La Revolución Palestina (Fragmento) / Rodolfo J. Walsh
- Revista Adynata
- 1 mar 2025
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Publicado en el diario Noticias Junio de 1974
EN LA RESISTENCIA ARMADA EL PUEBLO PALESTINO ENCONTROĢ AL FIN SU IDENTIDAD NEGADA POR LA OCUPACIOĢN
"Yo soy de Djebelia, en la franja de Gaza. Alli eĢramos 16.000 concentrados. Nos quitaron las casas, destruyeron los campos y se repartieron todo. Quieren que todo cambie de aspecto, que nada sea aĢrabe. A la gente maĢs vieja, la que se fue en 1948, no la dejan volver para que no puedan reconocer los lugares. Nos incitan a irnos, nos ofrecen dinero para que nos vayamos a paiĢses maĢs ricos.
Ā”Vayan a CanadaĢ, a Argentina, allaĢ van a estar bien! Tal vez ellos han venido de allaĢ, Āæno?"
"Djebelia teniĢa fama de brava. A los que eĢramos de Djebelia no nos daban trabajo, deciĢan que eĢramos peligrosos. Un diĢa, en 1969, nos bombardearon.
Empezaron a las 10 de la maƱana y nos caƱonearon hasta las 5 de la tarde. Hubo 500 muertos. ĀæPor queĢ? Porque somos palestinos. De noche rodean el campamento con tanques, no nosĀ dejanĀ salir.Ā Y sin embargo, tienen miedo: yo aprendĆ el israeliĢ y los oigo conversar. Cuando pasan en un jeep, van sentados alrededor del jeep, apuntando en distintas direcciones".
El muchacho se riĢe. Estamos en el campamento de Borje Barashne, al sur de Beirut, capital de LĆbano, a cuya Universidad ha venido a estudiar.
Hay 20.000 refugiados en este campamento que es en realidad un pueblo, una villa cuya copia casi exacta son algunas manzanas de la villa de Retiro: pequenĢas casas de bloques con techos de chapa, pasillos de material con la canaleta por donde circula el agua, canillas colectivas.
E igual que nuestro villero, el palestino pone una planta, aunque sea una maceta, en el miĢnimo espacio libre: recuerdo del campo al que uno y otro pertenecen.
DespueĢs las diferencias. No hay calles, solamente pasillos, porque en Medio Oriente el espacio es distinto que en Argentina: LiĢbano cabe dos veces en la provincia de TucumaĢn. Pero otra diferencia que al principio casi no se nota, va penetrando como la verdad esencial del campamento. Son los hombres vestidos de caqui que sentados en alturas estrateĢgicas vigilan con el fusil AK cruzado sobre las rodillas, es el jefe de la milicia local que sale a recibirnos, es laĀ puertaĀ de madera de una casa donde el refugiado que la habita ha pintado todo a lo alto la bandera roja, verde, blanca y negra de la Resistencia palestina, y adentro de la bandera su nombre en aĢrabe. Administrativamente, el campamento depende de la UN. PoliĢticamente, la palabra es Fatah.
La luz de la esperanza
En una oficina de Beirut, Abu Hatem, miembro del ComiteĢ Central de Fatah (sigla de Movi-miento Nacional de LiberacioĢn Palestina) enumeroĢ ante el enviado de Noticias las etapas de la Resistencia.
"La primera etapa, antes de 1965, fue de preparacioĢn y organizacioĢn. Llegamos a la conclusioĢn de que la lucha armada era la uĢnica salida para el pueblo palestino, y desde ese anĢo empezamos a ponerla en praĢctica. Fue una eĢpoca llena de dificultades: teniĢamos tantos enemigos... No eran soĢlo los israelies, sino tambieĢn el imperialismo y los elementos reaccionarios en los paiĢses aĢrabes. Nuestro primer maĢrtir, Ahmed Muza, fue abatido por el ejeĢrcito jordano al cruzar la frontera con Israel".
"Nuestras operaciones militares fueron una de las razones que alegaron los israelĆes para desencadenar la guerra de 1967. Pero alliĢ los paiĢses aĢrabes fueron derrotados y se instaloĢ un clima de derrota. Era importante acabar con ese clima, y por eso, apenas terminada la guerra, nosotros reanudamos las hostilidades. Eso fue el 28 de agosto de 1967.
En cuatro meses, lanzamos 79 operaciones en el interior de Palestina, pusimos fuera de combate a maĢs de 300 sionistas, volamos dos trenes militares, derribamos tres helicoĢpteros, destruimos medio centenar de vehiĢculos, hicimos estallar el depoĢsito de explosivos de Acre y bombardeamos con bazukas los suburbios de JerusaleĢn y Tel Aviv.
