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  • Silencios en las aulas / Marcelo Percia

    La imagen de una instalación de la artista japonesa Chiharu Shiota (2008) acompaña la proposición darse a la clase. La obra está compuesta por un piano quemado, sillas quemadas, lanas negras. Como infinitos hilos enmarañados en un gran salón, así, se puede concebir una clase en tiempos de proximidades y distancias físicas. Como madejas de caprichos, obligaciones, deseos que, cada tanto, se despliegan. Chiharu Shiota dice en una entrevista: “Cuando encontré los hilos de lana, tan suaves y fáciles de manejar, entendí que ya podía pintar un espacio…”. Dibuja una común ausencia de soledades que, sin embargo, se enredan lo sepan o no. Pero, las materialidades corporales que vibran, en sus roces, sudores y alientos, ¿dónde están? ¿En los restos crasos y negros que el humo deposita en las superficies de los cuerpos? ¿En un ardido encuentro del que se sabe por el hollín que queda tras un incendio? ¿Están absorbidas y devoradas por esas lanas? ¿O están siempre por llegar a una bruma de conexiones sonoras, hablantes, nerviosas, comenzadas mucho antes de que nos sumerjamos en ellas? Estamos inmersos en el silencio de esas ausencias, en sus remotas huellas, en sus sordos murmullos, en sus precisos desórdenes arácnidos. Mientras estamos acá (¡qué acá misterioso el del zoom!) el aula catorce de la sede de Yrigoyen está vacía. Tal vez allí, ahora, el ruido estremecedor del aletear de las palomas. Unas pocas que, cada tanto, se resguardan en aquellas altas columnas. Darse a la clase consiste también en darse al silencio.

  • Pandemia del hartazgo: quedate en casa / Dalila Iphais Fuxman

    “Nuestra felicidad se posa sobre las más movedizas de las arenas sobre los terremotos más frágiles, a lo largo de los océanos, y la añoramos cuando desaparece, arrastrada por el vaivén de las olas o por la movilidad de suelo. Construimos castillos de naipes que pueden ser destruidos por el soplo más leve y entonces decimos: ”La felicidad no es de este mundo”” A. Libertad “Debes construir la lengua que habitarás, construir la casa donde no vivas solo y encontrar los antepasados que te hagan más libre. Y debes construir la educación sentimental con la que amarás de nuevo. Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general, porque los que despiertan son la pesadilla de los que aún duermen” Tiqqun La instauración de un único y totalitario tema de conversación, una única preocupación, una única enfermedad, una única urgencia social. Es como si el hambre, la falta de trabajo, la necesidad de vivienda, los manicomios, las cárceles, el gatillo fácil hubieran desaparecido, fugado a otros territorios… La Pandemia del Hartazgo insiste: “X casos positivos de coronavirus en Argentina, X nuevos fallecimientos en las últimas 24 horas” Un mero número en un océano de números, en un mundiverso de números. Un caso más, un muerto más, una palabra más que infunde miedo e incertidumbre en los medios de domesticación masiva. ¿Quién será el siguiente?, ¿Me tocará a mí?, ¿Acaso es esto una competencia? El miedo aumenta día a día, sube decididamente: miedo a enfermar, a perder a un ser querido, a perder ese trabajo con el que se sobrevive, miedo a morir y no haber vivido lo suficiente... Miedo a contagiar, miedo a convertirnos en un arma biológica destrucción masiva sin siquiera saberlo. Culpa por enfermar. En fin... miedo. ¿El miedo gobierna? ¿El miedo es la mejor forma de gobierno? ¿Cuántas vidas vale gobernar? Mientras, ir al trabajo, ver a los alumnos con hambre, con miedo, la burbuja... JA! PUFF!... se desintegra, como todo lo demás. Aunque parece que algo persiste más allá de todo: Las mentes cada vez más empobrecidas y dormidas, que sueñan que son libres. Que la libertad "es", y "es" cosa individual, personal privada. “Faltan camas”, "Quédate en casa", enfermarse ya es malo pero además no vas a tener quién te cure. ¿Karma? Pero además no olvidemos las otras pandemias a las que nos acostumbramos: la violencia de género, travesticidios, femicidios, crímenes transodiantes… Todavía exigimos la aparición con vida de Tehuel. "Distancia social" para cuidar, para que en algún momento, esa distancia, termine en cercanía. "Cierre de puestos de trabajo", "cierre de escuelas...contagio en escuelas...aislamiento de alumnxs y docentes", "personas en riesgo", "protocolos", "emergencia sanitaria", “las burbujas”, ”los contactos estrechos”, “los no tan estrechos”, ”las persecutas”, “las paranoias”, “las sospechas”, “los test”, “las vacunas si o no”, "camas de terapia intensivas ocupadas en un tanto por ciento", "vuelta a determinada fase". Acecha, aparece silbando bajito el miedo, la angustia, la incertidumbre. Mientras las camas se llenan, los barbijos cubren las caras, ¿vamos vacíos y desnudos en el aislamiento que implica cuarentena?. Los hospitales se colapsan de un virus desconocido, como algunas viviendas de problemas familiares: violencia, separaciones, miseria, hambre, desempleo e incertidumbre. Hogares se quiebran en pedazos de viviendas de 4 metros cuadrados. El coronavirus deja en evidencia una sociedad más bien un mundo, carcomido por el virus de la desigualdad e indiferencia. Se alza un mundo nuevo en paralelo: la virtualidad que expone aún más las desigualdades. Estas adentro con los recursos técnicos o te quedas afuera. Se agilizan horas de traslado al trabajo, trámites; quizás ni haga falta vestirse ya, sólo lo que se ve, lo que vas a mostrar. Interpela esta situación difícil de atravesar, no se puede abrazar,¿hasta cuando? queda esa sensación áspera, fría como la nieve, limitados al distanciamiento social. Crueldades amplifican voces en tiempo de aislamiento social: estar en todo, estar para todo y demostrar ser lo suficientemente bueno como para merecerlo. Intentos estériles de creerse diferente de la masa domesticada. Tiranías del estar en común exigen adaptarse. Alguien está con covid, Alguien está duelando a quien no pudo despedir, Alguien se pregunta si es una técnica adaptada preguntarles ¿cómo están para arrancar? Estares en común en tiempos de distanciamiento social se preguntan cómo alojar tanto dolor. *Texto confeccionado a partir de retazos, respuestas de actividad virtual de la comisión 16, a un año y poco más de covid y distanciamiento social.

  • Que el miedo no nos asuste / Hugo C. Leale

    (a un año de una peste que no tiene final a la vista) "Frío, hace tanto frío, que no puedo más que arder" dice Gabo Ferro en un canto que estremece. Hace miedo, mucho miedo. El aire está lleno de miedo; afuera y adentro. Todas, todos tenemos miedo. También -y sobre todo- quienes lo niegan. El miedo es salvaje y aparece casi sin que nos demos cuenta. Muerde, rasguña, nos lastima. La derecha sabe del miedo, es su arma preferida. Se regocija, saca provecho de él. Sabe como hacerlo; lo azota, lo aguijonea, lo golpea y el miedo grita, enloqueciendo a quienes lo oyen. No le entreguemos el miedo a la derecha, no lo dejemos en sus manos. Lo alimentará, además, con odio y mentiras y lo lanzará, furioso, contra la gente. Tomemos nostrxs al miedo. No le temamos, acerquémonos. Demos tiempo y espacio para que hable. Dejemos que encuentre palabras en las que pueda decirse. El miedo también es humano, lo necesitamos, muchas veces nos ha ayudado. Busquemos formas de domesticarlo (es probable que también él esté asustado).

  • Notas concurrentes ͥ / Gisela Candas

    Cuanto mayor es el poder, más silenciosamente actúa Byung-Chul Han En 1973, Félix Guattari escribía: “El orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual y afectiva a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…Sin descansar, continúa su sucia tarea de castración, aplastamiento, tortura y cuadriculado del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para clavar en el inconsciente sus aparatos de reproducción de la esclavitud” La pandemia puso y continúa poniendo a prueba los sistemas sanitarios, al mismo tiempo que amplifica situaciones de desigualdad que padecen sectores de la sociedad. El virus magnifica crueldades del capital, cuyas hablas se desnudan, todavía más, frente a nuestros ojos cuando pantallas muestran descarnadamente la muerte de aquellos “socialmente más débiles” (Han, 2014). En el tránsito por efectores públicos, atestiguamos las condiciones en que el régimen neoliberal gestiona la salud de la sociedad. Se advierte que este texto quizá sea una regurgitación de pesares, broncas, indignaciones, tristezas. Urge escribir acerca del destrato y descuido que recae sobre eso que se denomina personal de salud, que no es más que el cuerpo de trabajadores y trabajadoras de planta y residentes precarizados/as y trabajadores y trabajadoras concurrentes. En la Ley básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, concurrencias ni siquiera figuran. Sin embargo, se habla de “Solidaridad social como filosofía rectora de todo el sistema de salud”, del “gasto público en salud como una inversión social prioritaria” y de “La gratuidad de las acciones de salud”. Residentes también son nombradxs como profesionales en formación, gesto que disimula atropellos. Pero el gris es aún más denso para concurrentes. A concurrentes les está vetado el reconocimiento como trabajadores y trabajadoras de la salud. Concurrentes ni siquiera son alcanzados por la “categoría” de precarizadxs. En el Art. 11º de la misma ley se utiliza la palabra “Recurso de salud” para designar a “toda persona física o jurídica que desarrolle actividades de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación, investigación y docencia, producción, fiscalización y control, cobertura de salud, y cualquier otra actividad vinculada con la salud humana, en el ámbito de la Ciudad” Entre líneas se lee que “La Dirección General de Salud Mental (CABA) tiene por finalidad fortalecer el desarrollo de las políticas en salud mental y generar una eficaz asignación, coordinación y control de los recursos disponibles”[ii] Concurrentes firmamos un contrato. Hacemos pacto de silencio por los servicios prestados. ¿Se nos paga con una promesa? Residentes, concurrentes, becarixs: Ilusiones descuidadas que sostienen el hospital público. Desde la Subsecretaria de Trabajo, Industria y Comercio del Gobierno de la Ciudad se enuncia: “’Estar en blanco’ no solo cambia la situación de tu salario de bolsillo en el presente sino que te procura una serie de protecciones para hoy y para el futuro a vos y a tu familia”[iii] El 28 de noviembre de 2019, residentes y concurrentes marchan a Legislatura porteña para manifestarse en contra de la aprobación de una nueva versión del “Régimen de residencias y concurrencias de equipos de salud y apoyo a equipos”, que establece, entre otros asuntos, jornadas laborales de hasta 64 horas semanales para residentes y la continuación de regímenes de concurrencia sin salario, ART ni obra social. Ese mismo día, mientras se votaba la normativa, residentes y concurrentes son reprimidos por la policía de la Ciudad. En diciembre de 2019, acontecen jornadas de acampe, paro y movilización de residentes y concurrentes. En una de estas jornadas, entre los brazos alzados de una concurrente, se lee: “Eso que llaman ‘honor’ es trabajo no pago”. Interrogar la concurrencia es arrancarla del silenciamiento, intentar despojarla del sentido común o de la captura que impone la lógica de un régimen sacrificial. Urge destituir las racionalizaciones lamentables que ubican a la concurrencia como ganancia simbólica para jóvenes profesionales de clase media o aquellas que suponen que se trata de un “trabajo por el honor” (Antar Lerner, 2014). Interrogarla: arrancarla de esa comodidad desprovista de una mirada política. Escribe Emiliano Exposto (2021): “La precarización de las vidas puede oficiar de traducción entre frentes de acción y autocuidado. Una democracia de base antiextractivista, en la cual esta precariedad emocional y económica no es solo un dispositivo de obediencia sino un campo de insumisión y solidaridad. En lugar de insistir en el control impotentizante del psicopoder, debemos desplazar la escucha para detectar los posibles gestados en los movimientos de politización en el trabajo, en el hogar, en el barrio, en la economía popular, en el hospital, en los territorios más inesperados” Urge interrogar lo que se cree, aquellos enunciados que pasan a formar parte del repertorio identitario que infla y configura eso que somos. Urge pensar otras palabras, otras pausas, otras demoras. Urge pensar en torno a la desarticulación creciente entre quienes circulan un servicio, una sala, un hospital. Desarticulación que estratégicamente se lleva por delante espacios de demora sobre lo que acontece y con ello la posibilidad de que afectaciones aparentemente individuales encuentren otras resonancias. Urge pensar cómo se llega a ser concurrente o residente de salud. Urge pensar cómo en medio de una pandemia y crisis sanitaria, fuerzas policiales reprimen a enfermeros y enfermeras que reclaman por el reconocimiento a la carrera profesional. Urge pensar cómo llegamos a creernos libres, ignorando estados de sujeción que imponen fuerzas económicas, políticas que posibilitan, al fin y al cabo, lo existente. En Psicopolítica (2014), Byung-Chul Han explica que el poder disciplinario no puede describir el régimen neoliberal, porque este brilla en su positividad. Por ello propone pensar a la psicopolítica como técnica de los regímenes gubernamentales actuales. Escribe: “El neoliberalismo como una nueva forma de evolución, incluso como una forma de mutación del capitalismo, no se ocupa primeramente de lo biológico, somático, corporal. Por el contrario, descubre la psique como fuerza productiva”. Por psique, Han se refiere a procesos psíquicos y mentales asociados a las condiciones inmateriales e incorpóreas de producción. Para el autor, es la psique lo que el régimen neoliberal explota. Concurrente, luego de finalizar 5 años de trabajo no remunerado en hospital público de CABA, metamorfosea en becaria. Continúa concurriendo a la institución, sin percibir renta, con la ilusión de que se abra un cargo de planta. Permanece un año, dos y se marcha. ¿Qué se marcha del hospital? Suely Rolnik (2019) utiliza el término cafisheo para pensar la operación que el régimen capitalista ejerce sobre los cuerpos. Escribe: “es de la propia vida que el capital se apropia; más precisamente, de su potencia de creación y transformación en la emergencia misma de su impulso (…) La fuerza vital de creación y de cooperación es así canalizada por el régimen para construir un mundo acorde con sus designios. En otras palabras, en su nueva versión, es la propia pulsión de creación individual y colectiva de nuevas formas de existencia, y sus funciones, sus códigos y sus representaciones lo que el capital explota, haciendo de ella su motor. Por eso la fuente de la cual el régimen extrae su fuerza deja de ser exclusivamente económica para serlo también intrínseca e indisociablemente cultural y subjetiva –por no decir ontológica–, lo cual la dota de un poder perverso más amplio, más sutil y más difícil de combatir” Gracias al lenguaje que invita y seduce, el malestar se apacigua. Estratégica como perversamente se conjugan estos verbos: “te ganaste un cargo”. En el ensayo titulado El entusiasmo, Remedios Zafra (2018) trabaja las condiciones en que actualmente se produce y gestiona la cultura. Expresa que “cuando el sistema cultural se sostiene en la precariedad y la competitividad, los vínculos entre iguales corren el riesgo de fracturarse” Estas realizando el trabajo de tus sueños, te ganaste ese cargo, esa experiencia te va a permitir acceder a mejores trabajos, es un prestigio trabajar en ese hospital. Entre encantamientos astutos y exaltaciones yoicas también se bocetan maniobras psicopolíticas. Dice la RAE: Ganar: Lograr o adquirir algo / Obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición. Dice colega: Felicitaciones. Dice la familia: ¿Cómo?, ¿No te pagan? Dice analista: No te preocupes, hay otras ganancias, no todo es dinero, hay ganancia simbólica también. No se trata de descalificar sentir que se está realizando un trabajo “soñado” sino de pesquisar que en esa insistencia gustosa, que se vive como íntima, anida un gesto funcional, conveniente a los modos en que se gestiona actualmente la salud. Llegar a creer que libremente se elige la concurrencia es el resoplo gozoso de una psicopolítica operando. ¿Cómo es que llegamos a creer que elegimos libremente trabajar cinco años sin percibir un salario? ¿O creer que lo hacemos por mérito, porque ganamos un puesto o por el honor? Se trabaja cinco años de esta manera si hay una insistencia, un deseo entramado con una estructura social que haga de soporte. Se recuerda a León Rozitchner (1981) decir que “lo subjetivo es absolutamente incomprensible si no se prolonga hasta alcanzar el campo colectivo de las determinaciones históricas”. El lugar en que es implantado concurrente podría pensarse como un peón más, inserto en un tablero predeterminado y barajado por lo que dictaminan políticas neoliberales sobre la salud. ¿Qué posibilidades se abrirían si se tensionan las condiciones que nos determinan en esos lugares? Escriben George Caffentzis y Silvia Federici (2013): “Uno de los desafíos a los que nos enfrentamos hoy en día es conectar la lucha por lo público con aquellas por la construcción de lo común, de modo que puedan fortalecerse unas a otras. Esto es más que un imperativo ideológico. Reiterémoslo: lo que llamamos «público» es la riqueza que hemos producido nosotros y tenemos que reapropiarnos de ella” Mientras el capitalismo ficcione sujetos libres, los procesos políticos, económicos, libidinales que inoculan padecimiento permanecerán disimulados entre dramas teatralizados como personales. Interpretar el malestar como mera experiencia personal constituye una maniobra que oculta toda una historia de explotación sobre la vida. Escribe Emiliano Exposto (2021): “La pregunta es cómo construir una “psicopolítica desde abajo”, enfocada en el cuidado comunitario, la prevención/promoción integral y el apoyo colectivo de la salud mental. De qué manera prolongar dispositivos de salud mental popular en los territorios, restituyendo los saberes materiales de los cuerpos disidentes, plebeyos y subalternos. La experiencia de hacerse un lugar como concurrente en hospital público, de tener que disputar ese lugar, de resistir a sus grises y a su indefinición, de sentir toda esa tensión en el cuerpo puede pensarse como un pliegue de lo que sucede más allá de lo individual: la indefinición de un sistema de salud dejado a la deriva para su calmosa declinación. Quizá, a pesar de todo esto, nos queda la insistencia, eso que nos habilita preguntar, habitar los espacios, seguir ahí. Notas [i] LADO A: Dícese sobre la concurrencia en salud que constituye un sistema de capacitación profesional de posgrado inmediato, a tiempo parcial no remunerado, de cinco (5) años de duración. LADO B: Actualmente hay en CABA más de 1400 profesionales de la salud concurrentes de especialidades como psicología, medicina, musicoterapia, entre otras. Concurrentes se encuentran trabajando sin percibir remuneración, brindan su fuerza vital para conformar equipos de salud en hospitales, Centros de Atención Primaria de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires (CeSACs) y Centros de salud. Cabe destacar que de los 1400 profesionales concurrentes en salud, la mayoría pertenece al campo de la Salud Mental. Específicamente se trata de psicólogos y psicólogas, en su mayoría mujeres, quienes ocupan estos lugares. [ii] Enunciado extraído del sitio www.buenosaires.gob.ar/salud/saludmental. [iii] Enunciado extraído del sitio: https://www.buenosaires.gob.ar/gobierno/trabajo/conozca-sus-derechos. Lecturas Antar Lerner, A (2014). Concurrente, Revista transversales, Año IV. Número 3. Buenos Aires: 2014. Caffentzis, G; Federici, S (2013). Comunes contra y más allá del capitalismo, en Producir lo común: entramados comunitarios y luchas por la vida, Traficantes de sueños, Madrid:2019 Exposto, E (2021). La lucha popular por la salud mental, intuiciones para una psicopolitica desde abajo, disponible en: http://lobosuelto.com/la-lucha-popular-por-la-salud-mental-intuiciones-para-una-psicopolitica-desde-abajo-emiliano-exposto/ Guattari, F (1973). Para acabar con la masacre de los cuerpos, Recherches (Trois Milliards de Pervers), Francia: 1973. Han, Byung-Chul (2014). Psicopolítica. Barcelona: Herder Percia, M (2014). Sujeto fabulado I, La cebra, Buenos Aires: 2014. Rolnik, S (2019). Esferas de la insurrección, Tinta Limón, Buenos Aires: 2019 Rozitchner, L (1981). Freud y el problema del poder, Losada, Buenos Aires: 2003 Zafra, R (2018). Remedios Zafra: “La precariedad en los trabajos creativos funciona como forma de domesticación” en https://www.elsaltodiario.com/laboral/entrevista-remedios-zafra-libro-entusiasmo-precariedad-cultura-digital

