20° y Ăltima Parte: El ComĂșn y la No Propiedad / EZLN
- Revista Adynata
- 1 ene 2024
- 17 min de lectura
âAbre bien los ojos, hijo, y sigue al pĂĄjaro Pujuy. Ăl no se equivoca. Su destino es como el nuestro:
caminar para que otros no se pierdanâ.
Canek.
Ermilo Abreu GĂłmez
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En alguna ocasiĂłn pasada, harĂĄ ya algunos años, los pueblos zapatistas se explicaban la lucha de âcomo mujeres que somosâ señalando, no una cuestiĂłn de mera voluntad, disposiciĂłn o estudio, sino la base material que hizo posible ese cambio: la independencia econĂłmica de las mujeres zapatistas. Y no se referĂan a tener empleo y salario o a la limosna en monedas con que los gobiernos de todo el espectro polĂtico compran votos y adhesiones. Señalaban al trabajo colectivo como la tierra fĂ©rtil para ese cambio. Es decir, el trabajo organizado que no tenĂa como destino el bienestar individual, sino el del grupo. No se trataba sĂłlo de juntarse para las artesanĂas, el comercio, la crĂa del ganado, o la siembra y la cosecha de maĂz, cafĂ©, hortalizas. TambiĂ©n, y, tal vez, sobre todo, a los espacios propios de ellas, sin varones. Imaginen lo que en esos tiempos y lugares hablaban y hablan entre ellas: sus dolores, sus rabias, sus ideas, sus propuestas, sus sueños.
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No abundarĂ© mĂĄs sobre ello -las compañeras tienen su propia voz, historia y destino-. SĂłlo lo menciono porque queda por conocer cuĂĄl es la base material sobre la que se construirĂĄ la nueva etapa que han decidido las comunidades zapatistas. La nueva iniciativa, como la catalogarĂan los de fuera.
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Tengo el orgullo de señalar que, no sĂłlo la propuesta Ăntegra fue producto, desde su concepciĂłn, del colectivo de direcciĂłn organizativa zapatista -toda ella de sangre indĂgena de raĂz maya-. TambiĂ©n que mi labor se limitĂł a proporcionar informaciĂłn que mis jefas y jefes âcruzaronâ con la suya, y, despuĂ©s, a buscar y argumentar objeciones y probables y futuros fracasos (la mentada âhipĂłtesisâ a la que hice referencia en un texto anterior). Al final, cuando terminĂł su deliberaciĂłn y concretaron la idea central, para someterla a la consulta con todos los pueblos, a mĂ me sorprendiĂł tanto como tal vez a ustedes ahora que la van a conocer.
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En este otro fragmento de la entrevista al Subcomandante Insurgente MoisĂ©s, Ă©l nos explica cĂłmo fue que llegaron a esta idea de âel comĂșnâ. Tal vez alguien de ustedes pueda valorar el sentido profundamente rebelde y subversivo de esto en lo que, para no variar, nos jugamos la existencia.
El CapitĂĄn.
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LA NO PROPIEDAD.
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Bueno, pues en resumen Ă©sta es nuestra propuesta: establecer extensiones de la tierra recuperada como del comĂșn. Es decir, sin propiedad. Ni privada, ni ejidal, ni comunal, ni federal, ni estatal, ni empresarial, ni nada. Una no propiedad de la tierra. Como quien dice: âtierra sin papelesâ. Entonces, en esas tierras que se van a definir, si preguntan de quiĂ©n es ese terreno o quien es el propietario, pues se va a responder: âde nadieâ, es decir âdel comĂșnâ.
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Si preguntan si es tierra de zapatistas, de partidistas o de quién, pues de ninguno de ellos. O de todos, es lo mismo. No hay comisariado o agente a quien comprar, asesinar, desaparecer. Lo que hay son pueblos que trabajan y cuidan esas tierras. Y las defienden.
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Una parte importante es que, para que se pueda lograr esto, tiene que haber un acuerdo entre los pobladores sin importar si son partidistas o zapatistas. O sea que tienen que hablar entre ellos, no con los malos gobiernos. Eso de buscar el permiso de los malos gobiernos sĂłlo ha traĂdo divisiones y hasta muertes entre mismos campesinos.
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Entonces, respetando las tierras que son de propiedad personal-familiar, y las que son para trabajo de los colectivos, se crea, en terrenos recuperados en estos años de guerra, esta no propiedad. Y se propone que se trabaje en comĂșn por turnos, sin importar quĂ© partido eres, o quĂ© religiĂłn, o quĂ© color, o quĂ© tamaño, o que gĂ©nero eres.
