Adynata Setiembre / VPS
- Revista Adynata

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Desde hace ya seis años, un suave amontonamiento de inquietudes en torno al lenguaje y lo vivo se produce en Adynata. Este Setiembre, avalado por la potencia de autores que escriben, quizás, para perder los nombres.
“Destruyamos. Desautoricemos lo escrito. Mi cerco y yo nos construimos en otro cerco: el del lenguaje.” afirma la entrañable Chantall Maillard en sus diarios. Desde esa intimidad tan cercana a lo que se plantea en el texto de François Jullien “Lo íntimo designa entonces dos cosas que mantiene asociadas: el retiro y el compartir. O antes bien, debido incluso a la posibilidad del retiro, surge la solicitación de compartir.” También en el Periplo Marechal leemos “Nadie escribe sin asumir un destierro. He ahí la puerta.”
Al mismo tiempo, acontecen coincidencias en advertir acerca de algunas otras garras civilizatorias que acechan y degradan lo vivo, además del lenguaje.
Macedonio advierte acerca de “el no hacer” sabiendo que “no es un género en el que se hayan hecho todos los progresos”.
Arlt advierte acerca de la valentinización de la imagen, mensaje que llega aún en tiempos donde, quién sabe si se reconoce al nombre Rodolfo Valentino bajo los cautiverios de la pose.
En la escritura de Pancha Casas, las Yeguas del Apocalipsis advierten acerca de las trampas que siguen manteniendo presos a sentidos y prácticas sobre las llamadas disidencias: “Pedro y yo tramamos un devenir, una cartografía y su loca posibilidad geoloca de habitante nómade, sin disidencia, sin dejar de considerar nuestra anormalidad normalista, pagana y proletaria; más bien, pienso, intentamos restablecer una vieja línea en el mapa, trazo arqueológico desaparecido en las mesetas de Sodoma, trazo oculto en el territorio-cuerpo chileno, fatigado por los agenciamientos sociales, habitado por la cristiandad y su resultado inmediato, el fascismo.”
Y, por supuesto, lo clínico queda conmocionado cuando se trata de las batallas y tensiones entre civilización, lenguaje y lo vivo.
Afirma el texto A riesgo de leer la vida: “arriesgarse a leer la vida supone arriesgarse a perder la vida. A perder los sentidos con que ordenamos nuestro relato de lo vivido, a perderse de las voces que dictan las razones de lo vivido y el destino de lo porvivir.” y agrega “Este acontecimiento de lectura disemina una secreta manera de sentir. Entonces empezamos por un afecto de lectura: no quedamos indemnes de este leer, una vida no quedará indemne después de esta lectura.”.
Advertencias ético políticas y también estéticas que se materializan minuciosamente en una belleza musical llamada Saraos Uranistas.
Y sin saber de antemano entre qué textos quedará cada texto elegido para Adynata, lo inquietante del azar aproxima también, la escritura acerca de La zona, la película de Tarkovsky. Allí Percia afirma “la Zona narra el tiempo. Como las zonas clínicas, las del amor, las de la amistad o las de las revueltas, que importan más por los tiempos de la afectación. La escucha clínica de una palabra que dura setenta segundos, y más.”
Advertencias ante los tiempos y afectaciones que cuidan lo vivo, en el lugar y en la forma que ello asuma.




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