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  • Correspondencia Lou Andreas y Anna Freud (lV) / Cynthia Eva Szewach

    “Tropezabas con aquello que nunca se podía desentrañar del todo, lo que siempre está presente cuando una intenta pensar desde lo íntimo…” Lou Andreas Salomé Volvemos a sentir en las cartas, la atmosfera que van labrando poco a poco entre  dos mujeres. Aún en sus disímiles maneras de escribir y la diferencia generacional, leemos como van esculpiendo una intimidad.  Anna está nuevamente ansiosa por verla y entregarle un vestido hecho por ella con el temor tembloroso de equivocar el gusto exigente de Lou. En el entretejido le habla de su trabajo, de pequeñas pacientes emigradas en orfandad, a lo que seguirá dedicándose tal como sabemos y de sus encuentros valiosos con Aichhorn. También resaltan la distinción entre un proceso analítico propiamente dicho y una conversación, y hablan de algo que comparten: el interés por el ensueño diurno. Nombran el malestar por los analistas que hablen en un “lenguaje secreto” como una jerga para pocos y de lo personal en la alegría de teorizar, Lou a solas con alguien cercano, Anna en grupalidad. Lo que Anna llama aquí sus “bellas historias” son menciones a imaginaciones narrativas que en otras cartas menciona se ven afectadas por interpretaciones de un simbolismo sexual. Ella quiere que se las valore por su poder narrativo.  Lou es quien puede escucharla. Le sigue sus transformaciones y la alienta en lo que le concierne de lo que escucha, le confiesa las diferencias entre ellas, lo que conjetura de sus momentos, en un lenguaje propio para poder decir lo que quiere con calidez analítica y amistosa. En la mayor parte de las cartas sin duda la mención a Freud, venerado, amado, está presente. Lou por estas mismas fechas se cartea con él, a quien le cuenta su compromiso fervoroso con un psicoanálisis de dedicación permanente, sin descanso pero que la regocija. Se refiere a quien (nombra a Stekel) lo supone envenenado con precipitaciones teóricas conclusivas y recetas librescas que ella teme fastidiosa, aniquilen la transmisión del maestro. Quiere verlo en el Congreso de Salsburgo y Freud contesta que la esperará allí, “(…) y mejor nos iremos de vez en cuando a pasear por el jardín de ciruelos mientras los otros se rompen la cabeza. Y Anna nos acompañará .” Fragmentos de dos correspondencias [1] 25 de enero de 1924, Viena Mi querida Lou No podía imaginarme que aún no supieras nada con certeza sobre la fecha del Congreso, creí que recibirías noticias al respecto desde Berlín. Se supone que comenzará el lunes de Pascua y durará tres días, en Salzburgo, lo cual nos resultará muy cómodo. De todo el Congreso, lo que más me alegra es verte, por suerte esta vez no habrá demasiadas ponencias y quedará algo de tiempo. Tardes, mañanas y mediodías… sólo sé de antemano que no será suficiente. Que te alojes con nosotros es, por supuesto, absolutamente necesario; todo eso se organizará desde aquí. Naturalmente, llevaré el vestido de lana. Ahora que sólo le faltan casi únicamente las mangas, te verás, por cierto, ante una nueva y difícil decisión: ¿el ribete en relieve —que es absolutamente necesario en los bordes de las mangas, el escote— debería ser de piel, o mejor una tira de lana con aspecto de piel? Lo primero sería, en sí mismo, más bonito; solo que, me temo, ya hacia Pascua parecería poco apropiado —y mucho más aún en verano, aunque se llevaría también en días fríos. La cuestión es tan difícil que prefiero llamarte personalmente para decidirlo contigo. Imagínate, tengo una nueva paciente, y además una muy interesante —como siempre, gracias a Aichhorn, porque de otro modo nadie se ocupa de mis necesidades en este ámbito. Es una pobre niña muy digna de compasión, de 13 años, proveniente de Hungría, donde perdió a ambos padres con muy poco intervalo. Aquí vive con un tío y una tía, en un entorno poco afectuoso, y reacciona a ello con un retraimiento del mundo exterior y un hundimiento en sus recuerdos, que la vuelve bastante inepta para la vida cotidiana. Sólo la escuela, a la que acude con gusto, queda excluida de ese repliegue: allí logra apartar todos los pensamientos y estudia con mucha aplicación. No estoy haciendo un análisis propiamente dicho con ella, más bien una especie de conversación analítica, a la cual, sin embargo, responde bien. Aichhorn y yo esperamos además poder encontrarle un lugar en un hogar muy bonito y alegre. Pero eso no se logra tan rápidamente. Con Aichhorn, entretanto, he visitado una oficina de protección juvenil y el tribunal de menores. Curiosamente, el psicoanálisis es allí —aunque se trata de oficinas oficiales del municipio de Viena— algo bien conocido y respetado. Aichhorn te agradece mucho tu saludo y te envía también sus mejores saludos Esta mañana, en nuestro recorrido —a las ocho en punto, por la calle— me recibió de inmediato con grandes reflexiones teóricas que se vinculan contigo (con tu tipo de mujer) y, que él ha estudiado a fondo. Tuve que hacer un gran esfuerzo para mantenerme bien despierta y atenta, porque, de lo contrario, a esa hora apenas estaría arrastrándome fuera de la cama. Además, esta semana estuvo aquí otra niña pequeña de Budapest, a la que debía ayudar a encontrar alojamiento. Tuve que reunirme bastante con la madre; probablemente irá a Suiza. Al parecer, se trata de una esquizofrenia incipiente. De una paciente aún tengo que contarte algo. Ha aportado a nuestro tema de la ensoñación diurna que me ha gustado mucho: una frase inicial, siempre la misma, con