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Las reglas son sencillas: tiene que ser acuerdo entre los pobladores de una región. No cultivar drogas, no vender la tierra, no permitir la entrada de ninguna empresa o industria. Quedan excluidos los paramilitares. El producto del trabajo de esas tierras es de quienes la laboren en el tiempo acordado. No hay impuestos, ni pago de diezmos. Cada instalación que se construya queda para el siguiente grupo. Se llevan sólo el producto de su trabajo. Pero de todo esto ya iremos hablando mås después.
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Esto, asĂ muy resumido, es lo que se presentĂł y se consultĂł con todos los pueblos zapatistas. Y saliĂł que la inmensa mayorĂa estuvo de acuerdo. Y tambiĂ©n que, en algunas regiones zapatistas, ya se estaba haciendo desde hace años.
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Y nosotros lo que hicimos fue, pues, proponer un camino para poder cruzar la tormenta y llegar con bien al otro lado. Y no hacer ese camino solos como zapatistas, sino que juntos como pueblos originarios que somos. Claro, sobre esa propuesta saldrån mås: de salud, de educación, de justicia, de gobierno, de vida. Digamos que lo vemos necesario eso para poder enfrentar la tormenta.
PENSAR EL CAMINO Y EL PASO.
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¿Qué cómo llegó en nuestra cabeza? Bueno, pues te platico. Vimos varias cosas. O sea que no sólo salió de una vez esta idea. Como que se juntaron y pues como que lo fuimos viendo parte por parte y ya luego todo junto.
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Una fue, pues, la tormenta. Todo lo que se refiere a la inconformidad de la naturaleza. Su forma de protestar, cada vez mĂĄs fuerte y cada vez mĂĄs terrible. Porque decimos destrucciĂłn, pero muchas veces lo que pasa es que como que la naturaleza recupera un lugar. O que ataca las invasiones del sistema: las presas, por ejemplo. Lugares turĂsticos, por ejemplo, que se construyen sobre la muerte de las costas. Megaproyectos que hieren, lastiman la tierra. Entonces pues hay respuesta. A veces rĂĄpido responde, a veces tarda. Y el ser humano, bueno, lo que el sistema ha hecho con el ser humano es que estĂĄ como pasmado. No reacciona. Aunque ve que viene la desgracia, que hay avisos, que hay alertas, pues sigue como si nada y, bueno, pues pasa lo que pasa. Dicen que tal desgracia fue sorpresiva. Pero resulta que ya lleva varios años de que se avisa que la destrucciĂłn de la naturaleza va a pasar a cobrar. La ciencia, no nosotros, lo analiza y lo demuestra. Nosotros, pues, como gente de la tierra lo vemos. Todo es inĂștil.
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La desgracia no se aparece de pronto en tu casa, no. Primero se va a acercando, va haciendo su ruido para que sepas que ahà viene. Toca a tu puerta. Rompe todo. No sólo tu casa, tu gente, tu vida, también tu corazón. Ya no estås tranquilo.
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La otra es lo que llaman la descomposiciĂłn social o que dicen que se rompe el tejido social porque la violencia. O sea que una comunidad de personas se relaciona con ciertas reglas o normas o acuerdos, como decimos nosotros. A veces se hacen leyes escritas y a veces no hay nada escrito, pero como quiera la gente sabe. En muchas comunidades se dice âacta de acuerdoâ o sea que se pone en palabras. âEsto se puede hacer, esto no se puede hacer, esto se tiene quĂ© hacerâ, y asĂ. Por ejemplo, que quien trabaje pues avanza. Que el que no trabaja, pues se queda jodido. Que estĂĄ mal obligar a alguien a hacer lo que no quiere, por ejemplo, en el caso de los hombres contra las mujeres. Que estĂĄ mal violentar a los dĂ©biles. Que estĂĄ mal matar, robar, violar. ¿Pero quĂ© pasa si es al revĂ©s? Si se premia la maldad y se persigue y castiga la bondad. Por ejemplo, un campesino indĂgena que ve que estĂĄ mal la destrucciĂłn de un bosque, se convierte entonces en su guardiĂĄn. Lo protege al bosque, pues, de quien lo destruye para sacar ganancias. Eso de defender es un bien, porque ese hermano o hermana estĂĄn cuidando la vida. Eso es humano, no es de una religiĂłn. Pero pasa que ese guardiĂĄn es perseguido, encarcelado y, no pocas veces, asesinado. Y si se pregunta cuĂĄl es su delito de por quĂ© lo mataron, y se escucha que su delito fue defender la vida, como el hermano Samir Flores Soberanes, pues ahĂ se ve claro que el sistema estĂĄ enfermo, que ya no tiene remedio, que hay que buscar por otro lado.
