top of page

El fĂștbol es un lenguaje con sus poetas y prosistas / Pier Paolo Pasolini

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • 2 jun
  • 7 min de lectura

A propósito de la derrota de Italia a manos de Brasil en la final del Mundial 1970 en México, este artículo fue publicado en el periódico "Il Giorno" el 3 de enero de 1971 bajo el título de "Il calcio 'Ú' un linguaggio con i suoi poeti e prosatori".


Un amable periodista del Europeo me hizo algunas preguntas relativas al debate sobre los problemas lingĂŒĂ­sticos que separan artificialmente a los literatos de los periodistas y a los periodistas de los futbolistas. Sin embargo, mis preguntas han sido recortadas en la rotativa (ÂĄdebido a las exigencias periodĂ­sticas!) y han perdido sustancia. Como el tema me interesa, me gustarĂ­a retomarlo con un poco de calma y con plena responsabilidad sobre mis palabras.


¿Qué es una lengua? "Un sistema de signos", responde hoy, con toda exactitud, el semiólogo.


Pero ese "sistema de signos" no es sĂłlo ni necesariamente una lengua escrita-hablada (Ă©sta que usamos aquĂ­ y ahora, yo escribiendo y tĂș, lector, leyendo).


Los "sistemas de signos" pueden ser muchos. Pongamos un ejemplo: tĂș, lector, y yo nos encontramos en una habitaciĂłn donde estĂĄn presentes tambiĂ©n Ghirelli y Brera (N.de laR.: periodistas deportivos italianos), y tĂș quieres decirme de Ghirelli algo que Brera no debe escuchar. Entonces no puedes hablarme por medio del sistema de signos verbales, debes adoptar forzosamente otro sistema de signos, por ejemplo, el de la mĂ­mica. Entonces empiezas a gesticular con los ojos y la boca, a agitar las manos, a hacer movimientos con los pies, etc. Eres el "codificador" de un discurso "mĂ­mico" que yo descifro: eso significa que tenemos en comĂșn un cĂłdigo "italiano" de un sistema de signos mĂ­mico.


Otro sistema de signos no verbal es el de la pintura; o el del cine; o el de la moda (objeto de estudio de un maestro en este campo, Roland Barthes), etc. El juego del fĂștbol es un "sistema de signos", una lengua no verbal. ÂżA quĂ© viene todo esto (sobre lo que volverĂ© esquemĂĄticamente mĂĄs adelante)? La querelle (controversia) que enfrenta el lenguaje de los literatos con el de los periodistas es falsa. Y el problema es otro.


Veamos. Cada lengua (sistema de signos escritos-hablados) posee un cĂłdigo general. Pensemos en el italiano: tĂș, lector, y yo al usar este sistema de signos nos comprendemos porque el italiano es nuestro patrimonio comĂșn, "una moneda de cambio". Sin embargo, cada lengua se articula a travĂ©s de varias sublenguas cada una de las cuales tiene un subcĂłdigo: asĂ­ pues, los italianos mĂ©dicos se comprenden entre sĂ­ –cuando hablan su jerga especializada– porque cada uno de ellos conoce el subcĂłdigo de la lengua mĂ©dica; los italianos teĂłlogos se comprenden entre ellos porque poseen el subcĂłdigo de la jerga teolĂłgica, etc. TambiĂ©n la lengua literaria es una lengua jergal que posee un subcĂłdigo (en poesĂ­a, por ejemplo, en vez de decir "speranza" se puede decir "speme" (N.de la R.: las dos se traducen como esperanza en español), pero ninguno de nosotros se sorprende de esta cosa extraña, porque todos sabemos que el subcĂłdigo de la lengua literaria italiana requiere y admite que en poesĂ­a se usen latinismos, arcaĂ­smos, apĂłcopes, etc.).


El periodismo no es mĂĄs que una rama menor de la lengua literaria, para entenderlo nos valemos de una especie de subcĂłdigo. En breve, los periodistas no son mĂĄs que escritores que, para vulgarizar y simplificar conceptos y representaciones, se valen de un cĂłdigo literario, digamos –sin salir del ĂĄmbito deportivo– de segunda divisiĂłn. TambiĂ©n el lenguaje de Brera es de segunda divisiĂłn respecto al lenguaje de Carlo Emilio Gadda y de Gianfranco Contini (N.de la R. Escritores italianos).


