Que el cuerpo vuelva a latir / Periódico Gatx Negrx
- Revista Adynata
- 1 mar
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La esperanza, ese ligerĆsimo pero constante impulso hacia el maƱana que nos es comunicado dĆa a dĆa, es el mejor agente de mantenimiento del orden. Todo el sentimiento aplastante de impotencia que esta organización social cultiva en cada uno con la vista perdida no es mĆ”s que una inmensa pedagogĆa de la espera. Es una huida del ahora. Ahora bien, nunca ha habido, no hay y nunca habrĆ” mĆ”s que el ahora
ComitƩ invisible, Ahora
Pensamos que ese ahora implica el ejercicio de escuchar la Ć©poca: un mundo mercantil desprovisto de sensibilidad que gestiona la vida. Un mundo donde pareciera que la esperanza en la repetición muerta es la Ćŗnica salida. Fe en que los otros son los buenos y estos son los malos, o viceversa. Fe en que hay mejores maneras de gestionar la mĆ”quina que encierra cuerpos, aliena vidas, mutila espĆritus. Esperanza desesperante. Gobernabilidad eterna.
Cuesta ver el derrumbe
Lo de la reforma laboral resulta brutal, ya que se trata de un blanqueo de la pĆ©rdida de derechos, estabilidad y seguridad social que brindaba el viejo mundo del trabajo: eliminación de horas extras, creación de banco de horas, limitación de las indemnizaciones por despidos, fraccionamiento de las vacaciones, ampliación del periodo de prueba, extensión de la jornada laboral, restricción del derecho a huelga. Sin embargo, a pesar de cómo la āoposiciónā e incluso la izquierda buscan presentarlo, no se trata de un nuevo modelo productivo que viene a imponer LLA, sino al contrario: la precarización laboral es un fenómeno que ya viene pasando hace tiempo. Su aprobación legislativa no es el comienzo de algo nuevo, sino la consolidación y profundización de la crisis del mundo del trabajo desencadenada por la Tercera Revolución Industrial en la dĆ©cada de los setenta (Tigre agazapado, dragón escondido. CrĆtica esotĆ©rica de la EconomĆa PolĆtica, 2026).
La izquierda, el peronismo y el resto de las variantes del realismo capitalista se derrumban junto con el viejo mundo del cual son parte. Su perspectiva subjetivista de la movilización de la clase obrera por el reconocimiento dentro de las categorĆas modernas y la lucha por la distribución equitativa de la plusvalĆa estĆ”n acabadas. Desde la Tercera Revolución Industrial y mĆ”s aĆŗn con la Cuarta Revolución Industrial, son las propias categorĆas las que han entrado en crisis, siendo la del trabajo la mĆ”s evidente.
El problema con esta perspectiva estĆ” en que reduce todo a una pura cuestión de voluntad organizativa. La forma social capitalista, su contenido conceptual y categorĆas constitutivas ātrabajo, dinero, valor, mercancĆa, Estado, democracia, gĆ©nero, polĆtica, economĆa, ciencia, derecho, propiedadā que le dan un ordenamiento estructural interno, permanecen naturalizadas y transformadas en ontológicas.
Por un lado, la ficción politicista sostiene que el buen funcionamiento del capitalismo āācapitalismo serioāā depende de la ābuena voluntadā de polĆticos y dirigentes que sean capaces de diagramar prolijos proyectos de desarrollo equitativo e inclusivo. TambiĆ©n, desde otros colores, se proponen āgobiernos obrerosā que sean capaces de gestionar mĆ”s eficientemente el sistema capitalista, hoy apropiado por las Ć©lites dominantes. Por otro lado, una crĆtica de la economĆa polĆtica inmanente toma los estĆ”ndares internos propios del objeto analizado para develar sus contradicciones, inconsistencias y promesas incumplidas. La misma no juzga ādesde afueraā con argumentos moralistas del tipo āgobiernos de la crueldadā o āegoĆsmos de los ricosā, sino que procede ādesde adentroā, en busca de los patrones estructurales inconscientes que se nos imponen ciegamente (Tigre agazapado, dragón escondido. CrĆtica esotĆ©rica de la EconomĆa PolĆtica, 2026).
EstĆ” en ese ahora intentar derrumbar las falsas crĆticas āno por āmalasā o ābuenasāā, sino porque resultan anacrónicas y el propio sistema las ha enterrado, aunque, paradójicamente, las refuerza ālas reforzamos, sostenemos, endulzamosā dĆa a dĆa. EstĆ” en ese ahora observar a la lógica enemiga de toda autonomĆa, esa lógica completamente subsumida al mundo mercantil de la democracia capitalista. Partidos polĆticos y sindicatos, como representantes de ese entramado, lo sepan o no, son los recuperadores históricos del Estado-capital. ĀæPor quĆ© seguimos esperando otra cosa de lo que son?
