frente a un auditorio entre quienes se encontraba, por ejemplo, Sara Ahmed (“Judith Butler's public lecture at University of Cambridge 2023”, disponible solo en inglés). [N. de la t.] Fuente: Entrevista realizada por Jessica Bennet, publicada con el título “Judith Butler piensa que estás sobreactuando” el 24 de marzo de 2024 en la edición No. 60.103 del New York Times. Traducción y notas: Joaquín Allaria Mena. Esta traducción se realiza únicamente con fines académicos.

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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