  • Sesiones en el naufragio (3) Debilidades/ Marcelo Percia

    I. Recordemos unos versos del taoísmo, tal vez escritos quinientos años antes de los tiempos cristianos por Lao Tsé: “Nada hay en el mundo más blando y frágil que el agua. / Sin embargo, solo ella puede moldear la roca más dura / y fuerte. / En eso es irremplazable. / Lo débil puede vencer a lo fuerte. / Lo blando puede vencer a lo duro”. Tal vez se podría pensar en el encanto de una debilidad que no venza a la fuerza, que no se interese por ganar esa partida. Una debilidad soberana. Una fragilidad que copule con lo que se desvanece. Una suavidad que aloje lo que truena y estalla. Una delicadeza que acoja lo irremediable. Una común debilidad que fantasmee a través de los muros de todas las fortalezas. II. Simone Weil (1940) pone a la vista cómo la idea de fuerza concita voracidades guerreras, incisiones de las carnes, goces criminales. Imperativos de la fuerza componen espectáculos de virilidad que exaltan poderíos, dominios, posesiones, vejaciones. Simone Weil escribe lastimada por esplendores patriarcales que idealizan valentías y corajes. Ayuda a pensar que no en los alardes de la fuerza, sino en las acogidas de la debilidad pervive el sentido de lo común. III. Biopolíticas de la fuerza clasifican poblaciones vulneradas que necesitan tutelas. En el catálogo de las flojeras del siglo dieciocho figuraban mujeres, infancias, insanias, existencias esclavizadas, criaturas animalizadas. En nuestros días, se agregan poblaciones expulsadas, empobrecidas, hacinadas y, también, vejeces. Pero no hay vidas más propensas que otras para sorber corrientes de dolor, de miedo, de peligro, en una pandemia. Existencias blindadas están en riesgo aunque no lo sepan. La protección reside en una común detención que permita sentir lo que nos está dañando. Una común demora podría absorber demasías que, si no, solo afectarían a las mismas sensibilidades de siempre. IV. Una voz acompaña y alienta a sensibilidades expuestas y desfallecientes: “¡Fuerza!”. Una sola palabra que se pronuncia con énfasis o se susurra con suavidad. Una amorosa transfusión de ánimo a través de una mirada, un abrazo, un apretón de manos. Ternuras, sin otro poder, dan la cercanía. El imperativo “Tenés que ser fuerte” demanda, reclama, culpabiliza. La presencia que llega para dar fuerza, en cambio, admite la digna debilidad de una soledad exhausta.

