• Revista Adynata

Atlas / Vicente Quintreleo

Actualizado: 24 de dic de 2020

Yo soy un Chile desconocido para ti,

pero aquí estoy para que conquistes todo su territorio.

Recorre mi cuerpo

como si recorrieras este país tan extenso y variado.

Recorre el desierto de mi boca seca y hazla florecer,

como el Atacama tras la tormenta altiplánica.

Recorre los valles que forman mi cuello,

mi torso desnudo, mis latidos poéticos

como tantos frutos de vates que se sembraron en esta fértil zona.

Avanza hacia mi púbica zona central,

llena de Valparaísos, Islas negras, Canelos y Cartagenas.

Toca mis muslos, que son como el Maule

y mis piernas frondosas como la selva valdiviana,

y mis pies gélidos, en estas noches,

como el Coyahique que se instala bajo tus sábanas.

Te doy de Chile mis ojos,

para que puedas ver aquellos lugares

de los que tanto te he contado.

Te doy de Chile mis manos,

para palpar las alegrías y sufrimientos

que vive mi pueblo.


Te doy de Chile mis pies, para que recorras

desde el desierto a la región más austral, de costa a cordillera.

Te doy de Chile sus rincones, sus secretos,

su olor a tierra mojada.

Te doy de Chile mi alma,

que se queda en este espacio que habitamos juntos,

Porque nuestro país no lo determinan documentos

sino la construcción de nuestros sueños,

en la acción de un caminar juntos de la mano.

A Chile, Elias Adasme, Santiago 1979-1980

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