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  • Revista Adynata

Duelen sin Gloria / V. Nicolás Koralsky

I.

La muerte

tan solo

duele.

Dicen que la muerte duele

y solo

duele

más.

¿quién ha vuelto

de ella

para atestiguar

su dolor?

II.

Una cama

un hospital

ella, Gloria

sostiene la mano de Él

que no tiene qué o quién

lo ancle

a Tierra.

Su incontinencia

ya no es verbal:

se hace encima

antes sabía aguantar

llenándose de todo

lo que le ayudaba

a olvidar la muerte.

III.

Una vez le escuché decir

que los de mi estirpe

“pechaban mierdai”.

ahí rencoroso despecho

al varón que descuida de sí

y vive gracias al cuidado

de otras.

Otra vez, hace pocos años

lo escuché decir:

aprendo mucho de vos

y de a poco vi

como el temblequear de su pulso

desprendía sus últimas vibraciones

de vitalidad.

Una vez lo ví

creyéndose libre

independiente de todo.

Otra vez, hace unos días

escuché que no podía

hacer nada

sin la ayuda de otras.

IV.

Una hermana con vi(d)rus

de llanto, se deshidrata

baja azúcar,

baja presión

y su poca respiración

la dejan en el mismo escenario

donde Él partía.

Otra hermana, más joven

es llenada de gracia

altas cargas de FSHii

alta LHiii

y una inhalación ansiosa

la dejan a paredes de por medio

donde la otra, nuevamente, respira.

V.

Un hermanito le dice a otro:

“Cuando llegamos al mundo

nos pegan en un álbum de figuritas.

Estamos vivos mientras la figurita está pegada.”

El más pequeño replica:

“¿Quien se encarga de despegarnos

del álbum?”

El más sabiondo responde:

“La muerte despega la vida”.

El otro piensa

y entre pregunta

y exclamación, dice :

“(¡¿)Cómo despegan los aviones

y llegan al cielo(?!)”

El primero agrega a su cavilación:

“Hay algunos que son difíciles

de despegar de la vida

como el Diego”.

El otro cree

que una mano de Él

solo aparece

cuando todo se siente ya

perdido.

Una mano sostiene

una vida muerta.

Otra aferra la ilusión

que despertará

Gloria.

VI.

En la Creación iv

el contacto, solo una aproximación

es un dedo cercano a otro

que infecta vida.

Imagen antropocéntrica

representación de una partida

donde el Dios es la creación de un hombre.

Imaginaría humana

que se nos va de las manos.

Manos entrelazadas para llamar

a una presencia divina.

Dar una mano, dar la mano

no soltar una mano

para dar un milagro

que dé vida

a un pueblo.

Dar una mano, dar la mano

no soltar una mano

para que se dé el pasaje

de un futuro finito

a uno “sin pena ni gloria”.

Argentina suda desigualdad

un diez transpira magias

varios son los dioses

encargados de traer estrellas

y uno en volverse una.

VII.

No llegaste a celebrar

como te hubiese gustado.

Quizás partiste sabiendo

que ya no podías gritar

que ya no podías festejar

que ya no podías caminar

que ya no podías llegar

que ya no podías

que ya no

Gloria

hecha tierra.

Pueblo de

gloria.

Allá, imaginariamente, la que te recibe

es la que viste en el 86.

Dios

hecho de tierra y pelota de trapo.

Un dios de huesos y carne

que murió abrasado por los excesos

que espero

ahora

compartan juntos.

VIII.

Celebrar la vida

llena

una copa

para emborracharse brindando

para celebrar una victoria

para tomar una medicación

para no estar

tan solo.

IX.

La muerte

tan solo

duele.

Dicen que la muerte duele

y tan solo

duele

más.

¿Solo

duele la muerte?



i Pechar en el noroeste de Argentina es sinónimo de empujar.

ii Hormona foliculoestimulante.

iii Hormona luteinizante

iv Miguel Ángel: La creación de Adán, 1511, fresco, 280 × 570 cm, Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano.

Mar de Lágrimas Pablo Suárez 1994/96 Resina epoxi y acrílico 57 x 21,5 x 28 cm

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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