• Revista Adynata

Reparación de comunicaciones atropelladas entre el Surrealismo y la Edad de oro brasileña /Lua Moura


Algo pasa o no pasa. No hay nada que explicar, nada que interpretar, nada que comprender.

Es una especie de conexión eléctrica. Experimentación, acontecimientos para cada cual que nada

tienen que ver con un libro, que lo hacen pedazos, que lo hacen funcionar con otras cosas,

con cualquier cosa… ésta es una lectura amorosa.

Gilles Deleuze


Propuesta de lectura amorosa: el encuentro entre escritura surrealista y los Manifiestos de Oswald de Andrade. Una fuga del confinamiento del significado.


Propongo tres zonas -que no se dan escindidas sino bajo la fuerza de lo simultáneo- para acercarnos a los manifiestos de Andrade y así establecer los alcances de ciertos cruces (im)posibles con la lectura que Bataille hace del surrealismo.

Rastrearemos una dimensión geográfica, el pasaje por el lenguaje y la experiencia descentrada de los límites humanos.


Dimensión geográfica como ¨originalidad nativa¨[i]. Tanto en la Poesía Pau Brasil, como en el Antropófago, aparece un ¨ser regional¨ que introduce una relación imprescindible -la mayoría de las veces invisibilizada, precisamente por las regiones históricamente abusivas- entre el uso que tiene la poesía en función con su territorialidad.

La cuestión material irrumpe al inicio: ¨La POESIA existe en los hechos. Las casuchas de azafrán y de ocre en los verdes de la Favela¨.


No se trata de la poesía de lo inefable. Retoma las fuerzas de las cosas mismas, se deja afectar por su materialidad, en las sensaciones que surgen de su tierra, de su vegetación, de su distribución política, de su historia social. De Andrade no deja de hablar de barrios, florestas, yuyos, selvas salvajes, de bailes en las favelas, de la Poesía Pau Brasil como comedor dominguero.


En este punto es irreconciliable con el surrealismo que se ocupa de pensar al hombre en términos universales, desentendido de su lugar de enunciación geográfica, incluso ubicando su problemática fundamental a partir de su separación del universo a través del trabajo técnico al que fue forzado[ii].


Reparación imposible, al tratar de recuperar de modo ausencial la participación con lo sagrado a partir de los ritos y los mitos, según Bataille.


Escisión que el sujeto nativo de los manifiestos denuncia nunca haber aceptado: la distinción entre importación o exportación como condición geográfica de enunciación marca un pulso indispensable para leer los manifiestos.


La tierra marcada por su paisaje y su histórica distribución política.


La escritura, marcada por la tierra.


En el caso del lenguaje también aparecen direccionalidades encontradas; mientras que el surrealismo lo ubica en el tiempo del porvenir como búsqueda, asumida como fracaso, De Andrade lo piensa como resistencia de la anterioridad, resto no-colonizable, tiempo-nativo imposible de erradicar del todo, a pesar de los esfuerzos colonialistas.


El lenguaje surrealista busca deshacerse, y lo produce con la escritura automática, como acto de ruptura de lo que la edad de oro brasileña ya tenía antes de que la fatalidad del “aporte” blanco desembarque en sus tierras con su lengua docta y su erudición indigerible.


La lengua es una historia de resistencias: fuerza local, sin arcaísmos, sin erudición.[iii]La antropofagia es respuesta a esa indigestión: ¨La transfiguración del Tabú en Tótem”.


Lengua insurreccional que destroza la fantasía de lo humano como experiencia no interrumpida por otros modos de la existencia. La fuerza de la anterioridad como tiempo que coexiste fuera de una total invasión, en que se forma un sistema social planetario, en comunicación con el suelo: aquello que Bataille vislumbra en el surrealismo en su intento de asemejar al hombre con la estrella.


Una práctica de deserción de lo humano como compromiso ético de reparación, un compromiso con la lengua que habitamos.


Ampliación sensible y un descentramiento que nos permite restaurar comunicaciones atropelladas.



[i] De Andrade, Oswald en Las vanguardias latinoamericanas de Jorge Schwatz, Editorial Fondo De Cultura Económica, p,171. [ii]Bataille, Georges, ¨La religión surrealista¨ en: La religión surrealista. Conferencias 1947-1948, trad. Lucía Ana Belloro y Julián Pava, Buenos Aires, Las cuarentas, 2008 p,47 [iii] De Andrade, Oswald en Las vanguardias latinoamericanas de Jorge Schwatz, Editorial Fondo De Cultura Económica, p,168




Cildo Meireles - "Hilo" - 1990-1995 - Instalación

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.