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- Loco afán / Pedro Lemebel
Texto leído como intervención en el encuentro de Félix Guattari con alumnos de la Universidad Arcis, el 22 de mayo de 1991, publicado en Loco afán. Crónicas de sidario. 1996, LOM ediciones, Santiago de Chile / 2000, Anagrama, Barcelona. Vadeando los géneros binarios, escurriéndose de la postal sepia de la familia y sobre todo escamoteando la vigilancia del discurso; más bien aprovechando sus intervalos y silencios; entremedio y a medias, reciclando una oralidad del detritus como alquimia excretora que demarca en el goce esfinteral su crónica rosa. Me atengo a la perturbación de este aroma para comparecer con mi diferencia. Digo minoritariamente que un meollo o ranura se grafía en su micropolítica constreñida. Estítica por estética, desmontable en su mariconaje strip-teasero, remontable en su desmariconaje oblicuo, politizante para maricomprenderse. Desde un imaginario ligoso expulso estos materiales excedentes para maquillar el deseo político en opresión. Devengo coleóptero que teje su miel negra, devengo mujer como cualquier minoría. Me complicito en su matriz de ultraje, hago alianzas con la madre indolatina y «aprendo la lengua patriarcal para maldecirla». Parodiando su verticalismo, oblicuándome una vez más desde las peluquerías y barriales de la hermandad travesti. Sacudiéndonos las plumas del derrumbe ideológico que jamás nos contuvo. Más bien para que el viento de la fuga utópica no nos alcance con su depresión. Porque nunca participamos de esas causas liberacionistas, doblemente lejanos del Mayo 68, demasiado sumergidos en la multiplicidad de segregaciones. Porque la revolución sexual hoy reenmarcada al estatus conservador fue eyaculación precoz en estos callejones del tercer mundo y la paranoia sidática echó por tierra los avances de la emancipación homosexual. Ese loco afán por reivindicarse en el movimiento político que nunca fue, quedó atrapado entre las gasas de la precaución y la economía de gestos dedicados a los enfermos. Poco o nada que hacer con este hospital de naufragio varado en nuestra deshilachada costa. Un movimiento gay del que no participamos y sin embargo nos llega su resaca contagiosa. Una causa del mundo desarrollado que ojeamos a la distancia, demasiado anal-fabetos para articular un discurso. Demasiadas trenzas sueltas coqueteándole al poder, demasiados penes cesantes para preocuparse de otra cosa. Enclaustrados en la sordidez del gueto cosiendo la pilcha para la discoteca clandestina o echándole el guante a un poblador en el terciopelo raído de un rotativo. Mientras en Valparaíso los travestis eran arreados a culatazos a los barcos de la marina, para nuestra memoria la película de Ibáñez y su crucero del horror. Pero entonces nadie creía que eso era cierto, y por último; esos cuerpos escarchados de moretones eran desechos ordinarios de la homosexualidad criolla que ojeaba en las revistas de moda las imágenes importadas del gay parade internacional. Soñándose en California o juntando las chauchas para participar de esa euforia. Tan distante de esta realidad ilegal de crímenes impunes, del goteo de maricas charqueados por la tinta roja de algún diario, expuestos en su palidez de castigo como reiteración de las puñaladas en el borde plateado de costilla apátrida. Cadáveres sobre cadáveres tejen nuestra historia en punto cruz lacre. Un cordón de costras borda el estandarte de raso revenido en aureolas de humo que desordenaron las letras. Separando en estratificaciones de clase a locas, maricas y travestis de los acomodados gays en su pequeño arribismo traidor. Doble marginación para un deseo común, como si fueran pocas las patadas del sistema, los arañazos de la burla cotidiana o la indiferencia absoluta de los partidos políticos y de las reivindicaciones del poder homosexual que vimos empequeñecido por la lejanía. Aterrados por el escándalo, sin entender mucho la sigla gay con nuestra cabeza indígena. Acaso no quisimos entender y le hicimos el quite a tiempo. Demasiados clubes sociales y agrupaciones de machos serios. Acaso estuvimos locas siempre; locas como estigmatizan a las mujeres. Acaso nunca nos dejamos precolonizar por ese discurso importado. Demasiado lineal para -nuestra loca geografía. Demasiada militancia rubia y musculatura dorada que sucumbió en el crisol pavoroso del VIH. Entonces, ¿cómo hacernos cargo hoy de dicho proyecto? Cómo levantar una causa ajena transformándonos en satélites exóticos de esas agrupaciones formadas por mayorías blancas a las que les dan alergia nuestras plumas; que hacen sus macrocongresos en inglés y por lo tanto nuestra lengua indoamericana no tiene opinión influyente en el diseño de sus políticas. Asistimos como hermanos menores, desde nuestro tartamudeo indigenista, Decimos si sin entender, acomplejados por el relámpago pulcro de las capitales europeas. Nos pagan pasaje y estadía nos muestran su mundo civilizado, nos anexan a su pedagogía dominante, y cuando nos vamos, barren nuestras huellas embarradas de sus alfombras sintéticas. Cómo reconocernos en la estética gas, azulada, torturante en los pezones atravesados por alfileres de ancho. Cómo complicitarnos con esos signos masculinos falopizados en cuero, cadenas y todos sus fetiches sadomasoquistas. Cómo negar el mestizaje materno con estas representaciones de fuerza que hoy se remasculinizan en paralelismos misóginos adheridos al poder. Lo gay se suma al poder, no lo confronta, no lo transgrede. Propone la categoría homosexual como regresión al género. Lo gay acuña su emancipación a la sombra del «capitalismo victorioso». Apenas respira en la horca de su corbata pero asiente y acomoda su trasero lacio en los espacios coquetos que le acomoda el sistema. Un circuito hipócrita que se desclasa para configurar otra órbita más en torno al poder. Quizás América Latina travestida de traspasos, reconquistas y parches culturales -que por superposición de injertos sepulta la luna morena de su identidad- aflore en un mariconaje guerrero que se enmascara en la cosmética tribal de su periferia. Una militancia corpórea que enfatiza desde el borde de la voz un discurso propio y fragmentado, cuyo nivel más desprotegido por su falta de retórica N, orfandad política sea el travestismo homosexual que se acumula lumpen en los pliegues más oscuros de las capitales latinoamericanas. Tal vez lo único que decir como pretensión escritural desde un cuerpo políticamente no inaugurado en nuestro continente sea el balbuceo de signos y cicatrices comunes. Quizás el zapato de cristal perdido esté fermentando en la vastedad de este campo en ruinas, de estrellas y martillos semienterrados en el cuero indoamericano. Quizás este deseo político pueda zigzaguear rasante estos escampados. Quizás éste sea el momento en que el punto corrido de la modernidad sea la falla o el flanco que dejan los grandes discursos para avizorar a través de su tejido roto una vigencia suramericana en la condición homosexual revertida del vasallaje.
- Okupar la bandera en la Revuelta. / Astier Folie Vladimirovich
Okupar la bandera en la Revuelta. Continuidades y rupturas en acciones estético políticas Podemos pensar que una de las acciones que acompañan desde el 18 de octubre de 2019 la revuelta en Chile consiste en la disputa por los símbolos patrios: monumentos, consignas y la bandera chilena en tanto representaciones del Estado y de la patria. En muchos casos se tratan de intervenciones estéticas intencionales por parte de colectivos y artistas con privilegios de clase (¿cuicos?) y en muchísimos otros, se tratan de de acciones espontáneas realizadas al fragor de lo que va pasando, nacidas del dolor y la rabia. Estas acciones se puede observar tanto en las intervenciones sobre la cueca, baile nacional chileno, como en las intervenciones sobre la bandera nacional, así como también en la recuperación de las consignas del plebiscito y la disputa en torno a los monumentos patrios. Un compañero partícipe de la revuelta, J.C, nos contaba que la izquierda más revolucionaria, la que se armaba en los `80, usaba banderas chilenas junto con sus banderas de partido. Las banderas acompañaban el grito "Patria o Muerte, venceremos" del MIR. Nos decía: “Todavía me acuerdo del momento exacto en los `90, justo en universidades bien combativas, se hacían salidas a la calle. Un día del “Joven combatiente” estaban los encapuchados de la izquierda tradicional y los encapuchados anarquistas, que era un fenómeno reciente. Y me acuerdo que sacan una bandera española, bencina y se prende, aplausos. Bandera yanqui, lo mismo. Y después de un rato, sacan la bandera chilena, se provoca un silencio. Empiezan a echarle bencina y los de la izquierda “no conchatumadre, muchos compañeros han muerto por esa bandera”. Y todos los otros, “¡quémala, quémala!”. Y la prendieron. A partir de ahí, la juventud rebelde de Chile nunca más honró esa bandera sino que la quemó, la rayó, la usó invertida”. En relación con el presente de revuelta, J.C nos cuenta: “Lo que pasa ahora en la revuelta es que la gente ocupa la bandera. En las protestas yo la veía pero por alguna razón ya no me molestaba tanto. Antes uno veía a alguien con una bandera y decía “fascista de mierda”, y ahora en medio de las batallas hay banderas negras y también banderas chilenas. Y bueno, si están acá…” Otro testimonio que podemos mencionar es del joven de la ya reconocida bandera baleada que está presente en todas las manifestaciones: “Soy diseñador industrial y paisajista. Tengo 29 años, pero el 18 de octubre pasado volví a nacer. Ese día me di cuenta que tenía una misión en la vida. Mi misión es ir a todas las marchas con una bandera chilena baleada. Una bandera con agujeros sin texto alguno, que se me ocurrió crear para que flameara entre la multitud. Es penca representar a ese Chile 2019: herido, mutilado. Pero a la vez he vivido momentos tan emotivos durante las manifestaciones gracias a esa bandera, que siento que me cambiaron para siempre. Mis padres son de ultra derecha. Mi mamá fue de las que hizo la fila para despedir a Pinochet cuando murió, y sin embargo estoy aquí, ahora, tan lejos de todo eso”. J.C. describe el trayecto de la ocupación de la bandera en la revuelta: “La primera ocupación que tuvo fue la bandera chilena con muchos hoyos y después aparece tal cual pero en negro, manteniendo líneas blancas. Y de ahí en pocos días se pasó a una completamente negra pero con la estrella lo cual es casi idéntica a la bandera tradicional mapuche con el lucero. Finalmente la bandera negra tomó la bandera chilena y la convirtió no ya en una referencia a República o Estado alguno, sino en la bandera del cielo estrellado en la noche”. Nos resulta interesante observar y situar ciertos juegos de puesta en acto de una memoria histórica de las luchas con respecto a estas disputas por la ocupación de la bandera y sus sentidos en tanto momentos que, aún sin saberlo, resuenan y actualizan batallas que se vienen dando desde hace tiempo. Acciones estéticas, en este caso, que producen un tajo por el que estallan a borbotones referencias del pasado que, muchas veces, se viven como novedosas pero que cargan con la fuerza de insistencias y saberes en acto sobre formas de dar la lucha y resistir. Observamos en las paredes que acompañan la revuelta y que sirven como espacios de denuncia múltiples referencias a la ocupación de la bandera chilena. En lo que se refiere a las inscripciones que podemos encontrar en esta disputa por la bandera, hacia 1979 se constituye en Santiago la Agrupación de Plásticos Jóvenes (APJ) como una plataforma de creación encabezada por Havilio Pérez y Alberto Díaz y conformada principalmente por estudiantes universitarios que confluyen en una práctica estética disidente. Sostenían cuatro líneas de trabajo: muralista, gráfica, escenografías y acciones de arte en el espacio público (acciones directas). Estaban organizadxs en asambleas periódicas, que funcionaban como instancias de coordinación, elaboración conjunta y, también, de aprendizaje y formación paralela a la académica. Trabajaban con equipos que se formaban y reformulaban en forma contingente, en función de las acciones y tareas que asumieran. Tuvieron como formato privilegiado el afiche, produciendo un quiebre en los códigos visuales del cartel político de los setenta, desarrollado durante la Unidad Popular. Realizaron operaciones de descontextualización y desmontaje simbólico utilizando la bandera chilena como símbolo como se observa en las imágenes Pliego nacional de los trabajadores, 1° de Mayo y En materia de orden general, realizadas por la agrupación en 1981. Existen también las obras realizadas por la escritora, editora y performer chilena Eli Neira (Santiago, 1973), quien con una serie de performances pone a trabajar los discursos netamente políticos desde una poética del cuerpo que se inscribe en el linaje de Las yeguas del apocalipsis y que participa de lo que hoy se conoce como post porno. Dice en algún reportaje: “Al principio me causaba un poco de pudor, encontraba que era mucha la exposición, pero me di cuenta que en realidad, si yo asumía que el cuerpo era un panfleto, la sexualidad pasaba a ser también un discurso y al estar también en una instancia literaria, no es lo mismo.” Desde estas coordenadas Eli Neira, nacida en una población de Santiago, pone en escena desde la materialidad corporal, acciones referidas a la intervención del Estado chileno sobre todos los cuerpos, al mismo tiempo que interpela los imaginarios construidos en torno a los símbolos patrios. En relación con la bandera chilena podemos situar las performances “Nunca salí del Horroroso Chile I, II y III” y “Enemigo interno” desarrolladas entre 2008 y 2013. Nunca salí del Horroroso Chile Parte I (Casa Rosada, 2008) consiste en un encuentro de lectura poética con otrxs artistas, en la que ella ingresa vestida de negro con los ojos vendados con la bandera chilena y una vela encendida en un candelabro. Camina hacia una silla, en el piso se encuentran tres piezas de ropa interior femenina con la frase “Orden y patria”. Se rasura las axilas y el pubis y quema el bello en la vela apagándola. Envuelve la vela con la bandera, la cubre con un preservativo y, cual dildo, la introduce en su vagina al tiempo que se escucha un poema recitado con la voz hilarante de una de sus ayudantes que dice: Quisiera inmolarme Frente a tu casa Frente a madre Frente a tu hermana Y Arder arder Corazón de kerosene… Relata en una entrevista “Nunca salí del horroroso Chile es un poema de 1979 que aparece en A partir de Manhatan donde Linh hace referencia que a pesar de los exilios y el mundo, hay un dolor que tiene que ver con la patria y su castigo que se lleva siempre. Cuando yo hice esta obra pasaba por la misma reflexión, luego de haber viajado y regresado y constatar que hay una forma de la violencia que no se olvida ni se borra y que en el mejor de los casos pasa a formar parte de una dolorosa identidad para mí entonces meterme la bandera es un gesto violento que tiene que ver con esa violencia infligida desde el estado o desde una idea de estado totalitaria que no se borra con los viajes ni con el mundo y que permanece dentro de uno inconsciente o conscientemente. Esta obra se trata de hacer visible esa herida que nos infligieron a los chilenos quizás desde hace mucho más tiempo del que creemos. Obviamente en mi caso tiene que ver con la dictadura pero tal vez se remonta más allá. “. Nunca Salí del Horroroso Chile Parte II: (Septiembre 2008) Video de siete minutos realizado en el Centro de Arte Experimental La Perrera, en Santiago de Chile en un espacio en ruinas donde se encuentra la artista desnuda una máscara de luchador recostada en una camilla donde extrae de su vagina una bandera chilena mientras se escucha el recitado de un poema que va invirtiendo la letra del himno nacional aludiendo directamente a los asesinatos producidos durante el golpe militar. El Enemigo Interno: (Mayo 2012), performance realizada en el II Encuentro de Arte Acción, Escena Fractal. Santiago de Chile. La artista, con un vestido blanco con la bandera como sobrefalda, botas de goma y máscara de luchador ingresa al espacio en ruinas y se pasea leyendo fragmentos de la Constitución de Chile, luego hace caca sobre ella. Nunca Salí del Horror III: (Septiembre de 2013) realizada con motivo de los 40 años del golpe de Estado de Pinochet, la artista extiende en el piso la bandera chilena sin estrella y con un ladrillo la golpea mientras cuenta desde 1973 hasta 2013. El ladrillo se va quebrajando hasta quedar destruido sobre la bandera. Eli Neira se inscribe en el linaje de Las yeguas del Apocalipsis quienes realizaron una serie de obras-performances- acciones como vehículo y lenguaje para denunciar injusticias y violencias. Una de estas intervenciones La conquista de América, realizada por Pedro Lemebel y Francisco Casas el 12 de octubre de 1989 en la Comisión de Derechos Humanos, interfiere sobre otra acción de denuncia de fines de los 70, la cueca sola. La composición de “La cueca sola” de Gala Torres, dedicada a su hermano detenido desaparecido, introdujo en la estructura de la cueca una letra de lamento y denuncias que fue acompañada con el baile tradicional con una variación: la mujer bailaba sola y desolada, con la foto de su marido detenido desaparecido en el pecho. Se rompía así con el espíritu de conquista y flirteo que trae ese baile, declarado como baile nacional por la dictadura de Pinochet. El conjunto folclórico de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) se presentó por primera vez el 8 de marzo de 1978 en un acto para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en el Teatro Caupolicán de Santiago de Chile. Cueca sola a su vez intervenida cuando Francisco Casas y Pedro Lemebel, walkman sonando, la bailan sobre un mapa de Latinoamérica con vidrios desparramados de una botella de Coca Cola que, paso a paso, cortaba sus pies y manchaba el mapa con sangre. Esta conquista y baile seductor entre yeguas alude tanto a los cruces por la sangre de la violencia política, de los asesinatos de gays, lesbianas, travestis y trans no denunciados por los organismos de derechos humanos y de la transmisión del sida, así como también a la superposición entre colonización del territorio y de las corporalidades. Vidrios, sangre, dictadura, SIDA, duelo, deseo, sometimiento, liberación, denuncias. Ya alejadas de la cueca, el baile colectivo viralizado Un violador en tu camino, donde se reafirma que “el estado opresor es un macho violador” y se enlaza con la velocidad de un golpe seco: dictadura y patriarcado, violaciones a los derechos humanos y violaciones a mujeres, lesbianas, travas, trans, gays, violaciones del estado, la iglesia, los machos, los pacos. Se enlaza las viejas luchas con las actuales y, al mismo tiempo, se busca destituir toda forma que no contenga lo que esta revuelta reclama. Podemos pensar que en estos diálogos viajan advertencias a tener en cuenta que, aunque no lo sepamos y aunque no nos interese saberlo, las luchas insisten en fuerzas e invenciones que saben de hacer visible lo visible: aquellos símbolos utilizados por el Estado para producir opresión, dominación, atontamiento, sometimiento y homogeneidad se están agotando. Creemos que en los gesto de intervenir la bandera y otros símbolos patrios viajan, de diferente manera, la fuerza de la historia de las resistencias en las que podemos inscribirnos, aún ante el riesgo de que denuncias y protestas queden ofrecidas y se encuentren fagocitadas , como muchas vidas, por el espectáculo. Actualización de una memoria en acto para expandir libertades y potenciar resistencias que pueden dormir por más de 40 años, quizás como compás de espera que acopia las energías necesarias para esta vez gritar, por fin, que muchxs ya no queremos vivir con esta normalidad ni con ninguna otra porque, sabemos, funcionan como herramientas de opresión.
