• Revista Adynata

Post Guardia XXX / Débora Chevnik

Desguiones escriben cuentos

La ambulancia trae una paciente a la guardia. El profesional que hace el traslado dice que tuvo una excitación psicomotriz en el hogar donde vive. Y que eso se viene repitiendo estos últimos días.


Pasan al consultorio... (cómo escribirlo...? la nena?, la paciente?, la pibita?, la excitada psicomotriz, la trasladada por la ambulancia de las emergencias?, la de la repetición hasta que alguien escuche?) ella y la operadora del hogar que la acompaña.


La nena acepta sin ningún problema el barbijo que le damos del hospital. Y sin ningún problema se pone el suyo arriba, lleno de lentejuelas, no le faltaba ni una.


El sentido común nos guiona el inicio de la (cómo decirlo...? entrevista, evaluación?, valoración psiquiátrica?, evaluación psicosocial?, conversación?, momento de aún no sabemos qué porque aún está en potencia, aún está por ocurrir?) situación.

¿Qué pasó, por qué vinieron al hospital? Pícara, levanta los brazos y hace un gesto como de qué-se-yo con las manos y con la cara. La acompañante, a punto de responder, probablemente con el guion prêt-à-porter de excitación psicomotriz y trastorno de conducta.


Algo pasa y nos desguionamos.

- Ya que estás acá...tenés ganas que charlemos un ratito?

- Si.

- Dale! De algo en especial?

- Si, quiero un cuento.

- Cuál?

- El del pirata.

- Qué onda, sabemos algo del pirata?

- Se iba en barco a francia, con amigos, a buscar un tesoro. Antes era médico.

- Edad?

- 14. Y tiene una amiga de 12 y cuatro amigos de 14, 16, 19 y 11.

- Llevaban música en el barco?

- Tenían una guitarra.

- En francia tocaban en la plaza?

- No. La mamá les mandaba plata.


El cuento que (cómo sería...? íbamos contando?, nos iba contando?, iba vertebrando ese rato en el que algo podía advenir?) hilvanaba tierras de por aquí y mares de por allá se interrumpe (momentáneamente).

La acompañante cuenta que la pibita va a un baño del hogar que no está habilitado y que con una amiga se meten en la bañadera. Y que no acepta límites y que tiene que entender que no lo puede hacer. Es invierno y hace frío. Eso no tiene nada que ver con lo que importa. Bañadera llena con agua fría, amiga y baño inhabilitado es mar bravío para una institución que gusta más de aguas mansas.

La pibita dice que para ella ese lugar es la tranquilidad. Muy terminante le dice a la acompañante que ella no es quién para decirle qué hacer porque no es su mamá.

La nena cuenta que descubrió ese lugar hace poquitos días. Recuerda día y hora.



Ayacata 1998 Juan Hidalgo Silla de Madera y Guantes de goma 70 x 45 x 45 cm

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