  • El Gran Carnicero y la pandemia / Mónica B. Cragnolini

    La pandemia de COVID-19 con la aparición en la escena mundial del virus SARS-CoV-2 ha permitido poner en suspenso muchos de los aspectos de lo que hasta ahora considerábamos la “normalidad” de nuestras existencias, y nos ha dado la posibilidad de pensar, imaginar y soñar “otras formas de vida”. Los cielos menos contaminados, las aguas más límpidas y los animales que reaparecen en lugares de los que habían sido expulsados por la proliferación de los humanos, no pueden ser una simple postal de la cuarentena, un recuerdo de un trayecto en aislamiento que en algún momento finalizará, o una anécdota para contarles a las generaciones futuras, sino que deberían conminarnos a pensar de forma responsable qué es lo que le estamos haciendo al planeta. Pensar esto obliga a imaginar otro modo de estar en el mundo, otra vinculación con las formas de vida no humanas que suponga desnaturalizar la forma prepotente en que el existente humano se ha enseñoreado sobre todo lo que es. Me voy a referir en este artículo al modo en que tratamos a los animales, ya que el carácter de zoonosis de la actual pandemia nos permite cuestionar las formas de producción de carne, leche, huevos, pero también otros modos de tratamiento de los animales (y de los humanos “animalizados”).[i] Como sabemos, la pandemia se ha desatado con mayor virulencia en aquellos ámbitos humanos caracterizados por el hacinamiento: barrios carenciados en los que muchas personas comparten espacios estrechos y condiciones de higiene deficientes, geriátricos o casas de reposo de ancianos, cárceles superpobladas, y otros espacios que se caracterizan por la aglomeración humana en lugares limitados. En las grandes urbes esa aglomeración se da día a día en las calles, por eso las medidas de la mayoría de los países en torno al aislamiento preventivo también evidenciaron ese hacinamiento que vivimos en el transporte de pasajeros, en las calles, en los espacios de recreación, etc. Cuando los usuarios de medios de transporte público se quejan de “viajar como ganado” hacen patente no sólo la cuestión del hacinamiento, sino también una cierta “naturalización” acerca del modo en que se trata a los animales. Los animales de producción intensiva (el “ganado”) viven hacinados durante toda su existencia, y sólo las voces de los defensores de los derechos de los animales se elevan para denunciar esas condiciones. Se hace entonces necesaria una referencia a las formas de tratamiento de los animales y su vinculación con las pandemias de los últimos tiempos, para pensar de qué manera el biocapitalismo, tan cuestionado en estos meses, necesita de esos modos de tratamiento para optimizar sus ganancias. En ese sentido, la figura del “Gran Carnicero” de Upton Sinclair me permitirá pensar la violencia estructural en el tratamiento de humanos y de animales, y el modo en que se anudan la carne humana y la carne animal en la producción intensiva. Zoonosis y pandemias: de la gripe española (1918) al Covid-19 Cuando se habla de pandemias, más allá de la gran peste del siglo XIV, se suele mencionar la así llamada “gripe española”, una referencia constante en los discursos de los últimos meses. Robert Webster (2018, p.11 ss.) señala que la primera oleada de esta gripe en 1918, en Kansas, fue leve, pero luego, con el traslado a Europa y la contaminación de los gases venenosos en las trincheras de la Gran Guerra, el virus fue mutando y transformándose en letal. Se ha especulado que esta gripe posiblemente haya sido originada en las granjas avícolas norteamericanas y, en ese sentido, abriría el registro de una larga serie de pandemias surgidas en lugares de producción de animales, con virus que pasan de especies diferentes y se convierten en patógenos humanos. David Quammen recuerda que la gripe de 1918-1919 mató aproximadamente a cincuenta millones de personas y anunciaba, en 2012, que “La próxima gran pandemia podría ser de gripe”.[ii] Parecería que el reconocimiento del virus de la gripe aviar, H5 N1, se inició cuando en 1997 murió en Hong Kong un niño de tres años a causa de esta enfermedad, sin ser identificado el virus hasta que un biólogo holandés, de visita en Hong Kong reconoció el virus H5 de las aves, y generó un gran debate en torno a su conversión en patógeno humano.[iii] A partir de allí comenzó la investigación en Hong Kong, hasta que se determinó el origen de la enfermedad en los mercados de aves de corral, siendo la consecuencia el sacrificio de muchos animales (un millón y medio) y el cierre de esos mercados. Pero el virus no fue erradicado y siguió circulando entre los patos en las costas de China. El informe UNEP Frontiers 2016 destaca que el sesenta por ciento de todas las enfermedades humanas son zoonóticas, y el setenta y cinco por ciento de las infecciones emergentes también.[iv] El pasaje de los virus de especies silvestres a especies domésticas es factible por varias razones, todas ellas vinculadas con nuestro modo de actuar sobre el planeta. En primer lugar, se avanza sobre bosques con el desmonte para utilizar grandes superficies para cultivos (en general, de alimento para animales de producción), o crianza de ganado, o sobre humedales para crear nuevos lugares de asentamiento humano. Eso implica la migración de gran cantidad de especies animales, sobre todo aves, que deben buscar nuevos hábitats, y a veces los encuentran en urbes o lugares próximos a éstas. Por otro lado, existe el comercio ilegal de especies salvajes, las que al entrar en contacto con animales domésticos generan los “saltos” de virus que pueden convertirse en patógenos humanos.[v] Es necesario destacar que los animales de producción llevan una vida de hacinamiento, alimentación deficiente (la que se vincula, obviamente, con las ventajas visibles en la carne que se venderá, más que con la salud del animal), gran cantidad de hormonas y antibióticos, ínfima libertad de movimientos, stress constante: todo ello contribuye a estados de inmunodeficiencia.[vi] Max Horkheimer señala la relatividad de las cualidades morales de los hombres en función de su situación de clase y su relación con el poder, y afirma que “Con quien ha alcanzado el poder, la mayoría de los hombres se comportan como criaturas amables, dispuestas a ayudar. Con la impotencia absoluta, como es el caso de los animales, todos se comportan como tratantes y carniceros” (Horkheimer, 1986, p.46). “Tratantes y carniceros”: ese es un sintagma adecuado para pensar el modo en que nos vinculamos, no sólo con los animales de producción y aquellos humanos a los que animalizamos (inmigrantes, personas sometidas a trata para comercio sexual o trabajo ilegal), sino con el planeta todo. Somos “tratantes” del planeta porque, como en todo tratamiento que “pasa por las manos”, con nuestras manos arrancamos, moldeamos, extraemos, explotamos, acumulamos, distribuimos los así llamados “recursos” de la tierra. Pensamos al planeta todo como un gran productor de recursos para nuestras necesidades, y en esa idea incluimos a todas las formas de vida. Nos consideramos “soberanos” de la tierra, con amplia libertad de, en tanto tratantes, maltratar y aniquilar a las formas de vida diferentes. Las zoonosis de origen viral de los últimos tiempos han sido varias: Hiv-Sida, la que ha producido más víctimas por su continuidad en el tiempo desde su aparición, y por su forma de contagio; SARS-Síndrome respiratorio agudo severo, 2002-2003; gripe aviar -H5N1, 2005, con sus variantes hasta la H7N9 en 2016-2017-; gripe porcina- H1N-, 2009; Ébola, 2014. Otra zoonosis, como la “enfermedad de la vaca loca” (encefalopatía espongiforme bovina), de origen priónico, visibilizó ciertas características de la alimentación de los bóvidos, engordados con harinas fabricadas a partir de los cadáveres de otros animales, desechos de mataderos y placenta humana.[vii] Una suerte de ingesta sarcofágica que muestra también una cierta antropofagia (el humano que ingiere carne de animales alimentados con otros animales y con elementos humanos).[viii] Todas estas zoonosis patentizan cómo tratamos al planeta: desmontando bosques para sembrar soja y maíz para alimentar a animales de producción, generando tierras yermas a partir de los monocultivos y el uso de agrotóxicos, encerrando a miles de miles de animales en espacios estrechos para producir carne, leche o huevos para consumo humano, inyectando antibióticos a esos animales para que no enfermen por las condiciones de vida a los que los sometemos, y hormonas para que crezcan más rápido, transportando a esos animales en condiciones de hacinamiento a los mataderos y lugares de faenamiento, produciendo a partir de las emisiones de gases de esos animales contaminación atmosférica y vertiendo los desechos en sumideros, humedales o lagunas.[ix] Todo un círculo vicioso que termina por atrapar a la humanidad, enfermándola a partir de los modos en que trata al planeta (sin mencionar el extractivismo, el fracking, el ataque a la biodiversidad y saqueo biótico, y todas las otras formas de consideración de todo lo que es como mero “recurso”). En ese círculo en el que somos tratantes y carniceros, el biocapitalismo es pensable como el Gran Carnicero, que le quita su sangre a la tierra toda (tanto a humanos como a animales) en nombre de la ganancia. Derrida ha hablado de “hematohomocentrismo” para referirse al lugar de la sangre en la constitución del modo de ser humano (Derrida, 2015, p.287): podríamos decir que vivimos de la sangre de otros, sean humanos o animales, pero a esa sangre la invisibilizamos o neutralizamos. “Todos son hombres de sangre, los que matan y los que comen. Nadie es impune”: esta es la frase del fin de la novela de Ana Paula Maia, De ganados y de hombres (2015, p. 123). El carnívoro no desea saber de la sangre de esos otros que tiene en su plato, y que han sido traídos a la vida, separados de sus madres, encerrados en lugares reducidísimos sin posibilidad de movimientos, alimentados para generar una carne tierna, y determinados en su cronología por las “necesidades” humanas para morir tempranamente. Pero esa sangre existe, y corre por las venas del Gran Carnicero, el capitalismo, en esa magnífica imagen de Upton Sinclair. El Gran Carnicero: sarcofagia y canibalismo[x] La Jungla de Upton Sinclair es un texto que tuvo un destino peculiar (que el mismo autor deplora) desde el punto de vista de su impacto en los lectores, pero que patentiza de una manera excepcional lo que considero se halla en el núcleo de la problemática animalista: la violencia estructural en el tratamiento de humanos y de animales, violencia que en estas condiciones de pandemia logra visibilizarse. Es decir, La Jungla es un texto que puede ser leído como un testimonio de los modos en que se anudan las formas de trato hacia los animales, y hacia los humanos considerados como animales. Las aristas de esa violencia: crueldad, sarcofagia y virilidad carnívora transitan las páginas de la obra de forma tal que logran conjugarse en la figura del Gran Carnicero.[xi] Al indicar el “destino peculiar” deplorado por el autor, me refiero a la recepción que tuvo la obra en los consumidores de carne envasada. Posiblemente Sinclair, que había recibido el encargo de un diario socialista para escribir sobre las huelgas obreras en Chicago, esperara producir un impacto desde el punto de vista de aquello que le acontece al protagonista de la obra, Jurgis, cuando se torna socialista.(Colado, 2013, p. 95) A partir de la conmoción que produjo la novela, en 1906 muchos periódicos estadounidenses enviaron a sus corresponsales a observar las inspecciones realizadas por el gobierno en los mataderos, y denunciaron maltratos a los animales y a los obreros, modos inadecuados de transporte, etc. En junio de ese año se aprobó en Estados Unidos la “Ley de alimentos y fármacos puros” que exigía la presencia de una etiqueta indicando todos los elementos utilizados en el producto que se entregaba al consumidor. Más allá de este efecto inmediato sobre los consumidores, La Jungla permite seguir una cadena histórica de la violencia estructural que atraviesa la trata de personas y el tratamiento de los animales, ya que permite conectar el modo en que eran tratados los inmigrantes obreros en los mataderos en Estados Unidos, con los modos en que fueron tratados y aniquilados los judíos en el tercer Reich, y su vez con las formas actuales en que son tratados humanos y animales en el biocapitalismo. Varios intérpretes de la obra señalan que La Jungla es la continuación de La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stow, y que ha sido continuada por Fast Food Nation de Eric Schlosser.[xii] Se podría objetar que en los dos primeros casos se trata de novelas, y la obra de Schlosser es un texto de investigación, sin embargo, Sinclair era un periodista que fue a registrar condiciones de vida en los mataderos y convirtió esos registros en su novela.[xiii] Fue el editor de Appeal to Reason, periódico socialista, quien le solicitó que escribiera sobre los esclavos asalariados (wage slaves), razón por la cual Sinclair trabajó en los mataderos de Packing town durante siete semanas. La obra se publicó en 36 entregas, del 25 de febrero al 4 de noviembre de 1905, en un semanario que tenía una tirada de 500 mil ejemplares y era constantemente objeto de persecución política. La venta de la novela en librerías fue complicada por la presión de los empresarios de la industria de la carne, y todo esto generó una situación que llevó al presidente Roosevelt a citar a Sinclair para informarse del tema, y a iniciar una investigación en los mataderos, investigación que resultó la base de la ley sanitaria antes mencionada. En esa cadena histórica de violencia estructural que indiqué antes, deberíamos tener en cuenta que a partir de ciertas formas de trato de los esclavos en Estados Unidos se generaron los mecanismos de producción intensiva animal que permitieron el florecimiento de los mataderos de Chicago; que Henry Ford se inspiró en la cadena de montaje de los animales en esos mataderos para la instauración de similares mecanismos en sus fábricas de automóviles; que Hitler era un gran admirador de Ford y tomó nota de sus formas de trabajo para organizar los campos de exterminio, y que el presidente Eisenhower, impulsado por su admiración por las autopistas hitlerianas, comenzó la construcción de autopistas en EEUU, lo que permitió la proliferación de los restaurantes de comida rápida que se habían iniciado en 1948 con Richard y Maurice McDonald, quienes aplicaron la idea fordista de trabajo en serie a las cocinas de sus restaurantes. Destacaré entonces en La Jungla los elementos que considero están presentes en los mecanismos de la violencia estructural: crueldad, sarcofagia y virilidad carnívora, para mostrar cómo esos elementos se entrelazan en la figura del Gran Carnicero. Todo se aprovecha del cerdo, menos los gruñidos Si admitiéramos, desde una impronta nietzscheana, que la sociedad humana no puede ser pensada sin ejercicio de la crueldad (entendiendo por tal el goce en el sufrimiento que Nietzsche ubica en el ideal ascético exacerbado) (Cragnolini, 2014), en La Jungla esa crueldad se especifica en la conversión de humanos y animales en meros números desechables. La jungla cuenta la historia de Jurgis Rudkos y su familia de inmigrantes lituanos: una de las escenas del capítulo III los muestra cuando llegan a Packingtown, se enteran que allí se sacrifican de ocho a diez millones de animales por año, y se encuentran observando cómo los animales caminan como una marea desde los rediles en donde están amontonados hacia el matadero: “Por estos caminos la corriente de animales era siempre continua, y era cruel ver a los pobres seres marchar, apretándose unos contra otros, hacia su fin, completamente inconscientes de la suerte que les aguardaba. Aquello era un verdadero río de muerte. (…) - Aquí no se desperdicia nada - dijo el guía, y en seguida se echó a reír y añadió un chiste que sus amigos consideraron como de su propia cosecha. Todo se aprovecha en el cerdo, menos los gruñidos. (Sinclair, 2016, p. 43) La escena que ven en el interior del matadero muestra a los animales que han entrado en una larga nave, son enganchados por una cadena en una de sus patas, elevados cabeza abajo en una rueda que gira: se escuchan los desgarradores gruñidos y alaridos de los cerdos, ante los que los empleados permanecen impávidos y sordos, los animales reciben una cuchillada, y luego son tirados en una enorme olla con agua hirviendo, muchos de ellos aún en agonía. El horror de la escena es tan metódico y maquinal que hace casi olvidar el sufrimiento de los animales que son enganchados, colgados y degollados en la máquina de matar: “Era aquello como un horrible crimen cometido en una mazmorra y sepultado después en el olvido” (Sinclair, 2016, p. 46). En esta época de inicio de la maquinización de la industria cárnica, uno de los primeros problemas que encontraron los ingenieros fue el de cómo pensar máquinas que debían manipular cuerpos y vida, cuyas formas irregulares parecían escapar a la mecanización y, además, cómo transportar los cuerpos vivos que se transformarían en carne envasada.[xiv] La conversión en número y el trozado, así como la división del trabajo en partes mínimas fueron fundamentales para el éxito de la tarea, y de alguna manera la misma fragmentación cruel se realizaba con los obreros, lo que fue advertido por los sindicatos: “Allí se sacrificaba hombres al igual que se sacrificaba ganado: cortaban sus cuerpos y sus almas en piezas y los convertían en dólares y centavos” (Sinclair, 2016, p. 127). La vida de Jurgis y su familia es sumamente dura y difícil: son engañados por sus dificultades para comprender el inglés y pierden sus ahorros más de una vez, pasan todo tipo de necesidades, son maltratados y sometidos a condiciones de trabajo indignas, sin seguridad. Ante la crueldad del sistema de trabajo que no se preocupa por las vidas que se lleva, sean humanas o animales, se produce el despertar de la conciencia social de Jurgis al advertir que todos son partes de una maquinaria, rápidamente sustituibles como los animales que los mismos empleados matan. Sinclair describe ese mundo de la sustitución y del engaño en el que se fraguan certificados de nacimiento para que los niños trabajen antes de la edad permitida, así como se fraguan las inspecciones médicas, y se procesa la carne de animales con tuberculosis. Por otra parte, la sociedad de consumidores de lo producido en Packingtown es una sociedad sarcofágica, en la que la ingesta cadavérica se oculta (con esa estructura del referente ausente trabajada por Carol Adams)[xv] en la carne envasada: un cuadrado de materia inerte en la que es casi imposible encontrar al animal, su sangre, su vida.[xvi] Packingtwon generó esta necesidad en los gustos gastronómicos de los consumidores, y por ello, cuando se desarrolla la huelga “el país reclamaba a gritos su alimento como un niño desfallecido” (Sinclair, 2016, p. 3). Pero esa sarcofagia muestra su paralelismo con el modo caníbal en que los hombres del mundo del trabajo se tratan entre sí y son tratados por sus capataces, encargados y jefes. Ese trato hacia los otros humanos puede ser caracterizado desde la noción derridiana de “virilidad carnívora” (Cragnolini, 2012): el ejercicio del poder masculino (patriarcal) y la asociación de fuerza y carnivorismo. Son muchas las escenas de maltrato de mujeres: trabajadoras que deben ocuparse de sus hijos sin ningún tipo de derecho social, que enferman y mueren, así como las escenas de las otras mujeres que no encuentran lugar en el trabajo si no es a través de la prostitución (como Marija, que reconoce la decencia de sus compañeras de burdel, pero que también advierte que la venta de sus cuerpos las encierra “en inmundos rediles” como lo están los animales). (Sinclair, 2016, p. 426)[xvii] El Gran Carnicero Todos estos elementos indicados de la violencia estructural en el tratamiento de humanos y animales se conjugan, como señalé anteriormente, en la figura del Gran Carnicero: quien es el mentor en la conversión de Jurgis al socialismo, Ostrinski, le indica que poco a poco se dará cuenta que el Trust Carnicero es “el ciego e insensato código de la codicia, un monstruo dotado de cien bocas devoradoras y otras tantas garras aplicadas a la destrucción. En él cabía reconocer al Gran Carnicero, a la encarnación misma del capitalismo” (Sinclair, 2016, p. 453). Ante esa gran maquinaria que destroza vidas, Jurgis advierte que nada se puede hacer, porque esa máquina tiene todos los medios en sus manos, monopolizando una gran cantidad de actividades, por eso piensa que sólo la educación del pueblo permitiría terminar con esa situación. En el siglo XIX y comienzos del XX esta conexión entre la explotación humana y la explotación animal había sido atestiguada y denunciada, entre otros, por un anarquista como Joseph Proudhon y por un jurista interesado en el ius animalium como Henry Salt.[xviii] Proudhon señala que los animales que tiran de los carruajes producen con el hombre, pero no están asociados con él, que recoge el fruto de su trabajo, y lo mismo acontece con los trabajadores, a quienes sus empleadores utilizan para lograr beneficios. Salt (1894) supo ver la violencia estructural vinculando las condiciones de vida de los esclavos a las de los animales, nuevos esclavos luego de la abolición de la esclavitud. Jacques Damade (2016, p. 9) ha planteado la “alegoría Chicago” como “matriz del mundo humano”.[xix] Esto es lo que está presente en la imagen del Gran Carnicero: el biocapitalismo actual no es más que la confirmación del modo en que las vidas humanas y animales deben ser sacrificadas, fragmentadas, conservadas y distribuidas para beneficio de unos pocos.[xx] Hoy en día las megagranjas y los agronegocios ocupan el lugar del Gran Carnicero: las multinacionales que se ocupan de la producción cárnica son cada vez menos, y operan con el modelo de integración vertical, que tiende a unir los criaderos, la producción de alimento para los animales, el transporte y los mataderos, haciéndolos depender de una sola empresa. Esto significa también la desaparición del trabajo local, que no puede competir con estas megaempresas: la maquinaria del Gran Carnicero sigue aniquilando animales y existentes humanos a la par. En 2016, R. Wallace y R.G. Wallace anunciaban la factibilidad de una nueva pandemia, indicando que ante esta posibilidad era necesario comenzar a establecer restricciones en todo lo atinente a plantaciones y producción animal, y para ello era necesario cuestionar el “lobby del virus” corporativo global (Wallace y Wallace, 2016, p. 91): el Gran Carnicero sigue presente, ahora ya no en los mataderos de Chicago, sino en los agronegocios y todo lo que de ellos depende. Vidas como “recursos” Intenté mostrar la íntima trabazón entre el tratamiento de humanos y animales desde la novela de Sinclair y esa magnífica imagen del Gran Carnicero para referirse al capitalismo, para plantear un cuestionamiento de la “normalidad” en la que vivíamos antes del aislamiento. Buena parte de los discursos actuales, maravillados ante los cielos azules y las aguas límpidas por el no tránsito de tantos humanos por el mundo, elevan su voz ambientalista para proclamar la necesidad de “más verde”, y los discursos de los últimos tiempos alientan una suerte de “capitalismo verde”.[xxi] El capitalismo verde busca la renovación de energías con paneles solares y parques eólicos, la biomasa para sustituir a los fósiles combustibles: se trata de “sustituir” para seguir consumiendo. Una transformación mundial sólo en la línea de las energías renovables no cambia demasiado, si no se cuestiona al mismo tiempo el modelo tecnocrático capitalista, que parte de la idea del sujeto con derecho a apropiarse de todo lo que es, y a acumular sin medida. En lo que atañe al tema que me interesa, la cuestión animal en la producción de carne, la vida de los animales es un “recurso” que se produce continuamente, sólo para ser consumido. A ese “recurso” que es el animal se lo condena a condiciones de stress y sufrimiento, y la presencia de pandemias zoonóticas (que parecen “asombrarnos” tanto) es una consecuencia de la vida que le damos a las vidas animales.[xxii] El capitalismo verde, en relación a los animales, propone sustituir la crianza intensiva por crianza extensiva: animales que supuestamente morirán más felices porque han podido, a lo largo de una vida determinada de antemano por los humanos en cuanto a su cronología, pastar y caminar por los prados. Las vacas productoras de leche seguirán siendo preñadas artificialmente para generar leche, las gallinas ponedoras podrán pasear en lugar de estar en jaulas hacinadas: sin lugar a dudas todo esto “mejora” las condiciones de vida de los animales, pero ¿por qué pensar siempre en jaulas más amplias (un poco de más espacio para el esclavo, un alargarle las cadenas) y no en “jaulas vacías”?[xxiii] En el siglo XXI ya no se puede justificar la necesidad de la producción animal desde la referencia al hambre del mundo.[xxiv] Si pensamos en los cerdos, por ejemplo, la mitad de la producción mundial la consume prácticamente un solo país, y para este consumo se desmontan bosques, se arruinan suelos, se echan residuos a los humedales, etc. Las megacorporaciones multinacionales productoras de alimentos, en lugar de contribuir a la reducción del hambre, generan una desigualdad en la disponibilidad de alimentos, que permite que cerca de ochocientos millones de personas sigan padeciendo hambre. Los científicos y ambientalistas afirman que los causantes de la pérdida de biodiversidad son, sobre todo, la sobreexplotación y la agricultura.[xxv] Los humanos hemos colonizado el planeta todo de acuerdo a nuestras supuestas necesidades. Esas supuestas necesidades encontraron su vía de producción en el capitalismo y, como señalé antes, eso nos ha convertido en tratantes y carniceros. En este megaproyecto de los agronegocios la industria farmacéutica tiene también un papel fundamental: el uso de antibióticos que permite que los animales resistan las deplorables condiciones de vida que se les proporcionan, genera una mutación de bacterias y virus que deben buscar nuevos hospedadores.[xxvi] Según Wallace, el modelo de agronegocios está creando los patógenos “más letales del mañana” (Wallace, 2016, p. 130), y se produce entre ambos un círculo, ya que las gripes de hoy se alimentan de los agronegocios, y a éstos les convienen esas gripes ya que les permiten eliminar a los pequeños granjeros, que carecen de fondos para aplicarlos a bioseguridad. Cuestionando el uso de la denominación de “gripe porcina” (y lo mismo vale para gripe aviar, y toda zoonosis), Wallace (2016, p. 34) señala que los cerdos no tienen responsabilidad en esa gripe, ya que ellos no se organizan en ciudades de miles de cerdos inmunocomprometidos, no seleccionan de forma artificial las variaciones genéticas que los hacen más propensos a enfermar, no se envían a sí mismos en medios de transporte en condición de hacinamiento. La responsabilidad es de los agronegocios y del modo en que han intervenido en la vida de estos animales para obtener las mayores ganancias, y sin la menor consideración acerca de que están tratando con vidas, no con materia inerte, moldeable, utilizable, faenable. De Sousa Santos (2020, p. 35) afirma que los tres grandes elementos de dominación han sido, desde el siglo XVII, el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo. Creo que en la segunda década del siglo XXI necesitamos patentizar la alianza del especismo con estas tres formas de dominación, porque la demanda de las otras formas de vida no humanas no es solamente cuestión del interés del humano en la extinción de sus fuentes de recursos, sino de los intereses de vivir y de no sufrir de las otras formas de vida. Hay quienes piensan que a una humanidad “más humanitaria” le parecerá terrible, en algún futuro, lo que hacemos con los animales. ¿Se puede “mejorar” la humanidad o es el modo de ser humano, tal como fue pensado filosóficamente desde la idea de sujeto soberano, el que fomenta que se trate de este modo a los animales humanos y no humanos? ¿No será que lo hay que transformar es este modo de ser humano sobre el que nos hemos erigido filosóficamente con tanta soberbia, modo que sustenta su mundo cultural sobre el sacrificio de la carne del otro animal y del otro humano? [i] Señalo la cuestión de la zoonosis teniendo en cuenta que existen informes que indican otros posibles “orígenes” del virus en laboratorios de armas biológicas y otros ámbitos. Aun cuando nunca se llegue a la determinación del “origen” de este virus en particular, creo que es válido cuestionar nuestros modos de vida en relación a la forma en que tratamos a los animales y al planeta todo, dado el carácter de consideración de enfermedades zoonóticas para múltiples sucesos del siglo XX y XXI vinculados con la producción intensiva de animales (gripe aviar, gripe porcina, etc.). [ii] Quammen (2012, p.429): “The Next Big One (pandemic) could be very well flu”. [iii] Quammen (2012, p.416) señala que el mismo Webster, especialista en gripes, consideraba que esto era un error, hasta que quedó en claro que este fue el primer caso reportado de un virus de aves que afecta a humanos. [iv] El capítulo sobre Zoonosis se titula “Zoonoses: Blurred Lines of Emergent Disease and Ecosystem Health” (UNEP, 2016, p. 18 ss [v] Muchas veces se alude a las cuestiones vinculadas con el hambre mundial para justificar ese tráfico de animales, en rigor, está más relacionado con el esnobismo de la ingesta de especies exóticas (los mercados de animales exóticos para consumo suelen ser el paseo turístico de muchas ciudades) o con la adquisición de dichos animales como “mascotas”. [vi] Los feedlots representan “una tecnología de producción de carne con animales en confinamiento y dietas de gran concentración energética y alta digestibilidad. El engorde a corral es sumamente cuestionado por sus impactos pues produce contaminación y, sobre todo, una fuerte contaminación puntual, por nutrientes y concentración de excrementos, que afectan suelo, agua y aire”, señala el Atlas del agronegocio transgénico en el cono sur (Acción por la Biodiversidad, 2020, p. 90). [vii] Véase al respecto Kilani (2013), quien señala el carácter antropofágico de la ingesta cárnica y el modo en que la sociedad actual enmascara dicho carácter. [viii] Prefiero hablar de “sarcofagia” (ingesta de cadáveres) más bien que de carnivorismo, para evidenciar lo que se quiere neutralizar con un término tan amplio como “carne” (cuando se habla de “comer carne”). [ix] El informe La larga sombra del ganado (Steinfeld y otros, 2006) especifica qué genera la demanda creciente de carne animal, a nivel de la producción agropecuaria. El informe de la Fundación Heinrich Böll (2014) evidencia el impacto ambiental, ataque a la biodiversidad, degradación de agua, suelos y contaminación, y también desarrolla el tema del “costo climático” del ganado. [x] Lo que sigue con respecto a La Jungla retoma algunos párrafos de mi intervención en el V Congreso Internacional Cuestiones Críticas, organizado por Cetycli y Cela, y realizado entre el 17 y 19 de octubre de 2018 en la Universidad Nacional de Rosario. Este material que aquí presento no ha sido publicado. [xi] Desarrollo este tema en Cragnolini (2018). [xii] Schlosser (2002) muestra de qué manera las grandes cadenas de comida rápida, como Kentucky Fried Chicken (KFC), Mac Donald´s, Pizza Hut, Taco Bell, en tanto megacorporaciones alimentarias han transformado la dieta, la fuerza de trabajo, la agricultura de Estados Unidos y de aquellas partes del mundo en las que se instalan, y con ello, el mismísimo capitalismo. Las transformaciones económicas y sociales que produjeron estas cadenas abarcan concentración de la propiedad agraria, adquisiciones masivas de ganado en distintos países, mataderos, plantas de empaquetamiento, etc. [xiii] Sinclair era un muckraker, término que se suele traducir como “escarbador de vidas ajenas”, o “destapador de escándalos”. Frente al periodismo de entretenimiento, aparecen a fines del siglo XIX en Estados Unidos escritores que se encargan de hacer patente la explotación infantil, el hacinamiento de los obreros, la corrupción de los policías y empresarios, entre otras cuestiones. (Filler, 1968). Muckraker es una figura de John Bunyan, de El Progreso del peregrino, un hombre que va con un rastrillo removiendo podredumbre y deja una corona que encuentra allí para seguir con su trabajo. Roosevelt aplicó el término a los periodistas que desnudaban las miserias sociales. [xiv] El libro de Giedion (1970) se dedica a este tema en pp. 218 ss. [xv] Hardouin-Fugier(2017, p. 351) señala que la división del trabajo en Chicago mejora el rendimiento y fragmenta la matanza del animal en tantos actos, confiados a operadores sucesivos de la cadena, que parece que nadie mata, sino que todo el mundo ejecuta. Para la estructura de referente ausente, véase Adams (2010). [xvi] Hribal (2014,p. 20)señala la diferencia entre flesh y meat (este último término aplicable a la carne industrializada, cuyo proceso no se ve). [xvii] La esposa de Jurgis, Ona, es violada por O´Connor, capataz de los cargadores, se enferma y termina muriendo. Cuando Jurgis se entera de ese abuso, se abalanza sobre él y le arranca un pedazo de carne con sus dientes. (Sinclair, 2016, p. 400) También existen las violaciones y asesinatos cotidianos de hombres y de mujeres, por parte de los individuos que son enviados para aplastar la huelga.(Sinclair, 2016, p. 394) [xviii] Es interesante notar que Proudhon no vio la vinculación entre el trato dedicado a los animales y el trato dedicado a las mujeres, a las que siguió pensando en lugares inferiores al masculino, mientras que Salt(1894) sí advirtió la cercanía entre la lucha por los animales y la lucha por los derechos de la mujer. [xix] En p. 20 del mismo texto, Damade señala que el mundo humano toma ritmo en la tierra del oeste sin límites, la hybris de una extraordinaria vitalidad que supone la ausencia de escrúpulos hacia humanos y animales, en la explotación a full. [xx] Sinclair (2016, p.453): “para los conserveros cien vidas humanas no alcanzaban a compensar diez centavos de beneficios”. [xxi] El reciente documental “Planet of the Humans”, dirigido por Jeff Gibbs, producido por Michael Moore y Ozzie Zehnerva justamente en la dirección de la crítica a ese capitalismo verde. (Moore, 2020). [xxii] Quammen (2012, p. 436) señala haber encuestado a muchos científicos especialistas en SARS, MERS, Ébola, acerca de la próxima pandemia, siendo la contestación de la mayoría de ellos que será de carácter zoonótico, y estaría vinculada con un virus ARN (como el actual SARS-COV-2). [xxiii] La referencia es al título del libro de Regan (2004). [xxiv] Véase el Atlas de la agroindustria 2019 (Fundación Heinrich Böll México y Rosa Luxemburg Stiftung México, 2019), que muestra de qué manera la producción de alimentos se halla en manos de megacorporaciones que abastecen de carne por demanda creciente de la clase media y habitantes de nuevas urbes. [xxv] Véase el Informe Planeta Vivo 2018 (WWF, 2018), que registra desde hace años la pérdida de biodiversidad desde el rastreo en diversas especies, y que atribuye dicha pérdida sobre todo a la sobreexplotación del planeta. En este momento, una cuarta parte del planeta está libre de la mano del hombre, se calcula que en 2050 sólo lo estará un 10 por ciento. [xxvi] En este tema hay que tener presente siempre el cálculo de ganancias del agroproductor: los antibióticos preservan la salud que las condiciones de vida arruinan, pero también están vinculados con el engorde de los animales, ya que se logra hacer más lento su metabolismo por el ataque que representan al microbioma intestinal. Referencias Acción por la Biodiversidad (2020). Atlas del agronegocio transgénico en el cono sur. Monocultivos, resistencias y propuestas de los pueblos. 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Cragnolini erasmus - Año XXIII – 2021 ISSN (en línea): 2718-6288 - (CC BY-NC-SA 4.0) http://www.icala.org.ar/erasmus/erasmus.html – Contacto: michelini.rio (at) gmail.com 2 Licencia de Creative Commons. Atribución-NoComercial-Compartir Igual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0), https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/