Y el de Brera es, quizĂĄ, el caso mĂĄs noblemente cualificado del periodismo deportivo italiano.


Por lo tanto, no existe conflicto "real" entre escritura literaria y escritura periodĂ­stica: es esta segunda la que, tan servil como siempre y enaltecida ahora por su empleo en la cultura de masas (ÂĄno popular!), tiene pretensiones un poco soberbias, de parvenu (entrometido). Pero pasemos al fĂștbol.


El fĂștbol es un sistema de signos, o sea, un lenguaje. Tiene todas las caracterĂ­sticas fundamentales del lenguaje por excelencia, al que nosotros nos hemos remitido como tĂ©rmino de comparaciĂłn, esto es, el lenguaje escrito-hablado.


De hecho, las "palabras" del lenguaje del fĂștbol se forman exactamente igual que las palabras del lenguaje escrito-hablado. Ahora bien, ÂżcĂłmo se forman estas Ășltimas? Se forman a travĂ©s de lo que se denomina "doble articulaciĂłn", o sea, a travĂ©s de las infinitas combinaciones de los "fonemas" que, en italiano, son las veintiuna letras del alfabeto.


Los "fonemas", por tanto, son las "unidades mĂ­nimas" de la lengua escrito-hablada. ÂżQueremos divertirnos definiendo la unidad mĂ­nima de la lengua del fĂștbol? Veamos: "Un hombre que usa los pies para chutar un balĂłn" es la unidad mĂ­nima: el "podema" (por continuar la broma). Las infinitas posibilidades de combinaciĂłn de los "podemas" forman las "palabras futbolĂ­sticas" y el conjunto de las "palabras futbolĂ­sticas" forma un discurso, regulado por autĂ©nticas normas sintĂĄcticas.


Los "podemas" son veintidós (casi igual que los fonemas): las "palabras futbolísticas" son potencialmente infinitas, porque infinitas son las posibilidades de combinación de los "podemas" (en la pråctica, los pases de balón entre jugador y jugador); la sintaxis se expresa en el "partido", que es un auténtico discurso dramåtico.


Los codificadores de este lenguaje son los jugadores, nosotros, en las gradas, somos los descodificadores y, por lo tanto, compartimos un mismo cĂłdigo.


Quien no conoce el cĂłdigo del fĂștbol no entiende el "significado" de sus palabras (los pases) ni el sentido de su discurso (un conjunto de pases).


No soy ni Roland Barthes ni Greimas, pero como aficionado, si quisiera, podrĂ­a escribir un ensayo mucho mĂĄs convincente que esta nota sobre la "lengua del fĂștbol". Pienso, ademĂĄs, que se podrĂ­a escribir tambiĂ©n un bonito ensayo titulado Propp aplicado al fĂștbol: porque, naturalmente, como toda lengua, el fĂștbol tiene su momento puramente "instrumental", rigurosa y abstractamente regulado por el cĂłdigo y su momento "expresivo".


En efecto, toda lengua se articula en varias sublenguas, cada una de las cuales posee un subcĂłdigo. Pues bien, en la lengua del fĂștbol se pueden hacer tambiĂ©n distinciones de este tipo: el fĂștbol adquiere subcĂłdigos desde el momento en que deja de ser puramente instrumental y se hace expresivo.


Puede haber un fĂștbol como lenguaje fundamentalmente prosĂ­stico y un fĂștbol como lenguaje fundamentalmente poĂ©tico.


Para explicarme, pondrĂ© –anticipando las conclusiones- algunos ejemplos: Bulgarelli (mediocampista del Bologna) juega al fĂștbol en prosa: es un "prosista realista". Riva (“Gigi” cĂ©lebre artillero del Cagliari) juega un fĂștbol poĂ©tico: es un poeta "realista". Corso (histĂłrico wing izquierdo del Inter) juega un fĂștbol poĂ©tico, pero no es un "poeta realista": es un poeta un poco maudit (maldito), extravagante. Rivera (Gianni del MilĂĄn, para muchos el mejor jugador italiano de la historia) juega un fĂștbol en prosa: pero la suya es una prosa poĂ©tica, de "elzevir" (Editorial antigua holandesa).


También Mazzola (tres veces mundialista con Italia) es un elzeviriano que podría escribir en el Corriere della Sera, pero es mås poeta que Rivera: de vez en cuando interrumpe la prosa e inventa enseguida dos versos fulgurantes.