la que comienzan todos sus ensueños, y que —como mostró el análisis— ya contiene en sí misma el núcleo del contenido de todo el soñar. Si te interesa, podría transcribírtelo a máquina; para una carta es demasiado complicado. Pero ya que estoy hablando de ensoñaciones diurnas, tengo que contarte algo curioso. A pesar de que he tenido bastante trabajo últimamente (tuve que entregar dos grandes correcciones de traducción para la editorial), la semana pasada, de repente, mis “bellas historias” se despertaron otra vez y durante días estuvieron casi desenfrenadas, como hacía mucho no ocurría. Ahora han vuelto a dormirse, pero me ha impresionado cuánta permanencia, cuánta fuerza y atracción puede conservar un ensueño, incluso cuando ha sido tan desplumado, analizado, publicado y maltratado de todas las formas posibles como lo ha sido el mío. Se que en realidad es una pena, por sobre todo entre pacientes, pero fue muy agradable otra vez y sobre todo me gusta mucho. (…) Con papá no hay muchas novedades; a veces, los ajustes en la prótesis o pequeños tirones en la cicatriz le causan molestias. Entonces, siempre me preocupo mucho, aunque con el tiempo esas preocupaciones resultan ser infundadas. (…) Lo que me molesta de los nuevos libros de la editorial es que son completamente distintos a los de papá. Justamente aquello que hacía que sus escritos resultaran verosímiles en lo más profundo, aquello que llegaba a tocar a afectar, eso les falta por completo. Y lo que también irrita es ese “lenguaje secreto para analistas”, que una persona ajena, sencillamente no podría entender ya. ¿Cuántas horas tienes ahora?... Te abrazo y beso con todo cariño.  Tuya, Anna   31 de enero de 1924, Köninsberg Mi querida Anna Ahora ya buena parte de tu jornada pertenece a tus pacientes, pues tienes ya a la segunda —y un caso tan completamente distinto—, y también el alojamiento de la pequeña esquizofrénica; y al mismo tiempo, te ocupas aún de traducciones y asuntos editoriales, además de esas magníficas salidas con Aichhorn, a quien ruego saludes cordialmente de mi parte. Pero por encima de todo, estoy segura de que vives las conversaciones con tu padre y todo lo que conforma su experiencia cotidiana; y, como las visitas al profesor Pichler se han vuelto más esporádicas, lo pasado se aleja…Sigue siendo el modelo de todo lo que puede pedírsele soportar a un ser humano, y en cierto modo, nos da la posibilidad de superar dificultades futuras, como si desde ese momento hubiésemos desarrollados hombros más anchos para enfrentar nuestros posibles destinos [2] . En medio de la vida normal de la casa —seguramente un signo del estado de ánimo— finalmente despertaron tus “bellas historias” se podría decir que son excesivamente dormilonas, pero tal vez eso se compense con el tiempo, como ocurre con los bebés que duermen sin cesar, una vez que se los ha destetado , es decir, tan pronto como cesan ciertos vínculos demasiado personales en los que todavía están entrelazados contigo misma.   Algo similar podría estar ocurriendo también con el otro proceso de adaptación del que me escribiste la penúltima vez: tu libertad y alegría al teorizar, incluso frente a otras personas, podría tener que ver con que antes —en lo más profundo— cuando te interesabas plenamente en un problema personal, ya fuera porque tropezabas con aquello que nunca se podía desentrañar del todo, lo que siempre está presente  cuando una  intenta pensar desde lo íntimo; o, porque al vislumbrarse algunas soluciones, el problema en sí, en  su forma impersonal, comenzaba a perder relevancia. Un tercer caso, podrías experimentarlo en los análisis: en cuanto lo más interesante de ellos ya no sea aquello mediante lo cual descubres algo esencial de ti misma, como si estuvieras como analizante directamente implicada, (hace casi un año escribiste acerca de esa paciente: “cuánto aprendo sobre mí misma”). En cuanto a la capacidad de teorizar, no soy en absoluto tu igual; yo sólo puedo hacerlo en el diálogo con un otro, no en grupo, allí me siento de algún modo distraída. No puedo decirte cuanto vivo la expectativa del Congreso, donde por fin podré volver a hablar contigo. (…) Hoy quiero tomar por fin la gran decisión respecto a la consulta sobre el ribete   para el invierno, creo que yo misma tendría varios tipos de pieles —todo dependería entonces del color—, pero ahora, un ribete de lana, si fuera blanco, sería sin duda lo mejor; seguramente esto te asuste, es uno de mis caprichos, ese blanco en el cuello y en los puños... ¿no podría hacerse de forma no fija, es decir, simplemente prendido, para poder quitarlo y lavarlo? Las borduras de colores, como la gris del jumper verde de Mathilden (el de tu cumpleaños) y más aún las marrones, no me resultan nada atractivas. En el peor de los casos, sin ribete, y ya hablaremos de uno que se pueda sujetar. Así que ¡suelta la lengua sobre esto, aunque sea para regañarme! Mientras tanto, te doy un beso y te estrecho esas manos tuyas —tan incansables y tan queridas por mí. Mil saludos a tu padre. Tuya, Lou [1] Agradezco los comentarios de lectura, la corrección y revisión de la traducción personal de estas cartas publicadas en Briefwechsel  DtV ( Deutcscher Taschembuch Verlag ), München  2004  a Bettina Klunkert y a María Eugenia Monarriz.   [2]  El Dr Pichler fue uno de los médicos que trató a Freud de su cáncer maxilar, y de sus prótesis con lo cual se refiere a la salud y fortaleza de Freud para enfrentar su enfermedad. Craig Alan - White Gown - 2011 - Óleo sobre tela con collage - 152 x 121 x 5.1 cm