  • Deshabituar la normalidad / Joaquín Allaria Mena

    Todavía con el recuerdo del cuestionario de Mujeres Públicas (2003) y después del Encuestionario cualicuantisexigenerativo (2016) que hicimos con amigxs-compañerxs el último año de la facultad, quise diseñar una intervención para el inicio de la cursada de este primer cuatrimestre: papeles que se aprovecharan de la matriz sonora que adquirió el sentido común en los últimos meses, cuando “Declaración jurada” y “Protocolo” comenzaron a sonar en nuestros oídos hasta hacerlos estallar. Parodiadas, en resumen, estas nuevas condiciones de legalidad, la declaración jugada evoca ideas y discusiones de un común pensar de grupos dos, mientras que el protocolo para entusiasmos, además de las cuestiones míninimas organizativas, se compone de ideas y recortes textuales de distintos momentos de la bi(bli)ografía de la cátedra en relación al estar en la universidad. DECLARACIÓN JUGADA DE SÍNTOMAS ¿Presenta actualmente o presentó el/los último/s cuatrimestre/s alguno/s de los siguientes síntomas? Pérdida total o parcial del interés por un texto Sí ▢ No ▢ Pérdida total o parcial del interés por un teórico Sí ▢ No ▢ Pérdida total o parcial del interés por un práctico Sí ▢ No ▢ En caso de respuesta afirmativa, indique la fecha de aparición de los síntomas: Ciclo Básico Común ▢ Facultad ▢ ¿En los últimos 14 días estuvo en contacto estrecho con un caso confirmado de entusiasmo lector? Sí ▢ No ▢ ¿Se realizó alguna vez un hisopado de indiferencia? Sí ▢ No ▢ ¿Es personal el dolor? Sí ▢ No ▢ ¿Es propia la desatención? Sí ▢ No ▢ ¿Se puede hacer algo contra el sopor? Sí ▢ No ▢ ¿Hay algo peor que la homogeneización? Sí ▢ No ▢ ¿Escuchó hablar de desmanicomialización? Sí ▢ No ▢ ¿Es urgente transformar el plan de estudios? Sí ▢ No ▢ ¿La hetero-cis-norma mata? Sí ▢ Sí ▢ DATOS DE LA PERSONA QUE CURSA Apellido: _________________________ Nombre: _________________________ Firma: ___________________________ PROTOCOLO PARA ENTUSIASMOS Las clases comenzarán a las 18:00 hs puntual. La duración máxima de cada una será de 2 horas 15 minutos. Tres momentos, aproximados: 18:00-18:40, 18:40-19:20, 19:35-20:15 hs. Nos conectaremos vía Google Meet, siempre: meet.google.com/.... Por favor: expresen nombre y si quieren también pronombres, atención cuando activen/silencien el micrófono, mantengan habilitada la cámara lo más posible. Cada clase tiene estipuladas entre cuatro y seis lecturas en común. De esas, dos serán presentadas por contactos estrechos que contagiarán entusiasmos lectores. Se intentarán alojar deseos de pensar y escribir. Habitar estados de disponibilidad. A Grupos dos le interesa más el ¡estar ay! que el estar ahí: darse la oportunidad de pasar del adverbio de lugar a la interjección de la afectación, suspiro de lo que adviene. Darse a la presencia, la proximidad del pensar, el estar en común. Darse a la presencia no para cumplir con una convención o normativa. Presencia como precipitación, desprendimiento húmedo, lluvioso. Acontecimiento del intentar estar en lo que se está en cada momento posible. Mientras tanto, sucede la vida. Pero una cosa es atender a lo inevitable o urgente y otra muy distinta es deshabitar la disposición escroleando el feis, el insta o el tiktok. Si los grupos contabilizan cuántos integrantes los componen, en lo común interesa lo intrigante de cada composición. No se tratará de hacer una cursada virtual como si no pasara nada, o como si se tratara de una carrera a distancia. Se intentará aprovechar la interrupción de la normalidad para poner en cuestión la normalidad misma. No esperamos volver a la normalidad. Esperamos aventurarnos a pensar otras formas de la vida en común. Una común vulnerabilidad, una común fragilidad, un común abrazo, respetuoso, en la inconformidad. Un común cuidar, una común decisión. ¿Podremos?

