Elogio de la lengua / Cristina Peri Rossi

hace 6 horas
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Me vendió un cartón de bingo
y me preguntó de dónde era.“De Uruguay”, le dije.
“Habla el español más dulce del mundo”,
me contestó mientras se iba
blandiendo los cartones
como abalorios de la suerte.
A mí, esa noche,ya no me importó perder o ganar.
Me di cuenta de que estaba enganchada a una lengua
como a una madre,
y que el salón de bingo
era el útero materno.
Fuente: Estado de exilio, 2003, Colección Visor de Poesía.




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