  • Repeticiones sobre la guerra, la sangre, las exclusiones y los algoritmos 1° parte / Fundamentalismo Estético

    1.Sangre Son las tres de la tarde. Camino en un día caluroso donde el verano está cediendo y las nubes empiezan a revolotear trayendo lluvias. Las primeras gotas empiezan a caer. Logro avanzar unos metros antes de que un chaparrón sinfónico tape las bocacalles con basura y el nivel del agua no me deje cruzar. En la torpeza de querer escapar a la lluvia, un hombre golpea a otro al que no le logro ver la cara. Observo desde un techito que me ampara del chaparrón de verano catalán la escena. En lo que han caído 3 milímetros de lluvia, los dos machos comienzan una pelea. Otros, como yo, que también esperan que pare la lluvia, han vuelto la pelea un entretenimiento. 2 milímetros más de agua y se golpean en la cara como en una película de acción; lo importante ya no es resguardarse del agua, sino de los puños. Caen 3 milímetros más y la camiseta verde manzana del paseante se cubre de un rojo intenso. Desde tiempos antiguos la guerra se hizo de sangre y sudor: experiencias de lo viril. Sudor expuesto en el entrenamiento. Sangre glorificada en su derramamiento. Aristóteles jerarquizó los fluidos de manera taxativa: el semen como esencia vital, la simiente; mientras la menstruación como sangre impura. De ahí la lógica de la trascendencia: la verticalidad, el logos, la razón, el cielo. De ahí a la división de tareas no tenemos que hacer muchas cuentas. Ella espera en casa mientras él vuelve de la guerra. Ella cría, mientras él hace grande a la nación en el campo de batalla, en las fábricas, etc. La masculinidad se expresa no solo en músculos y fuerza, sino en propiedad privada, territorio, ganancia. La masculinidad ocupa espacio. No solo explica ( mansplaining ). No solo abre las piernas en el metro estirándose en un asiento: manspreading . También ocupa territorios en nombre del Estado-nación: coloniza, imperializa. Patriarcado-colonización-nacionalismo: indisociables. La sangre de los mártires de guerra tiene otra función social y mediática en los dosmilesveinticincos. 2.En línea Desde que comencé a googlear y ver algunos videos de YouTube sobre algunas de las viñetas de este texto, internet me alimenta de nuevas imágenes. El mandato de virilidad es, sin duda, uno de los temas virales de las redes sociales. Entre tanto buscar aparecen dos nombres de manera repetida. De padre miembro de las fuerzas aéreas de los EE.UU., Andrew y Tristan Tate acumulan más de 10 millones de seguidores y varios delitos vinculados a tráfico de menores y violación. Desde sus redes exhortan, exportando desde Rumanía, un evangelio patriarcal en cápsulas digitales. Son un estandarte de la “manosfera”, desde donde entrenan en misoginia, resentimiento y culto a la fuerza. También en reconocer “qué es y cómo debe ser” una mujer, por supuesto cis. Andrew Tate ha apoyado a Trump de manera abierta y Musk, después de hacerse de la red social X, restableció el usuario de este ex Gran Hermano UK en 2022. Otro gran trending topic  sobre el tema lo dio la serie Adolescencia (2024). Desayunaba a los padres de Occidente sobre los nuevos modos que pesan sobre la masculinidad, hecha de incels (célibes involuntarios), píldoras rojas y reglas de 80/20 (tan solo el 80% de las mujeres sentirá atracción sexual por el 20% de los hombres. El 100% de los hombres deberá luchar por formar parte del 20% que generaría atracción). Saltar de la serie a un documental fue instantáneo. La directora de La mécanique des fluides (2022), Gala Hernández, analiza la figura de los célibes involuntarios, explica cómo gracias a las redes sociales lograron conformar una comunidad de rechazados. Foros, comentarios en vídeos, vivos, posts se vuelven un refugio y funcionan como una maquinaria de amplificación de su frustración. De una ira compartida. Mientras que en la seducción cuerpo a cuerpo un posible rechazo queda amortiguado en lo real; la seducción virtual apptimizada multiplica y acumula el rechazo. Rechazo, aislamiento, frustración, resentimiento construyen la nueva cadena alimentaria de la vida virtual (y no tanto) de algunos jóvenes. 3.Excluyentes Llega un email con los últimos lanzamientos editoriales que parecen compatibilizar con los datos que entregué al algoritmo. La autora de Abolir la familia  tiene una nueva publicación, Enemy Feminisms  (2025). Leo un par de reseñas sobre su último libro. Apunto y copio algunas cosas, pienso en otras: Sophie Lewis advierte ciertas alianzas inesperadas de feministas, incluida la “mamá” de Harry Potter, con líderes como Trump en gestos como, por ejemplo, excluir a las mujeres trans de los equipos olímpicos. Claro llamamiento a “renormalizar” las jerarquías dentro de los sistemas sexo-género. Algo similar sucedió durante las reivindicaciones en contra del racismo esclavista: algunas feministas prefirieron abrazar la xenofobia y el nacionalismo. En el análisis de Lewis esa genealogía puede que siga su hilo hasta hoy, análogamente, entre el sexo binario inmutable y las nuevas formas de nacionalismo contemporáneo. Es gracias a ellas que Trump puede presentar un ataque contra una minoría como si se tratara de defender a las mujeres de la ideología de género. El terfismo (feminista radical transexcluyente) se postula como un movimiento que hace de la defensa del sexo biológico una forma de nacionalismo feminista. Es gracias a ellas que una agente de policía en el metro de DF puede bloquear el acceso al vagón de mujeres a mujeres trans alegando que no se les permite el acceso a esa área exclusiva para mujeres i . Si unos exhortan a la conformación de fronteras fuertes, otros reclaman bordes claros en la sexuación: remarcar los patrones culturales binarios que dan forma al patriarcado. La pérdida del estatus como mujer, la inestabilidad económica, la incertidumbre en el futuro sirven para conformar un abultado número de votantes reunidos alrededor de un objetivo claro: la ideología de género, el feminismo, lo queer, lo trans, lo “woke”, el “zurdaje”. Al tiempo que las democracias neoliberales de mercado amplían su gama de candidatos a opciones cada vez más cercanas a lo que los votantes creen necesitar. Dentro de los vectores centrales de la llamada “guerra cultural” está la masculinidad en el centro: o bien aparecen como víctimas (“hombres normales” que son reemplazados por feministas y personas trans), o como modelo heroico de defensa de los valores propios de la nación (el varón protector de familia, patria y valores). En los medios se presenta y repite una ecuación que da un resultado 0 para los hombres blancos, hetero y cis (o no) —y algunas mujeres—. Los avances de un grupo “minoritario” se perciben y son presentados como “sustracciones” en los sectores hegemónicos y aún más: la esencia natural del sexo se ve “amenazada”. Se configuran divisiones de bandos irreconciliables que multiplican la fijeza de las identidades como trincheras. La ecuación complejiza sus términos cuando se le agrega un ideal de virilidad donde nada es suficiente, donde siempre faltará o se estará en riesgo de perderla. Algunos ejemplos de este riesgo: la fragilidad del envejecimiento, la caída de la testosterona, la dependencia inevitable de otros cuerpos que cuidarán de ellos de mayores o enfermos (cuerpos que suelen ser feminizados y, muchas veces, racializados). (continúa en Adynata Octubre) Bibliografía. Berardi, B. (2025). Entrevista gelatina Agosto de 2025. Lewis, S. (2025) Enemy Feminisms. TERF, Policewoman & Girlbosses Against Liberation. Haymarket Books. Lewis, S. (2023). Abolir la Familia. Traficantes de sueños. Gómez Beltrán, I (2019). Grindr y la masculinidad hegemónica: aproximación comparativa al rechazo de la femineidad en Revista de Estudios Sociológicos XXXVII [online]. 2019, vol.37, n.109. Pp.39-68. Solnit, R. (2016). Los hombres me explican cosas. Capitán Swing Libros. Sontag, S. (2010). Ante el dolor de los demás. De Bolsillo. i Fuente: https://www.infobae.com/mexico/2025/08/13/acusan-discriminacion-en-metro-cdmx-viralizan-video-donde-policia-niega-acceso-a-usuaria-trans/ Consulta: 2 de Septiembre de 2025. Joseph Christian Leyendecker Pelea entre dos chicos, estudio de portada del Saturday Evening Post, 1911 Óleo sobre lienzo sobre tabla 33,7 × 27,9 cm

  • Adynata Agosto: Vibraciones del desborde / vNK

    ¿Qué  imágenes desbordan estos tiempos? ¿animales? ¿polvo que protege a los cuerpos quebrados? ¿niño que se riza las pestañas mientras su padre duerme? ¿mujer camina sola por la estepa, hablándole al viento y a sus rosas? ¿escombros o fronteras? ¿desconfianzas estructurales que empañan rostros del mundo? ¿un río que se niega a ser canalizado y escribe, con sus vueltas? ¿palabras que saben del temblor? ¿mantener en la pregunta? ¿vibrar en ellas? ¿ensayo sobre el hambre? ¿fantasmas homosexuales en las instituciones? ¿suciedad resto irreductible que no se deja desechar? ¿recuperar la fragilidad y la persistencia en el cuidado?  ¿conversación con y en la escritura? ¿despertar y nervadura? ¿voz que narra la sospecha? ¿un hijo se maquilla mientras el día apenas asoma?¿imágenes imposibles, impensadas, para que siga latiendo la piel del presente? ¿escribir sin entender del todo? ¿humanos? ¿intentar nacer de nuevo? ¿la radio mientras la muerte se toma su tiempo? ¿variaciones entre sueño, pensamiento, lengua y escritura? ¿escena de destape y erotismo vigilado? ¿organismos que advierten tarde lo que ya no se puede evitar? ¿cuerpo que cruza la cuerda,  la usa la canda, salta, desafina, insiste? Nicolás Koralsky (2025) Serie Frágil.