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ÂżQuĂ© se necesita para darse cuenta de esa enfermedad, de esa podredumbre de la humanidad? No se necesita una religiĂłn, o una ciencia, o una ideologĂa. Basta mirar, escuchar, sentir.
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Y luego pues vemos que los grandes Mandones, los capitalistas, pues no les importa ya quĂ© pasa mañana. Quieren ganar la paga hoy. Lo mĂĄs que se pueda y lo mĂĄs rĂĄpido posible. No importa que les digas âoyes, pero eso que haces destruye y la destrucciĂłn se contagia, crece, se convierte en incontrolable y regresa a ti. Como si escupieras para arriba o si orinaras contra el viento. Se te regresa, puesâ. Y puedes pensar que quĂ© bueno que la desgracia se pase a llevar a un sinvergĂŒenza. Pero resulta que, antes de eso, se lleva a un buen tanto de gente que ni sabe por quĂ©. Como las crĂas, por ejemplo. QuĂ© va a saber una crĂa de religiones, ideologĂas, partidos polĂticos o lo que sea. Pero el sistema hace responsables a esas crĂas. Las hace pagar. Se destruye en su nombre, se mata en su nombre, se miente en su nombre. Y se les hereda muerte y destrucciĂłn.
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Entonces, pues no se ve que va a mejorar. Lo sabemos que se va a poner peor. Y que, como quiera, tenemos que cruzar la tormenta y llegar al otro lado. Sobrevivir.
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Otra cosa es lo que vimos en la travesĂa por la Vida. Lo que hay en esas partes que se supone que son mĂĄs avanzadas, que estĂĄn mĂĄs desarrolladas como dicen. Lo vimos que es mentira todo eso de la âcivilizaciĂłn occidentalâ, del âprogresoâ y esas cosas. Vimos que ahĂ se estaba lo necesario para guerras y crĂmenes. Ahora sĂ que vimos dos cosas: una es a dĂłnde se encamina la tormenta si no hacemos nada. La otra es lo que otras rebeldĂas organizadas estĂĄn construyendo en esas geografĂas. O sea que esas personas miran lo mismo que miramos nosotros. O sea, la tormenta.
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Gracias a estos pueblos hermanos pudimos ampliar la mirada, hacerla mås ancha. O sea, no sólo mirar mås lejos, sino que también mirar mås cosas. Mås mundo, pues.
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Entonces nosotros, como pueblos indĂgenas que somos, pues nos preguntamos que quĂ© hacemos, que si ya valiĂł, que si cada uno ahĂ lo vea. Pero vemos a esos hermanos que hacen asĂ de que les vale madre lo que les pase a otros, que sĂłlo miran por ellos, y pues igual les toca. Se creen a salvo encerrados en sĂ mismos. Pero de balde.
EL CAMINO DE LA MEMORIA.
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Entonces pues pensamos, recordamos en cĂłmo era antes. Lo hablamos a nuestros anteriores. Les preguntamos si antes era asĂ. Les preguntamos que nos digan si siempre hubo la oscuridad, la muerte, la destrucciĂłn. De dĂłnde vino pues esa idea del mundo. CĂłmo es que se chingĂł todo. Pensamos que si sabemos cuĂĄndo y cĂłmo se perdiĂł la luz, el buen pensamiento, el saber cabal quĂ© es lo bueno y quĂ© es lo malo, pues entonces tal vez podemos encontrar eso y con eso luchar porque se vuelva todo cabal, como debe de ser, respetando la vida.