- Atlas / Vicente Quintreleo
Yo soy un Chile desconocido para ti, pero aquí estoy para que conquistes todo su territorio. Recorre mi cuerpo como si recorrieras este país tan extenso y variado. Recorre el desierto de mi boca seca y hazla florecer, como el Atacama tras la tormenta altiplánica. Recorre los valles que forman mi cuello, mi torso desnudo, mis latidos poéticos como tantos frutos de vates que se sembraron en esta fértil zona. Avanza hacia mi púbica zona central, llena de Valparaísos, Islas negras, Canelos y Cartagenas. Toca mis muslos, que son como el Maule y mis piernas frondosas como la selva valdiviana, y mis pies gélidos, en estas noches, como el Coyahique que se instala bajo tus sábanas. Te doy de Chile mis ojos, para que puedas ver aquellos lugares de los que tanto te he contado. Te doy de Chile mis manos, para palpar las alegrías y sufrimientos que vive mi pueblo. Te doy de Chile mis pies, para que recorras desde el desierto a la región más austral, de costa a cordillera. Te doy de Chile sus rincones, sus secretos, su olor a tierra mojada. Te doy de Chile mi alma, que se queda en este espacio que habitamos juntos, Porque nuestro país no lo determinan documentos sino la construcción de nuestros sueños, en la acción de un caminar juntos de la mano.
- Octubre 17 con pandemia / Vicente Zito Lema
Más aún en el tiempo de la Peste La memoria da sentido a nuestros actos Ordena los melones en el carro… No se trata de ir o de quedarse en casa La partida en juego es saber por donde pasa La línea de la vida… Seamos honestos: ser o no ser es hoy resistir O bajar los brazos (y el gran sueño / que cargan nuestros brazos…) Se escucha el aviso: sucumbe el que cambia de caballo a mitad del río… (¡vaya qué río, tumultuoso es nuestro viaje!) Las nubes son el alma, cierto… Pero los cuerpos (Ah, nuestros cuerpos…) Juegan la partida aquí en la hosca tierra (así la han vuelto…) En la cancha se ven los pingos, suena en el tango La cuestión de fondo es dar batalla Cada uno en su medida… Mirando a los ojos… Armoniosamente…
- Gratitud / Vicente Zito Lema
A Néstor Kirchner en un día de recuerdos No se trata de la fácil pleitesía que trae la triste tristeza de un adiós Tampoco pongo en juego si estoy de acuerdo con todo lo que en política hiciste... Eso ya no importe / son disputas de compañeros en el terreno del bien... Sí sé, que el día que bajaste en la guarida del terror del ayer / el cuadro que honraba la muerte, la vida de muchos, mi propia vida, pasó a deberte algo / sin pago... Que es pura historia... sucedió... Y eso sí que importa, para las glorias... para las músicas Algo así... como agua de lluvia limpia Agua de alegría que aún corre / da fuerzas en el hosco más que impío desierto de estos días de asechos y de Pestes. Imagen: "¿A dónde vamos? O presente" de Felipe Noé
- Hecho de poesía / Verónica Scardamaglia
Hace un año, alguien decidió publicar Cantos oscuros días crueles como regalo celebración de 80 cumpleaños. En ese libro inquietante se escribe: La muerte y la belleza tienen su antiguo diálogo… que la poesía evoca con distinta suerte en la ciudad. Un libro que nos convida cantos-invocaciones como cartas a un futuro que nos encuentra hoy cada vez más embadurnadxs en una ciudad, en un mundo que asfixia y que nos acorrala en un tendal de muertes, injusticias, crueldades y dolores que nos obligan a insistir en inventar espacios para encontrarnos con huecos para respirar, con gestos en los que respaldarnos y disfrutar, aún así, de la belleza. Estos Cantos oscuros agotan y extasían, en su justa medida y no tan armoniosamente. Suscitan belleza, cuerpo, dolor, locura, muerte y pobreza. Necesarios y difíciles de leer de corrido, por lo denso y profundo que ponen en superficie. Quizás, sin saberlo, hayan sido concebidos anticipadamente para acunarnos en esto que vivimos en tiempos de esta peste. Alguien necesita de la poesía para celebrar, para respirar, para vivir. Me animo a decir que este alguien, llamado Vicente está hecho de poesías. Que no se trata sólo del declarado ciudadano y colifato ilustre ni del racinguista de ley, ni siquiera del niño de cuerpo viejo, como le escuche definirse. Estamos, entonces ante quien existe a través de jugar, mezclar, amar, experimentar y enloquecer a las palabras y que, además, resulta que sabe de escribir cartas al futuro antes de que acontezca. Lo demuestra con este libro. Alguien que sostiene sus palabras con su cuerpo. Que se sustancializa y se desvanece tantas veces como haga falta. Que derrama e irradia saberes sensibles que salpican la muerte, que muerden la pobreza y que desafían la locura; y que encuentran aún allí, sobre todo allí, restos de belleza y vida por vivir. Hebras que nacen, aún allí, de un saber sobre lo vital, entre carrasperas y miedos, entre hastíos y sinsabores, entre pasión desmesurada, belleza y arte. Estoy casi convencida que Vicente está hecho de poesía. No se trata sólo de que la poesía brota en su escritura, brota de su boca, que habla en idioma poesía y por eso encanta. Creo que Vicente vibra, late poesía. Exuda, escupe, chorrea poesía. ¿Caga poesía? Probemos un ejercicio, tomemos ese maravilloso poema llamado Épocas y reemplacemos la palabra poesía por Vicente. Quedaría así: Hay épocas en que VICENTE se espanta de las almas benditas y de los espíritus sin mácula que cuentan estrellas ante las sombras del río… Hay épocas en que VICENTE pierde la buena medida, el buen tono, la buena contemplación, el buen amor, el buen humor, la buena razón y el buen apetito con que los cuerpos abren las puertas del destino… Hay épocas en que VICENTE llora en la noche con lágrimas de niño y dice adiós a la belleza sin estrépito, y corre hacia el infierno con botas de gigante para sus pies deshechos… Hay épocas en que VICENTE no duerme entre las sábanas almidonadas de la cultura, debe buscársela sonámbulo y a los tumbos, casi ciego, entre tiros y gritos y pájaros de mal agüero, en noticias policiales… Hay épocas en que VICENTE sólo conoce las prácticas subversivas y los métodos piqueteros (la cosa es: tomar por asalto el palacio de verano y el de invierno, o cortar las rutas o cubrir de humo negro el cielo, o morir de pobre, en la soledad del silencio, como los elefantes mueren en los bordes de la selva.) Entonces VICENTE anda sin brújula, a saltos de mata, de un lado a otro, del mar a la meseta, mientras el otoño nos envuelve con su luz dorada y sólo cambia que uno está más viejo… Hay épocas en que VICENTE se plantea una última cuestión: ¿Cuando lleguen los poetas del mañana, los que anuncian la alegría, tendremos algo más para recibirlos que tumbas de inocentes sin justicia y la moneda de la vida jugada a cara o cruz? A mí no me quedan dudas, Vicente está hecho de poesía. ***Adaptación de un texto escrito para el 14 de noviembre de 2019 para la presentación del libro Cantos oscuros, días crueles, La Cebra editores, publicado en ocasión de los festejos de sus apasionados 80º años. Soren Solkaer, 2017, “Black Sun”, Fotografía
- No es contra los docentes / Silvia Duschatzky
Un fantasma nos azota, de mayor peligrosidad que el covid. Son los espectros de un terrorismo de Estado que se filtra en los actuales mantos neoliberales. Los une un alimento: el miedo a devenires imprevisibles que cercenen la propiedad sobre las formas de vida. Soledad Acuña, ministra de educación de la Ciudad de Buenos Aires declara en una entrevista radial: "La virtualidad permitió que las familias empiecen a ver qué pasa con la educación de sus hijos porque, hasta ese momento, lo que pasaba en el aula cuando el docente cierra la puerta, queda entre los chicos y el docente. Si nosotros no tenemos denuncias concretas de las familias es difícil que podamos intervenir… El problema está en el aula porque en actos como el del 25 de mayo, si quieren hacer bajadas políticas, ahí sí intervenimos. La raíz de lo sobreideologizado y de la militancia en las aulas está en la formación docente…" Importa poco lo que la señora piense, ella habla, pero en ese decir habla un modo de vida que necesita del poder público para realizarse. O más bien, un poder que le reste el carácter público a cualquier escenario donde se juega la construcción de un común amasado en las mezclas, la ambivalencia, las tensiones. La señora invita a la denuncia, una práctica que yace en las sombras de nuestra historia reciente. En el año 1977, el Ministerio de Educación hizo circular un documento titulado Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo). Una revista de entonces, Para Ti, reproduce algunas de sus proclamas: Recomendaciones a los padres. Cómo reconocer la infiltración marxista en las escuelas Lo primero que se puede detectar es la utilización de un determinado vocabulario que aunque no parezca trascendente tiene mucha importancia para realizar el transbordo ideológico que nos preocupa. Aparecerán frecuentemente los vocablos: diálogo, burguesía, proletariado, América Latina, explotación, cambio de estructuras, compromiso, etc. Otro sistema sutil es hacer que los alumnos comenten en clase recortes políticos, sociales o religiosos aparecidos en diarios y revistas y que nada tienen que ver con la escuela. Así mismo el trabajo grupal que ha sustituido la responsabilidad personal puede ser fácilmente utilizado para despersonalizar al chico. Esas son las tácticas utilizadas por los agentes izquierdistas para abordar la escuela y apuntalar desde la base su semillero de futuros combatientes. La ministra invita a la denuncia al tiempo que la ejerce. Se refiere a los docentes como personas grandes de edad que han fracasado en otras carreras, pobres y carentes de capital cultural y que “bajan línea” política partidaria al enseñar . El acto de la denuncia radica en señalar un rasgo que asume el carácter de inconveniente, ilegítimo, rechazable. La vocera de una política que se despliega en una de las áreas más sensibles de la vida social, acusa de ideologización a la práctica docente siendo sus declaraciones la prueba más contundente de la matriz ideológica neoliberal; conjurar, cuando no reprimir, cualquier obstáculo a un ideario que necesita salvar el presente del peligro de una apertura de otros posibles. Nos importa poco si los “pobres” le causan alergia. El problema es que en el desprecio que reivindica se aniquila el devenir que hace de la educación una práctica inagotable y vigorosa. La educación implica dejarse tomar por la fuerza turbia de las cosas, navegar entre las tensiones, entrenar una mirada que capture en los equívocos eso que aún no tiene forma. La educación no es conservar ni enamorarse de retóricas ideales que sólo permanecen encumbradas. La educación es turbia, sombría y luminosa. O es por ahí o es sólo para formar soldados “felices” de una vida cerrada en los únicos estrechos posibles de un actual. No es “contra los docentes”. Es contra los docentes, contra la marea verde, contra los que priorizan la vida por encima de la propiedad, contra nuevas y difusas formas de hacer mundo, contra las mutaciones de la lengua. No se trata del virtuosismo per se de los “enemigos” creados; no se trata de abroquelarse en identidades sacrificiales. No es desde el enaltecimiento de lo que se ataca que podrá limitarse un modo de ejercer poder, sino desarmando un efecto de verdad que batalla desde el miedo para ganar voluntades. El núcleo del problema no reside en un pedido de disculpas, ni siquiera en la deseable renuncia del personaje en cuestión. El asunto pasa por evitar que el miedo carcoma los deseos de creer en la interrupción de un tiempo histórico que impugna cualquier pensamiento que perfora la obviedad.