  • El holístico / Daniel Hendlin

    En acústica, se habla de resonancia cuando un cuerpo sonoro produce una repercusión en otro cuerpo, generando también una vibración. Llamamos reverberación a la permanencia de un sonido en la reflexión de otros cuerpos una vez que la fuente original se apaga y el sonido permanece. Cuando esa reflexión y permanencia del sonido se aleja lo suficiente en el tiempo para ser percibida como otro sonido, la llamamos eco. EL HOLÍSTICO Descarto el rol de paciente volviendo a una persona, persona. Con esto en mente e intentando no ser obtuso, voy a ejercer el reduccionismo para resumir (mucho) un caso: Año 2019 AC (Antes del Coronavirus) Promediando la rotación de interconsulta durante 3ª año de la residencia de psiquiatría. - Nos llamaron por una interconsulta nueva, en la sala de cirugía general. - El pedido no era específico, sino una consideración de que esta persona ya era rara y tenía problemas con la dieta del hospital. - Al hacer un análisis de situación nos encontramos con un hombre de unos 50 años, internado para estudiar una ascitis y una sospecha de un proceso oncológico hepático. - Sus conductas generaban disrupción en la sala, tanto con el servicio de enfermería como con el servicio de nutrición ¿Cuáles eran esas conductas? Exigía una dieta muy específica. Se mostraba inflexible respecto a la dieta ordinaria de la sala. Demandaba saber más sobre su condición a los médicos del servicio de cirugía. Por momentos se mostraba enfadado y con malos modos con el personal de la sala. Entonces ¿Cuál fue el pedido de nuestra intervención? Aclaro, este no es un trabajo sobre interconsulta. Esta persona no era violenta ni atravesaba un cuadro psiquiátrico. No estaba angustiado, no había conflicto de comunicación con la familia. Nos convocaron a la antigua tradición normalizadora de la psiquiatría. Resulta que nuestro paciente escapaba a la norma, y traía consigo ciertos principios importantes para él, podríamos decir que esos principios eran él. El relato que el personal de la sala nos pintaba era el de un loco. Esta persona había realizado una dieta muy estricta el mes previo a su internación, con el objetivo de “desinflamarse” del hígado, y había consumido únicamente jugo de frutas. El gran problema era que esa dieta había sido indicada por un chamán, el cual era consultado por nuestro paciente de vez en cuando por distintas dolencias. Ante la situación que presentaba, había sido la recomendación justamente de ese chamán, que consultara en el hospital por su cuadro abdominal. Este paisaje le había conferido el sobrenombre de El Holístico. Para el personal de enfermería, las más cercanas diariamente, las conductas que tenía eran desquiciadas o peor aún, ofensivas. Exigía una dieta sin lácteos y con mayor cantidad de frutas, en lo posible sin harinas y por supuesto sin carne. Tal demanda de preferencias - la no rendición al sistema hospitalario - develaron una singularidad, una persona, y en algún rincón institucional e íntimo, esto invocó al eterno ruido de la locura. Ante la falta de escucha del personal, el Holístico había ido acumulando frustración que se tradujo en enojo y malos modos. El enojo es una respuesta natural y primitiva ante el daño. Soledad, temores, hambre e impotencia. Había tomado las riendas de tanto y ahora sin consulta le eran arrebatadas. Luego de una o dos primeras entrevistas con él, logramos entender un poco de donde provenía el malestar en la sala, y cuál era su versión. Hacía tiempo que había ido alejándose de la medicina alópata, para centrarse casi exclusivamente en intervenciones alternativas de distintas ramas. Esta elección, fue en parte decidida y en parte forzada por una serie de frustraciones y malos resultados con distintas especialidades en servicios de salud durante toda su vida. Nuestra primera intervención fue concretar una reunión con el servicio de nutrición, donde los profesionales estaban muy al tanto de la situación. En una sola conversación se pudo resolver el problema, llegando a un punto medio entre servicio de nutrición y nutrido. Es importante aclarar que la gente de nutrición estaba completamente a favor de darle lo que pedía y que el único inconveniente era la disponibilidad de algunas cosas en el hospital. Pero él accedió a las cosas que era posible conseguir y pudo alimentarse sin problema. Si bien podríamos pensar que el problema había sido resuelto, El Holístico ya había sido etiquetado como paciente de salud mental, y por lo tanto cualquier conducta recibida como disruptiva, juzgada despectiva. En nuestras reuniones, el lugar donde siempre decantaron los debates era la evaluación de su juicio, no de manera neurológica o psiquiátrica, sino de su criterio, de su sentido común. Un lugar difuso donde la salud mental como estructura disciplinar pierde prolijidad y se encuentra con la subjetividad de sus profesionales. Una clara muestra de la incomodidad que genera el tambalear de un sistema de creencias cuestionado - La evaluación del juicio de quien lo cuestiona. Por suerte (?) no somos los primeros en problematizar estas dimensiones, y en cuestionar cuáles son los objetivos, límites, alcances y debilidades de las profesiones de la salud. UN POCO DE BIOÉTICA Hablamos de una disciplina relativamente nueva, apenas un siglo, donde la mayoría de su desarrollo se encuentra en la segunda mitad del siglo XX. Hay consenso en que el término fue acuñado por el pastor protestante, filósofo y maestro aleman Fritz Jahr en 1927 en un artículo sobre la relación ética entre el ser humano, los animales y las plantas. Bio-ethik. Más adelante, en 1970, Van Rensselaer Potter vuelve a introducir el concepto de Bioéticas en un artículo sobre las “ciencias de la supervivencia”. El marco teórico e ideológico de las Ciencias de la Vida es vasto y variado, y fue adentrándose en discusiones cuya materia está en lugares ocultos, cegados y controversiales, al ir abarcando temáticas relativas a la calidad de vida, el límite entre cuerpo y persona, los derechos humanos, lo individual y lo colectivo, el final de la vida, etc. Escobar-Picasso y Escobar-Cosme (2010) destacan algunos eventos trascendentales que marcan la evolución a pasos agigantados de la bioética durante el último siglo. Hay muchos más pero rescato algunos: - 1947 - Los juicios de Nüremberg → El juicio a los Nazis fue un quiebre importantísimo en el siglo XX. Se tomó dimensión de lo lejos que puede llegar la experimentación médica si se deja libre a las ambiciones de las personas. Fue un punto crucial para el desarrollo de los Derechos Humanos y para el posterior desarrollo de la OMS. Impulso al desarrollo del concepto de encarnizamiento terapéutico y de consentimiento informado. - 1954 - Libro Moral and Medicine de Fletcher Joseph → Importante texto donde se plantean los límites de la moral en las prácticas de salud. La separación de la religion, la posibilidad del uso de anticonceptivos, del aborto, del derecho a decidir. - 1967 - Inicio del trasplante cardíaco → Además del progreso increíble en medicina, abrió camino a toda clase de discusiones éticas sobre el cuerpo, la voluntad de donar, la representación de persona. El valor de la edad, prioridades en listas de donantes, la voluntariedad de la donación, etc etc. - 1969 - Se funda el Centro Hastings → Centro donde se desarrollan discusiones y publicaciones sobre biología, bioética y ciencias de la salud. Entre otras cosas, donde se desarrollan los Principios de la Bioética de Beauchamp y Childress. - 1970 - Potter utiliza el término bioéticas - 1993 - La UNESCO funda el Comité Internacional de Bioética - 2003 - Se completa el proyecto Genoma Humano La bioética se nutre para su aparición de numerosas líneas filosóficas, las cuales no serán desarrolladas por una cuestión de espacio, pero es importante saber que desde la Grecia antigua, las generaciones de pensadores contribuyeron a lo que hoy en día tenemos como resultado. Desde Platón, Aristóteles, Jesús, Tomás de Aquino, el pragmatismo, el utilitarismo, las éticas formales, Marx, etc. La bioética es una verdadera confluencia de filosofías. Siguiendo el mapa trazado por Escobar-Picasso y Escobar-Cosme (2010), es necesario desarrollar muy brevemente las líneas que más dan forma a la bioética contemporánea como es pensada hoy en día, y es importante entender que la bioética que se desarrolla en un momento dado lo hace para dar respuestas al contexto en que se elabora, y con ello pueden cambiar morales y puntos de vista a través de las épocas. La bioética utilitarista: El principio máximo del utilitarismo es “el mayor bien para el mayor número de personas”. Priman los valores de la sociedad sobre los del individuo. Bajo este enfoque, las decisiones que se tomen se orientan de acuerdo a la “utilidad” que representan para la persona, la institución o la sociedad. Un buen ejemplo para entenderla es el caso de una vacuna ante una epidemia o pandemia. Suele ser la decisión de los gobiernos, que en primera instancia, las vacunas sean administradas al personal de salud y a fuerzas de seguridad. En un segundo momento a los grupos vulnerables, y en un tercero a la población general. Estas decisiones tienen un obrar utilitarista que busca la estabilidad y un resultado poblacional más que individual. Otro aspecto importante del utilitarismo es su asociación con el funcionalismo, que se expone como un valor y algo buscado. Por ejemplo, el funcionalismo señala que una persona, para que se considere como tal, debe tener capacidad de conciencia, es decir que pueda realizar actos racionales (esto trae mucho debate), por lo que ni el embrión, ni el anencéfalo, ni el individuo en coma son personas. Estos planeos utilitaristas y funcionalistas, abren el camino a posiciones donde esta permitida la eutanasia y el aborto, entre otras cosas. La bioética universalista: Se basa en que al no existir una ética universal, la única autoridad posible es la del consenso. Por lo tanto busca la mayor cantidad de opiniones y visiones éticas sobre una situación para resolverla. Desde esta visión funcionan los comités de bioética, en donde suelen incorporarse profesionales de distintas áreas y personas no pertenecientes al sistema de salud. La bioética personalista: Esta línea encuentra sus fundamentos en Kant, al considerar a la persona como un fin en sí mismo. El eje de todo el debate bioético está centrado en el individuo en cuestión y su capacidad para encarar la situación de una manera digna. Considera el plano personal y espiritual de la persona. De aquí se desprende que este enfoque pone énfasis en el respeto al cuerpo, a la identidad, a la dignidad, autonomía, libertad y justicia por sobre otras cosas. También esta corriente considera como individuo a la persona desde la concepción, por lo que esta a favor del respeto de la vida, y posiblemente un exponente ortodoxo estaría en contra de la legalización del aborto, pero esa discusión existirá fuera de este trabajo. También es esta visión la que otorga la mayor capacidad de autonomía y derechos de los niños y niñas, al considerarlos dignos de todas las cualidades de una persona. El principalísimo bioético: Esta línea es tal vez la más famosa dentro de la bioética actual, y es la que más se comenta en universidades y afines. Surge en 1970 con el Informe Belmont, desarrollado por Beauchamp y Childress, donde exponen lo que ellos deciden nombrar “Los principios de la bioética”. • El principio de beneficencia. Hacer beneficencia significa buscar hacer el bien. Ofrecer el mejor servicio o atención en salud. Se traduce como que las acciones que uno lleva a cabo tengan la intención de hacer el bien, pero más importante, de hacer el bien de acuerdo a los valores del paciente. Esto entra en debate en muchas situaciones médicas al hablar de tratamientos, intervenciones, etc. Una frase célebre cita “lo importante es curar, si no es posible, aplacar el dolor, y si no es posible, consolar”. • El principio de autonomía. La autonomía es la facultad de gobernarse a sí mismo. “Este principio tuvo una emergencia significativa a partir del juicio de Nuremberg, cuando la comunidad médica se dio cuenta hasta dónde puede llegar un investigador cuando, oculto tras el escudo de la ciencia, es cegado por su propio afán científico. La autonomía surge aquí como la voz del que, sin poder hablar, no ha perdido su derecho a ser escuchado. (Escobar-Picasso, 2010). Este principio siempre suscita mucho conflicto. Algunas consecuencias de su debate son el consentimiento informado, la situación ante los menores de edad, los pacientes inconscientes, las directivas anticipadas, el suicidio asistido y la eutanasia, la lista sigue. • El principio de no maleficencia. Este principio no es original de la bioética, y se le atribuye a Hipócrates, Primum non nocere (primero no hacer daño). Se comenzó a utilizar con frecuencia hacia 1850, cuando resultaba cada vez más evidente los efectos indeseados causados por la intervención médica (iatrogenia). La premisa es simple, aparentemente. Habla de no hacer daño de una manera activa. Sin embargo, encuentra muchas situaciones controversiales, sobre todo en enfermedades terminales, o más comúnmente, con los efectos adversos de las terapéuticas aplicadas. Los principios de beneficencia y no maleficencia se encuentran constantemente en conflicto. • El principio de justicia. Su objetivo es garantizar que todo individuo obtenga el mejor y mismo trato que cualquier otro, sin importar origen, economía, relaciones personales, etc. Las definiciones de justicia y consideraciones que acarrea cambian mucho dependiendo de quien opina, por lo tanto es crítico que su lugar en la atención en salud sea debatido como es pertinente. EL HOLÍSTICO - CONTINUACIÓN A medida que se fueron sucediendo los encuentros, pude entrever los engranajes de su duda, y lo erosionado que resultaba el panorama que pintaba la cirugía y la clínica, en comparación al paisaje simbólico que él investía, necesitaba en su enfermedad. La visión de la cirugía general sobre su patología no representaba nada, sino un simple mal funcionamiento mecánico que no lo interpelaba. Por supuesto, las creencias y los valores existen en el contexto de una persona, con una historia y un entramado de gustos, sueños y arrepentimientos. La medicina biologicista desdeña de esos factores. Lejos pero no tanto, la antropología médica en especial Levi-Strauss, estudió mucho el papel del simbolismo en los discursos médicos. El amplio estudio de tribus en diferentes lugares del mundo, muestra la eficacia de distintas medicinas que manejan los conceptos de posesión, maldición, cánticos, rituales, etc. Lo que desde una mirada etnocentrista llamamos pensamiento mágico. En ese marco conceptual, esos elementos son reales y conllevan procesos patológicos y un lugar en la cura. En el ámbito alópata, un ejemplo muy conocido es el fenómeno de la bata blanca, donde existen estudios que demuestran que solo el hecho de que el profesional use guardapolvo y atienda en un consultorio produce un efecto fisiológico mensurable. Lo mismo ocurre con el efecto placebo de los fármacos. Para que esto se produzca en toda su magnitud, es necesaria una serie de factores contextuales, los cuales una vez que se dan permiten que se genere una respuesta enorme. Uno de los factores más fascinantes para que el efecto placebo ocurra, es que el profesional tratante crea en el discurso médico que practica, y en cada intervención puntualmente. Si el médico, psicólogo, nutricionista, no cree en lo que práctica, el paciente recibirá solo una fracción del potencial de dicha terapéutica. En el fenómeno de la bata blanca, es el paciente quien también deposita una creencia en dicha práctica, prosopografía del curador, léxico y desenvolvimiento. Por último, tal vez el más determinante de todos los factores es el contexto macro, un grupo social, familia, pueblo, etc., que adopte confianza e investimiento de cierto grado de creencia en tal contrato implícito de efectividad clínica. Existen estudios de antibióticos aplicados en tribus originarias que nunca tuvieron contacto con la medicina alópata, donde el efecto es altamente inferior al efecto que produce en sociedades modernas donde solo existe el modelo médico tradicional. De esta forma, las medicinas llamadas alternativas u originarias poseen un alto grado de eficacia en ciertos grupos, mientras que en otros los resultados son muy poco visibles. Esto contribuye a la mala fama de muchas de estas terapias, al ser ejecutadas fuera de un contexto, ante personas que de manera activa o inconsciente se encuentran mal predispuestas y sin una empatía que en planos simbólicos y fisiológicos los haga vincularse de manera positiva al respecto. El Holístico replegó su creencia en el sistema. Tal vez no toda, y es que nació y creció en Buenos Aires, y su crianza se hizo en ámbitos biologicistas, con un calendario de vacunación completo y un miedo a la muerte culturalmente condicionado el núcleo mismo de sus monstruos internos. Pero por sobre todo, sus padres y su aprendizaje de lo que confeccionan el cuidado y la seguridad de estar sano, fueron moldeados con el cincel de la hegemonía discursiva biologicista basada en la evidencia, en los escenarios de hospitales y consultorios. Pensar si uno puede escapar a tal profunda impronta excede este ateneo. Si acaso el tacto y el olfato perpetuaron en nuestro ADN la manera en que sufrimos la nostalgia o la ansiedad... no lo sabemos. Algo de esa fe todavía existía. Algún miedo a lo desconocido, de manera angustiante anclada a la falsa idea de que la medicina alópata era la más poderosa de todas, infundida como una gaseosa desde los medios, los padres, los compañeros de grado y el éxito de algún profesional. Por algún misterio, cuando su elección adulta llegó a una frontera, o aquel chamán llegó a un límite, decidió acudir al hospital, donde la interpretación de su cuadro encontró la visión estéril y apoética de la alopatía, alteraciones histopatológicas y criterios diagnósticos impersonales. Lamentablemente, el final de la cronología del caso es decepcionante. Cierto día recibimos la noticia de que se había retirado. Alta voluntaria contra consentimiento médico. Por lo que el caso llegó a una especie de cierre, al menos para nosotros. ¿A dónde se retiró? Había mencionado algunas veces que su intención era dirigirse al sur a realizar un tratamiento con cierto curandero que conocía. Su futuro quedó tan incierto para nosotros como el nuestro. Fue inevitable sentir un gusto amargo. Más allá de la evolución clínica y las anécdotas, un desazón flotaba en el ambiente. Renunciar de un discurso es en cierta medida alejarse de sus adeptos. En sus elecciones, nuestro paciente dejó en evidencia la incapacidad para alojar su humanidad, entregándolo a donde muchas personas lamentablemente llegan, transitar padecimiento en soledad. Cuán poderoso efecto fue el que causaba en nosotros, y en todos a su alrededor. Sin notarlo, o haciéndolo, era imposible no sentirse interpelado en algún nivel. ¿Tiene sentido plantear si estamos de acuerdo con él? ¿Nos gustaría hacer lo mismo? ¿Nos animaremos? ¿Estamos posicionados de manera opuesta, y es por eso que molesta? Acaso es que al cuestionar él todo el sistema de creencias y prácticas de la medicina, también nos cuestiona a nosotros. LOCURA Y SALUD MENTAL Hoy en día, luego de algunos siglos de avance de medicina biologicista, y de tantos nuevos límites cruzados por la medicalización de la vida, parecería que cualquier conducta que no encaje es plausible de catalogarla de locura. Inclusive conductas celebradas, intrépidas y creativas, caen bajo la connotación celebrada de locura. Tristemente vemos también la banalización del término, cuando se autoproclaman locas las personas haciendo alguna payasada. Coexisten popularmente múltiples nociones de la enfermedad-locura. Pero hay una que se impone por frecuencia dentro de las películas y de los discursos formales, y es que la locura está asociada con un conjunto de elementos, de los cuales uno siempre es cierto grado de ruptura con la realidad. Desde la psiquiatría se podría decir una falla en el juicio, pero eso sería errado, ya que son muchas las situaciones donde el juicio está afectado y existe un consenso de que no se trata de locura. Tampoco es una alteración de los sentidos, y es que hay situaciones donde existe alguna modificación en la sensopercepción y la persona no es considerada loca. Una mirada a la que soy adepto es que locura no existe como tal, sino que es un síntoma cambiante con el contexto histórico para denotar comportamientos cuya cualidad cambia, pero su función permanece; causar incomodidad, generar sufrimiento, aislamiento, ruido, desasosiego, disrupción, invisibilidad. El juicio siempre fue un elemento de discusión, igual de vigente y suscitador de controversias como la locura misma durante los siglos. En los enfoques filosóficos que nutrieron a la bioética, dijimos que unos de los aspectos del utilitarismo puede extrapolarse con que la pérdida de conciencia o de tomar decisiones racionales pone en juego la propia categoría de persona, por lo que alguien con el juicio afectado pierde en algún porcentaje ese estatus. Hay muchos capítulos siniestros de la historia en que estas nociones fueron utilizadas como medio para desprestigiar e incluso privar de la libertad y del poder de decisión a infinidad de personas. Algunos ejemplos lamentablemente famosos son Juana la Loca, Juana de Arco, Ana de Acosta, entre muchísimos mas. Puedo pensar que es la capacidad de razonar, y no la ruptura con la realidad, lo que es más cercano a lo que se piensa de la locura. Pero después debería preguntar ¿Qué razón es razón? Perder la noción de lo que es real no califica como para descender en la escala moral social, mientras que perder el juicio implica perder el estado de persona, y con eso toda clase de derechos y la capacidad de aptitudes. La persona cuerda logra criticar su delirio, mientras que aquel loco sin criterio, olvidó lo que es cierto. En lo relativo a nuestra materia. Evaluar las decisiones de nuestros pacientes es algo diario. Intentamos hacerlo de la manera más objetiva posible, basándonos en términos fríos, pero muchas veces más que evaluar, pasamos a juzgar. Es un permiso que nos tomamos, un consenso sobre el cual elegimos operar para poder trabajar, pero olvidamos que está ahí, cuando debería ser lo primero que notamos, y hacer una declaración de conflicto de intereses como hacen los médicos cuando a veces ocurre con la industria farmacéutica. Cuando queremos interpretar o entender las decisiones de las personas se nos mezclan las ideas de juicio, criterio, sentido común, autonomía, madurez, inteligencia… Como ejemplo simple para poner en práctica estos dilemas. Recuerdo un señor internado por una insuficiencia respiratoria por un EPOC avanzado, ya diagnosticado como terminal. Se solicitó una interconsulta con salud mental porque había decidido dejar de comer. La impresión de los médicos neumonólogos era que el paciente estaba deprimido, y nos llamaron para evaluarlo. Para salud mental el conflicto estaba en dilucidar si realmente había decidido dejar de comer, o si un cuadro depresivo estaba decidiendo por él → tanto para decir... La elaboración era la siguiente: Si el paciente está sufriendo un episodio depresivo, su cognición está condicionada por esto, y por lo tanto su juicio no era normal, ergo patológico. Su juicio estaba suspendido, desviado, debilitado, condicionado. La hipótesis entonces fue que si tratábamos su depresión, volvería a comer, ya que para varias personas era inadmisible que estuviera optando por dejarse morir “en su sano juicio”. El comité de bioética intervino, el servicio de cuidados paliativos también. No se realizó un tratamiento con antidepresivos, pero si fue colocada una sonda nasogástrica para alimentarlo contra su voluntad, me pregunto cual de las dos opciones es más violenta. La manifestación de sintomatología que consideramos patológica ¿Está separada de la mente que la produce? ¿Podemos evaluar un síntoma separado de la persona que lo manifiesta? Puedo darme el gusto de simplificar las cosas en papel y hacer este ejercicio: Parándonos en el principalísimo bioético planteado por Beauchamp y Childress (beneficencia, no-maleficencia, autonomía y justicia), los elementos que primero entran en conflicto son los de Beneficencia - hacer activamente el bien, y Autonomía - respetar las decisiones y valores del paciente. No hacer nada no se puede. La No Maleficencia es un acto pasivo, pero activo en el efecto de sus resultados. Los que optan por introducir un ISRS y la sonda nasogástrica, obran en base a la Beneficencia pasando por arriba la Autonomía del paciente (no puede ejercer su autonomía si no tiene los medios para hacerlo). Sienten que la intervención activa logrará el mejor resultado en esta situación. Pero deben preguntarse, el mejor resultado ¿para quien? ¿con qué valores? y si efectivamente mejora, y se alimenta, y se da de alta ¿después que? Los que eligen respetar la decisión de dejarse morir toman el camino de la Autonomía y de la Beneficencia, puesto que piensan genuinamente que es la manera de respetar los valores del paciente y su opinión sobre su calidad de vida. Pero deben asegurarse que conozca sus opciones, el pronóstico, los detalles de lo que se está preparando. Y saber que también puede optar por no querer saber esas cosas. El principio de Autonomía proviene de la bioética Personalista, que encuentra sus fundamentos en Kant, al considerar a la persona como un fin en sí misma, sus aspectos biológicos y espirituales. Desde ese lugar, las decisiones son pensadas siempre en torno a los valores y lo que la persona en cuestión considera digno. Spoiler: Los debates sobre la bioética, como perfeccionar una pieza de arte no se terminan, se interrumpen. Nunca hay una única respuesta. La intersección entre salud mental y bioética ha abierto puertas. La bioética se pregunta cuáles son los principios, pero sobre todo los fines de la medicina. Qué es curar, qué es enfermedad o salud. En salud mental encontramos tal vez la mayor necesidad de responder esas preguntas. Seguramente porque es uno de los espacios en salud donde es prácticamente imposible ejercer el reduccionismo que tan fácil se da en otras especialidades médicas. Hablar de los fines, los objetivos de la salud mental es entrar en un problema. Lamentablemente la idea de cura como se concibe en otros ámbitos médicos no esta al alcance, tal vez por lo joven de las disciplinas, que aún no se desarrollan lo suficiente para erradicar los padecimientos de la manera prolija en que el modelo médico hegemónico conceptualiza la idea binaria de salud/enfermedad. Los principios de la bioética planteados por Beauchamp y Childress, y las corrientes filosóficas se encuentran continuamente en juego en la práctica diaria de la salud mental. Basta pensar algunos ejemplos para nada forzados. Como interaccionan el suicidio y las adicciones con la autonomía. La patologización de las problemáticas de género y sexualidad con las ideas de calidad de vida y valores. Los efectos adversos de las medicaciones, el consentimiento informado, lo endeble de la evidencia que manejamos, el estigma de las patologías, el pronóstico incierto, la relación médico-paciente, la involuntariedad de algunas internaciones, la contención mecánica… la lista sigue. Recordemos aquella frase atribuida a Hipócrates, “lo importante es curar, si no es posible, aplacar el dolor, y si no es posible, consolar”. En nuestra práctica esto es constante. Cuando nos cuestionamos hacia donde va el tratamiento, cuando nos frustramos por no poder erradicar el padecimiento, tenemos que volver a entender que nuestro rol no es el que nos hicieron creer, y que el proceso de curación no es lineal. De esa forma evitaremos disgustos y angustias, y también podremos ofrecer un apoyo real y no sesgado por nuestras ilusiones. Es necesario ejercer una salud mental que considere los aspectos subjetivos, pero no solo en el área del relato, sino también en la clínica. Al abordar tratamiento, diagnósticos y evoluciones. La salud mental no puede ejercerse de manera simple únicamente bajo los conceptos biologicistas. La psiquiatría lo intenta de manera explícita con un fracaso constante, resistiéndose al lugar privilegiado que posee entre las especialidades médicas. El otro día escuché a un psiquiatra sentenciar “todas nuestras patologías son sistémicas”. Nada más cierto. Faltaría agregar un capítulo donde erradiquemos de una vez la dicotomía mente-cuerpo. Los conceptos de holístico e integral pueden sonarle como malas palabras a algunos adeptos de un pensamiento más duro, pero es una fortaleza intrínseca de la psiquiatría poder pararse en ese lugar. En las próximas décadas, la medicina se dirige sin duda hacia una concepción total del individuo (contradictoriamente - concepción total y biologicista). Así como en otro momento elevó de manera fundamentalista el estandarte del mecanicismo reduccionista, y antes de eso el de una integralidad antigua, ahora vuelve en el espiral descendente en que las sociedades y la historia se vieron tantas veces, sin memoria y con el fanatismo de lo nuevo. De la mano de la PNIE, la teoría inflamatoria, las nosografía dimensional, las nuevas teorías psiquiátricas abarcan todo el organismo, lo contextual, lo comunitario y lo genético. El término holístico es despreciado por connotaciones que nadie recuerda, y el discurso médico, así como la industria cultural, toma elementos que alguna vez fueron críticos de él y los digiere en elementos que le son funcionales. La salud mental posee una preparación forzada, donde reside todo su potencial. Lo débil vence a lo fuerte, lo flexible vence a lo rígido. Lao Tsé BIBLIOGRAFÍA Beauchamp, L., Childress, J. F. (1999) Principles of Biomedical Ethics. Fourth Edition, Oxford University Press, Nueva York/Oxford 1994 (trad. cast. Principios de ética biomédica. Masson, Barcelona 1999). Escobar-Picasso, E., Escobar-Cosme, A. L. (2010) Principales corrientes filosóficas en bioética. Distrito Federal, México. [link] Lao Tsé - Tao Te King. 4° ed (2007). Barcelona. RBA Libros, SA. Lévi-Strauss, C. (1961). Antropología Estructural. Buenos Aires, Argentina. Eudeba. Menendez, Eduardo (2003) Modelos de atención de los padecimientos: de exclusiones teóricas y articulaciones prácticas. Ciênc. saúde coletiva vol.8 no.1 Rio de Janeiro, Brasil. Royes i Qui, A. (1999) Comentarios al libro "Principios de ética biomédica", de T. Beauchamp y J. Childress. Barcelona, España. [link] Siurana Aparisi, J. C. (2010) Los principios de la bioética y el surgimiento de una bioética intercultural. Valencia, España. [link] Tropé, H. (2010) La Inquisición frente a la locura en la España de los siglos XVI y XVII (I). Manifestaciones, tratamientos y hospitales. Madrid, España. [link]

