Me cansé de la IA - La paradoja de la eficiencia cómo lo menos eficiente / Sybilla Correa Perkins y Santiago Samara
- Revista Adynata

- 3 ago 2025
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Se está buscando modernizar el plan de estudios de la Facultad de Psicología de la UBA, entre otras facultades. Actualizarlo, volverlo más eficiente y dinámico. Una de las propuestas concretas es reducir el tiempo que se transita en el aula, que el estudiante sea más “autónomo”, dándole lugar a un aprendizaje en solitario en detrimento de uno construido en conjunto. Esta pretendida modernización nos remite a un funcionamiento que tiende a una perfección maquínica, una producción fordista, un camino sin desvíos a un ideal moral sobre lo que debe ser un profesional. El problema se presenta cuando un ideal se vuelve absoluto. Sin un estar con otros, disminuye la capacidad de “porificarlo”, aumentando su potencial tiranizador. Por otra parte, esta formación autónoma va en contra del sentido de nuestra profesión que nace y se construye en el común estar.
Dinamizar la carrera, llegar más rápido a la meta, despojarla de obstáculos presuntamente inútiles. Esa eficiencia ¿para quién? ¿De qué nos queremos despojar? Si queremos cursar la carrera del modo más eficiente posible podemos meter todos los textos en la IA y que la haga por nosotros. ¿Pero es la eficiencia el objeto de nuestra carrera? ¿Nos hará sentir realizados?
La facultad nos queda lejos, las aulas están muy frías o demasiado calurosas. La gente es ruidosa o mala onda. Los docentes pueden estar cansados, contestarnos mal. Incluso podemos desaprobar un examen. ¿Por qué no nos ahorramos eso? ¿Por qué estar incómodos? ¿Por qué fracasar? Quizás no es necesario ir a la facultad, podríamos conectarnos a un zoom mientras estamos calentitos en nuestras casas, no cruzarnos a nadie que nos caiga mal y que nos llegue el título por mail. No tendríamos que sentarnos en un aula donde no alcanzan las sillas, incluso la clase la podría dar una IA, que nunca llegue tarde, se equivoque o haga paros. Que no tenga una ideología que nos haga enojar. ¿Eso nos daría una formación moderna y eficiente? La fantasía de la I(A). El estado podría también ahorrar sacrificios económicos. ¿O hay algo de utilidad, de eficiencia, en la ineficiencia?
Frente a la propuesta de un nuevo plan de estudios modernizado y actualizado, que busque remover obstáculos para llegar a un fin de manera más rápida, cabe preguntarse qué perdemos agilizando un proceso.
En el curso de los ríos, la mayor velocidad de circulación del agua, está asociada a una gran desgaste del suelo y recorridos en línea recta. En el curso bajo, se producen meandros: curvas y sinuosidades en el cauce. Esto, además de disminuir la erosión del lecho y prevenir inundaciones; favorece la relación con la vida y el contacto con las aguas subterráneas. Si se buscara modificar el curso del río para hacerlo más dinámico y veloz, midiendo su utilidad en base a qué tan rápido llega a la desembocadura se podría rectificar su curso, eliminando los meandros. Efectivamente sería más veloz, como sería también menos hospitalario para la vida en sus aguas y alrededores.
Una cursada eficiente, donde uno va a las clases que le corresponden para luego irse a dormir o a trabajar no es una cuestión puramente personal. En nuestra Casa de Estudios no existen suficientes espacios comunes que alojen respiros compartidos. Se habilita por lo tanto una única trayectoria de entrada y salida de los lugares marcados, lo cual nos deja sin mucha posibilidad de flotar en sus orillas.
En la pandemia, reinó el modelo de la eficiencia, fue un gran momento para meter materias, cursar cinco a la vez sin problema y sin llevarte nada. Lo cual nos trae devuelta a la pregunta ¿Se trata la facultad de meter materias? ¿Se trata la vida de tachar tareas pendientes? La pandemia cristalizó burbujas protectoras que tardaron en fundirse. Burbujas que obturan cercanías, afectos, sorpresas. También consolidó las soluciones virtuales; respuestas instantáneas que esquivan tímidos acercamientos de sensibilidades perdidas. Pero el surgimiento de un problema que amenaza la posibilidad de estudiar hace necesaria la proximidad. Las burbujas se funden con el calor de la lucha, de las ideas, de las afectaciones.
La cercanía también asusta y desvía, lo cual trae consecuencias. A partir de la última toma de la facultad, las aulas se empezaron a cerrar con llave cuando no hay un docente presente. Candados que evitan saberes no instituidos: En un primer encuentro de un taller de escritura preparado entre estudiantes, personal de seguridad irrumpió en el aula con el pretexto de tener que ordenarla antes del comienzo de la próxima clase. El aula tenía que estar vacía y cerrada con llave. El encuentro tuvo que darse en el aula del nuevo edificio, donde se suelen dar las clases de las maestrías.
El aula puede otorgarle un lugar valioso a la discusión, a la cercanías con la lectura o con los que la escuchan, evitar monólogos que alimentan textos pre-digeridos. Habilita la posibilidad de compartir. El pasillo aloja reflexiones, nerviosismos, amistades. En el encuentro se producen los imprevistos, aquellos que molestan y aquellos que sorprenden. Hay algo fundamental del aprendizaje que escapa al consumo de ideas pre-masticadas, que se presenta únicamente en el estar con otros. Desde la discusión de ideas hasta como estas se entraman con una serie de efectos. A veces uno recuerda más la carcajada que produjo cierto comentario dicho en una clase que una línea subrayada en un texto. Lo imprevisto también asusta, hay más tranquilidad en creer que tenemos toda la información. Pensar que sabemos todo nos deja tranquilos ante la creencia de que de ese modo no se puede fallar. Lo imprevisto puede incomodar a quien lo sostiene. El ejercicio de la psicología tiene que ver con encontrarse con los desvíos, con aquello que no sigue el curso trazado por un ideal. El aprendizaje también. Un aprendizaje que no salga del curso, que no nos mueva del lugar del saber todo, es un aprendizaje bastante inutil, una colección de argumentos que sostienen una idea ya aprendida.
Un plan de estudios que proponga más horas autónomas que en aula, una cursada que en los últimos años se fue virtualizando y una facultad que no aloja, anula la posibilidad de que broten encuentros que potencian desvíos útiles. Cuando llegar a la meta es lo principal, los desvíos no son otra cosa que obstáculos que es mejor remover. A veces, eso que funciona como obstáculo para una cursada "optimizada" también puede funcionar como espacio, sostén, rendija, para un deseo que no se resume en una habilitación legal para una práctica. ¿Qué hospitalidad para el deseo hay en la eficiencia? Lo que rebalsa la eficiencia es el deseo. Sin el deseo, todo es un obstáculo.




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