  • Adynata Setiembre: Reverdecer en medio del grito / vNK

    La primavera insiste aunque el mundo se empeñe en su propio ocaso. En medio de las lluvias que lavan las piedras y de las primeras flores que se abren, Adynata ensaya una jurisprudencia de cuerpos, un derecho inventado en el juego y no en los códigos. Como niños que transforman una cama elástica en universo, lo que se escribe aquí son modulaciones: intensidades que hacen vacilar la norma y componer otras escenas. Un grito interrumpe la calma de los jacintos y las margaritas: una voz que no se deja domesticar por espejitos ni corceles. Ese grito todavía reverbera en las bocacalles inundadas de sangre y testosterona, en los algoritmos que producen comunidades de rechazados, en los músculos hinchados que simulan virilidad mientras esconden fragilidad. Benjamin nos recuerda que amar es perder siempre algo: nombre, razón, mirada. Los objetos perdidos y hallados que trae su escritura hacen eco de una carta, donde desde el encierro se encuentra un pedacito de cielo en medio del infierno. Castigo y silencio pueden agrietarse gracias a semillas voladoras que crecen inesperadamente, quizás desde su explosión se pueda narrar desde adentro para desmontar el fetichismo del encierro. Mientras tanto una mesa reúne cuerpos en torno al vino, la carne, la conversación. También se disputan formas de estar juntos. Otro registro de estos tiempos se abre torno a la escucha radical, un mundo que no solo se habita con ojos y manos, sino con oídos dispuestos a lo inaudito: lo que tiembla, lo que apenas se sostiene, lo que insiste en sonar aunque no haya intérpretes. Quizás de eso se trate este número de jugar a torcer lo dado. Gritar, escribir, escuchar, comer, amar, recordar: prácticas que rehúsan cualquier naturalización. En este reverdecer, Adynata se piensa como ese espacio donde el grito no se calla, la sangre no se glorifica, el encierro no se fetichiza, el amor no se reduce a posesión, y la escucha abre mundos. Como niños, jugando, seguimos inventando otras reglas para habitar la intemperie. v. Nicolás Koralsky (2025) Serie Frágil

  • Mientras escribo, escucho (fragmentos) / IONE

    “ Cuando escuchas, las partículas de sonido deciden ser escuchadas. La escucha afecta lo que suena. La relación es simbólica. Cuando escuchas, el entorno se vivifica. Este es el efecto que produce el escuchar” Pauline Oliveros, Deep Listening. Mientras escribo, escucho Las palabras que se forman en mi mente son sonidos. Escuchando hacia adelante en el tiempo, te percibo y te siento, lector, escuchando también. Escuchando de esta manera, experimento ‘el efecto de escucha’, que no solo me transporta, sino que simultáneamente me centra en el momento presente. Mi escucha sigue profundizándose y expandiéndose a medida que practico la pasión de toda la vida de Pauline Oliveros: la Deep Listening [1]. La teoría cuántica es una parte tan fundamental de las enseñanzas de Pauline que bien podría haber utilizado el título de este libro para englobar el grueso de sus enseñanzas. Pero el término ‘Deep Listening’ echó raíces en 1988, poco después del momento en que Pauline, Stuart Dempster y Panaiotis descendieron a la cisterna Dan Harpole, un largo receptáculo vacío para almacenamiento de agua a cuatro metros bajo tierra, construido por el ejército estadounidense cerca de Seattle, Washington. En las cavernosas profundidades, escucharon atentamente cómo sus sonidos volvían a ellos con un extraordinario delay de 45 segundos. Luego se les ocurrió llevar consigo un equipo de grabación, lo que dio como resultado el álbum de 1989 Deep listening. Tanto Pauline como Stuart eran conocidos por sus juegos de palabra y titular el álbum Deep listening les hizo sonreír y reír a carcajadas. (…) Mientras escribo, vuelvo a escuchar a Hong Kong “Al practicar el qi gong experimentado escuchar con las palmas de mis manos para sentir esas ondas magnéticas.” Pauline Oliveros, Deep Listening. Primavera de 2013. Volver a Hong Kong fue como un salto cuántico. En nuestra segunda visita, no volvimos a subir a la cima del Gran Buda, pero este se sintió como una fuerte presencia en el aire, tanto desde nuestra llegada como hasta nuestra partida. Pauline iba a dar un concierto solista en la azotea de un elegante edificio. El público se había reunido en silencio y esperaba aquella comenzara. Entonces estaba ahí. Escuché el chasquido de ella abriendo su instrumento y luego el sonido de su acordeón respirando -su apertura característica, tan simple y tan poderosa-. Sus largos acordes empezaron a llenar el aire y eran tan extraños, sorprendentes y, sin embargo, familiares pues provenían de los presentes. Todos formábamos parte intrínseca de las raíces de ese momento. Detrás de ella, los presentadores habían dispuesto un espectáculo sorpresa de fuegos artificiales. Pauline no se dio vuelta para verlos, pero estaba claro que sentía y percibía su presencia. Todos escuchamos con Pauline cómo los sonidos distantes de los silbidos, chiflidos y chisporroteos de los fuegos artificiales se confundían con su música. Se convertían en parte integral de ella. Ellos la escuchaban a ella y ella los escuchaba a ellos, y nosotros, el público, éramos parte de ese campo de escucha. Era reconfortante. Era vivificante. Nuestros oídos fueron testigos del efecto cuántico. En 1976, nuestro amigo, el compositor y sinólogo R.I.P. Hayman, realizó experimentos en los Laboratorios de Investigación del Sueño del Centro Médico Montefiore de Nueva York. Estos experimentos tempranos, así como estudios científicos más recientes, demuestran que la membrana timpánica del oído, comúnmente conocida como tímpano, responde a los sonidos en nuestros sueños [2]. Tomo esto como evidencia tangible de la existencia de un mecanismo orgánico Deep Listening en nuestra fisiología. Esta membrana también debe responder a ‘sonidos imaginados’ y a ‘sonidos recordados’, ya que a ambas formas se accede mediante una ‘escucha interdimensional’, que es muy cercana a escuchar en sueños. Las extensas Meditaciones Imaginarias de Pauline pretendían abrir para nosotros este vasto campo de sonido. Un pedazo de papel, fechado en 1997, cayó de un libro y llamó mi atención en un incidente que el físico y terapeuta Arnold Mindell llamaría un ‘flirteo cuántico’. En las notas manuscritas de Pauline para un curso que estaba impartiendo, leemos lo siguiente: ¿Te lo puedes imaginar? Pequeños pasos Niños riendo Una puerta abriéndose Agua corriendo sobre las rocas Un caballo galopando El fuego ardiendo en la chimenea El teléfono sonando Tu música favorita Una campana de la iglesia sonando El sonido de tu voz Un perro ladrando Un fuerte aplauso del público Una motocicleta a altas horas de la noche El canto de un pájaro por la mañana El viento en las hojas de los árboles El llamado de un búho Fuente: Introducción del libro Escucha Cuántica: de la práctica a la teoría (a la práctica de la práctica) de Pauline Oliveros. Traducción Maximiliano Gonnet. Dobra Robota Editora. 2025. [1] Deep Listening, práctica desarrollada por Pauline Oliveros, explora la diferencia entre la naturaleza involuntaria del oír y la naturaleza voluntaria y selectiva de la escucha. [2] El proyecto de R.I.P. Hayman ‘Listening to Dreams’: Project for Inner Ear Muscle Activity Audio Level Telemetry’ está incluido en mi libro Listening in dreams: a compendium of sounds dreams, meditations and rituals for deep dreamers (Escuchando en sueños. Un compendio de sueños sonoros, meditaciones y rituales para soñar profundamente. Buenos Aires, Dobra Robota Editora, 2023). Keith Carter Escuchando al árbol 2019 Impresión con pigmentos de archivo 40.6 × 50.8 cm

