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A propósito del día del maestro / Ariel Rivero

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • 2 oct
  • 5 Min. de lectura

Pensar es conspirar

Amador F. Savater


Complicidad

1. Susy Shock cuenta que, a pedido de la maestra, cuando iban a primer grado todos tenían dos cuadernos, uno para mostrar y cumplir y otro, imagino, para hacerle lugar a lo más valioso. ¿Valioso porque alojaba algo auténtico u original? No se sabe. Ni Susy ni sus compañeros recuerdan qué era aquello que guardaban allí, pero sí que lo escondían ni bien aparecía el director. Ahora, si a ella se le grabó el gesto (no el contenido) ¿lo valioso no habrá estado en la complicidad?

 

2. ¿Hay docencia sin complicidad, sin un acuerdo que permite diversión, coraje, aventura? ¿Hay docencia sin complicidad como refugio de esa mirada normalizadora que impide crear? ¿Hay docencia si no es posible construir alguna alternativa, un “afuera” dentro de una situación y de un lugar del que, por otro lado, no es posible salir?

 

3. Amador Savater (2020) dice que la fuerza de los débiles está en el silencio, la pasividad y el disimulo. Sospecho que, si conociera la historia de los dos cuadernos relatada por Susy, le sumaría también la complicidad como otra estrategia más para oponerse a lo que asfixia, a lo que aplasta, a lo que seca. De hecho, Susy cuenta que la seño Dolores repetía que, sin ese cuaderno que solo podía crecer oculto del poder, los niños se secarían.

 

4. Silencio como negarse a repetir las palabras correctas o esperadas ya que, si todo funciona según las expectativas, lo que se quiere dejar de decir e incluso lo que se tiene para comunicar, no se nota. Actuar como el pianista David Tudor que, ejecutando la obra de John Cage, durante cuatro minutos y treinta y tres segundos (así se titula la composición) se dedicó simplemente a no tocar su instrumento para que se escuchara otra música1[i]. Armar algo parecido a una cámara anecoica mediante lo que Paolo Virno (2021) llama la potencia de suspender (p. 57). No hacer como condición imprescindible para hacer.

 

5. Pasividad entendida como evitar la ejecución de un programa cuesta arriba, sabiendo que lo mejor no reside en que todo suceda acorde al proyecto, sino en la adecuada utilización de los imprevistos que lo favorecen. Dicho de otra manera, enfocarse en el potencial personal (vos podés) en lugar de atender al potencial de situación, se parece a desconocer que las victorias y las derrotas se deciden en campo de quienes miran y no en el terreno de quienes luchan. Aun cuando el objetivo sea cruzar el río, es la corriente la que dirá cómo. El mejor plan emerge de las circunstancias.

 

6. Disimulo en el sentido de contrabandear, mostrar una cosa y en realidad hacer otra. Utilizar las iglesias de la religión oficial para rezarle a los propios dioses, al igual que los pueblos originarios en el tiempo de la conquista. Disfrazar la desobediencia con obediencia, renunciar a actos heroicos de críticas o denuncias en pos de gestos más ambiguos, pero efectivos.

 

7. Así las cosas, en este sencillo acto declaro al silencio, la pasividad, el disimulo y la complicidad como cuatro nuevas estrategias docentes para un aprendizaje significativo.

 

Excepciones

8. Pensar en la seño Dolores el día del maestro, además de llevarme a releer algunas ideas de Savater, me hizo recordar a una profe de historia que antes de empezar la clase nos hablaba de psicología. Y si bien no retuve nada de su materia, del tiempo que pasamos juntos sí me quedó una huella: fue la única docente que le habló a mis ganas de conocerme. Y, también se me apareció la imagen de una de mis alumnas sacándole fotos al pizarrón para mandarle a su padre una frase que decía no percibir algo como cruel te vuelve más cruel. Encontraba allí, me contó después, algo que hasta ese momento no había sabido cómo decirle.

 

9. De vez en cuando alguien toma aquello que su docente ofrece sin saber. De vez en cuando alguien advierte que lo que está escrito en el pizarrón es para nombrar y que copiarlo o no en la carpeta es irrelevante. De vez en cuando alguien se guía por su pasión más que por las consignas. De vez en cuando se construye una relación amorosa con el saber y con los textos. ¿Será mucho decir que el tiempo en las escuelas, las facultades y las aulas valen solo por las excepciones? ¿O especialmente por las excepciones? ¿Y será todavía más exagerado afirmar lo mismo respecto de cualquier trayectoria, profesión u oficio?

 

Excepciones, la precuela

10. Una docente de la facultad se lamentaba porque los estudiantes firmaban la asistencia sin ir y copiaban en los exámenes. Qué piensan, nos preguntó. A mí me intriga saber, cada vez que veo a alguien con resúmenes y no con textos, cómo se completará el espacio que queda entre una idea principal y la otra. Eso es lo que me viene a la mente mientras intento pensar qué pienso.

Pienso en las excepciones, en la seño Dolores y la complicidad, en la profe de historia que hablaba de psicología y en su lealtad hacia lo que en ella no era copia (¿habrá excepción sin fidelidad a lo más propio?). Pienso en las excepciones como utopías que ya se realizaron. Inéditos que ya fueron viables[ii].

 

11. También pienso en las ocurrencias como excepciones cotidianas. Preguntar en un taller de orientación vocacional, a un grupito de quinto año de economía, qué es el interés y que alguien conteste lo contrario a los descuentos. Comprar un ejemplar del libro El niño resentido de César González e inmediatamente pedir otro. ¿Para regalar? No, para releer. Y que algo de los cuerpos se ablande mientras sucede la risa.

 

12. ¿Qué más sería una excepción, a propósito del día del maestro? Definiciones que no sean tautológicas (como que la biología es el estudio de la vida o que la filosofía es amor al saber). Ejemplos:

Jugar, transformar la angustia en placer.

Idealización, una estrategia para no ver.

Libertad, ignorancia de lo que nos condiciona (Spinoza).

Resignación, felicidad que debilita.

Inconformidad, una sublevación posible (Percia).

Prestar atención, saber esperar lo desconocido (S. Weil).

Las excepciones abren, iluminan. Y, en el mejor de los casos son como las chispas que lo encienden todo.

 

 

Bibliografía

-Fernández Savater, Amador  y  Varela Huerta, Amarela. Silencio, pasividad y disimulo: maneras de escapar cuando no hay salida y una Postdata. Acta poét [online]. 2020, vol.41, n.2 [citado  2025-09-29], pp.29-46. Disponible en: <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-30822020000200029&lng=es&nrm=iso>.  Epub 22-Oct-2020. ISSN 2448-735X.  https://doi.org/10.19130/iifl.ap.2020.41.2.0003.

-Percia, Marcelo (2011). Inconformidad. Ediciones La Cebra. Bs. As.

-Shock, Susy (2016). Crianzas. Muchas Nueces Editorial. Ciudad Autónoma de Bs. As.

-Virno, P. (2021). Sobre la impotencia. Tinta Limón Ediciones. Argentina.

 


[ii] Expresión de Paulo Freire


Javier Ortas - "La escuela" - 2012 - Acuarela - 120 × 80 cm
Javier Ortas - "La escuela" - 2012 - Acuarela - 120 × 80 cm

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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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