• Revista Adynata

Fragmentos con Alejandra / Daniel Rubinsztejn

“Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.” [1]

Alejandra Pizarnik


1

Al modo del relato del caldero, el texto ensaya.

  • Cuando yo hablo es porque el tejado ya se ha volado

  • Al hablar hago volar el tejado

  • La casa del habla [2] en la que habita la verdad del ser, jamás tuvo tejado

En la intemperie habitamos los hablantes, existimos en lo innominado [3], respiramos catacresis. Y cada palabra enunciada revela un límite al que tensa asintóticamente.

Las palabras no guarecen escribió A. Pizarnik; agregamos que animan y desaniman, esclarecen y oscurecen. Hemlich //Unheimlich. Tal vez la verdad del ser sea que ex – siste descentrado, cuando toma la palabra se revela fracaso. Cada palabra acerca y aleja a la vez.


2

Cada vez que irrumpía un fallido ella afirmaba con certeza: “la lengua habla sola”[4]. La escucha analítica sostiene: ”usted lo ha dicho”.

El enunciado heideggeriano “El habla (sustantivo) habla (verbo)”, no encarna en nuestra práctica. Porque en el análisis se trata del habla que habla cuando usted dice; y al menos dos equívocos se revelan. El usted introduce en el diálogo la indeterminación entre la primera y la tercera persona (dijo, habló, regresó…); y el qué -con acento- desliza la significación hacia el enigma.

Deriva:

  • Allí donde ello era (tiempo pasado) - el sujeto ha de advenir (infinitivo hacia un futuro…incierto ¿advendrá?)

  • Allí donde ello era - el sujeto debe advenir

  • Allí donde el habla hablaba (pretérito imperfecto -lo incesante-) - Usted lo ha dicho (pretérito perfecto compuesto -corte a lo incesante-).

Usted lo ha dicho pone límite -punto de capitonado- a un habla infinita y a su vez lo preserva en la enunciación. Tensión permanente entre lo interminable y lo finito.

Pasaje del hablar al decir. El efecto de este salto habrá sido un sujeto a (de) ese decir.


3

Se habla con el cuerpo (la lengua -y lalengua- es cuerpo) y a veces las palabras ahí re suenan, el cuerpo suena, muere, vive muriendo sexualizado y sexuado [5].


4

Tal vez un modo de articular “en el Inconsciente, eso habla” con “Yo, la verdad hablo”, sea que cuando en el Inconsciente eso habla, en el instante en que habla eso ya no es eso. Un impersonal –eso- que al quedar marcado por “usted lo ha dicho” se transmuta en hablo. Pero en ese instante fugaz ¿quién habla? Pregunta que en tanto enigma carece de respuesta, su presencia perturba al hablante/analizante.

Es la verdad la que dice hablo, porque dice y cuando dice -porque fue escuchada- habla. No es el Yo.

Iniciar la frase con Yo, remarca que ha habido un salto de un Inconsciente virtual (Eso) a un inconsciente en acto [6].

El deseo del analista -como un estar en abstinencia- interroga y fastidia, hace hablar, arruina cierres anticipados, cuestiona comprensión, invita al síntoma a desplegarse y a despegarse del significado coagulado, para recorrer sentidos sin tejado.



[1] Pizarnik A, Fragmentos para dominar el silencio, Obras Completas Lumen Bs. As 2007.

[2] M. Heidegger, Carta sobre el humanismo, Alianza Editorial, Madrid 2000.

[3] Ibíd.

[4] Dicho de una analizante al comienzo de su análisis.

[5] “La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino”. Pizarnik, op.cit.

[6] En Psicoterapia de la histeria (1896), Freud escribe “... habremos de suponer que se trata realmente de ideas que no han llegado a existir; esto es, de ideas para las cuales sólo había una posibilidad de existencia, aceptando así que la terapia consistiría en la realización de un acto psíquico no cumplido”.



Lenora de Barros Poema (Poem) 1979 Impresión en chorro de tinta blanco y negro


Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.