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Y entonces vimos cĂłmo es que llegĂł eso y lo vimos que vino con la propiedad privada. Y que no se trata de cambiarle el nombre y decir que hay propiedad ejidal o pequeña propiedad o propiedad federal. Porque en todos los casos es el mal gobierno el que da los papeles. O sea que es el mal gobierno el que dice si algo existe y, con su maña, que deja de existir. Como hizo con la reforma de Salinas de Gortari y con los golpes contra la propiedad comunal, que sĂłlo existĂa si estaba registrada y que, con las mismas leyes, la hacen menos hasta desaparecerla. Y la propiedad comunal digamos que registrada, pues tambiĂ©n provoca divisiones y enfrentamientos. Porque esas tierras pertenecen legalmente a unos, pero contra otros. Los papeles de propiedad no dicen âesto es tuyoâ, lo que dicen es âesto no es de aquel, atĂĄcaloâ.
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Y ahĂ tiene a los campesinos dando vuelta y vuelta para que les den un papel que dice que es suyo lo que es suyo porque de por sĂ lo trabaja. Y campesinos haciendo la guerra contra campesinos ni siquiera por un pedazo de tierra, no, es por un papel que dice quiĂ©n es el propietario de esa tierra. Y al que tenga mĂĄs papel, pues mĂĄs apoyo de paga, o sea mĂĄs engaño. Porque resulta que si tienes papel te dan programa social, pero te pide que apoyes, por ejemplo, a un candidato porque Ă©se sĂ te va a dar el papel y te va a dar dinero. Pero resulta que ese mismo gobierno te engaña, porque con ese papel lo vende a una empresa. Y luego resulta que llega la empresa y te dice que te tienes que ir porque esa tierra no es tuya porque el papel ahora lo tiene el pinche empresario. Y te vas a la buena o a la mala. Y ahĂ tienen ejĂ©rcitos, policĂas y paramilitares para convencerte de que te vayas.
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Basta que la empresa diga que quiere tales terrenos, para que el gobierno decrete la expropiaciĂłn de esas tierras y ya le dice a la empresa que haga su negocio âpor un tiempoâ. Eso hacen con los megaproyectos.
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Y todo por un pinche papel. Aunque el papel sea de los tiempos de la Nueva España, el papel no vale para el poderoso. Es un engaño. Es para que te confĂes y estĂ©s tranquilo hasta que el sistema descubre que, debajo de tu pobreza, hay petrĂłleo, oro, uranio, plata. O que hay un manantial de agua pura, y ahora resulta que el agua es ya una mercancĂa que se compra y que se vende.
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Una mercancĂa como lo fueron tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos. Una mercancĂa como eres tĂș, y lo serĂĄn tus hijos, tus nietos, tus bisnietos y asĂ por generaciones.
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Entonces ese papel, es como las etiquetas de las mercancĂas en los mercados, es el precio de la tierra, de tu trabajo, de tus descendientes. Y no te das cuenta, pero ya estĂĄs formado en la fila del cajero y vas a llegar. Y resulta que no sĂłlo vas a tener que pagar, tambiĂ©n vas a salir de la tienda y te vas a encontrar con que te quitaron la mercancĂa, que ni siquiera tienes el papel por el que tanto luchaste tĂș y tus antepasados. Y que a tus hijos tal vez le heredas un papel, y tal vez ni eso. Los papeles del gobierno son el precio de tu vida, que tienes que pagar ese precio con tu vida. O sea que eres una mercancĂa legal. Ăsa es la Ășnica diferencia con la esclavitud.
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Entonces los mĂĄs viejos te cuentan que el problema, la divisiĂłn, las discusiones y las peleas, llegaron cuando llegaron los papeles de propiedad. No es que antes no habĂa problemas, es que se resolvĂan haciendo acuerdo.
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Y el problema es que puedes hacer muchos papeles que parten muchas veces la tierra, pero la tierra no crece como los papeles. Una hectårea sigue siendo una hectårea, aunque haya muchos papeles.
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Entonces pasa lo que ahora con esa cosa que llaman Cuarta Transformación y su programa de Sembrando Vida: en los ejidos hay los derecheros -que son los ejidatarios que tienen el mentado papel de certificado agrario-, y los solicitantes que, aunque participen en la comunidad, no tienen papel, porque la tierra ya estå repartida. Se supone que los solicitantes son eso, solicitan un pedazo de tierra, pero en realidad estån solicitando un papel que diga que son campesinos que trabajan la tierra. Entonces no es que el gobierno llega y les dice que tal tierra les toca. No. Les dice que, si demuestran la propiedad de 2 hectåreas, les dan el apoyo económico. Pero esas dos hectåreas ¿de dónde salen? Pues de los derecheros.