El precio fue duro: perdimos 46 hombres, de los cuales la mitad eran cuadros de conduccioĢn.
Pero en todo el mundo aĢrabe esa actividad de Fatah fue percibida como una luz de esperanza, que se agrandoĢ el 21 de marzo de 1968, cuando dimos la batalla de Al Karameh".
El signo de Karameh
Si Deir Yassin es para los palestinos el recuerdo que sobrecoge y enfurece, Al Karameh simboliza la recuperacioĢn de la propia identidad negada tras la derrota, la confiscacioĢn, la persecucioĢn, el exilio. Dice un combatiente:
"En esa eĢpoca, nuestro problema era obtener bases permanentes. En la guerra de Junio habiĢamos perdido las bases de Gaza y Cisjordania. Entonces empezamos a filtrarnos en Jordania, por separado, de a uno o de a dos. AsiĢ se formoĢ la base de Al Karameh, en el campamento de ese nombre que existiĢa desde 1948. Juntamos 500 combatientes en la zona. De alli lanzamos una escalada operativa".
"El gobierno de Jordania queriĢa echarnos, pero no se atreviĢa. Los israelies empezaron a fastidiarse. Al fin planearon una operacioĢn de represalia en gran escala, para aplastarnos. Concentraron 15.000 soldados, con tanques. Pero estaban tan orgullosos de la victoria de junio, tan seguros de que nadie podiĢa oponerles resistencia, que no tomaron medidas de seguridad. Nosotros nos enteramos 48 horas antes de la operacioĢn.
Llamamos a todas las organizaciones palestinas para que discutieĢramos si debiĢamos enfrentar el ataque o retirarnos. Algunos dijeron que los principios de la guerrilla prohibiĢan el choque frontal, que si el enemigo ataca en fuerza, nosotros nos retiramos, todas esas cosas".
"Fatah sostuvo que todo eso era cierto, pero que aquiĢ lo fundamental era el marco poliĢtico: la derrota aĢrabe, el pueblo desesperado. Fatah decidioĢ dar la batalla, a todo o nada. SoĢlo nos acompanĢoĢ una pequenĢa organizacioĢn, el EjeĢrcito de LiberacioĢn Palestino.
Con ellos distribuimos los 500 puestos de combate. No era una emboscada, Al Karameh era terreno llano, con una poblacioĢn, una villa de emergencia. HabiĢa que pelear como se pudiera. Durante toda la noche cavamos pozos, nos enterramos, y esperamos el amanecer".
La picadura y el burro
"A las 5 de la manĢana empezaron la preparacioĢn de artilleriĢa, despueĢs avanzaron los tanques. VeniĢan como para desfile. TraiĢan periodistas y Dayan les dijo que iban a almorzar en AmaĢn, la capital de Jordania. Cuando les paramos un tanque con un bazukazo, y despueĢs otro, se quedaron como sorprendidos. No esperaban eso. Retrocedieron, despueĢs volvieron a avanzar. Ahora veniĢan con aviones y helicoĢpteros ademaĢs de los tanques. Les resistimos trinchera por trinchera, les resistimos hasta el mediodiĢa.
Y en esas siete horas interminables, detraĢs nuestro estaba el ejeĢrcito jordano, inmoĢvil. Los oficiales miraban la batalla con sus prismaĢticos. El rey Hussein habiĢa ordenado no intervenir, y los oficiales miraban: oficiales aĢrabes.
No se sabe quieĢn dio el grito, quieĢn no aguantoĢ maĢs. Y de pronto el ejeĢrcito jordano avanzaba, desobedeciendo oĢrdenes, se juntaba con nosotros. Eso fue a mediodiĢa.
A las ocho de la noche la divisioĢn israeliĢ empezoĢ a retirarse. No podiĢamos creerlo, era la primera vez que sucediĢa, la primera vez en la historia. Y cuando avanzamos vimos el danĢo que les habiĢamos hecho: los tanques destruidos, los equipos abandonados".
"Al diĢa siguiente Hussein se hizo fotografiar en un tanque capturado. A Dayan le preguntaron para cuando era el almuerzo en AmaĢn, y eĢl contestoĢ que soĢlo el burro no cambia de opinioĢn. A Levy Eshkol le preguntaron que habiĢa sucedido, y eĢl dijo que el que busca miel, debe esperar algunas picaduras.
Aquella picadura la hicimos nosotros, y nos costo. Nos costo 90 muertos, que son muchos cuando soĢlo teniĢamos 500 hombres. Pero Al Karameh cambioĢ todo, fue un viraje decisivo. Les demostroĢ a todos los aĢrabes que ellos podiĢan derrotar al ejeĢrcito israeli.
