• Revista Adynata

Diálogo con "Despedidas" / Verónica Scardamaglia

1. Una inquietante fotografía del artista conceptual islandés Sigurdur Gudmunsson, quien participara del movimiento Fluxus, acompaña las Sesiones del naufragio Despedidas. Cada fotografía de este artista, una performance, un paisaje visual despojado de la intención de autorretrato.


2. Allá por el año 2010, Erroristas junto con Nicolás Koralsky, profesor de la materia y curador de la cátedra, realizaron una intervención en el aula 14 para un parcial de la materia Grupos Dos.

El aula quedó entreverada en diagonal, a lo largo y a lo ancho, con cintas de videocassettes encontrados en un volquete. En medio de las sillas universitarias llenas de nerviosismos que rendían su examen, sostenida y enredada entre las cintas marrones, colgaba una cabeza de carnero (inflable) casi como espejándose en el ritual sacrificial de la evaluación.


3. Uno de aquellos artistas, Hombre Rural, ahora está viviendo en Islandia. Entre el 7 y el 10 de octubre participará del festival Oh no! en Akureyri, un festival internacional de performances y actuación, gratuito, al que invitan a jóvenes artistas y artistas de trayectoria. Además de su nombre se encuentran en el programa tantos apellidos difíciles de pronunciar que, a primera lectura, hacen creer en una coincidencia posible con quien acompaña las sesiones del naufragio. Incluso hay fotografías que, por su estética, podrían aproximarse. Pero no. Sigurdur Gudmunsson, quien ha sido elegido como representante por Islandia para la 59° Bienal de Venecia para 2022, no estará en el festival.


4. Un texto activa diálogos como gesto que busca atrapar ideas que, muchas veces, quedan en el aire. Activa y desata estados conversacionales posibles desmarcados de tiempos y espacios. Algunos, encuentran su curso y saltan al papel. Otros no.


5. ¿Cómo estar en la vida

sabiendo de las despedidas?


6. ¿Cómo se llevaría la muerte sin las decoraciones que ofrece, ya de antemano, el espectáculo?


7. Escribe Marcelo Percia en Despedidas:

“Se escucha que no se sabe cómo llevar la muerte.

¿Hay muertes llevaderas?

Sabemos muertes que se llevan como torturas sin fin. Muertes que se llevan como aguijón de crueldad.

Sabemos de aflicciones que hacen morir viviendo.

Pero, ¿se trata de llevar la muerte o de llevar la vida con el pesar de la muerte?”

8. Un gran amigo que sabía del amor, las luchas y lo festivo, que sabía de estar en la vida, proyectó la película Harold & Maude (USA, 1971) en un ciclo de cine que organizaba llamado -sencillamente- La peli dominguera, a los pocos días de recibir un diagnóstico de cáncer.


9. La peli dominguera se mudó una vez a una escuela. En ella se proyectó para 4to 2da, Locas Margaritas (1966, dirigida por Věra Chytilová), una película surrealista checa que descolló en el aula. La conmoción que dejó fue tal que, hacia fin de año, eligieron como nombre para un fanzine transfeminista "De-mentes rosas".

Una vez terminada aquella proyección, la moral docente inquirió:

- ¿Y? ¿Qué les pareció?.

Lucas respondió categórico:

- No entendí nada profe, pero me encantó.


10. Harold & Maude, dirigida por Hal Ashby, película majestuosa de las llamadas “comedias negras” (con todas las incomodidades que hoy alertamos en ese nombre) resultó un gran fracaso crítico y comercial al estrenarse pero se transformó en película de culto hacia los 80. Relata la historia de un muchachito rico tan obsesionado con la muerte que ensaya, casi como pasatiempo, diferentes métodos de suicidio, mientras esquiva mandatos familiares y se ofrece a una extraña forma de amor que deja a la vista otras maneras de estar en la vida.

11. En la sala crematoria, entre un recitado de Alfonsina Storni, borbotones de palabras llenas de amor que se resistían a la despedida y un estallido de aplausos para aquel artista del under de los 80, dejamos como ofrendas sobre el ataúd que jamás contendrá a esa sensibilidad alborotada y rezongona, una bandera rojinegra y una boa de plumas de colores, regalo que recibiera en algún cumpleaños.

12. Escribe Marcelo Percia:

“En algunas despedidas no hay afuera de la tristeza: se respiran tristezas, se caminan tristezas, se duermen tristezas.

Solo eso, nada más que eso.

Se lleva la muerte como se lleva una tristeza que entristece todas las cosas.”


13. Cuando la pandemia obliga a la distancia, a veces, necesitamos inventarnos rituales para que la tristeza nos lleve “como se lleva a un niño”.

A pesar de los protocolos, el 26 de julio se tiraron las cenizas de Nahuel sobre el tronco del eucaliptus frente a la escuela, bajo el que solían reunirse durante y después de egresar. El Gobierno de la Ciudad lo había talado innecesariamente en febrero.

Dos meses después de aquel doloroso día, casi como respuesta mágica ante tanto amor, el eucaliptus sacó nuevos brotes.

Hoy se emplaza en ese lugar un espacio de la juventud solidaria, como gesto cariñoso hacia Nahue y quienes lo seguimos queriendo.