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O sea la tierra que el papel dice que es propiedad de uno, se tiene que partir en pedazos para los solicitantes. Se tiene que pedacear para pueda haber varios papeles de un mismo papel. No hay reparto agrario, hay pedacear la propiedad. Y ÂżquĂ© pasa si el derechero no quiere o no puede? Sus hijos quieren el apoyo econĂłmico, pero necesitan el papel. Entonces se pelean con el padre. ¿Las hijas? Ni en cuenta, las mujeres no cuentan en la pedaceada de papeles. Y pelean a muerte hijos contra padres. Y ganan los hijos y con ese papel, porque la tierra sigue siendo la misma y sigue estando donde estaba, reciben su dinero. Con esa paga se endeudan, se compran algo, o juntan para pagar al coyote para ir a Estados Unidos. Como no les alcanza, pues venden el papel a otro. Se van a trabajar fuera y resulta que estĂĄn ganando para pagarle a quienes les prestaron. SĂ, mandan las remesas a sus familiares, pero sus familias usan eso para pagar la deuda. DespuĂ©s de un tiempo, ese hijo regresa o lo regresan. Eso si no lo matan o lo secuestran. Pero ya no tiene tierra, porque vendiĂł el papel y ahora esa tierra es de quien tiene el papel. Entonces asesinĂł a su padre por un papel que ya no tiene. Y entonces tiene que buscar la paga para volver a comprar el papel.
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Crece la población, pero la tierra no crece. Hay mås papeles, pero sólo es la misma extensión de terreno. ¿Qué va a pasar? Que ahorita se matan entre derecheros y solicitantes, pero luego se van a matar entre solicitantes. Sus hijos se van a pelear entre ellos, asà como él peleó con sus padres.
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Por ejemplo: eres derechero con 20 hectĂĄreas y tienes digamos que 4 hijos. Es la primera generaciĂłn. Lo repartes la tierra o mĂĄs bien el papel y hay ahora un papel de 5 hectĂĄreas para cada uno. Luego esos 4 hijos tienen otros cuatro hijos cada uno, segunda generaciĂłn, y reparten sus 5 hectĂĄreas y les tocan a poco mĂĄs de una hectĂĄrea a cada uno. Luego esos 4 nietos tienen otros 4 hijos cada uno, tercera generaciĂłn, y se reparten el papel y les toca como un cuarto de hectĂĄrea a cada uno. Luego esos bisnietos tienen 4 hijos cada uno, cuarta generaciĂłn, y se reparten el papel y les toca una dĂ©cima parte de hectĂĄrea cada uno. Y ya no le sigo porque apenas en 40 años, en la segunda generaciĂłn, se van a matar entre sĂ. Eso es lo que estĂĄn haciendo los malos gobiernos: estĂĄn sembrando muerte.
EL VIEJO NUEVO CAMINO.
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ÂżCĂłmo ha sido en nuestra historia de lucha eso que dicen de âbase materialâ?
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Pues primero fue la alimentaciĂłn. Con la recuperaciĂłn de las tierras que estaban en manos de los finqueros, se mejorĂł la alimentaciĂłn. El hambre dejĂł de ser la invitada en nuestras casas. Luego, con la autonomĂa y el apoyo de personas que son âbuena genteâ, les decimos, siguiĂł la salud. AquĂ fue y es muy importante el apoyo de los doctores fraternales, que asĂ les llamamos nosotros porque son como nuestros hermanos que nos ayudan no sĂłlo en las enfermedades graves. TambiĂ©n, y, sobre todo, en la preparaciĂłn o sea en los conocimientos de la salud. Luego la educaciĂłn. Luego el trabajo en la tierra. Luego lo que es gobierno y administraciĂłn de mismos pueblos zapatistas. Luego lo que es gobierno y convivencia pacĂfica con los que no son zapatistas.
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La base material de esto, es decir, la forma de producciĂłn es una convivencia del trabajo individual-familiar con el trabajo colectivo. El trabajo colectivo hizo posible el despegue de las compañeras y su participaciĂłn en la autonomĂa.
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Digamos que los primeros 10 años de autonomĂa, es decir, del alzamiento al nacimiento de las Juntas de Buen Gobiernos, en 2003, fue de aprendizaje. Los siguientes 10 años, hasta el 2013 fueron de aprender la importancia del relevo generacional. Del 2013 a la fecha fue de constatar, criticar y autocriticar errores de funcionamiento, de administraciĂłn y de Ă©tica.