Quiero aclarar que no hago distinción de valor entre la prosa y la poesía, se trata de una división puramente técnica.


Sin embargo, entendĂĄmonos, la literatura italiana, sobre todo la reciente, es la literatura de los "elzevirios" elegantes y extremadamente estetizantes. Su fondo es casi siempre conservador y un poco provinciano... en fin, democristiano. Todos los lenguajes que se hablan en un paĂ­s, incluso las jergas mĂĄs arcanas, comparten un terreno comĂșn: la "cultura" de ese paĂ­s, su actualidad histĂłrica.


Por razones de cultura y de historia, el fĂștbol de algunos pueblos es fundamentalmente prosaico: prosa realista o prosa estetizante (este Ășltimo es el caso de Italia), mientras que el fĂștbol de otros pueblos es fundamentalmente poĂ©tico.


En el fĂștbol hay momentos que son exclusivamente poĂ©ticos: los momentos del "gol". Cada gol es siempre una invenciĂłn, es siempre una perturbaciĂłn del cĂłdigo: todo gol es "ineluctabilidad", fulguraciĂłn, estupor, irreversibilidad. Precisamente como la palabra poĂ©tica. El mĂĄximo goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año. En este momento lo es Savoldi. El fĂștbol que expresa mĂĄs goles es el fĂștbol mĂĄs poĂ©tico.


TambiĂ©n el regate es de suyo poĂ©tico (aunque no "siempre" como la acciĂłn del gol). De hecho, el sueño de todo jugador (que todo espectador comparte) es arrancar del centro del campo, driblar a todos y marcar. Si, dentro de los lĂ­mites permitidos, cabe imaginar algo sublime en el fĂștbol es precisamente esto. Pero no sucede jamĂĄs. Es un sueño (que sĂłlo he visto realizar en Maghi del pallone, de Franco Franchi, que, aunque sea a un nivel rĂșstico, ha conseguido resultar perfectamente onĂ­rico).


ÂżQuiĂ©nes son los mejores regateadores del mundo y los mejores goleadores? Los brasileños. Por lo tanto, su fĂștbol es un fĂștbol poĂ©tico: de hecho, en Ă©l todo estĂĄ basado en el regate y en el gol.


El catenaccio y la triangulaciĂłn (que Brera llama geometrĂ­a) es un fĂștbol de prosa: se basa en la sintaxis, en el juego colectivo y organizado, esto es, en la ejecuciĂłn razonada del cĂłdigo. Su Ășnico momento poĂ©tico es el contraataque que culmina en un "gol" (que, como hemos visto, no puede mĂĄs que ser poĂ©tico). En definitiva, el momento poĂ©tico del fĂștbol parece ser (como siempre) el momento individualista (regate y gol; o pase inspirado).


El fĂștbol en prosa es el del sistema (el fĂștbol europeo): su esquema es el siguiente:


El "gol" se encomienda a la "conclusiĂłn" de la que, a ser posible, se encarga un "poeta realista" como Riva, pero debe derivar de una organizaciĂłn de juego colectivo, basado en una serie de pases "geomĂ©tricos" ejecutados segĂșn las reglas del cĂłdigo (Rivera en esto es perfecto; a Brera no le gusta porque se trata de una perfecciĂłn un poco estetizante y no realista, como ocurre con los centrocampistas ingleses o alemanes). El fĂștbol poĂ©tico es el del fĂștbol latinoamericano. Su esquema es el siguiente:


La realizaciĂłn de este esquema requiere una capacidad monstruosa de driblar (algo que en Europa se repudia en nombre de la "prosa colectiva") y cualquiera puede inventar el gol desde cualquier posiciĂłn. El regate y el gol son los momentos individualistas-poĂ©ticos del fĂștbol; por eso el fĂștbol brasileño es un fĂștbol de poesĂ­a. Sin hacer juicios de valor, en un sentido puramente tĂ©cnico, en MĂ©xico la poesĂ­a brasileña ha ganado a la prosa estetizante italiana.


Fuente: Ensayo publicado en el periĂłdico Il Giorno en enero de 1971


videoinstalaciĂłn Stadium VIII del artista Antoni Muntadas 1992. IVAM Centre Julio GonzĂĄlez
videoinstalaciĂłn Stadium VIII del artista Antoni Muntadas 1992. IVAM Centre Julio GonzĂĄlez


Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

bottom of page