  • La luna y el tejo / Sylvia Plath

    Esta es la luz de la mente, fría y planetaria. Los árboles de la mente son negros. La luz es azul. Los pastos descargan sus penas sobre pies, como si yo fuera Dios, hiriendo mis tobillos murmuran su humildad. Espirituosas brumas humeantes habitan este lugar separado de mi casa por una hilera de lápidas. Simplemente no puedo ver adónde ir. La luna no es una puerta. Es un rostro por derecho propio, blanca como un nudillo y terriblemente perturbada. Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro; está en calma con el bostezo en Ohhh con completa desesperanza. Yo vivo aquí. Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo- ocho grandes lenguas afirmando la Resurrección. Finalmente, ellas proclaman con sobriedad sus nombres. El tejo apunta hacia arriba. Su forma es gótica. Sus ojos se elevan por sobre él, y encuentran a la luna. La luna es mi madre. Ella no es dulce como María. Sus vestiduras azules sueltan pequeños murciélagos y lechuzas. Cómo desearía creer en la ternura- el rostro de la efigie, dulcificado por las velas, inclinándose, sobre mí en particular, con ojos indulgentes. ¡He caído tanto! Las nubes están floreciendo, azules y místicas sobre el rostro de las estrellas. Dentro de la iglesia, los santos serán todos azules, flotando con sus pies delicados sobre los bancos fríos, sus cabezas y sus caras rígidas de santidad. La luna no ve nada de esto. Ella es calva y salvaje. Y el mensaje del tejo es oscuridad - oscuridad y silencio.

  • Reír para no llorar (o El chiste y su relación con lo político) / Ionatan Boczkowski

    En 1905 Freud escribió el texto “El chiste y su relación con lo inconsciente”[1]. Se trata de una extensa investigación que realiza para comprender qué causa el efecto placentero en un chiste. Desde ya, los abismos generacionales y territoriales que nos separan dificultan la posibilidad de compartir con la misma gracia varios de los chistes que cita, pero a grandes rasgos pueden disfrutarse los ejemplos que ofrece. La pregunta en sí es curiosa, especialmente guiada por su convicción de que algo de ese placer tiene que ver con los mecanismos que él mismo intenta develar acerca de eso llamado “lo inconsciente”. ¿Qué causa placer en el chiste? Ya que no es el objetivo de este escrito desarrollar particularmente esta cuestión, comento rápidamente y resumidamente su conclusión: la ganancia de placer que se obtiene a través del chiste tiene que ver con el gasto psíquico ahorrado que él permite. Los chistes, en sus diversas variantes según Freud, permiten que una moción pulsional que busca satisfacerse y no podría hacerlo de modo directo al encontrarse con el mecanismo de la represión, logre satisfacerse de un modo indirecto en el chiste, ahorrando el gasto psíquico que implica la represión: “Ahora notamos que lo que hemos descrito como las técnicas del chiste —y en cierto sentido debemos seguir llamándolas así— son más bien las fuentes de las que aquel obtiene el placer, y no hallamos asombroso que otros procedimientos aprovechen las mismas fuentes con igual fin. Pues bien, la técnica peculiar del chiste y exclusiva de él consiste en su procedimiento para asegurar el empleo de estos recursos dispensadores de placer contra el veto de la crítica, que cancelaría ese placer.” A modo de comentario sobre el texto, Freud intenta distinguir en determinado momento entre dos obstáculos que el chiste permite sortear: el exterior y el interior, siendo el segundo “propio del individuo” en donde “una moción interior se opone a la tendencia” (por ejemplo la agresiva), y el primero una situación de “la realidad” que obstaculizaría un determinado deseo. Sin embargo para explicar los ejemplos del obstáculo externo, Freud escribe: “lo que a ella se opone [a la diatriba] son factores puramente externos, la situación de poder de las personas sobre quienes recae la diatriba”. Esta separación entre “interior” y “exterior” que en tantos problemas metió a Freud en sus teorizaciones, permite nuevamente escapar al material político que constituye eso que llama “lo inconsciente”. ¿Cómo y por qué diferenciar relaciones de poder del sustrato de “lo inconsciente”? ¿Qué aportes puede hacer la lectura freudiana del chiste para trabajar, justamente, lo político? Es a partir de este punto que me interesa retomar este texto. Desde la adolescencia recuerdo un chiste que no podía entender y que por eso mismo me irritaba. Me mudé a Argentina a los doce años, en el 2006, con lo cual los años ’90, el 2001 y demás acontecimientos me llegaron únicamente como relato traducido y recodificado a través de una abuela argentina que intentaba explicar en otro idioma a su nieto de siete años qué significaba un “corralito” o un “cacerolazo”. Por eso, cuando en mi adolescencia escuchaba a modo de chiste el famoso “Menem, me toco el huevo izquierdo” o comentarios por el estilo, no entendía cómo se sacaba placer, una carcajada o al menos una sonrisa, de un comentario que traía tanto dolor a la carne (me es difícil ahora evitar pensar en cómo una boca puede sonreír por el mismo nombre que implicaba antes no poder comer). Hoy pienso en los chistes sobre “lxs fachxs”, en los chistes sobre toda una gestión de gobierno reciente que estuvo basada en políticas absolutamente aliadas a la crueldad, al achicamiento de los derechos, a la privatización y mercantilización de la vida, pienso en el famoso apodo “gato” que se le asoció. ¿Cómo es que nos reímos? ¿Qué hace esa risa? ¿Cómo sucede que un dolor está en boca de todxs, en los dolores que transitan los cuerpos, y sin embargo conduce a la risa y… a nada más? Quizás la primera respuesta es la que trae el dolor: reír para no llorar. La risa como ese abrazo que aparece para relevar algo de la crueldad. Tal vez sea más llevadero compartir las risas que los dolores; o tal vez las risas permiten hacer circular los dolores de otra manera. Es posible. Marcelo Percia también sugiere pensar la risa como esa posición que revela la impotencia del poder [2]. Escribe: “Si el poder define un puesto para cada cosa, la risa no hace caso de lo impuesto, suspende su obligatoriedad. La risa ríe del que se cree igual a sí mismo. La risa ríe de la ridícula artificialidad de lo naturalizado. Como los tomates al natural que dan risa en las góndolas de los supermercados”. La risa, en este caso, como una herramienta para conmover lo que se presenta como obvio. Sin embargo, y en esto me intereso por el texto de Freud: ¿no será que el placer del chiste, aún de un chiste que hunde sus raíces en tanto dolor, en tanta precarización de lo común, radica justamente en el ahorro (no conviene el agregado de “psíquico”)? ¿Será que el chiste permite ahorrar acciones o desplazar urgencias? ¿Por qué el chiste sobre Menem pudo durar 30 años en boca de muchxs, pero la indignación por las políticas de la muerte que implicaron los ’90 no fueron recordadas con la misma fuerza? Obviando el individualismo implícito (y muchas veces explícito) en distintas conceptualizaciones de Freud y su lectura familiarista de lo inconsciente, y retomando la propuesta de Deleuze y Guattari [3] de hacer estallar los encierros edípicos y derramar el deseo sobre la superficie social, histórica y política, puede leerse el mecanismo del chiste en ocasiones como un mecanismo extremadamente efectivo de re-territorialización del dolor para que algo no estalle. Podría decirse “no sólo reír para no llorar, también reír para no romper”. Desplazar las marcas históricas del hambre a la comedia, reemplazar represiones en la plaza de mayo por una cábala traviesa parecen ser vías privilegiadas del chiste cuando se lo lee políticamente. Tal vez en el ejemplo que menciona Freud, comentado anteriormente, sería otra la conclusión si se pensara que la relación de poder que parece un “obstáculo exterior” cobra su relevancia por ser un obstáculo político, una barrera que dicta posiciones jerárquicas inquebrantables que solo el chiste parece poder tocar: no puedo expresar lo injusto de la situación, pero… Al menos puedo reírme. Recordando cómo una corriente política quiso apropiarse el concepto de “alegría” recientemente, contaminándola de cierto vocabulario mercantil, individualista y meritocrático, debemos al menos sospechar del chiste, pausarlo, amplificarlo, romperlo para ver qué de él nos permite ahorrar acciones, qué de él aporta a naturalizar lo risible o a convivir con lo cruel, que de él apela al consentimiento silencioso, al acuerdo sobre la indiferencia o inacción. Tal vez también pueda encontrarse mucho sobre las encarnaciones de las violencias patriarcales en los mecanismos finos que enlazan al chiste con el mundo dado y ahorran la pregunta por la acción. Bibliografía [1] Freud, S. (1905). El chiste y su relación lo inconsciente. En Obras completas. Tomo VIII Buenos Aires: Amorrortu. [2] Percia, M. (2011). La modorra del monstruo: cosas de la vida en la universidad pública. Lecturas de la Cátedra II de Teoría y Técnica de Grupos, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. [3] Deleuze, G. y Guattari, F. (1972). El Anti-Edipo. Buenos Aires: Paidós.