Para nosotros, el resultado fue tremendo. Hasta entonces, Al Fatah era una organizacioĢn estrictamente secreta, un punĢado de hombres. La batalla de Al Karameh demostroĢ a las masas que eĢramos sinceros, que podiĢamos convertirnos en el cuchillo y en la viĢctima como dice uno de nuestros documentos: entrar en la batalla para crearlo todo de la nada. Que los palestinos podiĢamos cerrar el punĢo sobre la brasa ardiente, como dice nuestro hermano Abu Ammar (Arafat)"
DespueĢs de la batalla de Al Karameh millares de palestinos acudieron a incorporarse a Al Fatah, que auĢn no estaba preparado para recibirlos, aunque tuvo que abrir las puertas. Otras organizaciones se enriquecieron con ese flujo. Un anĢo despueĢs la Resistencia palestina se paseaba libremente por Siria, teniĢa una estacioĢn de radio en El Cairo, dominaba praĢcticamente en Libano Jordania.
Sobre ese transitorio triunfo iba a abatirse la traicioĢn del rey Hussein. La esperanza palestina arderiĢa en las calles de AmaĢn, en las montanĢas de Jordania, antes de renacer poco a poco como una llama que no estaĢ destinada a apagarse.
"EL SIONISMO NO ES SOĢLO EL ENEMIGO DE LOS AĢRABES, ES EL ENEMIGO DE TODA LA HUMANIDAD" - FATAH
En la oficina de Fatah en Beirut, Abu Hatem, miembro del ComiteĢ Central de la OrganizacioĢn, refirioĢ a Noticias las etapas posteriores a la batalla de Karameh, que en 1968 demostroĢ por primera vez que una fuerza aĢrabe podiĢa enfrentar al ejeĢrcito israeliĢ.
"En Karameh, la RevolucioĢn Palestina creoĢ las circunstancias de su propio crecimiento. Todo el mundo aĢrabe se acercoĢ a nosotros. Inversamente nuestros enemigos redoblaron sus esfuerzos para destruirnos. Los israeliĢes atacaron nuestras bases y nuestros campamentos, y los gobiernos aĢrabes reaccionarios tambieĢn. Esas tentativas culminaron en Jordania, en setiembre de 1970. El ejeĢrcito de Hussein atacoĢ nuestras bases y nuestros pueblos, con tanques y aviones.
No consiguioĢ aplastarnos pero matoĢ a muchos miles de companĢeros. La masacre se reanudoĢ en julio de 1971. Tuvimos que salir de Jordania.
Con la peĢrdida de nuestras bases jordanas, empieza la cuarta etapa de nuestras luchas. Al principio nuestra actividad disminuyoĢ. Tuvimos que adoptar una nueva poliĢtica, concentrar la fuerza de Fatah en los propios territorios ocupados. El resultado se vio despueĢs de un anĢo, con el aumento de las operaciones.
TambieĢn aumentamos la accioĢn poliĢtica, la duplicamos. El resultado es que actualmente la opinioĢn puĢblica mundial empieza a comprender que no hay acuerdo estable en Medio Oriente sin el pueblo palestino, que no hay paz sin RevolucioĢn Palestina.
Actualmente la totalidad de los paiĢses africanos, con excepcioĢn por supuesto de los residuos coloniales, reconocen a la OLP como el uĢnico representante legiĢtimo del pueblo palestino. En la Conferencia de PaiĢses no Alineados de Argel, el anĢo pasado, 72 estados reconocieron a la OLP. O sea que las relaciones de la RevolucioĢn Palestina con el resto del mundo crecen diĢa a diĢa, y particularmente con el bloque socialista encabezado por la UnioĢn SovieĢtica.
Por supuesto que no nos quedamos en eso. En la uĢltima guerra, la de Octubre, todo el mundo sabe -y principalmente los israelies- que no hubo dos frentes, sino tres: el egipcio, el sirio y el palestino."
OLP Y CNP
Fatah es la fuerza hegemoĢnica de la guerrilla palestina. Su lider Abu Ammar (Arafat) preside la OLP y, desde comienzos de junio de 1974, el Consejo Nacional Palestino. Pero no es la uĢnica orga-nizacioĢn de la Resistencia.
En la OLP figuran, ademaĢs de Fatah, el Frente Popular dirigido por Habache, el Frente DemocraĢtico de Hawathme (escisioĢn del FP) y Saika, organizacioĢn adiestrada por los sirios.