- Hacer escuela: la Audioteca, el poder de la palabra / Mariano Alberto Fernández
La escuela en un barrio popular, en un asentamiento o más conocido como villa, es una institución referente no solo de formación, sino también de contención. Hacer escuela no solo significa enseñar, sino también aprender y poder reflexionar que los tiempos no son los mismos de cualquier institución educativa con sus normas y normalidades. Se conjugan la burocracia del sistema con la realidad que se viste de vulnerabilidad destruida. Docentes descontracturadxs con ideas nuevas, con nuevas formas de decir y de hacer. Docentes de los otros, rígidos, con un discurso antiguo y con sus “supuestos” adquiridos. Este choque de fuerzas, que accionan y reaccionan, dan lugar a una nueva fuerza donde hay que acomodarse a lo transitable, tolerable y lo posible. La escuela era un antiguo galpón, tomado por narcos del barrio. Comenzar a hacer escuela en ese lugar era impensado. Era un recinto cuya materialidad no supone dignidad simbólica. El gran desafío desde su inicio (y también ahora) es la tarea compartida y su significación colectiva. Y aquí radica el logro del camino recorrido en estos 10 años, los agentes intervinientes, logran establecer una unidad significativa de BARRIO ESCUELA. Barrio humilde, casillas de chapas, pasillos angostos donde reverberan historias felices y de las otras. Los gendarmes, el gatillo fácil, el paco, las viseras de los guachines, con sus sueños y frustraciones en la mochila. Crisol de razas: Chinos, peruanos, bolivianos, argentinos de todas las provincias, conforman la población de ese barrio que día a día, crece cada vez más. El barrio es la representación moderna de esa emblemática obra de teatro “El conventillo de la Paloma” de Alberto Vacarrezza. El transa de la esquina, los zombies del paco, el laburante que espera el colectivo. Niñas madres. El olor a porro invade las esquinas. El territorio. El barrio. Distintas formas de decir, de expresar, distintos lenguajes. Distintas palabras. Les alumnes que concurren a la institución forman parte de una de las poblaciones más vulneradas y vulnerables. Por esa razón, la Audioteca está pensada como una posibilidad concreta de acceso a una forma de expresión no solo artística sino también para tratar de combatir la violencia naturalizada y transformarla en Palabras. Palabras que liberen, abracen, contengan y generen conciencia para cambiar debilidades por fortalezas, Angustias por Esperanzas. Mediante la palabra hacer visible lo visible, exponer y descubrir sus virtudes. De romper el molde, desarmar estructuras impuestas por un sistema opresor, que la palabra se convierta en un arma cargada de futuro, que no solo transforme a los alumnes implicades en el proyecto, sino que también sea herramienta transformadora en el desarrollo de la sociedad de la 21 – 24. “Que la violencia se transforme en poesía”: ¿Por qué es importante este proyecto y cuál es su objetivo? La discriminación, el hambre, la soledad, las carencias, la falta de oportunidades, la delincuencia, el paco, lxs pibxs muertos por el gatillo fácil, las pibas embarazadas, todo esto y más, llevan a lxs pibxs a no tener proyectos, a no valorase, a fortalecer el Yo no puedo. Invitarlxs a descubrir sus capacidades, a poder expresarse, a visibilizar sus problemáticas mediante la palabra. Esa palabra que denuncie las carencias, que grite la falta de oportunidades y que transforme miradas propias y ajenas. Que la violencia se transforme en poesía. Los disparos sean aturdidos por la música. Que el poder de la palabra, lxs comunique con el mundo y les permita visibilizar que en la villa no todo es muerte, droga, afano y prostitución. Que la palabra les permita comunicar y cambiar el Yo no puedo por un si puedo. El objetivo es recuperar la voces de les estudiantes, les profes y toda la comunidad. Descubrir saberes previos, despertar capacidades, potenciar autoestima, transformar las vulnerabilidades en catarsis artística, introducir a lxs alumnxs en la lectura expresiva e interpretativa de diversos textos literarios, escuchar y apreciar la música clásica, producir textos para su lectura y musicalización, fomentar la creatividad y el compromiso de pertenencia a la escuela y el barrio, crear un recurso educativo alternativo donde le alumne desarrolle distintas capacidades, valorar la libertad de expresión respetando la integridad de lxs demás, mejorar la expresión oral y escrita, formar replicadores de la actividad. Esas palabras comunes que forman parte del lunfardo, esas nuevas que rompen el cotidiano sonoro, esas que hacen ruidos, esas que se transforman en actos revolucionarios, que sin querer (o queriendo) terminan siendo parte de una estrategia revolucionaria y emancipatoria que trasciende lo común y corriente del lenguaje villero y hace que el oyente perciba lo obvio y lo nuevo, que resuene en su interior y modifique sus formas, esas formas que hacen, piensan y sienten. Esas palabras que gritan, que se escriben y que se respiran en un ambiente desclasado, donde la necesidad se convierte en solemne aliado de un grito que quiere trascender la esfera meritocrática acomodada de clase media que quiere imponer su sistema capitalista donde lo que importa es como ser y no lo esencialmente del ser. Menos pregunta el capital, y reprime. De ser un Negrito villero de visera y pantalón de gimnasia, reprimido y oprimido, a convertirse en la voz de lxs que menos tienen, esa voz que estalla en las venas de ese pibx que con su vocablo adquirido pueda debatir, expresar sus derechos y por sobre todas las cosas, defender sus ideales, su esencia y su alma, por medio del Poder de la palabra. La picardía de hacer trampas: marco teórico El proceso para realizar el proyecto no solo implica trabajar la palabra, mejorar la lectura y manejar la voz como un medio de expresión, sino que también permite el conocimiento de distintos textos literarios, géneros musicales y la combinación de ambos. También implica el trabajo de escritura como otro medio de expresión de la identidad de los alumnos. Conocerse y descubrirse, reconocer el cuerpo como instrumento de trabajo. Aprender a manejar las diferentes aplicaciones tecnológicas y ponerlas al servicio de la palabra, de la poesía y de las historias. Julio Cortázar decía que: “Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos. Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo que fueron alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibilidad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje, o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas como monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados. Sin la palabra no habría historia y tampoco habría amor; seríamos, como el resto de los animales, mera sexualidad. El habla nos une como parejas, como sociedades, como pueblos. Hablamos porque somos, pero somos porque hablamos. Y es entonces que en las encrucijadas críticas, en los enfrentamientos de la luz contra las tiniebla, de la razón contra la brutalidad, de la democracia contra el fascismo, el habla asume un valor supremo del que no siempre nos damos plena cuenta. Es tiempo de decirlo: las hermosas palabras de nuestra lucha ideológica y política no se enferman y se fatigan por sí mismas, sino por el mal uso que les dan nuestros enemigos y que en muchas circunstancias les damos nosotros. Una crítica profunda de nuestra naturaleza, de nuestra manera de pensar, de sentir y de vivir, es la única posibilidad que tenemos de devolverle al habla su sentido más alto, limpiar esas palabras que tanto usamos sin acaso vivirlas desde adentro, sin practicarlas auténticamente desde adentro, sin ser responsables de cada una de ellas desde lo más hondo de nuestro ser. Sólo así esos términos alcanzarán la fuerza que exigimos en ellos, sólo así serán nuestros y solamente nuestros. La tecnología le ha dado al hombre máquinas que lavan las ropas y la vajilla, que le devuelven el brillo y la pureza para su mejor uso. Es hora de pensar que cada uno de nosotros tiene una máquina mental de lavar, y que esa máquina es su inteligencia y su conciencia; con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje político de tantas adherencias que lo debilitan. Sólo así lograremos que el futuro responda a nuestra esperanza y a nuestra acción, porque la historia es el hombre y se hace a su imagen y a su palabra”. (Julio Cortázar 1981). La Audioteca pretende accionar sobre las fuerzas negativas y tensiones para, de esta manera, saltar de la exclusión a una inclusión. Gabriel Celaya en su poesía La poesía es un arma cargada de futuro, en una parte dice: Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Porque vivimos a golpes porque apenas sí nos dejan decir que somos quien somos. Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno; estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo. En estos barrios, generalmente hay mucho desgano, mucha impotencia y mucho tiempo muerto, que no se ocupa. Lxs pibxs en la esquina tomando, fumando porro y proyectando nada. Ellxs no están por tocar el fondo, viven y sobreviven en el fondo desde que nacieron. Sobran las carencias y faltan las oportunidades. ¿Por qué no ocupas tu tiempo? usar el tiempo y ordenar su existencia mediante la disciplina de la escucha, la lectura y la palabra, proyectando y estableciendo al tiempo como eje y agente transformador. Lxs pibxs están instaladxs en un dispositivo desordenado, La audioteca pretende invadir a este ovillo donde sus múltiples líneas buscan un equilibrio y direccionalidad, para que el ser, que se encuentra en crisis constante, pueda direccionar las tensiones de las nuevas líneas y variables para distinguir saber, poder y subjetividad. Foucault dice que en crisis es cuando surge “Una nueva línea, una nueva dimensión. Nuevas líneas de fisuras, de fracturas. Desenmarañar las líneas de un dispositivo es en cada caso levantar un mapa, cartografiar, recorrer tierras desconocidas y eso es lo que Foucault llama el trabajo en el terreno. Hay que instalarse en las líneas mismas, que no se contentan solo como componer un dispositivo, sino que lo atraviesan y lo arrastran, de norte a sur, de este a oeste o en diagonal”. Modificarlo, analizar sus fuerzas, tensiones y tratar de establecer mediante el tiempo una temporalidad que se proyecte a un futuro inmediato. Las virtudes del tiempo disciplinario son la exactitud, la aplicación y la regularidad. “Plantea que se trata de un esquema anatomo -cronológico del comportamiento a través del cual el tiempo penetra en el cuerpo. Así se establece la correlación cuerpo – gesto, desde la que se impone la mejor relación gesto – cuerpo para garantizar condiciones de eficacia y rapidez. Del mismo modo, se busca la articulación cuerpo – objeto a través de la descomposición del gesto en, por un lado, elemento del cuerpo y por otro, elemento del objeto. Por último la regulación del tiempo disciplinario lleva a su utilización exhaustiva centrada en el principio de no ociosidad. Recordemos que las disciplinas son el arte de componer fuerzas para obtener un aparato eficaz que implica: a) Cuerpo singular como elemento a mover, colocar y articular, definido por el lugar que ocupa. Reducción funcional del cuerpo. b) Distintas series cronológicas combinadas en un tiempo compuesto. c) Combinación que exige un sistema preciso de mando. Órdenes = señales con reacción instantánea. A partir de lo planteado, ponemos de relieve que la función del poder disciplinario es la de encauzar conductas y costumbres. Los cuerpos son objeto e instrumento de su ejercicio a través del uso de la vigilancia jerárquica, la sanción normalizadora y el examen” (Seminario Michel Foucault Poderes, Abril-Julio 2013). La palabra que fortalece el pensamiento, el decir, el hacer. La palabra trasciende, se hace historia e invita a los cuerpos a vibrar. La palabra hace pensar, y pensar es un acto peligroso, dice Foucault. Pensar es en principio ver y hablar, pero “a condición de que el ojo no se quede en las cosas y se eleve hasta las visibilidades, a condición de que le lenguaje no se quede en las palabras o en frases y alcance los enunciados”. La palabra se transforma en pensamiento. Gilles Deleuze decía: “ que el pensar es poder, es decir, que teje relaciones de fuerza, a condición de comprender que estas relaciones son irreductibles a la violencia que constituyen acciones sobre otras acciones o sea actos como incitar, inducir, desviar, facilitar o impedir, hacer más o menos probable” (Gilles Deleuze 1972). Hablar no es ver, por eso LA AUDIOTECA invita a decir lo que no puede verse, invita a empujar al lenguaje hasta su límite extremo, elevándolo hasta la potencia de lo indecible, para hacer visible lo que no se ve y lo que se ve. Augusto Boal decía que “La trasgresión es una condición necesaria para la liberación. Y en ese transgredir invitamos a lxs pibxs a ser actores transformadores sociales. Actores somos todos nosotros, todos los seres humanos, porque actuamos, y al mismo tiempo somos espectadores, porque observamos. Somos todos espect-actores en esta sociedad. El ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡Es aquel que la transforma!” (Augusto Boal 1998). Que la palabra se haga poesía necesaria como el pan de cada día, que lxs pibxs puedan tomar conciencia que el cuerpo es un instrumento y poner la palabra como dispositivo transformador de la realidad y glorifique la existencia de todxs. Que sean actores transformadores del barrio y de la sociedad toda. Para poder comunicar, hay que organizarse, y si ha algo que saben hacer en este territorio, es eso. Organizarse para superar obstáculos. Ordenarse para accionar. Y para todo eso, necesitamos de la palabra. Sabemos que las palabras disputan poder y el lenguaje es un arma, que bien utilizada puede ser infalible. “La palabra pregunta y se contesta tiene alas o se mete en los túneles se desprende de la boca que habla y se desliza en la oreja hasta el tímpano la palabra es tan libre que da pánico divulga los secretos sin aviso e inventa la oración de los ateos es el poder y no es el poder del alma y el hueso de los himnos que hacen patria la palabra es un callejón de suertes y el registro de ausencias no queridas puede sobrevivir al horizonte y al que la armó cuando era pensamiento puede ser como un perro o como un niño y embadurnar de rojo la memoria puede salir de caza en silencio y regresar con el moral vacío la palabra es correo del amor pero también es arrabal del odio golpea en las ventanas si diluvia y el corazón le abre los postigos y ya que la palabra besa y muerde mejor la devolvemos al futuro” Mario Benedetti. 2002 Podemos viajar con las palabras, soñar, sufrir, desfallecer con ellas, pero una y otra vez debemos volver a lo real para renovarlas y renovarnos. No todos podemos realizar el sueño de una realidad que se ajuste a nuestra esperanza, entre otras cosas porque en cada realidad están presentes las realidades prójimas. En su modismo y lunfardo territorial, las palabras están cubiertas con un vestido desnudo, vestidas de potencia y desgarro silenciado y tienen la pureza de un desnudo virgen sin la toxicidad del lenguaje técnico ni académico y en esa aparente pobreza lingüística reside un espectro fascinante de lucha y revolución comunitaria que solo elles pueden entender, pero les cuesta transmitir. Somos realidad y somos palabra. El poder de la palabra. Que tiemble el mundo, cuando se descubra que lxs “villerxs” pueden expresar su palabra. Y que en su decir pueden decir BASTA. Un BASTA con mayúsculas y que sirva de escudo ante tantos atropellos e ignorancia de la incomprendida periferia. Poder decir BASTA con el buen decir, que la palabra reemplace los golpes y que los buenos tonos y matices, transformen el atropello en sabiduría contenedora y reparadora. Una idea fascinante y descabellada al mismo tiempo: metodología Con el fin de encontrar respuestas a las inquietudes planteadas, realicé una serie de entrevistas, para ahondar más sobre la propuesta que se dividió en dos partes A.- Profesores B.- Alumnes Realice una serie de preguntas a compañeres, introduciéndoles en la idea y luego especificando un poco más el proyecto. La sala de profesores suele ser un lugar de encuentro, donde a veces solamente lo único que se hace es escuchar quejas y más quejas. Decidí en ese lugar poder conversar y realizar una serie de preguntas, salir de la queja y transformar ese tiempo en un momento de análisis y pensamiento, de sueños y deseos, donde la palabra era el proyecto, pero también el protagonista absoluto en las entrevistas. Primero pensé en realizarla en forma escrita, pero me pareció algo impersonal, así que decidí preguntarles a cada unx: ¿Qué piensa del proyecto? ¿Cree que se puede hacer? ¿Se imagina como puede ser el resultado del mismo? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas del mismo ¿Cuáles son las habilidades de lecto - escritura de la comunidad? ¿Se entiende lo que se lee? ¿Cómo se dice lo que se quiere decir? La consulta la realice a unos 20 docentes, (profesores de Literatura, música, arte, directora, vicedirectora, asesor pedagógico, psicopedagoga, psicóloga institucional). Seleccioné una gran variedad de materias y docentes, porque quería distintos puntos de vista. Algunos con mucha experiencia trabajando con pibxs con derechos vulnerados y otres recién empezando. Algunos contaminados y cansados por el sistema y el contexto, y otros entusiastas dando sus primeros pasos. A les directivos, obviamente necesitaba pedirles permiso para que esta proyecto se pueda materializar. Les profesores de literatura, me expresaron su entusiasmo pero me advirtieron los problemas existentes en la población de alumnes, pero que la idea era fascinante y descabellada al mismo tiempo. Les profes de Arte, Música, un sí rotundo. Creo que fueron lxs que mejor entendieron y confiaron, que el poder leer y comprender, permite viajar a otros universos, y cuando los textos se comprenden y pueden volar liberando el nudo de la imaginación, el arte, la música y la palabra se fusionan, entonces los sentimientos remontan vuelo hacia la libertad. Con el panorama claro del pensamiento de les docentes y sabiendo, con quienes podía contar y con quienes no, decidí pasar a la segunda etapa que era entrevistar a les alumnes. Les Alumnes entrevistades van de primero a quinto año. Y su mochila viene cargada de hambre, abusos físicos y cívicos, abandonos por sus padres. Con hermanos asesinados, con padres o madres presxs. Alumnes con problemas de lectura, comprensión y, por sobre todas las cosas, una baja autoestima. Choques de idiomas -en la villa conviven el guaraní y el español - situación que a veces provoca un choque de fuerzas inesperado en la convivencia de los pares contradictorios. Entreviste aproximadamente a unos 20 alumnes, a les que les pregunte: ¿Te animás a grabar un texto? Si, no... ¿Por qué? ¿Entendés lo que dice? ¿Sabés cuál es el valor de una coma, un punto, y punto y coma? ¿Sabés cómo se respira para leer, qué es una pausa, y la importancia de los tonos? ¿Creés que vas a poder hacerlo? La dimensión villera: un análisis posible de la información Para comenzar el análisis de la información quiero citar a: 1.- Gregorio Kaminsky en Libertad de movimientos de René Lourau: “La institución es también un campo, un campo de concentración de espacios y tiempos interferidos. No se superponen planos sino que se interfieren dimensiones. La institución como campo interferencial nos parece una adecuada síntesis de esta puesta al día a la que denomina Libertad de movimientos. Adoptar estas libertades; integrar sin corporativizarse a estos movimientos” 2.- ANTE TODO - La Garganta Poderosa - http://www.lapoderosa.org.ar/about/ “Damas y caballeros, solemnes ensayistas de los ecosistemas villeros que investigan como rupestres fenómenos biológicos, sometiendo a revisión sus fundamentos epistemológicos, rogamos acepten la cordial propuesta de analizar científicamente los paradigmas de esa moral impuesta por dogmáticos y catedráticos, desde las teorías doradas que iluminan las condiciones socialmente determinadas, sin socializar las determinaciones condicionales, que determinan los condicionamientos sociales.” En estos dos textos están resumidas visiones de un mismo contexto con diferentes puntos de vista. Un choque de fuerzas donde la única manera de encastrar las piezas de ese complejo rompecabezas llamado vida, es la empatía por el otro y ponerse en el lugar del otro. El campo de desarrollo es la institución, mismo espacio, diferentes dimensiones. ¿Y a qué me refiero con diferentes dimensiones? A la manera de permanecer en dicho espacio interviniendo el tiempo de manera óptima, de poder captar la realidad, dejando de lado la mirada de clase media acomodada, que subestima capacidades y virtudes por el solo hecho de interferir la dimensión del barrio con una mirada que no condice con la dimensión popular del mismo Les profes (no todes) con su discurso “les chiques no aprenden, no hacen nada”. ¿No hacen nada o hacen mucho? El solo hecho de asistir a la escuela, es un acto de rebeldía en su violenta realidad. “A mi papá le dieron perpetua… Mi padrastro me quiso violar… Mi papá se va de “gira” todo el fin de semana y cuando regresa la caga a golpes a mi mama… Mi mamá se fue con el novio y nos abandonó… Entonces, el planteo correcto de esxs profes debería ser una pregunta más que una afirmación: les pibes: ¿no aprenden nada? ¿no hacen nada? De las preguntas surgen más preguntas y de ellas respuestas con más planteos. Ahora bien, ¿en cuál de las dimensiones queremos establecer y realizar nuestro trabajo pedagógico? ¿en la dimensión del “Maestro Ciruela” con sus cánones viejos y anticuados? ¿en la dimensión desconocida e incómoda que nos ofrece el barrio? Cuando realicé la encuesta a mis compañeres "la mayoría de las respuestas de les docentes (14 de 20) fueron positivas, salvo de aquelles docentes que transitan la escuela de una manera obsoleta. Casi todes manifestaron que la idea del proyecto era buena, que se podía hacer, pero que llevaría mucho trabajo, ya que el nivel de comprensión lectora de les alumnes no es muy buena. No tienen la costumbre ni el hábito de la lectura, muchas veces no entienden lo que está escrito, serios problemas en la comprensión de las metáforas, la oralidad en la lectura manifiesta mucho inconveniente, ya que sus modismos y el lunfardo, propio del barrio, atraviesan su existencia y potencian su decir, arraigándose a su comodidad y provocando una negación para salir de su lugar de confort. Entonces en esa difícil y complicada dimensión, lo más fácil para les docentes que manifestaron su negatividad, es quedarse en su cómodo discurso clasista, pobre y estigmatizante, antes que modificar sus prácticas pedagógicas. La escuela es la institución interreferencial más importante de la comunidad toda, donde las fuerzas están en constante movimiento y la vorágine del día a día a veces se hace muy cuesta arriba. Establecer el vínculo con le alumne, desde el lugar empático es lo primordial. Legitimar el trabajo de transferencia, y al referirme a transferir hablo del intercambio mutuo. Enseñar y aprender del alumnx. O sea legitimar el trabajo del otrx. “La relación pedagógica, pero también la relación asistencial o la relación de ayuda, implican, a la vez, una autoridad y una voluntad de liberar al otro y de tratarle desde la igualdad. Esta paradoja es superada por el programa institucional”. (Francois Dubet) Ese programa institucional, burocrático y generalizado tan lejos de la Dimensión Villera. Esa dimensión, ese otro plano que expresa, de alguna forma, el hartazgo del análisis científico, catedrático, epistemológico y con fundamentos de miradas inapropiadas en el texto Ante Todo de La Garganta Poderosa. Se trata de poner el cuerpo, de modificar conceptos y valores, de reestructurar métodos pedagógicos y por sobre todas las cosas, y vuelvo a repetir, de ponerse en el lugar del otro. Al escuchar tantas veces la palabra “problema” tengo en cuenta más que nunca el texto de Caja Negra donde se define el concepto Problema: “Problema etimológicamente proviene del griego compuesto por el prefijo prá, "adelante" y blẽma, "lance", sobre el modelo de προβάλλω (probállō) con lo cual sería arrojar lo que está adelante.” Entonces adelante tengo solo un problema: “la negatividad de aquelles docentes” que tendrían que arrojar hacia adelante el problema, que es su problema, ese que problematiza un problema que no existe en la DIMENSIÓN de les pibes. Entonces, a partir del análisis de situaciones educativas reales y de las entrevistas realizadas, problematizarlas reconociendo la complejidad, con el objetivo de identificar posibles líneas de abordaje, nos invita a diseñar luego un repertorio de posibles estrategias de intervención construyendo conocimiento pedagógico a partir de la experiencia. Con respecto a les alumnos, al entrevistarles y plantearles la idea, el 70% me dijo que se animaba pero que no creía que podía hacerlo. Que lo de “las comas, punto y punto coma” lo sabían por que lo habían visto en Lengua, y que lo de las pausas, respiración y tonos no tenían idea. Elegí para una primera lectura, un texto de María Elena Walsh, En una cajita de fósforos. ¿Por qué la elección de este texto? Porque es un texto que no requiere un análisis exhaustivo para comprender lo que se dice con un lenguaje cotidiano que nos permite jugar. O sea no presenta problemas en lo que se dice, pero si en cómo se lo dice. Es un texto que merece de todo el respeto y atención para poder ser BIEN DICHO. Este texto, nos ayudaría a practicar y entender las pausas establecidas por las comas, punto, punto y coma. Nos permite descubrir y explorar ritmo, pausas, matices y volúmenes. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Un rayo de sol, por ejemplo. (Pero hay que encerrarlo muy rápido, si no, se lo come la sombra). Un poco de copo de nieve, quizá una moneda de luna, botones del traje del viento, y mucho, muchísimo más. Les voy a contar un secreto. En una cajita de fósforos yo tengo guardada una lágrima, y nadie, por suerte, la ve. Es claro que ya no me sirve. Es cierto que está muy gastada. Lo sé pero qué voy a hacer, tirarla me da mucha lástima. Tal vez las personas mayores no entiendan jamás de tesoros. “Basura”, dirán, “Cachivaches”. “No sé por qué juntan todo esto”. No importa, que ustedes y yo igual seguiremos guardando palitos, pelusas, botones. tachuelas, virutas de lápiz, carozos, tapitas, papeles, piolín, carreteles, trapitos, hilachas, cascotes y bichos. En una cajita de fósforos se pueden guardar muchas cosas. Las cosas no tienen mamá. Se manifestaron problemas de comprensión, oralidad y sorprendentemente muchas (muchísimas) dificultades en la lectura. El punto, punto y coma, el punto seguido y el punto y aparte, no se respetaban ni se tenían en cuenta. Lo único que querían, era sacarse el texto de encima, sin tomar valor ni importancia de lo que se estaba leyendo. Para la primera lectura, les pedí permiso para grabarlos. Después de 4 o 5 lecturas, marcándoles pausas, tonos, matices y volúmenes, les hacia escuchar el cambio rotundo de la primera grabación a la ultima. Para finalizar la entrevista y el primer encuentro, a la estrofa que habían grabado, lo musicalizaba con un tema de música clásica “Serenade de Schubert”. Les colocaba los auriculares, y sus caras se trasformaban, los ojos llenos de lagrimas al escucharse y me preguntaban: “¿SOY YO? ¿ESE SOY YO? La sonrisa invadía su existir y ese momento realmente era mágico, para ellxs y para mí. Entonces su respuesta era: “quedó recheto, profe” ¿cuándo tengo que venir a grabar?” De la inseguridad total, al deseo ferviente del querer hacer. Del miedo a equivocarse, a correr el riesgo de poder y querer aprender. Del no puedo, a quedó recheto. De su mirada temerosa al brillo alegre en todo su rostro. Del “no sé si me sale” al “yo puedo, yo creo en mi”. De esta forma, podemos observar que se pone en marcha un proceso complejo en donde se estructura la comprensión y la creatividad para producir, a partir de ideas intuitivas, una trama lógica de sentido y poder interpretar la situación conflictiva como un problema sujeto a intervención, no sólo teniendo en cuenta el sistema simbólico desde el cual emerge sino también comprendiendo las reglas del ámbito en el que este opera. La Audioteca brinda la posibilidad de trabajar reflexiva y analíticamente, ubica al sujeto en su propio contexto para que posteriormente, pueda traducir el contexto, atravesar su dimensión y finalmente superar la barrera del problema de autoestima y comprender que las limitaciones solamente son una línea delgada y atravesarla solo depende de creer en elles mismes. Por tanto, habilitar la lectura del contexto, es reconocer que parte de una actitud y disposición para comprender e interpretar los distintos lenguajes como el corporal, de los sentimientos, escrito, de la música, del arte, e interrogar su sentido dado el carácter lingüístico y discursivo de la realidad y del pensamiento: “Y, a lo mejor, lo que (nos) ocurre es que el lenguaje ha dejado de ser seguro y de estar asegurado, ha dejado de ser nuestra propiedad o incluso nuestra casa. A lo mejor nuestra experiencia del lenguaje es la experiencia de la crisis del lenguaje y en nuestro lenguaje, la experiencia de la precariedad y la pluralidad de nuestro lenguaje, la experiencia del desfallecimiento de nuestro lenguaje que es, al mismo tiempo, la experiencia del desfallecimiento de los modos tradicionales de racionalidad que determinaban nuestro modo de conocer el mundo y de encarar la vida” (Larrosa, 1998:16) Todo esto nos permite poder establecer por fin una sola Dimensión empática y de Autoestima, que provocara tarde o temprano como dice Kaminsky “La Libertad de Movimientos” Disparos aturdidos por la música: conclusiones posibles Para concluir este recorrido, lo primero que se me viene a la cabeza es plantearme si el objetivo y la importancia del proyecto se cumplió teniendo en cuenta que la intención principal era: “Invitarlos a descubrir sus capacidades, a poder expresarse, a visibilizar sus problemáticas mediante la palabra. Esa palabra que denuncie las carencias, que grite la falta de oportunidades y que transforme miradas propias y ajenas. Que la violencia se transforme en poesía. Los disparos sean aturdidos por la música. Que el poder de la palabra, los comunique con el mundo y les permita visibilizar que en la villa no todo es muerte, droga, afano y prostitución. Que la palabra les permita comunicar y cambiar, yo no puedo por un si puedo” Uno sueña, proyecta, ejecuta, pero no sabe qué pasará, si esa idea se podrá materializar o no. Por suerte, y orgullosamente puedo decir que el objetivo está cumplido y que superó cualquier expectativa. Que la mirada y mis saberes previos, al fusionarse con todo lo aprendido en la diplomatura potenció y facilitó el desarrollo del proyecto. Claro que la mirada fue cambiando, se fue modificando y el proceso fue transmutando en el hacer y por sobre todo en el pensar. Si bien los saberes previos ayudan a plantarse en el territorio, me dí cuenta que la mirada comenzó a ser otra, a partir de los textos y la cursada de la diplomatura. Acercarme a conceptos teóricos fundamentados y correrme de la práctica instintiva. Es decir, saber por qué y para qué de cada acción realizada y cada reacción obtenida. ¿Qué es la escuela? ¿Qué importancia tiene en el barrio? ¿Les docentes conocen el territorio? Tratar de entender la mirada de les docentes que no se comprometen con la educación pública y sólo son un número más en un sistema contaminado por principios capitalistas. La Audioteca tuvo, tiene y tendrá como objetivo la construcción de experiencias formativas durante el tránsito por la escuela, con el deseo que sea replicado en las instituciones barriales. Porque si la escuela sigue haciendo lo mismo, año a año impartiendo contenidos secuencialmente, en espacios áulicos donde no pasa nada, entonces es quedarse en la “comodidad”, conviviendo en un subsistema contaminado, funcional a la meritocracia del pensamiento opresor. Les pibes no hacen nada y no se preocupan por nada, es lo más cómodo de decir, y en ese decir se asevera y se estigmatiza sin razón aparente. ¿Intentaste otros métodos? ¿Propusiste otras formas? Marcelo Percia en su libro “Estancias en Común” dice: ¿Y a Ud. qué le parece? Transportan memorias y olvidos, emociones vividas y no vividas, sensaciones conocidas e ignoradas. Ese instante desconcertante no se niega a responder, suspende respuestas. Demora que dona tiempo, instante vibrátil de lo inminente, promesa inagotable de lo por decir, que al cabo no necesita meras respuestas del momento. Buscar una respuesta a “y a Ud. qué le parece” desencadena un movimiento de fuerzas que trastornan automatismos de la percepción. Extraña conclusión la de la culpa la tiene el otro en el libro "Frankestein educador" de Phillippe Meirieu (me llamó hermosa y poderosamente la atención) el capítulo Frankesnstein y su Criatura o el sorprendente Juego de Espejos Del “No Soy Yo, Es El Otro”. Pero ¿es el otro? Frankenstein no es el monstruo, sino su creador. Toda construcción desde el amor y desde el conocimiento del territorio, puede cambiar muchas cosas en el desarrollo