  • Silencio / Edgar Lee Masters

    He conocido el silencio de las estrellas y del mar Y el silencio de la ciudad cuando pausa, Y el silencio entre un hombre y una virgen, Y el silencio de los enfermos Cuando sus ojos moran por el cuarto. Y pregunto: A lo profundo, ¿De qué le sirve el lenguaje? Una bestia del campo gime unas cuantas veces Cuando la muerte se lleva a su cría. Y nos quedamos mudos ante la presencia de las realidades: No podemos hablar. Un niño curioso le pregunta a un veterano Sentado frente a la tienda, “¿Cómo perdiste la pierna?” Y al veterano lo golpea el silencio O su mente se va volando Porque no puede fijarla en Gettysburg. Vuelve jocosamente Y dice, "Me la arrancó un oso". Y el niño se pregunta, mientras el veterano Tonta, feblemente revive Los flashes de las armas, el trueno del cañón, Los gritos de los cercenados, Y él tirado en el piso, Y los cirujanos del hospital, los cuchillos, Y los largos días en cama. Pero si pudiera describirlo todo Sería un artista. Pero si fuera un artista habría heridas más profundas Que no podría describir. Está el silencio de un gran odio, Y el silencio de un gran amor, Y el silencio de una amistad que se ha amargado. Está el silencio de una crisis espiritual, A través de la cual tu alma, exquisitamente torturada, Entra con visiones que no pueden decirse A un plano de vida superior. Está el silencio de la derrota. Está el silencio de los castigados injustamente; Y el silencio del moribundo cuya mano Aprieta la tuya de repente. Está el silencio entre padre e hijo, Cuando el padre no puede explicar su propia vida, Aún si esto lo vuelve un incomprendido. Está el silencio que viene entre marido y mujer. Está el silencio de los que fallaron; Y el vasto silencio que cubre Naciones rotas y líderes vencidos. Está el silencio de Lincoln, Pensando en la pobreza de su juventud. Y el silencio de Napoleón Después de Waterloo. Y el silencio de Juana de Arco Diciendo entre las flamas, "Jesús bendito": Revelando en dos palabras todas las penas, toda la esperanza Y está el silencio de la edad, Demasiado llena de sabiduría como para que la lengua la transmita En palabras inteligibles a aquellos que no han vivido El gran rango de la vida. Y está el silencio de los muertos. Si nosotros en vida no podemos hablar De experiencias profundas, ¿Por qué te impresiona que los muertos No te hablen de la muerte? Interpretaremos su silencio Conforme nos vayamos acercando Traducción por Carlos Didjazaá Fuente: https://didjazaa.substack.com/p/silencio-edgar-lee-masters?r=1gg75y&utm_campaign=post&utm_medium=web&triedRedirect=true Carolina Muñoz - "Día de la Ofrenda" - 2019 - Óleo, tinta y spray sobre papel - 27,3 × 21,8 cm

  • Oíd Mortales (fragmento) / Veroka Velásquez Ulloa

    En su libro ¿Son obsoletas las prisiones?, Ángela Davis se preguntó en 2003 por la “naturalidad” con la que la sociedad estadounidense aceptó la construcción de nuevas cárceles en la ciudad de California durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado: “¿Por qué existió un nivel de comodidad tan obvio frente a la perspectiva de nuevas (muchas) cárceles? Una respuesta parcial a esta pregunta tiene que ver con la forma en que consumimos imágenes mediáticas de la prisión (…) La crítica cultural Gina Dent, ha señalado que nuestra sensación de familiaridad con la prisión viene en parte de las representaciones de prisiones en el cine y otros medios visuales”. A contracorriente del pensamiento de su época, Angela Davis participó en la campaña en contra del sistema de cárceles en California. Denunció que estaban poblados en su mayoría por jóvenes negros y pobres, a los que la sociedad discriminaba y excluía mientras aceptaba que “el mejor lugar para ellos era la cárcel”. Davis fue una militante feminista que luchó por los derechos de las mujeres y las comunidades afrodescendientes. Para ella, el sistema carcelario produce y reproduce la violencia al contemplar el “castigo” como única respuesta a los complejos problemas sociales del capitalismo. Conocer la experiencia de Ángela me ayudó a visualizar un camino en mi afán de querer transformar el sistema de “castigo” dentro de los institutos de menores. A partir de vivenciar diversas situaciones violentas, injustas e inhumanas, mientras las clases de mural avanzaban, decidí denunciarlas y hacerlas visibles. Así nació Oíd Mortales, un largometraje sobre jóvenes en contextos de encierro, basado en hechos reales, a partir de los talleres creativos del “Proyecto 30” en los Centros Socioeducativos de Régimen Cerrado. Fue la forma que encontré y encontramos quienes transitamos este tipo de dispositivos, para narrar el cotidiano doloroso de los jóvenes que están privados de su libertad. A través del lenguaje del cine, nos propusimos transmitir las historias de vida que el sistema invisibiliza permanentemente y amplificar sus voces sistemáticamente negadas. El objetivo fue el de componer nuevas imágenes de la realidad que viven a diario centenares de pibes y pibas. Relatos con sus voces en primera persona para romper con “la corriente fetichista de las representaciones” de los dispositivos de encierro. Una lanza luminosa para, como dice Dziga Vértov: “Hacer visible lo invisible, claro lo oscuro, evidente lo oculto, desnudo lo disfrazado”. Un grito colectivo de denuncia para la toma de conciencia. Davis, Angela. ¿Son obsoletas las prisiones?, 2003 Fuente: Verónica Velásquez Ulloa (2024) Arte en contexto de encierro. Diario del taller de mural en sistemas cerrados para jóvenes en conflicto con la ley. Fondo Nacional de las Artes. Ministerio de Cultura. imagen realizada en el Centro de Régimen Cerrado Manuel Rocca por Ricardo