  • La vida no es algo personal: palabras y vida ahre / Verónica Scardamaglia

    ¿Cuántas de las preguntas que laten e insisten en este libro habrán nacido en el Quem Quem? ¿Cuántas a orillas de un río, una montaña o al calor hipnótico del fuego de fogón? ¿Cuántas entre las cuerdas de alguna guitarra? ¿Cuántas de aquellas moléculas perviven y me han sido transmitidas al leerlo? Presentar un libro quizás significa elegir con qué componer para desentrañarlo y hacerlo hablar y. al mismo tiempo, sugerirlo y hacerlo desear. Presentar un libro implica que te viva al punto de despertarse bajo efectos resonantes del mantra La vida no es algo personal, o Nuestra vida en tanto no nos pertenece. Mantras que recuerdan que ese pedacito de propiedad en el que creemos afirmarmos, puede quedar despedazado ante el dolor, la enfermedad y la muerte. Puede quedar conquistado, alienado y oprimido ante Dios, patria, familia, trabajo y hasta amor. Mantras de liberación que ayudan, a veces, a soltarnos de sujeciones. A despertenecernos. Privilegios de pertenencias y despertenencias. De vidas en las que se hacen posible ciertos ensimismamientos y hasta encierros en los que leer, filosofar, escribir, hacer música, hacer nada. Muchas veces el trabajo profesional, las militancias y nuestros pensamientos (en tanto no nos pertenecen) quedan al servicio de otras vidas, de aquellas despedazadas ante el dolor, la enfermedad y la muerte. Leemos, discutimos, pensamos. Intentamos a pesar de leer posestructuralismo francés hacer trabajo territorial en la pobreza, las locuras, las prisiones, la violencia estatal. ¿Al servicio de qué, de quiénes, estas ideas? ¿Para qué estas discusiones sino para afinar el cuidado con palabras y decisiones, con palabras y vidas? ¿Cómo, cuándo y con quiénes discutir por palabras, por conceptos, por posiciones? ¿Con quiénes pensar la vida y quedar arrojadas a nuestras discusiones en tanto no nos pertenecen? En este sentido, de las muchas citas citables para acercarse a este libro, prefiero aquellas que resaltan quizás por desopilantes. Hay algunas que se hacen paso entre cuestionamientos que se desvelan ante densidades filosóficas y que, a la vez, desbordan de ternura. Hay otras que se hacen lugar entre inquietudes más o menos intelectuales, y aún así aparecen y parpadean con la fuerza de la risa, con la fuerzas de las complicidades. Con la fuerza de las complicidades de la risa. Esas que hacen soltar nuestra carcajada (en tanto no nos pertenece). Algunas otras aparecen simples: “Había una vez Deleuze” (Baquero Cano, 2020 p. 14) Otras te llevan a pasear, te arman una atmósfera, un escenario para así infiltrarte pensamientos: “Podemos imaginar cómo en bares del siglo pasado de pronto se corría la voz de que un tal Sartre decía que somos libres pero no lo sabemos: pequeñas alegrías que se encienden porque descubren sus moléculas libertarias, historias que descubren tejidos secretos en lo que existe, en lo que vive. ¿Qué sentido puede tener una historia si no es esa posibilidad de componer con este magma concreto de lo que sucede o, al decir de Deleuze, si no hubiera efectivamente allí una porción clara en donde golpear?” (Baquero Cano, 2020 p. 52) En este libro podemos asomarnos al mismo tiempo a un mirador natural del Bolsón como a la complejidad filosófica del mirar; “el paisaje se pliega sobre sí mismo en ese mirador que lo expresa. En un mirador natural, el paisaje se mira a sí mismo a través de una mirada”. (Baquero Cano, 2020 p. 98) Podemos meternos con y en abstracciones filosófico existenciales hasta empaparnos: “Una vez que estamos allí, en lo que no nos pertenece pero que nos arrastra revelando esa alegría, esa potencia de la que no sabíamos que éramos capaces, la opinión del pequeño yo no tiene más que hacer: sale corriendo a la calle en medio de la tormenta, del agua que cae a cántaros, de la intensidad de lo que sucede para gritarle a las personas que pasan que no está para nada de acuerdo con que llueva, que opina que no debería llover. Lamentablemente para el poder del individuo, eso que pasa ya no tiene que ver con él” (Baquero Cano, 2020 p. 101) o “Esta analítica de la finitud penetra por nuestros poros y hace que nos vivamos como individuos hasta en la intimidad de la ducha” (Baquero Cano, 2020 p. 62) Si algo martilla en este libro (y en otras escrituras o discusiones que nos han encontrado con Tom), es lo que (le) pasa con las palabras, y con la vida. Eso que se despliega en torno a la relación entre palabras y vida, entre palabras y cosas, en esos ¿lazos?. Algo que insiste también es la posibilidad de inclinarnos, hacia el humor, aún cuando se trate del dolor. Leemos: “No interesa ser tribunales populares para muecas. Los gestos como algunos microbios parecen contagiarse y el contagio desde luego es uno de los temores de los poderes y su pureza”. “Son pocas las personas que al ver un niño dicen ¡pero si tiene la mirada de Juana Azurduy! ¡esa sonrisa es la de Simone Weil!” La preocupación por las palabras podría funcionar como las preocupaciones en torno a los amores y desamores. Dice: “No se pueden prever las palabras” (Baquero Cano, 2020 p. 21). Se pregunta Cómo elegir las palabras. (Baquero Cano, 2020 p. 55)Leemos: “hay que “impregnarse” a través de esta repetición en la cabeza hasta amar aquello de lo que se habla. Son como dos series paralelas: por un lado, la repetición, la impregnación, la elevación, y, por otro lado, el interés, el entusiasmo, el amor. En última instancia, parecería decirnos que solamente somos capaces de hablar de aquello que amamos. O, más bien, en ocasión de que lo amamos, en tanto lo amamos” (Baquero Cano, 2020 p. 26) Insiste: “¿Cómo hablar entonces?” “¿cómo hablar de esas intuiciones a las que llegamos abandonando todo lo demás, incluyendo las palabras? Y, en particular, para las historias que cuenta Deleuze, ¿Qué es hablar de una intuición filosófica, en ocasión de ella? (Baquero Cano, 2020 p. 20) Parece que a este libro le sucede lo mismo que el libro dice de Profanaciones: “Hay en Profanaciones cierta puesta del pensamiento que sabe que las condiciones de su propia producción, sus puntos de partida, son parte de las coacciones que intenta pensar. Una especie de certeza de que el emplazamiento del que se parte está también dentro de las cosas que habrá que abandonar”. (Baquero Cano, 2020 p. 63) Es decir pararse en las palabras para abandonarla, pararse en la propiedad de la vida para soltarla. Desde hace unos meses nos encuentra un espacio que nace y está protagonizado por el dolor que desgarra las vidas de familiares de víctimas contra el gatillo fácil. Vidas, familias, destrozadas por la violencia estatal que buscan que el Estado reconozca lo que el propio Estado ha ejecutado. El libro nació antes que el espacio. Esa contradicción, no. En el libro ya se anticipa eso que sucede cuando se encuentra el hablar y la imposibilidad de hacerlo, esa tensión entre lo propio y lo impropio. Leemos: “hablar, como problema dialéctico, significa lidiar con esta vida anfibia. Situarse en esa tensión entre el espacio de las palabras y aquella intensidad donde ya no hay palabras. Tensión que, a su vez, nos revela de qué estamos hechxs. Contar una historia, en ese sentido, sería una suerte de composición entre los impulsos a los que se presta la voz y los impulsos que habitan en quienes escuchan. Sean quienes sean y cuántas personas sean, lo que habla y escucha son siempre impulsos, nunca cuestiones personales” (Baquero Cano, 2020 p. 50) Hay historias que difíciles de ser contadas se dejan llevar por un impulso. Historias capaces de detenerse en gestos y morir y vivir ahí, en una bicicleta, en una fecha, en un rocanrol, en una calle, en la forma de comer una aceituna. Gestos a los que este libro da uno de los lugares centrales. En el libro se alerta no sólo la decisión de perseguir ideas sino también la de observar gestos como “apartados de toda finalidad orgánica o social permiten según Agamben experimentar las posibilidades de las que los cuerpos son capaces, sin agotarse en ninguna individuación particular, en ningún yo” (Baquero Cano, 2020 p. 81) Escribe “El gesto, a partir de Profanaciones, podría pensarse como un modo de nombrar ese resto del cuerpo que logra hacerse disponible para continuar el proceso” (Baquero Cano, 2020 p. 82) Gestos, lo que queda del Yo. Gestos, eso que titila, eso que tirita. He aquí, entonces, uno de los riesgos luego de leer el libro: en caso de seguir cerca de este impulso al que le cabe el nombre de Tomás, sabremos, declaradamente, que en él vive el ánimo de captarnos minuciosamente en cada gesto. Podría pensarse también que aquí se sitúa una fuerza que desustancializa aquello contra lo que lucha, leemos “no se trata de llegar al punto de no decir más “yo” sino de que no tenga ninguna importancia decirlo o no decirlo” (Baquero Cano, 2020 p. 77). Fuerza que arranca de cuajo la solemnidad y la destituye, como una especie de grafitti académico - antiacadémico encontrado en tiempos prepandemia en algún recoveco del aula 14 que decía: –DSM +BDSM. Algo de lo destituyente podemos relacionarlo también con esta magia de inventar un juego de palabras, una melodía, un libro, aún nuestra vida en tanto no nos pertenece Magia, las sincronías, las vibraciones. Magia, las inclinaciones Leemos “Magos y magas son entonces, quiénes pueden dar con esos llamados (…) quienes ven con profunda agudeza las inclinaciones posibles de lo existente ante el nombrar. Este lenguaje de la magia - nos dice Agamben- es el de los gestos: aquello que nos sustrae de nuestro nombre manifiesto y que nos restituye a lo inexpresado. De algún modo, en Profanaciones, los gestos son el nombre de la vida que no nos pertenece, el modo de llamarla” (Baquero Cano, 2020 p. 85) El libro recuerda cómo las infancias, profanan todo objeto jugando, dice “Profanar significa ante todo neutralizar el funcionamiento de aquello que se profana para darle otro uso, pervertir los dispositivos.” (Baquero Cano, 2020 p. 93) ¿Serán estas las operaciones del libro? ¿Profanar las palabras? ¿Destituirlas? ¿Despertenecerlas? Creo que algo de esto hacés, Tom, cuando, casi como jugando, conseguís intervenir un enunciado tan complejo, tan denso, tan incómodo y abigarrado que taladra una y otra vez desde el libro Nuestra vida en tanto no nos pertenece con una casi palabra mágica, con un casi gesto, una casi onomatopeya que desorienta, marea, desestima y refuerza, que hace reír: Nuestra vida en tanto no nos pertenece Ahre. Denuncia que condensa que todo deviene intervenible y que logra, como el meme, golpear como cross en la mandíbula. Nuestra vida en tanto no nos pertenece ahre. Así, entre risas, palabras, discusiones, la afirmación No se transmite una doctrina sino un impulso 22, el autor se destituye, se despertenece. Quizás esas 4 letras sirvan de pivote que arma apoyo, impulsa y anima. Ahre, intervención necesaria como modo para soportar este intento de decir – y no decir- la vida *Texto leído en ocasión de la presentación del libro La vida no es algo personal, Tomás Baquero Cano, 2020, Red editorial Fernando Livschitz, Beautiful Chaos, (2020), Fotograma

  • Declaración para la Salud de los Pueblos (2000)