pedagógico. Si estos docentes no quieren modificar sus formas, muy difícil se consiga un cambio, entonces es más fácil Estigmatizarlos. Esos docentes quedados en el tiempo y negados al cambio cultural. A 30 cuadras del kilómetro cero ubicado en Plaza Congreso, existe otra cultura, otros tiempos, otra manera de expresión, otra vida totalmente distinta y distante de la comodidad de la clase media de medio pelo. Vivo, vibro, escucho justificaciones sin justificación y desde una mirada clasista y condenatoria. Entonces se me viene a la cabeza Mario Benedetti: Clase media medio rica medio culta entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande Desde el medio mira medio mal a los negritos a los ricos a los sabios a los locos. a los pobres Si escucha a un Hitler medio le gusta y si habla un Che medio también En el medio de la nada medio duda como todo le atrae (a medias) analiza hasta la mitad todos los hechos y (medio confundida) sale a la calle con media cacerola entonces medio llega a importar a los que mandan(medio en las sombras) a veces, solo a veces, se da cuenta(medio tarde) que la usaron de peón en un ajedrez que no comprende y que nunca la convierte en Reina Así, medio rabiosa se lamenta(a medias) de ser el medio del que comen otros a quienes no alcanza a entender ni medio. Insertarse en un dispositivo cultural tan ajeno, a la vorágine del centro u otros barrios, requiere de tiempo, paciencia y, por sobre todas las cosas, adaptación. La Audioteca, no pretende que los saberes que intentamos transmitir salgas a nuestra imagen, concepto que estuvo (y está) presente en otros tiempos, que tan bien describe Phillippe Meirieu en su "Frankestein educador". La Audioteca acompaña, vibra, escucha, dice, se adapta y transforma. Los cambios, generan resistencia. Fuerzas que invaden el dispositivo escuela, provocan movimiento, y ese movimiento trae aparejado un choque de fuerzas, necesarias y fundamentales, para provocar el cambio. La perspectiva de Stephen Ball plantea que es necesario admitir que en las organizaciones escolares se desarrollan relaciones y procesos micropolíticos. Es decir, reconocer que las escuelas no son estructuras racionales, con metas consensuadas y claras capaces de orientar linealmente la acción de sus miembros, sino organizaciones formadas por personas y grupos con distintas metas, intereses e ideología. Como dije anteriormente, saberes adquiridos, el instinto y lo vivido, ayudan y mucho. Pero el conocer y profundizar saberes, ayuda a poder fundamentar el propósito del objetivo a cumplir. Siempre supe que lo importante es el otro, y cuando digo “otro” me refiero amorosamente a ese otro que es el alumne que me va a enseñar, a cómo transitar este hermoso viaje llamado Audioteca. Francis Dubet habla de la legitimidad del trabajo sobre el otro, dice que la relación pedagógica, pero también la relación asistencial o la relación de ayuda, implican, a la vez, una autoridad y una voluntad de liberar al otro y de tratarle desde la igualdad. Y ese es el espíritu de la Audioteca. Construir un espacio de igualdad, oportunidad y expresión. Trabajar sobre el otro, pero con el otro. La palabra, la lectura, el pensamiento, el decir y sus formas tienen como objetivo principal correr el eje ermitaño y antiguo de esa institución que describe Stephen Ball, y pretende formar espacios de debate, construcción colaborativa, para generar espacios micropoliticos, donde el pensamiento ruede y produzca desorden en la estructura estática escolar, creando capas de resistencia a esa capa adoctrinadora funcional al sistema. La comunidad educativa (directivos, docentes y alumnes) recibió con sorpresa y entusiasmo todo el material producido. Alumnes comprometides y entregades totalmente en cada grabación, en cada audio que se dejaba escuchar en sus teléfonos móviles. Caritas sorprendidas y orgullosas. Autoestima elevada. Lagrimas de felicidad. Momento mágico. Todo esto provoca el accionar de emoción, expresión, creatividad, observación e instinto, que convirtieron en realidad lo abstracto de una idea que nace del inconsciente y que después conscientemente se transforma en un hecho artístico todo. Exponen lo irracional e inconsciente, reivindicando esos hilos sensoriales que se manifiestan en expresión, creatividad, observación e instinto. Para convertir este hecho y vivencia, en un momento de plenitud artística. El arte no se piensa lógica ni formalmente en el instante. Un instante artístico solo “se siente o no”, “atraviesa los sentidos o no”. El arte transforma, libera y pone en funcionamiento todo eso que Percia define maravillosamente como “instante vibrátil de lo inminente”, que permite accionar todos lo nombrado al principio. Crear es resistir. El arte libera la vida que el hombre ha encarcelado. El artista es aquel que libera una vida, una vida poderosa, una vida personal que no es su vida, esto provoca su resistencia. Padres preguntando si era la voz de su hije la que se escuchaba diciendo el texto, acompañado por un fondo musical de Schubert, Vivaldi, Mozart, Paganini o Waldo de los Ríos. La sororidad a pleno, con alumnas homenajeando a una compañera que fue víctima de femicidio, poniendo en Palabras su denuncia. Poetas desaparecidxs, reverberando por toda la villa su poesía en las voces de les pibis y docentes. Jojhan, el alumno no vidente, que tiene la inmensa capacidad de mirar con el corazón, demostrando (sin quererlo) que nada es imposible si se tiene ganas de volar y soñar. La Audioteca, el poder de la palabra. Esa que dice, hace y visibiliza lo que se ve y lo que no se ve. Esa que ahora puede decirse con diferentes matices y tonos. Esa que se transforma de agresión verbal por no saber cómo decir, en convicción de ideas al poder transmitir y ordenar un pensamiento puesto en palabras. Esa que a veces enseña a callarse, porque el silencio también habla y perfora las situaciones que ahogan y asfixian la dura realidad del barrio. Les pibes dicen versos, hablan de Borges, de Galeano o discuten si son Cronopios o Famas. Que Girondo estaba refumado, que Bukowski “ta reloco gato”. La música clásica pasó de “que embole” a “Recheta Con Mi Poesía”. PROFE... ¿leemos mi poesía? PROFE... ¿escuchamos mi audio? PROFE… ¿me puede acompañar ese Vivaldi cuando yo lea lo mío? “APODERASE, APROPIARSE, ADUEÑARSE DEL PROYECTO” Sentir su seguridad, emoción y orgullo fue para mí una sensación indescriptible. Segurxs en su decir, segurxs y convencidxs que, para poder decir un texto, hay que vencer miedos, dificultades y permitirse EQUIVOCARSE. ¡¡¡Me gusta decir poesías y grabar textos, profe…!!! La Audioteca, el poder de la palabra. El poder de transformar la palabra en poesía propia. Que corre por sus labios como si fueran peces multicolores nadando por pasillos angostos, entre casillas de chapas y el humo del paco. Poesía que grita entre derechos vulnerados y desidia del sistema. Entonces solo resta disfrutar del trabajo realizado, escucharles, acompañarles y compartir su felicidad del SI PUEDO. Y que cada une pueda apropiarse y replicar este proyecto, y sentir como propias estas palabras y sentimientos de Federico García Lorca “Quisiera hacerme la ilusión de que estoy en mi cuarto y que ustedes son mis amigos, porque no hay poesía escrita sin ojos esclavos del verso oscuro, ni poesía hablada sin orejas dóciles, orejas amigas, donde la palabra que mane lleve por ellas sangre, olas, labios o cielo a la frente del que oye. Lo que voy a hacer no es una conferencia, es decir poesías, carne mía, alegría mía, testimonio mío, y yo necesito defenderme de este enorme dragón que tengo delante y que me puede comer con sus trescientos bostezos de sus trescientas cabezas defraudadas. Así pues, antes de decir en voz alta y delante de muchas criaturas unos poemas, lo primero que hay que hacer es pedir ayuda al duende, que es la única manera de que todos se enteren sin ayuda de inteligencia, ni aparato crítico, salvando de modo instantáneo la difícil comprensión de la metáfora. Por eso yo les ruego a todos que, por un momento, nos sintamos amigos, amigos íntimos todos en un dulce silencio donde gima y cante la voz del poeta. Sean mi pudor, mi sinceridad y vuestra buena fe los tres elementos que formen el aire intimo y claro donde se pierdan los poemas y ojala sirvan para elevar y afirmar mi ánimo y el de ustedes. La Audioteca, el poder de la palabra. Les invito a escuchar a les pibes: https://audiotecala6del5.wixsite.com/tesinamafernandez Bibliografía ANTE TODO - La Garganta Poderosa - http://www.lapoderosa.org.ar/about/ CLASE MEDIA –Daniel Cesare - https://criticaypunto.wordpress.com/2008/08/02/poema-a-la-clase-media-por-mario-benedetti/ Crisis de la transmisión y declive de la institución The Crisis of Transmission and the Decline of the Institution Francois Dubet Universidad Víctor Segalen, Burdeos francois.dubet@sociologie.u-bordeaux2.fr (Traducción: Celso Sánchez Capdequí) “Estancias en Común” Percia, Marcelo estancias en común 1a ed. - Adrogué : Ediciones La Cebra, 2017. 512 p. ; 21,5x14 cm. "Frankestein educador" de Phillippe Meirieu – Traducción Emili Olcina – mayo 1998 Juego para Actores - Teatro del oprimido (August Boal) Artes Escénicas Título original: Jogos para atores e nao atores Revisión y ampliación: AUGUSTO BOAL, 2001 © Augusto Boal, 1998, 2001 La palabra de Mario Benedetti – (Inventario Cuatro – editorial Visor libros recopilación poemas 2002 – 2006) Las palabras de Julio Cortázar - Extraído de la charla pronunciada en el centro cultural La Villa de Madrid en 1981. La Poesía es un arma cargada de Futuro Gabriel Celaya ("Poesía urgente") http://www.gabrielcelaya.com/documentos_algunospoemas.php#opci3 La vida como obra de arte – Conversaciones (1972-1990) – Gilles Deleuze Lenguaje y educación – Jorge Larrosa – Universidad de Barcelona – Espanha Libertad de los movimientos de Kaminsky – Eudeba 2001 Poeta en nueva york – Federico García Lorca 1940 – Editorial Seneca Seminario Michel Foucault Poderes, saberes, verdades, producción de subjetividades. Abril-Julio 2013 Docente a cargo: Lic. Verónica Scardamaglia Imagen: Anna Bella Geiger, Ecuaciones n.º 21, 1978. Grafito y frottage sobre hoja pautada de cuaderno escolar, 24 x 32 cm
- Justicia poética y un reencuentro generacional anónimo / Ezequiel Buyatti
El compañero de mi abuela era un muchacho recién salido de la adolescencia, ruso y judío. Ella, italiana y con tan sólo 15 años de edad. Ambos inmigrantes. A veces las relaciones entre las personas no surgen de climas serenos, de campos fecundos para la prosperidad y la armonía, sino de contextos hostiles y represivos desde los cuales se edifica la inquebrantable solidaridad entre los desposeídos. Recuperar la memoria del acontecimiento ocurrido el 14 de noviembre de 1909, el atentado al coronel Ramón Lorenzo Falcón, subrayar su motivación y su desenlace, es uno de los propósitos de este texto; el otro, redescubrir a sus protagonistas: mi abuela Giovana Buyatti y su compañero, el “ángel de Ushuaia”. Estoy por llegar a mi cita en la calle Independencia 20, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. Ahí me recibe cordialmente la bibliotecaria Mónica López. El edificio donde se encuentra el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA) es imponente, laberíntico, afín a esos mundos burocráticos kafkianos. Luego de un breve diálogo superfluo con la señorita López, por fin sostengo en mis manos el fino pero exuberante sobre papel madera con los datos de mi estirpe. Me despido de la bibliotecaria, salgo apresuradamente del CEMLA y me adentro hacia el barrio de San Telmo en busca de un lugar que albergue la aniquilación de mi ansiedad. Lo encuentro. Abro el sobre y las siguientes palabras con un tamaño excesivamente desmesurado irrumpen en mi identidad: Giacomo Buyatti, 26 años. Luigia Buyatti, 21 años. Giovana Buyatti, 1 año. Las historias contadas por mis padres (vagas, fragmentadas, contradictorias), ahora tenían el rigor del archivo documentado. Era verdad que mis bisabuelos eran agricultores. Era verdad que el arribo se había producido el 25 de febrero de 1895. Era verdad que el barco tenía el nombre de Matteo Bruzzo y que procedían del puerto de Genova. Y era verdad que mi abuela Giovana tenía un año de edad cuando respiró estos aires. Como todo inmigrante, los tres integrantes de la joven familia se alojaron en uno los desgraciados conventillos de la época. Ahí mismo, catorce años más tarde, en una pieza del conventillo de la calle Andes 394 (hoy José Evaristo Uriburu), se comienza a planear uno de los acontecimientos de justicia poética más bellos que ha vivido la sociedad argentina: hacer volar por los aires al coronel Ramón Lorenzo Falcón, el cadete número uno recibido en el Colegio Militar creado por Sarmiento, el mejor oficial del general Roca en el exterminio de los pueblos originarios en la eufemística “Campaña del Desierto”, el execrable represor de las huelgas de conventillos de 1907, el despreciable verdugo que dirigió la masacre a los trabajadores de aquella manifestación en Plaza Lorea (hoy Plaza Congreso) del 1º de mayo de 1909, aquel inquisidor que dijo “hay que concluir, de una vez por todas, con los anarquistas en Buenos Giovanna y Simón lo planearon durante siete meses. El ruso realizaría el acto y la italiana ocuparía el lugar de “campana”. Todo estaba listo la mañana del 14 de noviembre. Salieron poco antes de las once de su casa de la calle Andes. Tomaron el tranvía 17 y descendieron en la esquina de Callao y Quintana. El coronel Falcón vuelve en su Milord luego de haber asistido a las exequias de su amigo Antonio Ballvé, director de la Penitenciaría Nacional y viejo funcionario policial. La biblioteca de Giovana era un canto a la libertad. Es un inmenso placer haberla heredado. Libros plagados de anotaciones al margen en los cuales se comparan autores e ideologías, recortes de diarios y revistas, hojas sueltas rebalsadas de citas, cuentos sin terminar, poesías incompletas que se unen en otras hojas amarillentas erosionadas por el tiempo, extensas propuestas sobre formas de organización social, el centro que funcionaba como el corazón de la biblioteca estaba destinado a los eternos clásicos: Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Reclus, Malatesta, Goldman, Volin, Archinov, y un minúsculo cuaderno artesanal que contenía breves argumentaciones éticas como esta: “¡La violencia es detestable, despreciable, horrible! Pero más horrible es tolerar con resignación la violencia desde arriba, la violencia del Poder, del Estado, y demonizar la violencia desde abajo, ya que ésta es un acto de autodefensa y el sentimiento de indignación del oprimido para dejar de serlo”. Entonces, sí. Ahí se forjó el nuevo mito, el solidario; ahí se construyó el nuevo condenado social, el asesino. La Ley, Falcón; La Bomba, Simón; terrorista, bondadoso, criminal, fraterno, ruso, antiargentino, La Protesta, La Antorcha, La Prensa, Caras y Caretas, Crítica, pena de muerte, Siberia argentina, mártir, ácrata, libertad. Recorro nuevamente la ex cárcel de Ushuaia (ahora museo) en la que estuviste condenado a prisión por 21 años y a ser sometido a pan y agua durante veinte días cada año al cumplirse los aniversarios del ajusticiamiento; veo enmarcada en una de las celdas esa carta del 97 que le escribí al compañero de ideas de mi abuela, ese pequeño trozo de papel que intenta homenajear tu convicción y tu solidaridad, esa carta anónima, que desde hoy, queridas lectores de inquietudes fraternas y solidarias, deja de serla: Simón Radowitzky, yo te recuerdo Hace más de sesenta y seis años que te fuiste de Ushuaia, hace cincuenta que cerraron este tétrico presidio, al mirarlo de lejos tuve miedo de que me tragara, me animé, y ya adentró, me produjo repugnancia, odio y asco. Un lugar donde deshumanizaban personas, hoy museo para turistas, lo rompería a martillazos hasta su primera piedra de 1902. Pero imaginando tu personalidad, te imagino sonriente, sé que estarías contento de ver un museo, en lugar de aquél infierno. ¡¿Será como ver igualdad y solidaridad en un mundo sumiso y racista?! Bueno…yo por lo menos vi la primera utopía, ojalá alguien vea la segunda. Sé que vos no mataste por gusto, sino que respondiste a una agresión. Algunos te creen terrorista; unos acostumbrados a la sumisión, otros agazapados al Poder, temen que caiga la estructura que los sostiene. Casi nadie te recuerda, pero esos pequeños grupos de “casi”, que saben vivir sin autoridad, no olvidarán jamás, a aquel obrero que en 1909 hizo temblar al orden establecido. Un anarquista, 1997. * Trabajo realizado para el Seminario de escritura creativa de no ficción. Facultad de Filosofía y Letras (UBA).