  • Carta de Lautaro Rojas. Un pedacito de cielo en medio del infierno

    Un Pedacito de Cielo en Medio del Infierno Hoy vengo a contarles una pequeña, pero gran parte de mi vida, en el año 2016 cuando ingreso, por primera vez, a una institución de menores en este entonces el Instituto Luis Agote de Palermo. Se me detuvo por un secuestro extorsivo, 10 robos calificados, asociación ilícita y homicidio seguido de tentativa en ocasión de robo. Por lo cual, al caer con tantas causas y tan solo 16 años, no es que simplemente era un monstruo para todxs, sino que era lo peor que podía existir, y admito que cometí muchos errores. El contexto de porque menciono esto es que, a pesar de todo eso malo, conocí el pedacito de cielo donde no te maltrataban ni discriminaban. Algunos tenemos solamente una historia mal contada y no todo es como lo rumorean, pero no es lo más importante ahora, porque en ese momento en medio de tanto dolor y tanto alboroto de pensamientos, ansiedad, depresiones y muchas cosas más, encontré ese lugar diferente, encontré ese lugar donde podía estar en paz, donde me enseñaban a pensar, donde podía llorar, donde podía expresar todo lo que tenía dentro sin ser juzgado. Un lugar distinto, un lugar en donde no juzgan, un lugar donde es como un paraíso para los condenados, un lugar totalmente diferente. Yo diría que es como un pedacito de cielo en medio del infierno. Ese lugar son los talleres en contextos de encierro, donde te enseñan la hermosa cultura que tenemos, donde uno aprende apreciar el arte, la poesía, la familia, el amor, la lealtad, el respeto y la humildad. Un lugar donde no les importa lo que hayas hecho, lo que les importa es cómo aprendés de ese error sin ver el pasado. Yo simplemente les voy a decir Gracias por el resto de mi vida. Hoy en día me formé como persona me proyecté como buen ser humano. Hoy en día tengo 23 años y más de 25 diplomas, termine el secundario, escribí un libro, estuve estudiando la carrera de Contaduría en UBA XXI que luego, por temas personales, tuve que abandonar. Tengo más de 18 informes psicológicos dados de alta. Me fui de más de la mitad de mi causas, en el homicidio no estuve, los que estuvieron me echaron la culpa a mí, pero gracias a Dios en ese entonces no hice lo mismo porque estaba rodeado de gente buena, gente que era pura de corazón, con mucha humildad, creían en mí, en mis sentimientos en mi persona. Soy tan creyente de Dios que sé que el único que no tuvo perdón fue Judas, y fue por traidor. Dios me perdonó y lo hizo porque en ese momento de pura presión que sentía que me moría de tristezas, me envió estas personas maravillosas que me enseñaron que el mayor acto de rebeldía contra el sistema es Estudiar, Leer y Aprender. En este país nos quieren ignorantes, nos quieren incultos, nos quieren esclavizados con sueldos mínimos, haciéndonos creer que es lo que nos merecemos, haciéndonos creer que el único camino que tiene un pibe de barrio si no es el fútbol, es la delincuencia, y eso no tiene por qué ser así. Gracias al equipo de docentes de talleres y al equipo técnico por haberme enseñado tantos valores y principios en esa corta pero maravillosa parte de mi vida. Para mí fue volver a nacer totalmente renovado y mucho mejor. Gracias por tanto no se olviden jamás que son un pedacito de cielo en medio del infierno . Fuente: Verónica Velásquez Ulloa (2024) Arte en contexto de encierro. Diario del taller de mural en sistemas cerrados para jóvenes en conflicto con la ley. Fondo Nacional de las Artes. Ministerio de Cultura. Mural realizado en el taller en el Agote en 2017