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En lo que sigue ahora, tendremos una etapa de aprendizaje y reajuste. O sea que tendremos muchos errores y problemas, porque no hay manual o libro que te diga cĂłmo hacer. Tendremos muchas caĂdas, sĂ, pero nos levantaremos una y otra vez para seguir caminando. Somos zapatistas, pues.
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La base material o de producciĂłn de esta etapa va a ser una combinaciĂłn del trabajo individual-familiar, el colectivo y esto nuevo que llamamos âtrabajo en comĂșnâ o âno propiedadâ.
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El trabajo individual-familiar se basa en la propiedad pequeña y personal. Una persona y su familia trabajan su pedazo de tierra, su tiendita, su móvil, su ganado. La ganancia o el beneficio es para esa familia.
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El trabajo colectivo se basa en el acuerdo entre compañeras y/o compañeras para hacer un trabajo en tierra de colectivo (asignada asà desde antes de la guerra y ensanchada después de la guerra). Se reparten los trabajos de acuerdo con el tiempo, capacidad y disposición. La ganancia o beneficio es para el colectivo. Se suele usar para fiestas, movilizaciones, adquisición de equipos para salud, capacitación de promotores de salud y educación, y para los movimientos y manutención de autoridades y comisiones autónomas.
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El trabajo comĂșn empieza, ahora, en la tenencia de la tierra. Una porciĂłn de las tierras recuperadas se declara como de âtrabajo comĂșnâ. Es decir, no estĂĄ parcelada y no es propiedad de nadie, ni pequeña, ni mediana, ni gran propiedad. Esa tierra no es de nadie, no tiene dueño. Y, de acuerdo con las comunidades cercanas, se âprestaâ mutuamente esa tierra para trabajarla. No se puede vender ni comprar. No se puede usar para producciĂłn, trasiego o consumo de narcĂłticos. El trabajo se hace por âturnosâ acordados con los GALs y los hermanos no zapatistas. El beneficio o ganancia es para quienes trabajan, pero la propiedad no es, es una no propiedad que se usa en comĂșn. No importa si eres zapatista, partidista, catĂłlico, evangĂ©lico, presbiteriano, ateo, judĂo, musulmĂĄn, negro, blanco, oscuro, amarillo, rojo, mujer, hombre, otroa. Puedes trabajar la tierra en comĂșn, con el acuerdo de los GALs, CGAL y ACGal, por pueblo, regiĂłn o zona, que son quienes controlan que se cumpla con las reglas de uso comĂșn. Todo lo que sirva al bien comĂșn, nada que vaya contra el bien comĂșn.
UNA COMPARTICIĂN MUNDIAL: LA GIRA POR LA VIDA.
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Unas hectĂĄreas de esa No-Propiedad se va a proponer a los pueblos hermanos de otras geografĂas del mundo. Los vamos a invitar para que vengan y trabajen esas tierras, con sus propias manos y conocimientos. ¿QuĂ© pasa si no saben trabajar la tierra? Pues las compañeras y compañeros zapatistas les enseñan cĂłmo, y sus tiempos de la tierra, y sus cuidados. Creemos que es importante saber trabajar la tierra, es decir, saber respetarla. No creo que le haga daño a nadie que, asĂ como estudia y aprenden en laboratorios y centros de investigaciĂłn, tambiĂ©n estudie y aprenda el trabajo del campo. Y todavĂa mĂĄs mejor si esos pueblos hermanos tienen conocimientos y modo de trabajar la tierra y nos traen esos conocimientos y modos y asĂ tambiĂ©n aprendemos nosotros. Es como una comparticiĂłn, pero no sĂłlo palabras, sino que en la prĂĄctica.
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No necesitamos que nos vengan a explicar la explotaciĂłn, porque nosotros la vivimos desde hace siglos. Tampoco que nos vengan a decir que hay que morirse para conseguir la libertad. Eso lo sabemos y lo practicamos todos los dĂas desde hace cientos de años. Lo que sĂ es bienvenido es el conocimiento y la prĂĄctica para la vida.
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Mira, la delegación que fue a Europa aprendió muchas cosas, pero la mås importante que la aprendimos es que hay muchas personas, grupos, colectivos, organizaciones que estån buscando la forma de luchar por la vida. Tienen otro color, otra lengua, otra costumbre, otra cultura, otro modo. Pero tienen lo mismo que nosotros, que es el corazón de lucha.