    INTRODUCCIÓN En 1978, en la Conferencia del Alma Ata, ministros de 134 estados miembros, conjuntamente con la OMS y la UNICEF, lanzaron la proclama de “Salud para Todos al Año 2000” y escogieron los cuidados de salud primaria como la mejor opción para lograrla. Desgraciadamente ese sueño nunca se hizo realidad. El estado de salud de la población en los países del tercer mundo no se ha mejorado. Es más, en muchos casos se ha deteriorado. Actualmente, nos estamos enfrentando a una crisis de salud global que se caracteriza por crecientes desigualdades al interior de los países y entre sí. Además, nuevas amenazas a la salud siguen apareciendo. Esto se agrava aún más debido a las fuerzas negativas de la globalización que impiden la distribución equitativa de los recursos respecto a la salud de la población, especialmente el sector de los más pobres. Dentro del sector de la salud, el haberse fallado en implementar los principios de cuidados de salud primaria, como concebidos originariamente en Alma Ata, ha empeorado la crisis global de salud. Tanto los gobiernos como los organismos internacionales han de considerarse responsables de esta deterioración. Es hoy indispensable concentrarse en un esfuerzo internacional para reubicar las metas de salud para todos en su lugar justo en los planes de desarrollo. Iniciativas genuinamente centradas alrededor de las necesidades en salud de las mayorías deberán, por lo tanto, ser reforzadas para aumentar la presión a ejercerse sobre los tomadores de decisiones, sobre los respectivos gobiernos y sobre el sector privado para así asegurarse de una vez de que los principios visionarios de Alma Ata se hagan realidad. Varias organizaciones internacionales y movimientos de la sociedad civil, organizaciones no‐gubernamentales y grupos de mujeres decidieron unirse para trabajar en esta dirección. En diciembre del 2000, en Bangladesh, estos grupos y muchos otros comprometidos con los principios de los cuidados de la salud primaria organizaron la “Asamblea de la Salud de los Pueblos” en el campus de “GK” (Centro de Salud de los Pueblos). 1453 participantes de 92 países del mundo se reunieron en la Asamblea que fue la culminación de dieciocho meses de trabajo preparatorio alrededor del mundo. Este proceso de preparación provocó un entusiasmo sin precedentes que llevó a la participación de amplios sectores de gente que se adhirieron a cientos de encuentros populares, talleres de trabajo a nivel local y reuniones nacionales. Las sesiones plenarias de la Asamblea cubrieron cinco temas centrales: Salud, Vida y Bienestar; Desigualdad, Pobreza y Salud; Atención y Servicios de Salud; Medio Ambiente y Sobrevivencia; y la Ruta a Seguir. Gente de todo el mundo presentó testimonios tanto de privación y del no funcionamiento de los servicios, como de aquellas exitosas iniciativas y organización de gente. La Asamblea contó con más de cien sesiones concurrentes que les permitieron a los participantes compartir y discutir en mayor detalle diferentes aspectos de los grandes temas en la agenda, al igual que dar voz a sus experiencias y preocupaciones específicas. Los cinco días del evento dieron el espacio necesario a los participantes para expresarse en su propio idioma. Pusieron adelante la falla de sus respectivos gobiernos y organizaciones internacionales y decidieron luchar juntos para que la salud y el desarrollo equitativo lleguen a ser prioridades absolutas en las agendas de los encargados de formular la política a los niveles local, nacional e internacional. Habiendo reconsiderado sus problemas y dificultades y compartido sus experiencias, por fin los participantes han formulado y endosado la Carta sobre la Salud de los Pueblos. De ahora en adelante, esta Carta será la herramienta clave y común de un movimiento mundial de ciudadanos dedicado y comprometido para hacer que el sueño de Alma Ata se haga realidad. Adjuntando la Carta, estimulamos e invitamos a quienes compartan nuestras preocupaciones y quieren incorporarse con nosotros. PREÁMBULO La salud es un asunto social, económico, y político, y, encima de todo, es un derecho humano fundamental. La desigualdad, la pobreza, la explotación, la violencia y la injusticia se consideran las raíces de la mala salud y de las muertes de los pobres y los marginados. La salud para todos significa que los intereses poderosos tienen que ser desafiados, que es necesario oponerse a la globalización, y que las prioridades políticas y económicas tienen que cambiarse drásticamente. Esta Carta construye las perspectivas de gente cuyas voces raras veces o casi nunca se escucharon antes. Estimula a la gente a desarrollar sus soluciones propias y a mantener las autoridades locales responsables, los gobiernos nacionales, las organizaciones y sociedades internacionales. VISIÓN La equidad, el desarrollo ecológicamente sostenible y la paz son los ejes centrales de nuestra visión de un mundo mejor – un mundo en el cual una vida saludable para todos pueda ser una realidad; un mundo que respete, aprecie y celebre toda la vida y la diversidad; un mundo que permita el florecimiento de los talentos y las habilidades para enriquecernos los unos a los otros; un mundo en el cual las voces de los pueblos guíen las decisiones que forman y determinan nuestras vidas. Existen recursos de sobra para lograr esta visión. LA CRISIS EN LA SALUD “La enfermedad y la muerte diaria nos enojan. No es porque haya gente que se enferma o se muere. Estamos enojados porque muchas enfermedades y muertes tienen sus raíces en las políticas económicas y sociales que se nos imponen.” (Una voz desde Centroamérica) En las últimas décadas, los cambios económicos a nivel mundial han afectado profundamente la salud de la gente y su acceso a la asistencia de salud y a otros servicios sociales. A pesar de los niveles sin precedentes de riqueza en el mundo, la pobreza y el hambre van en aumento. La brecha entre las naciones ricas y las pobres se ha ampliado, lo mismo que ha pasado en las desigualdades dentro de los países, entre las clases sociales, entre hombres y mujeres y entre jóvenes y ancianos. A una gran parte de la población mundial aún les falta tener suficientes alimentos, enseñanza, agua potable, condiciones de salubridad, vivienda, tierra y sus recursos, empleo y los servicios de asistencia de salud. La discriminación sigue prevaleciendo. Esto afecta tanto la incidencia de enfermedades como el acceso a la asistencia de salud. Los recursos naturales del planeta están siendo agotados a una velocidad alarmante. La degradación ambiental que resulta amenaza la salud de todo el mundo, sobre todo la salud de los pobres. Ha habido un aumento de nuevos conflictos mientras las armas de destrucción masiva aún representan una amenaza grave. Los recursos mundiales están concentrados cada vez más en las manos de unos pocos que se esfuerzan por maximizar sus ganancias privadas. Las políticas económicas y políticas neoliberales son dictadas por un pequeño grupo de gobiernos poderosos, y por instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio. Estas políticas, junto con las actividades desordenadas de las sociedades transnacionales, han tenido consecuencias severas en las vidas, las formas de ganarse la misma, la salud y el bienestar de poblaciones tanto en países del Norte como del Sur. Los servicios públicos no están satisfaciendo las necesidades de la población, ya que se han deteriorado como resultado de reducciones en los presupuestos sociales de los gobiernos. Los servicios de salud son hoy por hoy menos accesibles, más inapropiados, y están distribuidos de manera más desigual. Más aún, la privatización amenaza con socavar el acceso a la asistencia de salud al igual que compromete el principio esencial de equidad. La persistencia de la mala salud prevenible, el resurgimiento de enfermedades como la tuberculosis y la malaria, y el surgimiento y propagación de nuevas enfermedades como la SIDA son un severo recordatorio para nosotros de la falta de compromiso de nuestro mundo con los principios de equidad y de justicia. PRINCIPIOS DE LA CARTA FUNDAMENTAL SOBRE LA SALUD DE LOS PUEBLOS • El logro del más alto posible nivel de salud y bienestar es un derecho humano fundamental, no importa el color de la persona, el origen étnico, la religión, el sexo, la edad, las habilidades, la orientación sexual, o clase social. • Los principios de la Asistencia Primaria de Salud (APS) universal y exhaustiva, previstos en la Declaración de Alma Ata de 1978, deberían ser la base para formular las políticas relacionadas con la salud. Ahora más que nunca, es necesario un enfoque equitativo, participativo e intersectorial para la salud y la asistencia de la misma. • Los gobiernos tienen una responsabilidad fundamental para garantizar el acceso universal a la asistencia de salud de buena calidad, a la enseñanza y a otros servicios sociales de acuerdo con las necesidades de la gente y no con su capacidad de pago. • La participación de la población y de las organizaciones populares es esencial para la formulación, la implementación y la evaluación de todas las políticas y programas sociales y de salud. • La salud es determinada primordialmente por el ambiente político, económico, social y físico y debe ser, junto con la equidad y el desarrollo sostenible, una alta prioridad cuando se elaboran las políticas locales, nacionales e internacionales. LLAMAMIENTO PARA LA ACCIÓN Para combatir la crisis mundial en el sector de la salud, se necesita emprender acciones a todos los niveles; individual, comunitario, nacional, regional y mundial, y en todos los sectores. Las demandas presentadas a continuación proporcionan una base para la acción. LA SALUD COMO DERECHO HUMANO La salud es un reflejo del compromiso que una sociedad toma para abogar por la equidad y la justicia. La salud y los derechos humanos deben prevalecer sobre los asuntos económicos y políticos. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo para: • Apoyar todos los intentos por implementar el derecho a la salud. • Exigir que los gobiernos y organizaciones internacionales reformulen, implementen y cumplan las políticas y prácticas que respetan el derecho a la salud. • Organizar movimientos populares de amplia base para presionar sobre los gobiernos para que incorporen la salud y los derechos humanos en sus constituciones nacionales y en su legislación. • Luchar contra la explotación de las necesidades de salud de las personas en pos de salvaguardar las ganancias de unos pocos. ENFRENTANDO LAS CAUSAS MAS PROFUNDAS DE LOS DÉFICITS EN SALUD Desafíos Económicos La economía tiene una profunda influencia en la salud de la población. Las políticas económicas que priorizan la equidad, la salud y el bienestar social pueden mejorar tanto la salud de la población como la economía. Las políticas financieras, agrícolas, industriales y políticas que responden primordialmente a las necesidades del capitalismo, impuestas por gobiernos nacionales y organizaciones internacionales, privan a las personas de la posibilidad de vivir y de sus formas de sustentarse. Los procesos de globalización y de liberalización económica han incrementado las desigualdades entre las naciones al igual que al interior de las mismas. Muchos países del mundo, y sobretodo los más poderosos, están utilizando sus recursos, incluyendo sanciones económicas e intervenciones militares, para consolidar y expandir sus posiciones, lo que se refleja en efectos devastadores en las vidas de los afectados. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Exigir la transformación de la Organización Mundial de Comercio y del sistema global del mismo para que deje de violar los derechos sociales, ambientales, económicos y de salud de la población y para que empiece, de una vez, a discriminar positivamente para favorecer de los países del Sur. Para proteger la salud pública, estas reformas deben incluir regímenes de propiedad intelectual como las patentes y el acuerdo de los aspectos Relacionados al Comercio de los Derechos de la Propiedad Intelectual (TRIPS). • Exigir la cancelación de la deuda de países del Tercer Mundo. • Exigir la transformación radical del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional para que estas instituciones reflejen y promuevan activamente los derechos e intereses de los países del Tercer Mundo. • Exigir una regulación efectiva de las ETNs (Empresas Transnacionales) para asegurarse de que no tengan efectos negativos en la salud de las personas, ni exploten su fuerza de trabajo, ni degraden el medio ambiente, ni afecten la soberanía nacional. • Asegurarse de que los gobiernos implementen políticas agrícolas orientadas hacia las necesidades de la población y no a las exigencias del mercado, garantizando así la seguridad alimentaria y el acceso equitativo a los alimentos de base. • Exigir que los gobiernos nacionales actúen para proteger los derechos a la salud pública en sus leyes sobre la propiedad intelectual. • Exigir el control y la imposición de impuestos sobre los flujos de capital internacional especulativos. • Insistir en que todas las políticas económicas estén sujetas a evaluaciones para determinar el impacto sobre la salud, la equidad, el sexo y el medio ambiente, al igual que incluyan medidas regulatorias ejecutables para asegurar el cumplimiento de las mismas. • Desafiar las teorías económicas centradas en el crecimiento desmedido y reemplazarlas por alternativas que creen sociedades humanas y sostenibles. Las teorías económicas deben reconocer las limitaciones del medio ambiente, la importancia fundamental de la equidad y de la salud, y, por último, el aporte del trabajo no remunerado, sobretodo el trabajo no reconocido de las mujeres. Desafíos sociales y políticos Las políticas sociales exhaustivas tienen efectos positivos sobre las vidas y las formas de sustentarse de las personas. La globalización y la privatización económica han perturbado profundamente comunidades, familias y culturas enteras. Las mujeres son indispensables para el sostenimiento de la red social en todas partes, pero muchas veces sus necesidades básicas son pasadas por alto o mismo negadas y sus derechos y personas violadas. Las instituciones públicas han sido socavadas y debilitadas. Muchas de sus responsabilidades han sido transferidas al sector privado o a instituciones nacionales e internacionales que rara vez asumen su responsabilidad ante la población. Además, el poder de los partidos políticos y de los sindicatos ha sido severamente disminuido, mientras que las fuerzas conservadoras y fundamentalistas están en auge. La democracia participativa en organizaciones políticas y en estructuras cívicas debe ser promovida más agresivamente. Hay una necesidad urgente de fomentar y asegurar la transparencia y la responsabilidad social y política. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Exigir y apoyar el desarrollo e implementación de políticas sociales amplias con plena participación de la población. • Asegurarse de que todos, mujeres y hombres, tengan derechos iguales al trabajo, a ganarse la vida, a la libertad de expresión, a la participación política, a ejercer la libertad de religión, a la educación y a vivir sin violencia. • Presionar a los gobiernos para introducir y hacer cumplir la legislación que proteja y promueva la salud física, mental y espiritual y los derechos humanos de grupos marginados. • Exigir que la educación y la salud sean prioritarias en las agendas políticas. Esto llama para una educación de buena calidad, gratuita y obligatoria para todos, los niños y para los adultos, sobretodo para las niñas y mujeres, al igual que una educación y atención de buena calidad para la temprana edad. • Exigir que las actividades de las instituciones públicas, tales como los servicios de cuidado de niños y niñas, los sistemas de distribución de alimentos, y la provisión de la vivienda beneficien la salud de las personas y las comunidades más necesitadas. • Condenar y buscar la revocación de cualquier política que resulte en el desalojo o desplazamiento forzado de personas de sus tierras, hogares o empleos. • Oponerse a las fuerzas fundamentalistas que amenazan los derechos y libertades de los individuos, sobretodo las vidas de mujeres, niños y minorías. • Oponerse al turismo sexual y a la trata de mujeres, niños y niñas. Desafíos ambientales La contaminación del agua y del aire, el acelerado ritmo del cambio climático, la disminución de la capa de ozono, la proliferación nuclear y sus deshechos, los productos químicos tóxicos y los pesticidas, la pérdida de biodiversidad, la deforestación y la erosión de la tierra tienen graves consecuencias para la salud de las personas. Las raíces causales de esta destrucción incluyen la explotación insostenible de los recursos naturales, la ausencia de una visión holística de largo plazo, la promoción de conductas individualistas y de maximización de ganancias, y el sobreconsumo por los ricos. Esta situación tiene que ser enfrentada y revertida inmediata y efectivamente. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Responsabilizar a las sociedades transnacionales y nacionales, a las instituciones públicas y a las fuerzas armadas por sus actividades destructivas y de alto riesgo que tienen impacto sobre el ambiente y la salud de la población. • Exigir que todos los proyectos de desarrollo sean evaluados contra los criterios de salud y ambientales y que se apliquen restricciones y precauciones cuando cualquiera tecnología o política ambiental implique amenazas potenciales a la salud y al ambiente (el principio de precaución). • Exigir que los gobiernos se comprometan rápidamente a las reducciones de la emisión de gases que resultan del ‘efecto invernadero’ en sus propios territorios, reducciones mucho más exigentes que las pactadas en los acuerdos del cambio del clima internacional, sin recurrir a la utilización de tecnologías y prácticas peligrosas o inapropiadas. • Oponerse al traslado de industrias de alto riesgo y de deshechos tóxicos y radioactivos hacia países más pobres y comunidades marginadas, además de promover soluciones que minimicen la producción de tales deshechos. • Reducir el sobreconsumo y los estilos de vida no‐sostenibles ‐ tanto en el Norte como en el Sur. Presionar a los países industrializados ricos a reducir su consumo y la contaminación que producen en un 90 por ciento. • Exigir medidas que aseguren salud y seguridad ocupacional, y que incluyan el monitoreo de las condiciones de trabajo centrado en los trabajadores. • Exigir medidas de prevención de accidentes y heridas más efectivas en los lugares de trabajo, en las comunidades y en los hogares. • Rechazar las patentes de toda forma de vida y oponerse a la bio‐piratería de conocimientos y recursos tradicionales e indígenas. • Desarrollar y aplicar indicadores de progreso en el área ambiental y social, enfocados en la población y basados en las comunidades. Presionar para el desarrollo y adopción de auditorías regulares que midan la degradación ambiental y el estado de salud de la población. Guerra, violencia y conflicto y las catástrofes naturales La guerra, la violencia, los conflictos y las catástrofes naturales devastan comunidades enteras y destruyen la dignidad humana. Tienen un severo impacto en la salud física y mental de sus miembros, sobretodo de las mujeres y los niños. El abastecimiento creciente de armas así como su comercialización internacional agresiva y corrupta socavan la estabilidad social, política y económica al igual que la distribución de los recursos hacia el sector social. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Apoyar campañas y movimientos por la paz y el desarme. • Apoyar las campañas contra la agresión, la investigación, la producción, la prueba y el uso de armas de destrucción masiva y otras armas, incluyendo todo tipo de minas. • Apoyar las iniciativas de los pueblos para lograr una paz justa y duradera, sobre todo en países con experiencias de guerra civil y de genocidio. • Condenar el uso de niños soldados, y el abuso y violación, tortura y matanza de mujeres, niños y niñas. • Exigir el fin de procesos de ocupación militar por ser uno de los instrumentos que más lesiona la dignidad humana. • Oponerse a la militarización de intervenciones de ayuda humanitaria. • Exigir la transformación radical del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que funcione democráticamente. • Exigir que las Naciones Unidas y los estados individuales dejen de utilizar las sanciones económicas como instrumento de agresión que dañan la salud de poblaciones civiles. • Promover iniciativas independientes centradas en la población que declaren vecindarios, comunidades, y ciudades como áreas de paz y zonas libres de armas. • Apoyar acciones y campañas para la prevención y la reducción de conductas agresivas y violentas, sobre todo de los hombres, y el fomento de la coexistencia pacífica. • Apoyar acciones y campañas para la prevención de las catástrofes naturales y la reducción del subsecuente sufrimiento de poblaciones enteras. UN SECTOR DE SALUD CENTRADO EN LOS DERECHOS DE LA POBLACIÓN Esta Carta fundamental exige la provisión de asistencia primaria de salud universal y exhaustiva, sin importar la capacidad de pago de las personas. Los servicios de salud tienen que ser democráticos, responsables y contar con recursos suficientes para lograrlo. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Oponerse a las políticas internacionales y nacionales que privatizan los servicios de salud y los convierten en una mercancía. • Exigir que los gobiernos promuevan, financien y provean Asistencia Primaria Integral de Salud como la manera más efectiva de enfrentar los problemas de salud y de organizar los servicios públicos de la misma para asegurar un acceso gratuito y universal. • Presionar a los gobiernos para que adopten, implementen y respeten las políticas nacionales de salud y medicamentos esenciales. • Exigir que los gobiernos se opongan a la privatización de los servicios públicos de salud y que aseguren la regulación efectiva del sector médico privado, incluyendo los servicios médicos caritativos y de ONGs. • Exigir una transformación radical de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que ella responda a las metas en salud de manera que beneficie a los pobres, que evite enfoques verticales de salud, que asegure trabajo intersectorial, que involucre a las organizaciones populares en la Asamblea Mundial de Salud, y que asegure independencia de todo interés empresarial privado. • Promover, apoyar y llevar a cabo acciones que promuevan un mayor poder y control de la población en la toma de decisiones en salud, a todos niveles, incluyendo de los derechos de los pacientes y de los consumidores. • Apoyar, reconocer, y promover los sistemas tradicionales y holísticos curativos y a los profesionales y su integración en la Asistencia Primaria de Salud. • Exigir cambios en la preparación y entrenamiento de personal de salud para que esté más orientada a resolver problemas y más basada en la práctica cotidiana, para que así puedan comprender mejor el impacto de las cuestiones globales sobre sus comunidades, y se motiven a trabajar con comunidades respetando su diversidad. • Desmitificar las tecnologías médicas y de salud (incluyendo los medicamentos) y exigir que estén subordinadas a las necesidades de salud de la población. • Exigir que la investigación en salud, incluyendo la investigación genética y el desarrollo de medicamentos y tecnologías reproductivas, sea llevada a cabo en una manera participativa y basada en las necesidades reales al igual que sea realizada por instituciones responsables. Además, asegurarse de que sea orientada hacia las personas y la salud pública y que respete los principios éticos universales. • Apoyar los derechos de la población a la auto‐determinación sexual y reproductiva y oponerse a todas las medidas coercitivas en políticas de población y planificación familiar. Este apoyo incluye el derecho al uso de toda la gama de métodos seguros y efectivos de regulación de la fertilidad. PARTICIPACIÓN DE LA POBLACIÓN EN ACCIONES QUE PROMUEVEN UN MUNDO MÁS SALUDABLE Las organizaciones y los movimientos populares son fundamentales para que los procesos de toma de decisiones sean más democráticos, responsables y transparentes. Es esencial que los derechos cívicos, políticos, económicos sociales y culturales estén garantizados en cada país. Mientras los gobiernos tienen la responsabilidad primordial de promover el enfoque equitativo hacia la salud y los derechos humanos, una amplia gama de grupos y movimientos de la sociedad y los medios de comunicación tienen un papel importante que jugar para asegurar el poder de la población, como también controlar el desarrollo de políticas sociales y el monitoreo de su implementación. Esta Carta fundamental llama a los pueblos del mundo a: • Establecer y fortalecer las organizaciones populares para crear una base y una plataforma para el análisis y la acción. • Promover, apoyar y ejecutar acciones que promuevan la participación popular en la toma de decisiones en los servicios públicos a todos los niveles. • Exigir que las organizaciones populares estén representadas en foros locales, nacionales e internacionales relacionados con la salud. • Apoyar iniciativas locales dirigidas hacia la democracia participativa a través del establecimiento de redes solidarias orientadas hacia la población en todo el mundo. Fuente: https://phmovement.org Olivia Descampe, “Running down a dream”, 2018. Decollage manual en papel,

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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