  • “Pensar después de Gaza" Entrevista a Franco “Bifo” Berardi

    COLOMBATTI: ”Pensar después de Gaza es pensar sin futuro”. Es un abismo para la humanidad lo que vos estás marcado. ¿Qué estás viendo Bifo? ¿ qué estás adviertiendo. BIFO: Estoy haciendo lo que estoy diciendo. Estoy intentando entrar en comunicación con la mente contemporánea. Estoy intentando buscar una posibilidad de comunicar con la mente post-discursiva. Me parece que todo el discurso de la izquierda, todo el discurso de la democracia, todo el discurso del progreso se acabó. Que no tienen ninguna vitalidad, ninguna posibilidad de volver a la escena de nuestro tiempo. Porque el tiempo presente es el tiempo de la ferocidad y de la crueldad. ¿Cómo podemos seguir hablando con una generación, con dos generaciones de personas que han crecido, que se han formado en un entorno cultural, antropológico, comunicacional, en el que los valores de la racionalidad moderna no significan nada? La aceleración de todos los procesos comunicacionales ha producido un efecto de indiscriminación. Tenemos que hablar el lenguaje de la desesperación . Es a partir de la desesperación que podríamos, quizás, crear nuevas formas de imaginación. (…) Hasta hace dos años, hasta cierto punto, con toda nuestra conciencia de una crisis profunda, seguíamos creyendo que había ley, que había derecho, que había derecho internacional. Seguíamos creyendo. “ Nunca más .” Las palabras que han marcado mi generación, que han marcado la última parte del siglo XX, eran dos palabras: Nunca más. Todo puede acontecer, pero el genocidio no. Todo puede acontecer, pero la vuelta del nazismo no. Hoy tenemos que reconocer que el genocidio ha vuelto. Más profundamente, tenemos que reconocer que la razón moderna, la ley, el derecho han sido borrados. Que apelar al derecho internacional significa nada, porque el derecho internacional ha muerto. La democracia ha muerto. Entonces, ¿qué podemos hacer? Tenemos que partir desde la conciencia de qué significa ferocidad. La ferocidad es una condición animal, natural, básica de sobrevivencia. Cuando mi sobrevivencia implica la destrucción del otro: el genocidio. La ferocidad significa que tengo que matarte para poder sobrevivir.   Pero hay algo más que la ferocidad en el panorama contemporáneo: la crueldad. La crueldad es algo diferente. La crueldad no implica mi sobrevivencia. La crueldad tiene un carácter estético, un carácter psicopático-estético. La crueldad significa el gozo del dolor del otro sin implicar el bien mío, el bien de la persona, de la entidad cruel. Tenemos que pensar en términos de ferocidad y de crueldad. No en el sentido de que tenemos que devenir feroces o crueles —esto me hace reír—, sino en el sentido de que tenemos que abandonar toda dimensión racional y discursiva.tenemos que poner una pregunta. La pregunta es: ¿cómo viviremos, cómo podremos vivir en un tiempo que es el tiempo de la crueldad y de la felicidad? Esta pregunta yo la pongo a los jóvenes que gritan “¡libertad, libertad!”. ¿De qué libertad estamos hablando? Cuidado: no podemos poner esta cuestión en los términos de la racionalidad democrática, porque racionalidad y democracia no significan nada en el dominio de la pura aceleración y de la demencia. (…) Antes de nada, expliquemos qué significa “Auschwitz con cámaras”. El nazismo hitleriano fue una ciencia de la ferocidad y de la crueldad: una investigación, una creación de un mundo de pura violencia, pero de violencia con caracteres tecno-científicos cada vez más puntuales. El sionismo contemporáneo sigue en la misma línea: perfeccionamiento del carácter tecno-científico de la tortura. La tortura de un pueblo entero, como fue Auschwitz. Auschwitz fue la creación de un lugar donde un millón de personas sufrieron hambre, sed, tortura, muerte y humillación. Gaza es una repetición de esto, pero con una novedad decisiva: Auschwitz era secreto. Hasta cuando los soviéticos llegaron allá, hasta cuando pudimos ver las fotos, no sabíamos mucho. Casi nada sabíamos. Hoy sabemos todo. Y todo en tiempo real. Hoy podemos ver la tortura, la destrucción, la humillación. Y esto produce un efecto en la mente de mil millones de personas. Sobre todo, en una generación que no ha aprendido verdaderamente la distinción entre realidad y ficción . Porque todo es ficción para esta generación. Bueno, ¿podemos comunicar un sentimiento humano en una dimensión epistémica, en una dimensión cognitiva, en que el sentido mismo de la realidad ha desaparecido? Ésta es la pregunta que yo me pongo a mí mismo y que intento desesperadamente responder. El sionismo contemporáneo es una evolución del nazismo hitleriano en un sentido preciso: el genocidio como ciencia, como técnica científicamente elaborada. Pero hay otro aspecto muy importante: ¿qué significa matar a través de una máquina, a través de algo que no son mis manos? La percepción del cuerpo del otro desaparece progresivamente en nuestro tiempo.El cuerpo del otro deja de existir como un cuerpo verdadero y se ha transformado en algo puramente virtual, puramente informacional.   Aquí aparece la ruptura entre ética y sensibilidad. Siempre, la ética se fundó en la percepción sensible del otro. ¿Qué significa ética cuando el otro desaparece, cuando el otro se vuelve algo puramente numérico, puramente ficcional? No tengo una respuesta. Es un problema, el problema más grande de nuestro tiempo. Creo que estamos perdiendo el tiempo cuando pensamos: “¡oh, cómo ganar las elecciones!”. ¿Qué me importa a mí de las elecciones? ¿Qué me importa de la suerte de la democracia, de toda esta vieja historia que no tiene ninguna realidad en nuestro tiempo? La verdadera cuestión que deberíamos poner es: ¿cómo recomponer las condiciones de una ética en la relación entre cuerpos cuando los cuerpos han desaparecido? Esa es la verdadera cuestión. Yo pienso que el punto no es llamar la atención sobre el dolor del otro. El dolor del otro puede interesarme a mí, que soy viejo, que me formé en un mundo en el que el otro existía. Pero para los pibes que gritan “¡libertad, libertad!”, cuando el asesino Milei organiza el genocidio en Argentina —porque en Argentina se está preparando el genocidio, como en todos los lugares del planeta—… ¿Qué significa hablar con estos pibes de ética? Significa llamar, no al cuerpo del otro, sino a tu cuerpo futuro. ¿Cómo viviremos? ¿Cómo podremos vivir? Intentemos pensar, intentemos sentir nuestro propio sufrimiento, nuestro desaparecer, nuestra depresión, nuestra locura, nuestra soledad. Poner este problema de manera tan loca como loco es el poder, la fuerza de la locura. Eso escapa totalmente al pensamiento de la izquierda. Eso escapa totalmente al pensamiento racionalista de la democracia y del progresismo. Abandonemos la razón. Intentemos emerger nuestra locura. Hablemos con la locura del mundo desde el punto de vista de la locura misma. Fuente: Entrevista realizada por Matías Colombatti en el programa Circo Freak. Publicada en el canal de YouTube de Tinta Limón, el 26 de agosto de 2025. Libro de Franco “Bifo” Berardi: Pensar después de Gaza. Ensayo sobre la ferocidad y la extinción de lo humano. (2025) Editorial Tinta Limòn . El libro está disponible en  www.tintalimon.com.ar Ottonella Mocellin - Nicola Pellegrini Flores de Palestina (Scabiosa Palestina); Flores de Palestina (Styrax Officinalis), 2009 Impresión artística sobre lienzo (Giclèe) sobre papel 100 % algodón con pH neutro 23 x 23 cm

