• Revista Adynata

El entrar de la noche / Rocío Fabbio

Tuve un sueño.

Estaba en un auto, sentada atrás, y un amigo gira hacia mí y gesticulando con las manos, como atando un moño en el aire, me dice:

- viste como es, hay gente que prefiere ver mover la pecera y no mover el pez.

Mientras me iba despertando repetía la frase para no olvidarla y cuando abrí los ojos, giré la cabeza buscando el celular y me mandé un audio “viste como es, hay gente que prefiere ver mover la pecera y no mover el pez”.

Hablaba para mí. ¿Viste como es?

El pez no tiene talón de Aquiles para saltar, ni medias blancas con dos rayas negras que acomodar. Su salto en mí está por inventarse.

¿Cuántos intentos sentidos, y vacuos vacíos hay dando vueltas y giros y trotes entre estas lábiles membranas? Tejidos acuosos, sedas frágiles, espumas bramantes y peces ondina navegando sin proa ni banderas entre los filamentos de luz que tuercen a la oscuridad,

esta noche.


Pero de la noche,

el entrar de la noche,

el lengüeteo hirviente de las olas,

las caracolas aleteando entre babas y restos,

todos los dobleces del océano se frotan con lo incierto,

todas las peceras envuelven el mismo pez y el mismo vértigo.


Leandro Erlich La pileta (1999) instalación

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