- Blue / Texto de la película de Derek Jarman
Le dices al chico que abra los ojos Cuando los abre y ve la luz Haces que grite muy fuerte: Oh Azul acércate Oh Azul preséntate Oh Azul elévate Oh Azul penetra Estoy sentado con unos amigos tomando café en un bar donde los camareros son jóvenes refugiados de Bosnia. La guerra invade los periódicos y las calles en ruinas de Sarajevo. Tania dijo: «Llevas la ropa del revés y con la parte de delante hacia atrás.» Estábamos los dos solos, así que me desnudé y me la volví a poner bien. Siempre llego antes de que se abran las puertas. No sé a qué viene tanta noticia del extranjero cuando todo lo que tiene que ver con la vida y con la muerte se autogestiona y trabaja dentro de mí. Salgo de la acera y un ciclista casi me atropella. Ha salido de la nada y por poco me rompe la cabeza. Entro en estado de shock. El médico del hospital St. Bartholomew cree que puede haber lesiones en mi retina. Me ha dilatado las pupilas con belladona. La linterna brilla en ellas con una terrible luz cegadora. Mira hacia la izquierda Mira hacia abajo Mira hacia arriba Mira hacia la derecha Relámpagos azules en mis ojos. Zumbido de moscas azules Días cansados La mariposa azul celeste Revolotea por los acianos Perdida en el calor De la calima azul Cantando un blues Calmada y lentamente Tristeza de mi corazón Tristeza de mis sueños Lento amor triste De los días de las espuelas de caballero Triste es el amor universal en el que el hombre se baña: es el paraíso terrenal. Paseo por la playa mientras sopla un vendaval Otro año que se va En las aguas que braman Escucho la voz de amigos muertos El amor es vida que dura para siempre. La memoria de mi corazón me trae a ti David. Howard. Graham. Terry. Paul... Pero, y si este presente Fuese la última noche de los tiempos En el ocaso se desvanece tu amor Muere a la luz de la luna No puede levantarse Negado tres veces por el gallo Con la primera luz del alba Mira hacia la izquierda Mira hacia abajo Mira hacia arriba Mira hacia la derecha El flash de la cámara Blanco nuclear Fotos El citomegalovirus: una luna verde y el mundo se vuelve magenta Mi retina Es un planeta lejano Un Marte rojo De un tebeo para chicos Infectado de amarillo Borboteando en la esquina Digo que parece un planeta El médico dice: «¡Más bien Parece una pizza!» Lo peor de la enfermedad es la incertidumbre. Hace seis años que interpreto una y otra vez este guion. La tristeza transciende la solemne geografía de las limitaciones humanas. Estoy en casa con las persianas bajadas H. B. ha vuelto de Newcastle Pero ha salido; la lavadora Ruge a toda potencia Y la nevera se descongela Estos son sus sonidos preferidos Me han ofrecido la posibilidad de ingresarme en el hospital o ir allí dos veces al día para intubarme. Nunca recuperaré la visión. Tengo la retina destrozada, aunque cuando deje de sangrar puede ser que mejore la vista que me queda. Me tendré que acostumbrar a no ver. Y si pierdo la vista, ¿veré a medias? El virus se desboca. Ya no tengo amigos que no estén muertos o muriéndose. Como si una avalancha azul los hubiera alcanzado. En el trabajo, en el cine, en las manifestaciones, en la playa. Arrodillados en la iglesia, corriendo, volando, silenciosos o protestando a gritos. Empezó con los sudores nocturnos y las glándulas hinchadas. Luego, el cáncer negro se extendió por los rostros y, mientras se esforzaban por respirar, la tuberculosis y la neumonía les destrozaban los pulmones, y toxoplasmosis en el cerebro. Los reflejos se retorcían; el sudor les chorreaba por el pelo, como lianas de una selva tropical. Las voces les huían y entonces estaban perdidos para siempre. En la tormenta, mi pluma arañaba tanto como podía esta historia sobre las páginas. La sangre de la sensibilidad es azul Me consagro Para encontrar su expresión más perfecta La vista me fallaba un poco más por la noche H. B. me ofrece su sangre Según él, lo puede matar todo El dosificador de DHPG Gorjea como un canario Me acompaña una sombra en la que H. B. aparece y desaparece. He perdido la vista periférica de mi ojo derecho. Junto las manos delante de mí y las separo poco a poco. En un momento dado desaparecen de mi campo visual. Antes las veía. Ahora, si repito el gesto, solo veo esto. No ganaré la batalla contra el virus, pese a todos estos eslóganes como «Vivir con el sida». Los sanos se han apropiado del virus y nosotros tenemos que vivir con el sida mientras ellos extienden la manta por las polillas de Ítaca a través del oscuro mar de vino. La conciencia de esta realidad crece, pero otra cosa se pierde. Una sensación de realidad ahogada en teatro. Pensar ciego, volverse ciego. El hospital es silencioso como una tumba. La enfermera se esfuerza por encontrar una vena en mi brazo derecho. Cinco intentos y lo dejamos correr. ¿Te marearías si alguien te clavara una aguja en el brazo? Yo ya me he acostumbrado, pero sigo cerrando los ojos. El buda Gautama me enseña a alejarme de la enfermedad. Pero él no estaba conectado a un gotero. El destino es lo más fuerte Destino Maldito Fatal Me resigno al Destino Ciego Destino La cánula me pica Me sale una ampolla en el brazo Me sacan la aguja Una descarga eléctrica me sube por el brazo ¿Cómo puedo huir conectado a un gotero? ¿Cómo puedo alejarme de todo esto? Lleno la habitación con el eco de muchas voces Que han pasado tiempo aquí Voces liberadas del azul de la pintura reseca Sale el sol e inunda esta habitación vacía Yo la llamo «mi habitación» Mi habitación ha acogido muchos veranos Ha abrazado risas y lágrimas Podría llenarse con tu risa Cada palabra, un rayo de sol Centelleando en la luz Esta es la canción de Mi Habitación La tristeza se desvela, bosteza y está despierta. Esta mañana en el periódico hay una foto de los refugiados que se marchan de Bosnia. Parecen de otro tiempo. Campesinas con pañuelos y vestidos negros salen de las páginas de una Europa más antigua. Una de ellas ha perdido a sus tres hijos. Los relámpagos titilan a través de la ventana del hospital. En la puerta hay una mujer mayor que espera a que la lluvia remita. He pedido un taxi y le pregunto si la puedo acompañar. «¿Me puede dejar en el metro de Holborn?» Por el camino se echa a llorar. Ha venido de Edimburgo. Su hijo está ingresado: tiene meningitis y ha perdido la movilidad en las piernas. Me siento inútil mientras las lágrimas se derraman. No alcanzo a verla. Sólo escucho sus sollozos. Uno puede conocer el mundo entero Sin salir de casa Sin mirar por la ventana Uno puede ver el camino del cielo Cuanto más lejos vas Menos cosas sabes En este caos de imagen Os regalo el Azul universal Una puerta abierta al alma Una posibilidad infinita Se vuelve tangible Aquí estoy de nuevo en la sala de espera. El infierno en la Tierra es una sala de espera. Aquí sabes que no tienes control sobre ti mismo, esperando a que digan tu nombre: «712213». Aquí no tienes nombre. La confidencialidad es innombrable. ¿Dónde está el 666? ¿Quizás está aquí, sentado frente a mí? Quizás el 666 es aquella loca que zapea sin parar. Qué es lo que veo Más allá de las puertas de la conciencia Activistas que irrumpen en la misa de domingo En la catedral Un épico Zar Iván denunciando Al Patriarca de Moscú Un chico con cara de luna que escupe Y no para de santiguarse; mientras hace la genuflexión, ¿Golpearán las puertas nacaradas Las narices de los devotos? La loca discute sobre las agujas. Aquí siempre hay discusiones. Tiene una vía en el cuello. ¿Cómo nos perciben, si es que nos han de percibir de algún modo? Para la Mayoría somos invisibles. Si se limpiasen a fondo las puertas de la percepción, todo se vería tal y como es. El perro ladra, la caravana pasa. Marco Polo descubre la Montaña Azul. Marco Polo se detiene a sentarse en un trono de lapislázuli a la orilla del río Oxus mientras lo atienden los descendientes de Alejandro Magno. La caravana se acerca, unas telas azules ondean alviento. Gente apesadumbrada que llega de más allá del mar —ultramarina— ha venido para llevarse el lapislázuli con vetas de oro. El camino hacia la ciudad de Aqua Vitae está protegido por un laberinto de cristal y espejos que provocan una ceguera terrible con la luz del sol. Los espejos reflejan cada una de tus traiciones; las magnifican y te enloquecen. El Azul penetra en el laberinto. Se requiere a todos sus visitantes un silencio absoluto para que su presencia no moleste a los poetas que dirigen las excavaciones. Solo se puede excavar en días de calma total, puesto que la lluvia y el viento dañan los descubrimientos. La arqueología del sonido justo se acaba de perfeccionar y hasta ahora la catalogación sistemática de palabras solo ha sido acometida de una forma aleatoria. El Azul, entendido como palabra o frase materializada en chispas brillantes, una poesía del fuego que lo arroja todo a la oscuridad con sus reflejos deslumrbantes. De adolescente trabajé enel Real Instituto Nacional para las Personas Ciegas, en campañas navideñas para la radio, con la querida señora Punch, de setenta años, que cada mañana llegaba con su Harley Davidson. Nos tenía a raya. Su trabajo de jardinera le permitía tener tiempo libre en enero. La señora Punch Mujer de Cuero fue la primera mujer abiertamente lesbiana que conocí. Yo vivía mi sexualidad en secreto y un poco atemorizado, y ella fue mi esperanza. «Monta, vamos a dar una vuelta.» Se parecía a Edith Piaf, un gorrión, y llevaba una boina inclinada de un modo muy provocador. Siempre dominaba a todas las otras mujeres que año tras año venían buscando su compañía. En el periódico de hoy: tres cuartas partes de las organizaciones sobre el sida no ofrecen información sobre sexo seguro. Un barrio ha dicho que no tenían maricones en su vecindario, pero pueden intentarlo en el barrio X, que allí tienen un teatro. Mi campo de visión parece haberse reducido. Esta mañana el hospital es todavía más silencioso. Acallado. Tengo un vacío en el estómago. Me siento abatido. Mi mente se enciende como un interruptor pero mi cuerpo se derrumba, una bombilla desnuda en una habitación oscura y en ruinas. Hay muerte en el aire, aunque no hablemos de ella. Pero yo sé que los visitantes desconsolados podrían romper el silencio gritando: «¡Auxilio, hermana!», «¡Ayuda, enfermera!» y, acto seguido, el sonido de las carreras por el pasillo. Y, después, silencio. El Azul protege al blanco de la inocencia El Azul se lleva el negro El Azul es la oscuridad hecha visible El Azul protege al blanco de la inocencia El Azul se lleva el negro El Azul es la oscuridad hecha visible En las montañas está la ermita de Santa Rita, donde van todos los del final de la fila. Santa Rita es la patrona de las causas perdidas. La santa de todos aquellos que ya no pueden más, que están cercados y atrapados por los acontecimientos. Estos hechos, aislados de su causa, atraparon al Chico de los Ojos Azules en un sistema de irrealidad. ¿Todos estos hechos confusos y decepcionantes se disolverían en su último suspiro? Acostumbrado como estaba a creer en las imágenes, una noción absoluta de valor, su universo había olvidado el mandamiento esencial: no harás de ti una imagen sagrada, aunque sabes que la tarea es rellenar la hoja en blanco. Desde lo más profundo de tu ser, ruega para liberarte de la imagen. El tiempo es el que evita que la luz nos alcance. La imagen es una prisión del alma; tu herencia, tu educación, tus vicios y aspiraciones, tus atributos, tu psicología. He andado por detrás del cielo. ¿Qué es lo que buscas? El azul insondable de la felicidad. Para ser un astronauta del vacío, deja atrás la seguridad del hogar que te aprisiona con su consuelo. Recuérdalo. Estar yéndote y tener no son estados eternos. Enfréntate al miedo que engendra el inicio, el nudo y el desenlace. Para el Azul no hay límites ni soluciones. ¿Cómo pudieron mis amigos cruzar el río de cobalto? ¿Con qué pagaron al barquero? Mientras salían de la orilla añil, debajo de este cielo negro azabache, algunos murieron a sus pies, con la mirada hacia atrás. ¿Vieron a la Muerte con los perros del infierno arrastrando un carruaje oscuro, de un amoratado y azulado negro cada vez más oscuro por la ausencia de luz? ¿Oyeron el retumbar de las trompetas? David corrió hacia casa angustiado después de bajar del tren de Waterloo. Regresó agotado y medio inconsciente y murió aquella misma noche. Terry balbuceaba incoherentemente con sus lágrimas incontinentes. Otros se fueron apagando como florecillas cortadas por la guadaña del Segador Barbazul, sedientas, mientras reculaban las aguas de la vida. Howard se fue convirtiendo poco a poco en piedra, cada vez más petrificado; su mente quedó aprisionada en una fortaleza de cemento hasta que lo único que podíamos oír eran sus gemidos circulando por líneas telefónicas alrededor del mundo. Mad Vincent está sentado en su silla amarilla agarrándose las rodillas contra el pecho. Está como una regadera. Unos girasoles resecos y esqueléticos se marchitan en un jarrón vacío, semillas negras clavadas en la cara atenta de una calabaza de Halloween. Él no se da cuenta de que el Azul está allá, en el rincón. Sus ojos febriles observan el maíz cetrino; graznidos de cuervos azabache en espiral sobre el amarillo. El duendecillo del limón observa desde las telas descartadas, abandonadas en un rincón. El suicidio amargado da un grito maléfico y agarra con cobardía a Yellowbelly, que tiene los ojos entrecerrados. Azul lucha contra el enfermo Yellowbelly, que con su aliento fétido deja los árboles amarillos de fiebre. La traición es el oxígeno de su mezquindad. Te apuñalará por la espalda. Yellowbelly lanza un beso amarillento al aire, el hedor de taberna ciega los ojos de Azul; el Mal nada en bilis amarilla. Los ojos de serpiente de Yellowbelly son venenosos. Repta sobre la manzana podrida de Eva como una avispa y, en un instante, pica a Azul en la boca. «¡Aaah!» Su legión infernal zumba y ríe entre el gas mostaza. Se te mearán encima. Colmillos afilados con manchas de nicotina al descubierto. Azul se ha transformado en un electrocutador de insectos y su aura Azul quema al enemigo. Todos contemplamos el suicido Confiábamos en la eutanasia Nos calmaba creer Que la morfina aligeraba el dolor En lugar de hacerlo tangible Como si unos dibujos chalados de Disney Se convirtieran En todas las pesadillas posibles. Karl se mató. ¿Cómo lo hizo? Jamás lo pregunté. Parecía fortuito. ¿Y qué más da si se tragó ácido cianhídrico o si se pegó un tiro en el ojo? Puede que se lanzara al vacío desde lo alto de un rascacielos. La enfermera me explica el implante. Mezclas los medicamentos y te lo inyectas una vez al día. Los medicamentos se guardan en una neverita que te dan. ¿Te imaginas ir de un lado para otro con esto? El implante de metal desactiva el detector de bombas en los aeropuertos y, la verdad, no me veo viajando a Berlín con una neverita bajo el brazo. Juventudes impacientes del sol Que queman muchos colores Peinándose a golpes Ante espejos de baño Jodiendo con la fusión y con la moda Bailar en los haces de láser esmeralda Aparejarse en edredones suburbanos Sementales nucleares salpicados de lefa Qué tiempos aquellos. El gotero marca los segundos; es el origen de un riachuelo por el que transcurren los minutos, que van a encontrarse con el río de las horas, el mar de los años y el océano de la atemporalidad. Los efectos secundarios del DHPG, la medicación que me obliga a ir al hospital para que me pongan una vía dos veces al día, son: número bajo de leucocitos, riesgo más alto de infección, número bajo de plaquetas que puede llevar a un riesgo más alto de sangrado, número reducido de células rojas (anemia), fiebre, ataques, disfunciones hepáticas, escalofríos, tumefacción (edema), infecciones, malestar general, arritmias, presión arterial alta (hipertensión), presión arterial baja (hipotensión), pensamientos o sueños anormales, pérdida de equilibrio (ataxia), eyaculaciones, confusión, mareos, cefaleas, nerviosismo, lesiones en los nervios (parestesia), psicosis, sueño (somnolencia), temblores, náuseas, vómitos, pérdida de apetito (anorexia), diarrea, sangrado de estómago o de intestino (hemorragia intestinal), dolor abdominal, incremento del número de un tipo de células blancas, índice glucémico bajo, falta de aliento, caída del pelo (alopecia), picor (prurito), urticaria, sangre en la orina, alteración de la función de los riñones, urea en la sangre, rojez (inflamación), dolor o irritación (flebitis). Se han observado desprendimientos de retina en pacientes tanto antes como después del inicio de la terapia. La medicación ha provocado un descenso de la producción de esperma en animales y podría provocar infertilidad en humanos, así como defectos de nacimiento en animales. A pesar de que no hay información acerca de ello en los estudios realizados en humanos, se debería considerar como potencialmente cancerígeno, puesto que causa tumores en animales. Si te preocupa alguno de los efectos secundarios antes descritos o quieres tener más información, consulta a tu médico. Antes de empezar con la medicación te hacen firmar un papel conforme estás al corriente de la posibilidad de contraer cualquiera de estas enfermedades. No soy capaz de saber qué debo hacer. Lo firmaré. La oscuridad llega con la marea El año se desliza en el calendario Tu beso resplandece Una cerilla prendida en la noche Resplandece y muere Mi duermevela rota Bésame otra vez Bésame Bésame otra vez Y otra Nunca tengo suficiente Labios insaciables Ojos de valeriana Cielos azules Un hombre está sentado de lado en una silla de ruedas, saborea un paquete de galletas, despacio y reflexivamente como una mantis religiosa. Habla del asilo con entusiasmo aunque, a veces, incoherentemente, dice: «Debes tener mucho cuidado con quien hablas, porque es difícil distinguir entre las visitas, el personal y los pacientes. Al personal solo lo puedes identificar porque va vestido de cuero. Esto parece un club de sadomasoquistas». Este asilo se ha hecho gracias a los donativos, y los nombres de los donantes están a la vista para que todo el mundo pueda saber quiénes son. La caridad ha hecho que aquellos a quienes no les importa nada de todo esto parezcan benefactores y esto es horrible para los que dependen de ello. Esto se ha convertido en un gran negocio, mientras el gobierno, en estos tiempos de indiferencia, se lava las manos. Nosotros lo aceptamos y los ricos y poderosos que nos han jodido ahora vuelven a jodernos al salir ganando. Siempre se nos ha maltratado; por eso, ante la más mínima muestra de compasión, nos manifestamos exageradamente agradecidos. Soy varonil Comecoños Una diva de las grandes Malo Lameculos Un marica loco Incordio las moscas de la intimidad Jodo con los chicos lesbianos Un heterodemonio pervertido Me la juego con la muerte Soy un chupapollas Falso heterosexual Un hombre lesbiano Con actitud de tocapelotas Ideas de macho ninfómano Valientes deseos sexistas De inversión incestuosa y Terminología incorrecta Soy un No Gay H. B. está en la cocina Fijándose el pelo Protege el espacio De mí Lo llama «su oficina» A las 9 nos vamos al hospital H. B. vuelve de oftalmología Donde todas mis notas son confusas Dice Esto parece Rumanía Dos bombillas Iluminan lúgubremente Las paredes desconchadas Hay una caja de muñecas En el rincón Indescriptiblemente desalentador El médico dice Bien, claro Los niños no las ven No hay recursos Para alumbrar el lugar Las gotas me escuecen en los ojos La infección se ha detenido Veo destellos escarlata Después de la imagen De los vasos sanguíneos en mis ojos Febrero de castañear los dientes Frío como la muerte Se mete entre las sábanas Un frío doloroso Eterno como el mármol Mi pensamiento Recubierto de drogas se congela Copos de nieve vacíos amontonados Que borran la memoria Un tornado cegado Dando vueltas en espiral Conciencia bizca y entrometida ¿Debería hacerlo? ¿Lo hago? Garabateando la custodia de la muerte Vigila cómo te vas El DHPG oral va a parar al hígado, así que han modificado una molécula para que engañe al sistema. ¿Y esto qué riesgo conlleva? Si tuviera que vivir cuarenta años siendo ciego, me lo pensaría dos veces. Tratan mi enfermedad como los autos de choque: música, luces brillantes, traqueteos y a vivir de nuevo. Las pastillas son la parte más dura: algunas son amargas, otras, demasiado grandes. Me tomo una treintena al día. Soy un laboratorio químico andante. Me dan arcadas mientras las trago y vuelven a salir medio disueltas entre la tos y la saliva. Mi piel me cubre como la camisa de Nessus. La cara se me irrita y, por la noche, la espalda y las piernas. Me sacudo y me revuelvo, rascándome, y soy incapaz de dormir. Me levanto y enciendo la luz. Voy tambaleándome hasta el baño. Si me canso un poco, puede que llegue a dormir. Me vienen películas a la mente. De vez en cuando tengo un sueño tan espléndido como el Taj Mahal. Cruzo el sur de la India con un joven guía espiritual. India, la tierra de los sueños de mi infancia. Los recuerdos de una plegaria musulmana y una sala de estar gris. Una abuela que se llamaba Moselle, otra, Girly, otra, May. Una huérfana que había perdido su nombre, que era Ruben; simios de jade, miniaturas de marfil, el juego del mahjong. El viento y los bambús de China. Todos aquellos tabúes de Las líneas de sangre y los bancos de sangre Sangre azul y sangre mala Nuestra sangre y vuestra sangre Yo me siento aquí, tú te sientas allí. Mientras dormía, un avión chocó contra un edificio de pisos. El avión iba prácticamente vacío, pero doscientas personas se frieron mientras dormían. La Tierra se muere y nosotros sin darnos cuenta... Un joven frágil como Belsen Camina lentamente por el pasillo Con el pijama verde pálido del hospital Colgando Todo está en silencio Menos la tos lejana Mi ojo echa un velo encima Del joven que acaba de pasar Por mi campo de visión Esta enfermedad te deja por los suelos Justo cuando ya te habías olvidado Un tiro en la nuca Lo haría más fácil Ya sabes, irse a la tumba Puede hacerse más largo que la Segunda Guerra Mundial. Siglos y eones abandonan la habitación Reventando en lo intemporal No hay entradas ni salidas, ya No son necesarias necrológicas ni juicios finales Sabíamos que el tiempo se terminaría Pasado mañana al amanecer Fregamos el suelo E hicimos la colada No nos cogiera por sorpresa Estos destellos blancos que experimentas en tus ojos son comunes cuando hay una lesión en la retina. La retina lesionada ha empezado a pelarse, dejando innumerables manchas negras, como una bandada de estorninos recorriendo el atardecer. Estoy otra vez en el St. Mary para que el especialista me examine los ojos. El lugar es el mismo de siempre, pero el personal es nuevo. Qué alivio saber que no me operarán hoy para hacerme una punción en el pecho. Tengo que intentar animar a H. B., porque las últimas dos semanas ha pasado por un infierno. Un hombrecito grisáceo pasa por la sala de espera angustiado porque tiene que irse a Sussex. Dice: «Me estoy quedando ciego. Ya no puedo leer más». Poco después, coge un periódico, se esfuerza unos instantes y lo lanza de nuevo en la mesa. Las gotas que escuecen en mis ojos me impiden leer, así que escribo esto en una nube de belladona. La cara del hombrecito gris se ha vuelto trágica. Parece Jean Cocteau pero sin la arrogancia refinada del poeta. La sala está llena de hombres y mujeres que pelean contra la oscuridad en diferentes estadios de la enfermedad. Algunos no pueden casi ni caminar, aflicción e ira en cada cara y también una terrible resignación. Jean Cocteau se quita las gafas y mira a su alrededor con una mezquindad indescriptible. Lleva zapatillas negras, calcetines azules, pantalones grises, un jersey de jacquard y una americana de espiga. Los posters empapelan las paredes sobre él con interrogantes infinitos: ¿VIH/SIDA?, ¿SIDA?, ¿VIH?, ¿ESTÁS INFECTADO DE SIDA?, ¿COMPLICACIONES DERIVADAS DEL SIDA?, ¿VIH? Es una espera muy dura. La luz cegadora de la cámara del oftalmólogo deja una imagen azul celeste que persiste en la retina. ¿Veía verde la primera vez? La persistencia se disuelve en un instante. Mientras van pasando las fotos, los colores se vuelven rosas y las luces, naranjas. El proceso es una tortura, pero el resultado —una visión estable— merece mucho la pena y justifica el precio y las doce pastillas que tengo que tomarme a diario. A veces las miro, siento náuseas, y no me las quiero tomar. Supongo que me recuerdan a H. B., amante del ordenador y rey del teclado, que me dio suerte cuando un ordenador escogió mi nombre y me tocó formar parte de este ensayo clínico. Olvidaba que cuando me fui del St. Mary, sonreí a Jean Cocteau. Cariñosamente, me devolvió la sonrisa. Me he sorprendido a mí mismo mirando zapatos en un escaparate. Por un momento he estado a punto de entrar y comprarme unos, pero me he detenido. Los zapatos que ahora llevo puestos tendrían que durar lo suficiente para caminar hasta las afueras de la vida. Pescadores de perlas En mares cerúleos Aguas profundas Que lavan la isla de los muertos En puertos de coral Ánfora Derrama Oro Allá por el fondo del mar inmóvil Nos tumbamos Abanicados por las hinchadas Velas de barcos olvidados Izadas por los vientos tristes De las profundidades Chicos perdidos Dormid para siempre En un abrazo de amor Labios de sal que se tocan En jardines submarinos Dedos de mármol frío Tocan una sonrisa antigua Sonidos de conchas Susurros El amor profundo a la deriva para siempre El olor a él Guapísimo En el verano de la belleza Sus tejanos azules Por los tobillos Placer en mi ojo espectral Bésame En los labios En los ojos Nuestro nombre será olvidado Con el tiempo Nadie recordará nuestro trabajo Nuestra vida pasará como el rastro de una nube Y se dispersará como La niebla atrapada por Rayos de sol Porque nuestro tiempo es el paso de una sombra Y nuestras vidas huyen como Chispas a través de los rastrojos. Pongo una espuela de caballero, Azul, sobre tu tumba. Créditos: Escrito y dirigido por Derek Jarman Productores: James Mackay & Takashi Asai Compositor: Simon Fisher Turner Diseño de sonido: Marvin Black Editor de sonido: Paul Hamblin Una producción de Basilisk Communications © 1993 Voces: Nigel Terry John Quentin Derek Jarman Tilda Swinton Músicos: Jon Balance Gini Ball Marvin Black Peter Christopherson Markus Dravius Brian Eno Tony Hinnigan Danny Hyde Jan Latham Koenig Marden Hill The King of Luxembourg Miranda Sex Garden Momus Vini Reilly Kate St John Simon Fisher Turner Richard Watson Hugh Webb
- Aquí nadie se salva solo: Nada es seguro, pero todo es posible / León Rozitchner
Vivimos en la Argentina una situación completamente inédita. Lo que está pasando no tiene antecedente alguno en este país. Y de nada serviría utilizar categorías que fueron válidas en el pasado para tratar de entender algo que es, insisto, completamente nuevo. Tenemos que admitir que casi nada de lo que aprendimos resulta útil en este momento. Y ahora estoy hablando concretamente de los presuntos saberes de ciertos sectores de izquierda en torno a estas importantes cuestiones. Esos sectores pretenden ahora una inverosímil “toma del poder” y, en ese afán, pretenden quebrar el movimiento asambleario como ya lo hicieron con el movimiento piquetero. Debo decir que ese comportamiento no me extraña en absoluto. Porque esa misma izquierda que viene de fracaso en fracaso aproxima tanto el horizonte que termina confundiéndolo con la realidad. Sigue apegada a un esquematismo ilusorio. No digo que sus objetivos finales sean malos. Sólo cabría decir que estas políticas, por las razones que fueran, nunca conformaron una gran fuerza social. Ellos no entendieron nuestra realidad y se revelaron ineficaces. La historia, una vez más, tomó a la izquierda por sorpresa. Pero ahora intenta proyectar sobre lo nuevo un esquema antiguo que no se corresponde con lo que está pasando. La realidad de hoy resulta mucho más compleja que la descripta por Carlos Marx porque el futuro nunca puede ser pensado en sus detalles. Eso no quiere decir que tengamos que renunciar a los fundamentos de la crítica marxista al capitalismo o al legítimo anhelo de alcanzar una vida más humana y solidaria. Pero hay que tener presente que aún este capitalismo falaz y asesino que tenemos exhibe una enorme y asombrosa capacidad de recreación. Su poder de control y de penetración insidiosa en lo subjetivo como para implantar allí sus propios deseos destructivos es notable. La clase media Sobre el tema del rol que están jugando hoy los sectores medios se pueden decir muchas cosas. Es obvio que la clase media fue cómplice de todo lo que pasó. Esos sectores gozaban porque había teléfonos bonitos, celulares, trenes de la costa y shoppings. O porque el uno a uno les permitía comprarse un autito a plazos. Y mientras, como haciéndose los distraídos, aceptaban la entrega escandalosa del petróleo y los ferrocarriles, entre otras empresas nacionales. Pero también lo hicieron los obreros. Yo creo que la desilusión actual de la clase media es tanto mayor en la medida que contrasta con la gran fantasía que se armó en su cabeza cuando podía aprovechar el derrame. Pero nada de todo eso niega la fuerza de protesta social que hoy exhiben esos sectores venidos a menos y ya no tan medios. Francamente no creo que vuelvan a ver sus dólares. Y eso los coloca objetivamente frente al espejo de los saqueos y los piqueteros. Leen allí su propio futuro no tan distante. Quiero decir que, si algún sector menos politizado de esta clase media sueña con que puede salvarse solo, la mayoría comienza dolorosamente a pensar y entiende que su destino depende ahora de una alianza con los de más abajo. Casi la única certidumbre que queda como enseñanza es que aquí nadie se salva solo. Ni la clase media ni los obreros ni los piqueteros. O todos juntos o nadie. Las categorías de la izquierda aseguraban que los cambios revolucionarios vendrían de los obreros. Marx decía que la clase obrera no tenía nada que perder, salvo sus cadenas. Era por esencia una clase revolucionaria. Pero, al menos aquí, los obreros sí tienen algo muy importante que perder, y eso es el trabajo. Mejor, entonces, mirar para el lado de los piqueteros que, ellos sí, son los únicos que no tienen nada que perder, salvo sus propias vidas. Miedo al caos El caos es un desorden insoluble que no encuentra en sí mismo la posibilidad del orden: es un desorden infinito. Por el contrario, lo que yo veo en las asambleas es una multiplicidad heterogénea que busca un orden nuevo en los lazos sociales y se orienta hacia objetivos comunes. La categoría de caos, siempre agitada por la derecha, encubre la complejidad creadora de un movimiento que los excede. Los vecinos, con sus cacerolas, dicen que esto no va más y que este sistema no los representa. Lo que pasa es que también las asambleas atraviesan por un momento ilusorio. Pero de ahí, esperamos, va a nacer algo fructífero. Nada es seguro, pero todo es posible. Lo de las asambleas es un proceso que vuelve a incorporar lo colectivo en cada miembro antes separado de la sociedad y podría permitir la creación de una nueva fuerza. Es cierto que por momentos en la calle faltan las palabras, que a veces sólo hay ruido y vidrios rotos. Pero en las asambleas semanales se debate, se elaboran proyectos y se está pensando colectivamente en qué país queremos. Por ahora, es cierto, hacen ruido como para que el gobierno sepa que existen. Y lamentablemente el gobierno de Duhalde, que no nos representa, ejerce desde lejos un poder indiferente a los reclamos que, sin embargo, todavía no llegó al extremo límite de la entrega. Eso llegaría de la mano de la dolarización. En tal caso la Argentina desaparecería como nación y se reduciría a una colonia. Sistema en crisis Escucho ahora que algunos grupos proponen, a modo de solución de momento, derrumbar ya mismo al gobierno de Eduardo