  • Calle del sentido único (Extractos) / Walter Benjamin

    Galería Dos personas que se aman están apegadas sobre todo a sus nombres. Clavel cartujo. A quien ama la persona amada le parece siempre solitaria. Asfódelo. Detrás de quien ama el abismo del sexo se cierra como el de la familia 1. Flor de cactus. Quien ama de veras se alegra si la persona amada no lleva la razón en una discusión. Nomeolvides. El recuerdo siempre ve empequeñecido a la persona amada. Planta de adorno. Si a la unión se opone un impedimento, la fantasía de una vida juntos, sin deseos, en la vejez no tarda en presentarse. Oficina de objetos perdidos Objetos perdidos. Lo que hace tan incomparable y tan irrecuperable la primera visión de una aldea, de una ciudad en el paisaje es que en ella lo lejano resuena en lo lejano con la más estrecha unión. La costumbre todavía no ha hecho su trabajo. No bien comenzamos a orientarnos, el paisaje desaparece de repente como la fachada cuando entramos en un casa. Este aún no ha conseguido la supremacía debido a la investigación constante, convertida en costumbre. Una vez comenzamos a orientarnos en el lugar, esa imagen primera nunca puede restaurarse. Objetos hallados. La lejanía azul que no cede a ninguna cercanía ni tampoco se diluye al acercarse, que cuando se la aborda no se extiende anchurosa y prolija sino que solo se yergue hermética y amenazadora ante uno, es la lejanía pintada del telón de fondo. Esto es lo que confiere a los decorados teatrales su carácter incomparable. Parada para no más de tres coches de alquiler Llevaba diez minutos en una parada esperando un ómnibus. «L’Intran… Paris-Soir…La Liberté» 2 gritaba a mis espaldas ininterrumpidamente, con cadencia inalterada, una vendedora de periódicos. «L’Intran… Paris-Soir… La Liberté», una mazmorra de planta triangular. Veía ante mí lo vacío que parecía en los rincones. Vi en sueños «una casa de mala fama». «Un hotel en el que se mima a un animal. Casi todos beben solo agua de animal mimado». Soñé estas palabras y un instante después me desperté de nuevo sobresaltado. De puro cansancio me había tumbado sobre la cama vestido y con la habitación iluminada, y enseguida me dormí durante unos segundos. En las casas de vecindad hay una música de alborozo tan mortalmente triste que uno no quiere creer que sea para quien la interpreta: es música para las habitaciones amuebladas en las que los domingos uno se sienta absorto en pensamientos que no tardan en adornarse con estas notas como un plato de fruta demasiado madura con hojas mustias. 1 Cfr. «Si en general existe una señal para los enamorados, es que para ambos no solo se ha cerrado el abismo del sexo, sino también el de la familia», en «Las afinidades electivas» de Goethe, en Walter Benjamin, Obras, libro I, vol. 1, Abada, Madrid, 2006, p. 179. 2 L’Intran [L’intrasigéant], Paris-Soir, La Liberté: cabeceras de periódicos parisinos. Lara Gasparotto - Amantes al amanecer - 2020 - Dibujo sobre papel de inyección de tinta - 21,5 × 16,5 cm

  • Caligrafía nómade XXXI/ Patricia Mercado

    Acomodaron los platos en la mesa mientras Bea sazonaba la carne entre vahos voluptuosos. La pimienta hacía del jugo oscuro una provocación apenas contenida. Después, Gerardo abrió la botella de vino que esperaba desde la última navidad. La noche exhudaba su aliento por la ventana. Cecilia insistió con las servilletas de tela buscando una simetría que se le antojó bonita. Cuando Bea trajo la fuente a la mesa se sentaron con un alborozo incipiente. Gerardo sirvió el vino y brindaron. Por la vida, dijo alguno de los tres, y los cristales sonaron como campanas pequeñas desde un lugar ignoto. Los cubiertos plateados comenzaron a moverse con agilidad. Las manos conducían aquellos artefactos con certeza: hincar,cortar,subir,bajar,esperar. Alrededor de la mesa parecían una orquesta afinada bajo el resguardo de una partitura conocida. Comían con ganas, con legítima alegría. Parecían poseídos de una fe material. Los dientes destrozaban la sustancia con ahínco. Una voluntad antigua los lanzaba a tragar el mundo. Bea sabía acicatear el deleite. Orfebre de incontables sabores jamás renunciaba al riesgo en sus platos. La clave era el vértigo del matiz. Gerardo dijo, no entiendo eso de la degustación de vinos. En una hora ´probás un poco de muchos sabores hasta que el paladar no siente nada.Hay que elegir un vino y tomarlo, estar ahí. Otro día será otro. Cecilia pensó que aquello del vino podia decirse de casi todo en la vida. ¿Cómo entregarse al deleite sino a costa de postergaciones? Pero en cambio comentó:cuando vuelva a Mendoza iré a una bodega a probar. Parecía preocupada por tachar una experiencia pendiente en algún registro tácito de placeres que la gente debe darse. Gerardo había servido el vino en las copas de colores. Mientras bebía, la imagen difusa de su madre se cruzó por su mente. Sintió un dejo de nostalgia que enseguida la bebida alivió. Bea dijo a Cecilia, el libro de Piglia puede interesarte. Cecilia estaba concentrada en un bocado delicioso de carne, evocaba la salsa de naranja que Bea le había hecho cuarenta años atrás cuando las dos soñaban mundos como si dibujaran hojas de ruta en largas conversaciones. ¿Dónde ir en la vida? Las palabras acunaban la pregunta en el trajín de largas horas. Esos días otros hombres rondaban la vida de ambas, hombres que después partirían. Gerardo llegó para quedarse junto a Bea muchos años, ser parte de a ratos, de la conversación de ellas.Y comer y beber el vino que, como un vidente, derramaba su clarividencia sobre ellos. Con los años Bea y Cecilia dejaron de buscar destinos en un mapa. Mientras la letanía del tiempo dibujaba senderos en la cara de ambas, y los cuerpos iban y venían envueltos en sus avatares, la pregunta parecía otra. Percibían que la muerte, asomando su semblante en cada despedida, les donaba un umbral de existencia incierto, inabarcable, arduo. Un estar allí sobre el que plantar las palabras y los silencios. Cecilia limpió su boca con la punta de la servilleta. Lo hizo rápido y sintió el color arena de la tela en la piel. Mientras, hablaban de Piglia (me interesa su idea del Estado como voz narrativa, decía Bea). Cecilia volvía al vino y su encrucijada: a esa botella que bebían no parecía faltarle nada. Más bien la lengua se regodeaba en el cálido bordó con un dejo de totalidad, como cuando el cuerpo entra al mar en plena mañana. Quizás por eso dijo abrupta: como dice Quignard, los vinos cautivan al cuerpo por su vinculación con el pasado. Gerardo asintió. Después se paró y puso un disco de Elis Regina que ellas adoraban. Cy Twombly - 1963 - Catálogo - 26 × 20 cm

  • ¿Por qué grita esa mujer? / Susana Thénon

    ¿por qué grita esa mujer? ¿por qué grita? ¿por qué grita esa mujer? andá a saber esa mujer ¿por qué grita? andá a saber mirá que flores bonitas ¿por qué grita? jacintos margaritas ¿por qué? ¿por qué qué? ¿por qué grita esa mujer? ¿y esa mujer? ¿y esa mujer? vaya a saber estará loca esa mujer mirá mirá los espejitos ¿será por su corcel? andá a saber ¿y dónde oíste la palabra corcel? es un secreto esa mujer ¿por qué grita? mirá las margaritas la mujer espejitos pajaritas que no cantan ¿por qué grita? que no vuelan ¿por qué grita? que no estorban la mujer y esa mujer ¿y estaba loca mujer? Ya no grita (¿te acordás de esa mujer?) Fuente: La morada imposible, Corregidor, Buenos Aires, 2019. Ana de Orbegoso Grito por la que no puede 2020 Tela e hilo. 60 x 48 x 2 cm

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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