14. Escribe Marcelo Percia:

“Se escucha que tras la despedida se necesita hacer el duelo (eso que nadie sabe cómo se hace).”

15. Estaban en 1er año. Iban y venían las cuatro juntas. Se sentaban juntas, parloteaban juntas, estudiaban juntas. Una mañana, en un recreo, con el ceño fruncido me interceptan al pie de una escalera y preguntan: ¿Cómo sabemos si estamos enamoradas?

16. Escribe Marcelo Percia:

“Se piensa que una muerte se lleva como se lleva lo irreparable. Pero, ¿cómo se lleva lo irreparable?”

17. Desde el año pasado se decidió ofrecer un espacio virtual para acompañar a familiares de víctimas de gatillo fácil. Primero se lo llamaba “el espacio de los psicólogos”. Luego de una pregunta inquisidora que tejió complicidades -“Y vos ¿cómo comés las aceitunas?”-, pasó a llamarse el grupo de las aceitunas. No hay encuentro en el que no irrumpa lo injusto. Ya se trate de una causa cajoneada, un fiscal inoperante, un recuerdo de una sonrisa, una necesidad de mirar al asesino a los ojos el día del juicio, una promesa de justicia que nunca llega. ¿Cómo hace lo irreparable para vestir tantísimos disfraces?

18. Continúa Marcelo Percia:

“Se dice que lo irreparable, a veces, se lleva haciendo doler el cuerpo para aturdir los sentimientos de dolor, como se describe en un pasaje bíblico “Se golpeaba el pecho: ademán de pesadumbre o contrición”.

19. Desvela pensar cómo acompañar lo irreparable. Hace unos días, referenciándonos en el trabajo de los organismos de derechos humanos, desde los que se habla de hijxs, hermanxs y hasta de nietxs de detenidxs desaparecidxs, reflexionábamos que, cuando se trabaja con familiares de víctimas de gatillo fácil, en lo primero que se piensa es en adultxs.

Después de estos meses del grupo de las aceitunas y ante lo que se va abriendo desde los entramados de escucha, confianza y solidaridad, quizás tengamos que empezar a hablar de hijxs y nietxs de familiares y víctimas de gatillo fácil. Y encontrar formas de acompañar, a ellxs también, en lo irreparable. ¿Cómo se vive cuando ya desde la infancia irrumpe lo irreparable?

20. Leemos en Despedidas:

“A veces, se habita una despedida alucinando lo ausente. Fantasía desolada que se abraza a una imagen prescindiendo de los sentidos.”

21. Lo ausente en estas familias, se hace presente en banderas, remeras, fotografías.

El viernes 27 de agosto de 2021 se realizó la 8va marcha nacional contra el gatillo fácil que organizan una confluencia de diferentes familiares y agrupaciones en diferentes provincias. Marchamos en Córdoba, La Plata, Mendoza, Bariloche, Ciudad de Buenos Aires.

Una convocatoria a artistas configuró una bandera insoportablemente larga con los rostros de jóvenes asesinadxs. Demasiado jóvenes. Demasiados.

En estas marchas, una tras otra, durante horas, ocupan el micrófono diferentes familias que dan testimonios, insoportables de escuchar, del accionar de la maquinaria repetitiva de asesinatos e injusticias.

22. Quizás se trate de "malas víctimas". Víctimas que se rebelan a ese lugar y que encuentran formas de enlazar en movimientos que las impulsen a denunciar y a hacer visible esos dolores. Añade Marcelo Percia que se pueden pensar estas acciones en relación con la idea de contraproductividad en Foucault.

Foucault ubica allí una resistencia a la producción disciplinaria, en tanto producción de otras formas que hacen resistencias. En referencia a esto escribe en el Manifiesto contrasexual (2000) Paul B. Preciado: “la producción de formas de placer-saber alternativas a la sexualidad moderna, como forma de resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en las sociedades modernas, como formas de contradisciplina sexual”.


23. El taller de circo del Frente de Artistas del Borda también se presentó alguna vez, entre sillas universitarias y pizarrones, en el aula 14. Nos engalanaron con algunos números de la obra “Hasta dónde llega tu corral”. Malabares y payasadas se hicieron presentes. Imposible traer las telas o el trapecio. Cuando hacían su despliegue completo, resultaba conmovedor ver a los artistas en las alturas. Ya sea en la punta de una pirámide humana, ya sea hamacándose en las telas, ya sea sobre el trapecio. Impactaba y emocionaba cómo se sostenían ahí destrezas, miradas y aplausos.

Uno de los números donde brillaba Ever, su gran trapecista, se llamaba “Al maestro con cariño”. Este nombre, hoy se enuncia como dolorosa despedida.

24. Despedidas como invocación. Como invitación esquiva a hablar de lo que no se habla. Como nombre falso de un último encuentro, que no es encuentro ni es el último. ¿Cómo conciliar vidas y despedidas? ¿Cómo vivir sabiendo de esa irrupción a la que nunca nos acostumbramos?


25. Escribe Marcelo Percia:

“Llamamos despedida al último acto del amor y llamamos duelo a la pesadumbre del amor derrotado.”


Ayelén Coccoz “Stil” 2015 Instalación (recorte)

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