top of page

Torpeza elemental / v. Nicolás Koralsky

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • hace 21 horas
  • 2 Min. de lectura

Ahí tiro una piedra perdida

al lago, en medio de la noche

con luna menguante

a ver si las ondas que deja su caída

hacen algún dibujo

además de la música seca del plop

cuando, por su peso

el pedazo de algo que entra en mi mano, escogido con cuidado

da lugar a la expansión

no invasiva

donde el agua contenida

que fue arrastrada de otros universos y fue a parar frente a nosotros

actúe como la amistad.


Los reflejos se miran en el espejo de agua

y una superficie quieta, imperturbable como su calma

se abre para recibir la fuerza

de la piedra que no rompe el manto líquido

sino que hace que el plano se vuelva hondo.


La energía bruta se alza en vibraciones

por el roce con la emoción frágil del liso cristal.


La piedra, que parecía una desgraciada, insultada por su gravedad

ahora vive en el lecho

que gracias a la porosidad de su estructura

podrá lubricarse y, quizás, en un tiempo reverdecerse.


Como penas pesadas escritas en el árbol vuelto papel

la tinta apretada entre los dedos

deja la huella del latido de lo sufrido, lo dolido, lo amenazado.

El chorro azul deja una marca

como la vena en la dermis: se vuelve fluido del pensar lastimado.

Las veo hincharse en los brazos y también en la frente.


El acto de pasar la idea al tacto que se contornea

a una palabra expulsada en una hoja blanca

libera su espesura, vuelca su fuerza.


La presión de lo escrito

es consumida por una llama

que soplará el dolor hacia la nube gris

que en la mañana será lo opuesto.

Ahí el lago responderá haciendo refracciones como señales.


Huesos pesados, luego de pasearlos

no solo por instituciones que dicen traer el alivio pero recuerdan más al final

entre consultas donde uno debe volverse paciente

caminarán con la ayuda de las piernas de otros y en sus manos

cerca de un árbol que no olvida el tiempo

harán que el peso terrestre, ese que siempre deja todo al ras, en lo bajo

permita ser lo nuevo vivo en la tierra.


Lo que nutre

llenará de colores para energizar la vida

que se abrirá paso entre viseras que abrazan

luego serán frutas coloridas, semillas fecundables, extremidades de otro ser.


En las oscuridades interiores

esófago, estómago, intestinos

se marchitan para alimentar el peso y

como el chiste simple que hizo del aire blando

una carcajada será desprendida con el roce del viento.

 

Sólo seremos eco

voz infinita que nos sabe acariciar

como el placer profano que envolvió al cuerpo

una noche tibia para hacerlo gemir

hasta en los huesos del oído .


El aire que no pasa

por la garganta

puede ser más pesado que la piedra torpe

que se hunde

gracias al peso de su inutilidad.


Michael Kenna Árbol del lago Kussharo, Estudio 15, Kotan, Hokkaidh, Japón, 2009 Impresión en gelatina de plata en tono sepia 20 × 20 cm
Michael Kenna Árbol del lago Kussharo, Estudio 15, Kotan, Hokkaidh, Japón, 2009 Impresión en gelatina de plata en tono sepia 20 × 20 cm




Comentarios


Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

bottom of page