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No estĂĄn buscando quiĂ©n es mĂĄs mejor, o que les den un lugar en los malos gobiernos. EstĂĄn buscando curar el mundo. Y sĂ, son muy diferentes entre ellos. Pero son iguales, o mĂĄs bien somos iguales. Porque queremos realmente construir otra cosa, y esa cosa es la libertad. O sea, la vida.
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Y nosotras las comunidades zapatistas decimos que son nuestra familia todas esas personas. No importa que estén muy lejos. Y en esa familia hay hermanas mayores, hermanos mayores, hermanitas y hermanitos. Y no hay quién mejor. Sino misma familia. Y como familia nos apoyamos cuando podemos, y nos enseñamos lo que sabemos.
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Y todas, todos, todoas, es gente de abajo. ¿Por qué? Porque los de arriba predican la muerte porque eso le da ganancias. Los de arriba quieren que cambien las cosas, pero para su beneficio de ellos, aunque cada vez estå mås peor. Por eso son los de abajo los que van a luchar y estån ya luchando por la vida. Si el sistema es de muerte, entonces la lucha por la vida es la lucha contra el sistema.
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ÂżQuĂ© sigue despuĂ©s? Bueno, cada quien va construyendo su idea, su pensamiento, su plan de quĂ© es mejor. Y cada quien tal vez tiene un pensamiento diferente y un modo distinto. Y eso hay que respetar. Porque es en la prĂĄctica organizada donde cada quien ve quĂ© sĂ resulta y quĂ© no. O sea que no hay recetas o manuales, porque lo que sirve para uno, tal vez no sirve para otro. El âcomĂșnâ mundial es la comparticiĂłn de historias, de conocimientos, de luchas.
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O sea que, como quien dice, sigue el viaje por la vida. Por la lucha, pues.
Desde las montañas del Sureste Mexicano, Subcomandante Insurgente MoisĂ©s. MĂ©xico, diciembre del 2023. 500, 40, 30, 20, 10, 3, un año, unos meses, unas semanas, unos dĂas, apenas hace un rato. despuĂ©s.
P.D.- Al terminar la entrevista y revisar Ă©l si estaba cabal el sentido de sus explicaciones, el Subcomandante Insurgente MoisĂ©s -quien recibiĂł el mando y la vocerĂa zapatista hace 10 años, en el 2013-, encendiĂł el enĂ©simo cigarrillo. Yo encendĂ la pipa. Quedamos mirando el dintel de la puerta de la champa. La madrugada daba paso al amanecer y las primeras luces del dĂa despertaban los sonidos en las montañas del sureste mexicano. No dijimos mĂĄs, pero tal vez ambos pensamos: ây falta lo que faltaâ.
P.D. QUE DECLARA BAJO JURAMENTO. â En ningĂșn momento o etapa de la deliberaciĂłn que condujo a la decisiĂłn que tomaron los pueblos zapatistas, salieron a relucir citas o notas de pie de pĂĄgina o referencias, asĂ sea lejanas, de Marx, Engels, Lenin, Trotski, Stalin, Mao, Bakunin, el Che, Fidel Castro, Kropotkin, Flores MagĂłn, la Biblia, el CorĂĄn, Milton Freidman, Milei, el progresismo (si es que tiene alguna referencia bibliogrĂĄfica que no sea la de sus caga tintas), la TeologĂa de la LiberaciĂłn, Lombardo, Revueltas, Freud, Lacan, Foucault, Deleuze, lo que estĂ© de moda o modo en la izquierdas, o cualquier fuente de izquierdas, derechas, ni de los inexistentes centros. No sĂłlo, tambiĂ©n me consta que no han leĂdo ninguna de las obras fundacionales de los ismos que alimentan sueños y derrotas de la izquierda. Por mi parte, les doy un consejo no pedido a quienes leyeron estas lĂneas: cada quien es libre de hacer el ridĂculo, pero les recomendarĂa que antes de empezar con sus tonterĂas tipo âel laboratorio de la Lacandonaâ, âel experimento zapatistaâ, y de catalogar esto en uno u otro sentido, lo pensaran un poco. Porque, hablando de ridĂculos, ya vienen haciendo uno grande desde hace casi 30 años al âexplicarâ el zapatismo. Tal vez ustedes no se acuerden ahora, pero acĂĄ lo que sobra, ademĂĄs de dignidad y lodo, es memoria. Ni modos.

Doy fe. El CapitĂĄn.
Fuente: Los comunicados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional pueden encontrarse en Enlace zapatista