DespueĢs de Fatah, Saika es probablemente la de mayor capacidad militar, y el FD, que se define como marxista-leninista, la de mayor capacidad politica, mientras que la estrella de Habache, inclinado al ultraizquierdismo, parece declinar.
Fuera de la OLP se encuentra todavia el Comando General, escindido del FP y dirigido por Ahmad Jibril, que saltoĢ a la notoriedad a comienzos de este anĢo con la operacioĢn de Kyriat Shmonet.
El Consejo Nacional Palestino, CNP, la organizacioĢn maĢs amplia de la RevolucioĢn, incluye no soĢlo a las organizaciones guerrilleras, sino a los frentes de masas, delegados de territorios ocupados y de la emigracioĢn y de grupos financieros y religiosos.
A los dirigentes de Fatah no les gustan las fotografias ni las autobiografias. Trazar su historia no es faĢcil. Un documento de la OrganizacioĢn, fechado en 1969, admite que sus creadores fueron un grupo de intelectuales que publicaban la revista Nuestra Palestina, antes de optar por la lucha armada. En ese punto su primera preocupacioĢn fue financiar la futura OrganizacioĢn, sin pedir ayuda a los gobiernos aĢrabes, y el camino que eligieron fue heterodoxo:
"Ya no es un secreto que buscamos empleo o desarrollamos actividades comerciales en las regiones aĢrabes ricas en petroĢleo, como el Golfo. Al principio esto creoĢ una atmoĢsfera particular alrededor de Fatah, pero eso no nos desalentoĢ... porque nosotros sabiĢamos que nos privaĢbamos hasta de lo esencial para ahorrar el maĢximo de nuestros ingresos y destinarlo al movimiento".
ĀæQuieĢnes eran? Los nombres de guerra de alguno de ellos - Abu Ammar, Abu lyad, Abu Ihad -son conocidos, pero salvo el primero (Arafat), poco se sabe de los demaĢs. Los tres pertenecen sin embargo al grupo que fue al Golfo a trabajar. Cuando en 1965 decidieron lanzar la guerra, volvieron a suelo palestino. Abu Ammar operoĢ alliĢ, en Cisjordania, viviendo como un pastor a medias ciego, de gruesos anteojos negros. Su designacioĢn como "vocero" de Fatah fue una decisioĢn en la que no participoĢ.
"NecesitaĢbamos un hombre que pudiera hablar en nombre de Fatah. La prensa israeli habiĢa empezado a concentrarse en el nombre de Abu Ammar, porque era uno de los liĢderes en territorio ocupado, y un combatiente de primera fila... La direccioĢn se reunioĢ y lo designoĢ vocero. Era el uĢnico miembro de direccioĢn que no estaba presente. La decisión se anuncioĢ y eĢl tuvo que cumplir con la decisión".
HABLA FATAH
A pesar del origen de sus fundadores, Fatah puso siempre el acento en la lucha de masas, ademaĢs de la accioĢn armada: "Si abordaĢramos solamente la lucha armada, estariĢamos condenados al fracaso, porque en teĢrminos militares partimos de una situacioĢn de inferioridad. Pero si abordaĢramos solamente la lucha poliĢtica, tambieĢn estariĢamos perdidos, porque tarde o temprano nos chocariĢamos con la realidad de que el enemigo nos domina por la fuerza. La lucha armada es indisoluble de la lucha poliĢtica, y el descuido de una o de otra equivale a convertir la guerra revolucionaria en una aventura.
En consecuencia, nosotros no diferenciamos entre accioĢn poliĢtica y accioĢn militar, ni mandamos a combatir a nadie que no haya pasado por la organizacioĢn poliĢtica".
ĀæCuaĢl es el objetivo uĢltimo de Fatah? Sus dirigentes lo vienen repitiendo desde hace anĢos: la creacioĢn de un estado y no religioso en Palestina. ĀæCuaĢl seriĢa la situacioĢn de los judiĢos en ese Estado?
"Fatah no toma las armas contra los judios. Aceptamos a los judiĢos como ciudadanos palestinos en absoluto pie de igualdad con los aĢrabes. Fatah toma las armas contra el sionismo y se propone liquidarlo, porque el sionismo es el enemigo fascista y racista, el enemigo de toda la humanidad y no solamente de los aĢrabes".
PreguntoĢ un periodista:
-ĀæQueĢ hariĢan ustedes frente a un judiĢo perseguido en cualquier lugar del mundo?
ContestoĢ Fatah:
-Le dariĢamos un fusil y peleariĢamos a su lado
Fuente: Fragmento de La revolución palestina / Rodolfo J. Walsh, publicado en el diario Noticias Junio de 1974