La calle, su multiplicidad y autonomĆa
Ya sabemos que el terreno del Congreso y la lógica de la concentración resultan sumamente adversos e hipervigilados. ĀæQuĆ© estrategias y lugares encontrar para no quedar subsumidos a las decisiones entreguistas de la lógica partidaria? Ayer, 19 de febrero, lxs autónomxs, autoconvocadxs y pequeƱas organizaciones, con sus miles de contradicciones (ideológicas, simbólicas y prĆ”cticas), con sus potencias y cosas por afilar, han sido siempre y seguirĆ”n siendo quienes banquen la parada. El resto, humo. Con sus miles de diferencias, mientras veĆamos las diversas banderas āargentinas, palestinas, mapuche, anarquistas, socialistasā, ayer recordĆ”bamos una charla con un compaƱero en la revuelta en Chile:
Lo que pasa ahora en la revuelta es que la gente ocupa la bandera [de Chile]. En las protestas yo la veĆa, pero por alguna razón ya no me molestaba tanto. Antes uno veĆa a alguien con una bandera y decĆa āfascista de mierdaā, y ahora en medio de las batallas hay banderas negras y tambiĆ©n banderas chilenas. Y bueno, si estĆ”n acÔ⦠(Periódico Gatx Negrx, 2019)
āQue se vayan todosā se gritó en muchas ocasiones, asĆ como tambiĆ©n āLa patria no se vendeā y āMilei basura, vos sos la dictaduraā. Lo mĆŗltiple, heterogĆ©neo y complejo de la calle. La patria es la venta, la desposesión, la mercancĆa. Se trata históricamente del cementerio de pueblos originarios y obrerxs. Milei es una de las tantas desgracias que ofrece la democracia. Ni defectuosa ni por corregir: una forma social y polĆtica necesaria para la buena circulación de mercancĆas.
Como tantas otras veces, ayer el espectĆ”culo de los partidos resultó notorio: discursos de rebelión, puesta de escena, escenarios, reels, fotografĆas; humo, mucho humo, pero no del que sale del fuego que moviliza, sino de ese que el espectĆ”culo garantiza. La insurrección es atractiva, garpa, mientras solo quede como una postal.
Todas nuestras armas son hermosas. Todas nuestras invenciones son infinitas. Lejos del automatismo partidario āobediente, aburrido y repetitivoā, la imaginación nos espera. Folletos, banderas, bombos, remeras, cĆ”nticos, herramientas de sabotaje y de cuidado. Diversos textos que apuntan a contrarrestar la desinformación y el sentido comĆŗn ciudadanista son repartidos en mano, cara a cara, para vehiculizar debates colectivos e internos necesarios para la Ć©poca. Para toda Ć©poca: āLa capucha nos iguala en la luchaā, āFotógrafx, Āæte preguntaste quĆ© consecuencias tiene subir una foto?ā, donde leemos āninguna buena foto vale un pibe preso. Una cĆ”mara es un armaā. La ofensa y la poca escucha ante esto resulta un sĆntoma de Ć©poca, un sĆntoma donde el yo, el ya sĆ©, el no me interesa o no lo digas asĆ proyectan la coraza que tanto nos cuesta derribar. Por suerte, todavĆa hay corazones dispuestos a derribarla, y no son pocos.
Una compaƱera escucha a alguien que āen ojotas y con una lata de cervezaā comenta āaquellos seguro que son infiltradosā, refiriĆ©ndose a compaƱerxs con el rostro cubierto (como corresponde ante estas situaciones). Se lo interpela y se le entrega un panfleto que dice āCuidados colectivos en manifestacionesā. Arduo y necesario resulta el esfuerzo por matar a nuestro policĆa-cuidadano interno. Esfuerzo ante la repetición muerta y desmovilizadora que leemos en un pasacalle de La Garganta Poderosa: āHay un montón de desocupados, pero cómo crece la contratación de infiltradosā, evidenciando una vez mĆ”s el loop mediĆ”tico, sin pruebas ni anĆ”lisis alguno. Lo volvemos a repetir, la polĆtica es triste, pero la militancia progresista es deprimente. Por suerte āo por acción autónoma, mejor dichoā otra bandera al lado de una de Palestina dice: āEl pacifismo protege al sistema. No te pongas la gorra, ponete la capuchaā.
ĀæQuĆ© potencias cultivar, que escuchas oĆr, para abandonar las extensiones del Estado-capital y sus lógicas cuantitativas, estereotipadas y muertas?
El enfrentamiento directo con las fuerzas represivas, la destrucción de las mercancĆas de los amos y el sabotaje son tan necesarios como los cuidados de nuestras niƱeces, de nuestros ancianxs, de nuestros espacios, de nuestros vĆnculos, de nuestros cuerpos. Quienes digan que las tareas de cuidado son menos importantes o secundarias aĆŗn no han abandonado la perspectiva mercantil de transformación. La revolución es la reorganización de las tareas de cuidado. Y en esos cuidados tambiĆ©n se alojan las miradas que pueden ver mĆ”s allĆ” de los discursos que nos sugiere e impone la mĆ”quina. Cuidados en el ahora donde la esperanza mercantil muere y donde el cuerpo que late a tu lado ya no es un infiltrado, sino alguien que quiere recuperar la vida que nos han robado.
Referencias
Expandiendo la revuelta. Infiltrados: cómo pacificar la protesta social. Septiembre del 2025.
Periódico Gatx Negrx. «Lo que pasó aquà en Chile el 18 de octubre fue la protesta mÔs potente de la historia que haya podido ver». 29 de noviembre del 2019. Disponible en: https://periodicogatonegro.wordpress.com/2019/11/29/lo-que-paso-aqui-en-chile-el-18-de-octubre-fue-la-protesta-mas-potente-de-la-historia-que-haya-podido-ver-entrevista-a-un-companero-de-la-region-de-chile-participe-desde-los-primeros-dias-de-la-rev/
Tigre agazapado, dragón escondido. CrĆtica esotĆ©rica de la EconomĆa PolĆtica. āSobre la reforma laboral: crisis del mundo del trabajo y lĆmite inmanente del capitalismoā. 18 de febrero del 2026. Disponible en: https://tigreagazapadodragonescondido.blogspot.com/2026/02/sobre-la-reforma-laboral-crisis-del.html