Duhalde. Pero debo decir que no se trata de un hombre. Es un sistema lo que está en crisis terminal. Duhalde, en última instancia, es la imagen espejada de Menem en un nuevo momento histórico. Vayamos un poco hacia atrás para entender esto. La dictadura de Videla llegó, en 1976, para poner fin a la democracia mediante el terror. Ese fue el primer movimiento. Paralelamente, prolongando el plan de Martínez de Hoz, el régimen genocida militar encontró su forma acabada en la figura despreciable de un Menem que vendió el país y creó las condiciones de un genocidio recurriendo a los medios de la economía para lograrlo. Expropió todas las riquezas nacionales, destruyó nuestra industria, pero produjo al principio cierto derrame hacia los costados. Esto hizo que algunos participaran ilusoriamente de un festín al que no habían sido invitados. Pero una vez concretada esa expropiación ya no quedó nada. Ese primer ciclo se cierra con el gobierno de Fernando De la Rúa. Se produce entonces un segundo movimiento. Al proceso expropiador le sucede el momento actual, mal llamado productivista, donde se nos quiere hacer creer que, con el trabajo, a falta de otra cosa, podríamos resurgir como nación. Antes había un juego de reemplazo entre dictadura y democracia. Ahora nos quieren hacer creer que al período expropiador menemista le sucede, como opuesto, el productivismo duhaldista. Tuvimos primero una democracia aterrorizada y ahora pasamos a una economía aterrorizada. Me cuesta creer, con todo, en el posible advenimiento de una nueva dictadura militar. Yo no lo creo. Pueden venir sí las fuerzas policiales, parapoliciales y de gendarmería a reprimir. La amenaza en tal sentido es clara. Pero una salida militar no es salida porque, esta vez, no hay nada que ofrecer a cambio. Pienso además que en la medida que la gente esté en la calle la represión será menos factible. Para decirlo más claramente: si la gente se resiste, el país no funciona. ¿Asambleas al poder? Pero no toda la gente está en la calle. Eso es evidente y preocupante. Hay una mayoría silenciosa que no sólo no está en la calle, sino que no se pronuncia. Y la verdad es que no sabemos qué va a pasar con ella. Sería muy bueno, por eso mismo, que el accionar de las asambleas se irradiara en un sentido amplio e inclusivo. Hoy necesitamos una gran convergencia de voluntades, pero cuidando que el extremo piramidal de ese movimiento no se desgaje nunca de la base. Lo importante es que entre todos estamos tratando de crear un poder nuevo y determinar cuáles son los principios y objetivos comunes. La complejidad de un país como el nuestro hace impensable por ahora el gobierno directo por asambleas. Lo cual no quiere decir que haya que volver a recrear las formas de representación antiguas. No se puede ignorar la existencia de las instituciones: se las puede orientar para otros fines. Un banco puede funcionar mal pero no puede ser ignorado o destruido. Lo mismo digo del Parlamento, la universidad, los hospitales, el Pami o el Anses. Son todas estructuras muy complejas, antiguas y necesarias. Lo que no es para nada imposible es excluir completamente a todos aquellos que se han apoderado de esas instituciones y que fueron comprados y corrompidos por el capital. En vez del clásico “que se vayan todos” yo preferiría decir que los hagamos salir a todos. Que se vayan todos parece por momentos una invocación religiosa. A mí me suena como oh Dios, yo te invoco o decir, desde el más puro deseo, ojalá que lluevan gotas de oro. Para sostener esa idea se hace necesario algún puente o tránsito hacia la realidad impura. No hay salidas puras. Estamos asistiendo a un momento sin nombre, de creación espontánea, dirigido a defender algo fundamental que nos fue escamoteado. No nos apuremos a ponerle nombre o a categorizarlo. Debemos transitar un largo camino como para dar sustento material al deseo colectivo. ¿Será capaz la gente de transformar el que se vayan en un cómo hacemos para irlos? Ese es para mí el gran desafío del momento. *Texto publicado en marzo del 2002 en la Revista Campo Grupal Año 4 N° 32, director Román Mazzilli. Buenos Aires.
- Cadáveres / Néstor Perlongher
a Flores Bajo las matas En los pajonales Sobre los puentes En los canales Hay Cadáveres En la trilla de un tren que nunca se detiene En la estela de un barco que naufraga En una olilla, que se desvanece En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones Hay Cadáveres En las redes de los pescadores En el tropiezo de los cangrejales En la del pelo que se toma Con un prendedorcito descolgado Hay Cadáveres En lo preciso de esta ausencia En lo que raya esa palabra En su divina presencia Comandante, en su raya Hay Cadáveres En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada En el garrapiñiero que se empana En la pana, en la paja, ahí Hay Cadáveres Precisamente ahí, y en esa richa de la que deshilacha, y en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso en la que no se dice que se sepa... Hay Cadáveres Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al espejuelo, en la correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con Todo Sobretodo Hay Cadáveres En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas pasadas como mejas muertas de las que Hay Cadáveres Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano: en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente; en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa porque su novio ha ..........................! Hay Cadáveres En ese golpe bajo, en la bajez de esa mofleta, en el disfraz ambiguo de ese buitre, la zeta de esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad Hay Cadáveres Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las campesinas agasajan sus fiolos, en los fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a escondidas, con la bombacha llena; en la humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de los de Hay Cadáveres Parece remanido: en la manea de esos gauchos, en el pelaje de esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz Hay Cadáveres Ay, en el quejido de esa corista que vendía “estrellas federales” Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos, Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con una botella de whisky “Russo” llena de vidrio en los breteles, en ésos, tan delgados, Hay Cadáveres En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza las uñas salitrosas, en las mismas cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan ... indeciso..., que clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza que se derrumba, oui Hay Cadáveres Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa ¡bonita profesora! Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo de ese incienso; Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón atravesado por un aro, enagua, en Ya Hay Cadáveres En eso que empuja lo que se atraganta, En eso que traga lo que emputarra, En eso que amputa lo que empala, En eso que ¡puta! Hay Cadáveres Ya no se puede sostener: el mango de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos, el rosario de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava, la corriente que sujeta a los juncos el pichido – tin, tin... – del son - ajero, en el gargajo que se esputa... Hay Cadáveres En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición porque guarda una orla de caca; en el escupitajo que se estampa como sobre en un pijo, en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de la hormiga, Hay Cadáveres En la conchita de las pendejas En el pitín de un gladiador sureño, sueño En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas brechas, en el sudario del cliente que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo, en el polvo Hay Cadáveres En el desierto de los consultorios En la polvareda de los divanes “inconcientes” En lo incesante de ese trámite, de ese “proceso” en hospitales donde el muerto circula, en los pasillos donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios, en los huecos de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos se travisten de “hombre drapeado”, laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea) un paladar, en tornos Hay Cadáveres En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese bies que ciñe – algo demás – esos corpiños, en el azul lunado del cabe- llo, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el reclinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños... Hay Cadáveres En esas circunstancias, cuando la madre se lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que va “creciente”, o Hay Cadáveres Ya no se puede enumerar: en la pequeña “riela” de ceniza que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum...),o por los haras, eh, harás de cuenta de que no Hay Cadáveres Cuando el caballo pisa los embonchados pólderes, empenachado se hunde en los forrajes; cuando la golondrina, tera tera, vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola como una sierpe “leche de cobra” se disipa, los miradores llegan todos a la siguiente conclusión: Hay Cadáveres Cuando los extranjeros, como crápulas, (“se les ha volado la papisa, y la manotean a dos cuerpos”), cómplices, arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta, y ella es devaluada! Hay Cadáveres Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano, ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un “palo borracho”, la estirpe real de una azalea que ha florecido roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y Hay Cadáveres Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el su- ceso de su pica, más atornilla esa clava, cuando “mecha” en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza chueca, cuando la va dándola vuelta para que rase todos... los lunares, o Sitios, Hay Cadáveres Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin... acribilla, acrisola, ángeles miriados de peces espadas, mirtas acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del dedo de un puntapié en las várices, torreja de ubre, percal crispado, romo clít... Hay Cadáveres En el país donde se yuga el molinero En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado, y donde todas las Ocupaciones tienen nombre.... En las regiones donde una piruja voltea su zorrito de banlon, la huelen desde lejos, desde antaño Hay Cadáveres En la provincia donde no se dice la verdad En los locales donde no se cuenta una mentira – Esto no sale de acá – En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y Esmeraldas, Hay Cadáveres Y se convierte inmediatamente en La Cautiva, los caciques le hacen un enema, le abren el c... para sacarle el chico, el marido se queda con la nena, pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada de un camarín donde... Hay Cadáveres Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella era una oveja hecha rabona, donde la perra lo cagó, donde la puerca dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos almizclados, lo sedujo, Hay Cadáveres Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre un bombachón de muñequera como en un cáliz borboteante - los retazos de argolla flotaban en la “Solución Humectante” (método agua por agua), ella se lo tenía que contar Hay Cadáveres El feto, criándose en un arroyuelo ratonil, La abuela, afeitándose en un bols de lavandina, La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento, La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados Hay Cadáveres La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una “calada” El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de una Kombi, Hay Cadáveres La despeinada, cuyo rodete se ha raído por culpa de tanto “rayito de sol”, tanto “clarito”; La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo; La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi; La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse para no ver lo que veía: Hay Cadáveres La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un buen punto; la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien discreto que no mostrara nada – y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase –; la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse táctilmente en los telares - y daba esa textura acompasada... lila... La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas Hay Cadáveres La que hace años que no ve una pija La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña) Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta donde los vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una profesora...) Hay Cadáveres Era ver contra toda evidencia Era callar contra todo silencio Era manifestarse contra todo acto Contra toda lambida era chupar Hay Cadáveres Era: “No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan cuenta” O: “No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a pecho” Acaso: “No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta” Aún: “Hoy asaltaron a una vaca” “Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada ... y listo” Hay Cadáveres Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo, como una corbata se avizora, pinche de plata, así Hay Cadáveres En el campo En el campo En la casa En la caza Ahí Hay Cadáveres En el decaer de esta escritura En el borroneo de esas inscripciones En el difuminar de estas leyendas En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la liga, En ese puño elástico, Hay Cadáveres Decir “en” no es una maravilla? Una pretensión de centramiento? Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward muere al amanecer, y descompuesto de El Túnel Hay Cadáveres Un área donde principales fosas? Un loro donde aristas enjauladas? Un pabellón de lolas pajareras? Una pepa, trincada, en el cubismo de superficie frívola...? Hay Cadáveres Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo cruzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso, te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a detener, Fernando? Imaginá... Hay Cadáveres Estamos hartas de esta reiteración, y llenas de esta reiteración estamos. Las damiselas italianas pierden la tapita del Luis XV en La Boca! Las “modelos” –del partido polaco– no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza! Cholas baratas y envidiosas – cuya catinga no compite – en Quilmes! Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda! Barracas! Hay Cadáveres Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es colimba! Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal! Y la que paya, si callase! La que bordona, arpona! Ni a la vitrolera, que es botona! Ni al lustrabotas, cachafaz! Ni a la que hace el género “volante”! NI Hay Cadáveres Féretros alegóricos! Sótanos metafóricos! Pocillos metonímicos! Ex-plícito! Hay Cadáveres Ejercicios Campañas Consorcios Condominios Contractus Hay Cadáveres Yermos o Luengos Pozzis o Westerleys Rouges o Sombras Tablas o Pliegues Hay Cadáveres – Todo esto no viene así nomás – Por qué no? – No me digas que los vas a contar – No te parece? – Cuándo te recibiste? – Militaba? – Hay Cadáveres? Saliste Sola Con el Fresquito de la Noche Cuando te Sorprendieron los Relámpagos No Llevaste un Saquito Y Hay Cadáveres ¿Se entiende? ¿Estaba claro? ¿No era un poco demás para la época? ¿Las uñas azuladas? Hay Cadáveres Yo soy aquél que ayer nomás... Ella es la que... Veíase el arpa... En alfombrada sala... Villegas o Hay Cadáveres .............................................. .............................................. .............................................. .............................................. ¿No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay. Respuesta: No hay cadáveres. *poema escrito durante el viaje en micro de Buenos Aires a San Pablo en 1981. Publicado en Revista de (poesía) nº 1, abril de 1984.
Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.











