Adynata Julio / GS
- Revista Adynata

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En medio de tanto que pasa todo el tiempo
¿Cómo pensar en medio de tanto? ¿Cómo pensar aún en el entretanto de tanto?
Adynata Julio piensa en vislumbres: luciérnagas, intermitencias, redondeces, súbitos regocijos de la mezquindad, cantos a un oído que mitigan tristezas, miradas pasajeras, restos de savia imperceptibles, heridas en terciopelo azul, la pena de una garza, ángeles para soledades.
“Vislumbrar es un poco menos que ver. Es ver un poco menos bien, menos bien que cuando la cosa por ver se ha convertido en objeto de observación, pues: ver justo antes de que desaparezca el ser por ver, el ser apenas visto, entrevisto, ya perdido. Pero ya amado, o portador de un cuestionamiento, es decir, de una suerte de invocación.”
Ligeras inclinaciones hacia lo menor, hacia lo un-poco-menos, a contramano de lo mucho, de lo tanto, de lo todo.
Vislumbres desairan compulsiones a entender, explicar, razonar, responder a la totalidad de lo que nos pasa.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
“Hay una conmoción que recorre cuerpos porque hay una circularidad, una redondez, entre algo que se recobra del público y algo que se repone en el mundo.” (...) Esa redondez ricotera dice: “Estamos aquí porque podríamos no estar aquí. (…) Ningún estandarte. Lo redondo, lo no lineal. No acumula, rueda.”
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Casi sin darse cuenta, sobrevivencias desencantadas practican un deleite del que ninguna existencia puede ser privada, “el súbito regocijo de quien encuentra a alguien a quien despreciar”.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Se encuentran 13 formas de darse y una abstención, como modulaciones de una disposición ético-poética tendida hacia los rincones más remotos del insondable tejido de lo vivo.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Se advierte que la vida todavía sigue llorando.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Se recuerda la común invención de porfías invencibles que saben la derrota ante lo insondable del dolor: “hospitales, barrios, centros comunitarios, todo eso que no termina de construirse”.
Lo invencible no radica en la pretensión arrogante o la creencia dañina de poder terminar con lo doliente, sino en la insensatez de una porfía que insiste en darse -una y otra vez- a lo que -sabe- no terminará de construirse.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
No parece que quepa, hoy en día, otra poesía que la que diga el hambre. Y el terror. La desolación y la extrañeza.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Se dice que no piensa una voluntad, piensa una herida.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Estas páginas de Adynata Julio invitan a la lectura como ensueño deseado.
Como obsequio de un pedazo de silencio entre el aturdimiento.
Una comarca indiferente a la compulsión de rendimiento. Tierra extraña fecunda en improductividades, donde lo vivo exhala pesadumbres de mundo, busca inspiraciones de lo ingrávido.
En medio de tanto que pasa todo el tiempo
Invita a leer como forma de “hacer amistad con quienes sienten la vida de un modo que nos hace bien.”
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
Alguien recuerda haber cantado en susurros, a la oreja de un muchachito que dormitaba, a poco de ser internado, para mitigar la tristeza, para acunar un sueño silenciado.
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
Un ensayo musical sobre lo impreciso del tocar se pregunta si saber tocar música permitirá que la música le siga tocando. Si al saber tocar, podrá seguir dejándose tocar.
Un saber ¿se deja tocar?
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
Resuena un hallazgo en voz de Atahualpa Yupanqui: “La guitarra, cuando ve que la persona todavía no está preparada para entender lo cósmico, la consustanciación entre el misterio de la guitarra y el vehemente y silencioso anhelo del hombre de decir algo o de encontrar algo que lo ayude...si no está parejo el asunto, la guitarra se queda callada y lo deja en el aire.
Como diciendo: no entiendo ese idioma”
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
¿Sabremos cómo volver a dejarnos tocar por la materia sensible del mundo?
¿Es pasible de saberse, practicarse, orientarse, abrirse una tal disposición sensible?
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
Un resto de savia brota, casi imperceptible.
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
Se insiste en que hay. Aún en el realismo fatalista, no deja de haber lo incomprensible, lo inesperado, lo inhallado, lo intraducible, lo incapturable, lo intempestivo.
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
“Escribir algunas frases, algunos párrafos, algunas “vislumbres”, no sería otra cosa, entonces, que atesorar los rastros de acontecimientos minúsculos pero decisivos, es decir, abiertos a infinitos campos de posibilidades.”
Entre los muchos desencantos, entre la mucha calamidad, entre la demasiada vida, vislumbres de Adynata Julio.
Entremedio de tanto que pasa todo el tiempo
respirar,
esa herida de aire…
latir,
esa herida de vida…
amorar,
esa herida de luciérnagas…



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