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Vamos las bandas / Verónica Scardamaglia

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura

Otra ceremonia en otro Obras de la Kermesse Redonda, esta vez celebrando el cumpleaños de Patricio Rey que, como siempre, andaba dando saltos por ahí.

Los treintaypico grados de calor no fueron suficientes para detener a esa amalgama ricotera que trasciende edades, parentezcos y temperaturas hasta componer una entrañable identidad permanente y mutable al mismo tiempo.

¿Cómo contabilizar el paso de los años con músicos de una talla tal que logran vivir la fiesta en el escenario como si el tiempo no existiera -ya sea por su duración, ya por su intensidad-?

¿Cómo no sentirme así, si se vive ese clima tan redondo que mantiene intactos códigos presentes en estos recitales desde hace más de 40 años? La suspensión de las morales represoras desata solidaridades alocadas que dejan de ver al desconocidx como sospechosx o enemigxs porque ahí pasamos a transformarnos en un redondito más. Recuerdo alguna vez, creo que en Villa María, que ante una casi agarrada a piñas, la mediación resolutiva consistió en varixs que repetían insistentemente mirando a uno y otro lado, hasta bajar la espuma: ¿somo redondo o no somo redondo?, ¿somo redondo o no somo redondo, eh?. El arrebato coral y contagioso del agite con cantitos que se vuelven palabras que, al decirlas, se reconocen en su recuerdo con esa extrañeza de una memoria en acto. Cantitos como ese, conmovedor y actual, que ya sabía que a Walter (y a tantxs más) lo mató la policía o aquel otro que sabe que “sin policías sin militares vamo a vivir mejor”. Los pogos, que ya no acontecen sólo en la delantera cercana al escenario y en los temas clásicos sino que, desde hace tiempo, lo okupan todo. El pogo no discrimina platea, vip, popular o campo. Ni edades y mucho menos cuerpos. Lo okupa todo. Aún el tiempo de espera a la aparición de la banda. La primera vez que corroboré esto nos habíamos ubicado a distancia prudencial de la zona pogo porque estaba con mis hijas. A los pocos minutos de iniciado el primer tema, una ola expansiva se desató de modo tal que las agarré a ambas del cuello de sus remeras y las arrastré rápidamente al fondo.


Pareciera que hay formas que insisten tanto que pegan la vuelta. Pareciera que se han disuelto nuevamente las barreras que dibujan el arriba y el abajo del escenario. Pareciera que, como hace casi 50 años, el lugar de centralidad se desplaza y va de una banda con un sonido impecable y arrollador hasta las figuras sinuosas que arma y desarma el agite increíble de los cuerpos transpirados. ¿A dónde mirar? ¿Es posible mirar al escenario en el medio del pogo? ¿Importa?

Las bandas (2025) Verónica Scardamaglia Fotografía.
Las bandas (2025) Verónica Scardamaglia Fotografía.

Este 28 de diciembre no sólo nos regalamos rocanrol del mejor, pogos y cantitos por doquier sino también un muy destacado agite arrasador en los teclados y cantándose todo de Mariano Pirato. La precisión vocal danzante y arengadora de Jorge Cabrera y el Chino Laborde, el caudal encantador y desbordante de Leti Lee, el patriotismo metalero y redondo de Walter Meza, la magia rap de Miss Bolivia, la grositud tanguera de Juli Laso, el vuelo al que nos invitaron los teclados de Lito Vitale y la maestría de los saxos invitados. ¡Y la banda! Esta banda que insiste en hacernos ejercitar la capacidad de sorpresa delineando un repertorio tan encantador y maldito como nuestros infiernos y nuestro días hermosos. Esa sagaz batería-Aramberri, encantadora y precisa, que generó ovaciones con los primeros sonidos del Capitán Buscapina; ese bajo entrañable y esas visuales maravillosas de Semilla con su presencia cercana y cómplice; esas magias envolventes de la virtuosa guitarra del ovacionado Tito Fargo; el juego impecable de la guitarra de Oscar Kamienomosky y la onda inigualable de don Sergio Dawi, señor de los vientos y destacado maestro de ceremonia capaz del silencio y la palabra justa. (¿cuántos pulmones caben en un cuerpo?)


¡¡Fulgurantes celebraciones a los 10 años de la Kermesse Redonda!! Fiesta recomendada para revivir ante lo invivible, para gritar contra injusticias, para denunciar siempre la farsa actual del teatro antidisturbio. Y bienvenidxs a aquellxs que quieran saber cómo eran los recitales de los redondos, porque eran como estos (ahora con generaciones varias) con el mix embriagador de rock y denuncia y fiesta y emoción y ardor y desacato y magia y conmoción y violencia que puede soportar un pogo de más de 5000 personas que acontece al mismo tiempo arriba y abajo del escenario. Un pogo redondo y de ricota.



Nota: ¿Será que, a pesar de todo, siguen los festejos y el año que viene Patricio Rey cumple 50 años? Cumplimos, porque como afirmó Dawi “todos nosotros, el Indio, Skay, Willy Crook los pibes, los viejos, los maestros, todos somos Patricio Rey”.

28 de diciembre (2025) Verónica Scardamaglia. Fotografía.
28 de diciembre (2025) Verónica Scardamaglia. Fotografía.

1 comentario


Fabio Longo
hace 2 días

Linda crónica. Felicitaciones y abrazo redondo

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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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