• Revista Adynata

El lenguaje del mal / Vicente Zito Lema

Pensando en Benedictus Spinoza

Partimos de que el alma es la idea

desafiante de un cuerpo

y tal vez por ello

su imaginación final…

Llegada: nadie sabe lo que puede un cuerpo.

El mal existe si acaso lo pensamos.

Desolados ante el abismo

con la cruz del lenguaje

urdimos la salvación...

Para conocer el lenguaje del mal

el cuerpo nos presta su silencio...

I

El lenguaje del mal habla de Dios;

Precisa una divina gracia

Que borre del espejo la mirada

Ante el tamaño de la desolación...

II

Recogerás como viento alucinado

Cada suspiro del cuerpo que tiembla

En la invocación sagrada,

¿O es un sollozo enmudecido tras la blasfemia

cuando el lenguaje del mal sacude

niña al fin

el telón manchado de la noche...?

III

El lenguaje del mal humilla a Dios;

Como el silencio de Dios humilla al hombre

Desnudo más que pobre,

acurrucado,

Bajo la mortaja de su nacimiento...


IV

Detrás de la línea perlada de horizonte,

en la espesura,

Está y no está la mano del ángel de la misericordia,

Que oprime la garganta donde el lenguaje del mal se apaga

Igual que una vela

O que una mar de andrajos...

V

En el lenguaje del mal la escatología

Como un desierto sin ojos ni certezas

Une la esperanza a la demencia;

Mientras la obscenidad desmonta del cielo

Para quitarle el último ropaje a la pobreza...

VI

El lenguaje del mal despierta el sentido

Del pecado en el mundo;

Hay una finitud que ríe

muda y ciega

Vacía de pensamientos igual que un niño

jugando a las cartas con la muerte

VII

El lenguaje del mal tañe y tañe

Las campanas en la ilusión del placer;

Hasta que el sueño del alma se hiela

Junto al sudor de los cadáveres...

VIII

Allí donde la poesía se detiene

Presa del pavor

Inicia su camino el lenguaje del mal

Lo mueve una idea fija: hundir su cuchilla

en la boca de Dios...

IX

No le reclamen caridad ni amor...

Apenas la fatiga y a veces el hastío detienen

Al lenguaje del mal

Tampoco Dios nos consuela

Aunque haya creado sin deseo

Una madre para su hijo

X

En la seguridad de la vida el lenguaje del mal

Es la gota de agua que horada la piedra...

Pasión y celo:

Quién tiene sed se arrojará al infierno

En busca del fuego prometido...

XI

El lenguaje del mal es anterior al crimen

La culpa y la conciencia jamás serán la

sombra de sus pasos

El invierno de los días no comienza con promesas livianas

Solo la inocencia mordisquea la manzana de la corrupción

Un cuerpo sin alma es más triste que un alma sin cuerpo

Las trompetas del juicio final nunca conocerán las músicas...

XII

Siento venir el oro del alba

Preparo mi corazón en el lecho del río

y aguardo

Que el lenguaje del mal se pose

en mis labios

Para iniciar los himnos de la despedida....

XIII

La contemplación del mundo

engendra el estupor

y mañana la nausea

Tanto dolor cierra los ojos del moribundo...

El lenguaje del mal se planta frente a Dios

Faz a faz hasta colmar su vacío

Y sin reverencia y lejos de la piedad

Lo despoja del poder de su silencio

Para que chille

Como un cerdo en el matadero

XIV

Iluminar la luz en el final del día

Vaciar de pena la necesidad de lo oscuro y

sus presagios

Volver deseable el deseo mientras el cuerpo

Se corporiza en el espanto...

Todo ello lo puede el lenguaje del mal

Si una melodía sin memorias

Le abre sus labios

XV

Todo hombre que le birla el fuego a Dios

Termina en la piedra del sacrificio

Día y noche opacado ante el brillo de la eternidad

Ya no sentirá temor;

La soledad será su río

Y el lenguaje del mal anidará en su pecho:

Igual que un pájaro

Inventa los cielos...

XVI

La sospecha del crimen

Es una mácula de sangre

sobre el cristal del terciopelo;

Entonces el lenguaje del mal pulirá una

a una las estrellas

Nada es casual en la bóveda celeste

Y ninguna agonía amanece eterna...

XVII

Ya conoces los bordes en sombras

del mísero cuerpo;

Semejante liviandad te hechiza,

Tamaño saber te abruma

Por eso te refugias en el lenguaje del mal

Como un viejo que ríe

Sin dientes

Ni pecados...

XVIII

Ya no hay límites en el lenguaje del mal

Todas las puertas conducen al paraíso;

Tampoco hay esperanzas en el lenguaje del mal

Lo bello y lo tremendo se llevan a las patadas

Dios goza con la infamia humana y el niño de sus

blandos confites...

XIX

Puedes gritarlo a boca de jarro:

Estás curado de espanto

Anoche en el sueño de la gran tormenta

Dios se lamía su verga bien desenvainada

Como quien toca el piano a cuatro manos...

Hoy puedes transitar por el lenguaje del mal

Ve con tu pena...

XX

De niño te prometieron

La santidad,

Ahora conoces la maldición

De estar vivo entre los murmullos

De la marcha de la muerte;

Por eso en tu boca el lenguaje del mal

Huele como el perfume de la redención...

Todo el pasado tiembla...

XXI

El beato con aires de beato

Es un escándalo para el lenguaje del mal;

Que poco soporta los delirios de los mártires

Menos todavía las mejillas rosadas de las vírgenes

Abiertas de piernas sobre el mármol del altar

XXII

Cada mañana a la hora del lucero

El lenguaje del mal besa a los ángeles

Del canto marchito

Después igual que la hiena

Los devora vivos...

Sin mayor pasión...

Casi con aburrimiento...

XXIII

Nada puede calmar la sed

Que marca los ritmos del lenguaje del mal;

Andar por el desierto seca los testículos

Y el alma es bofe rojo

Para el hambre gigante de los gatos...

XXIV Pagarías con monedas de oro

Para que los cuervos limpiaron los huesos

de tu cadáver

Sin embargo te aferras al lenguaje del mal

Como un naufrago que descubre

Dentro de sus ojos

La locura del sol...

XXV

La pasión aviva el lenguaje del mal

Que es simple y obstinado como el viento

Cuando desnuda el origen del fuego;

Ese viento atrapado en las pupilas del miedo...

Ese fuego que brota de la nada...

Igual que los silencios...

XXVI

Las sombras conocen el lenguaje del mal

También la luz descifra los estertores

del herido que agoniza;

Así los días suben sobre sus alas

hasta llegar al día

Aturdido el cielo como el padre

que en el medio de la vida

entierra a su hijo...

XXVII

El paisaje contiene todas las cenizas

de la antigua armonía

Sobre las fronteras de la inocencia

El lenguaje del mal ya no tiene palabras;

Es una lengua mutilada que yace

en un vaso de agua...

XXVIII

Mientras la muerte nos acerca

La pregunta de Dios: ¿qué has hecho

con el amor...?

El lenguaje del mal permite a boca de jarro

La conciencia del salto al vacío

Es la postrer belleza

De la postrer soledad...

XXIX

Sálvanos poesía (oh madre de las alucinaciones)

Cuando ateridos por los fríos del misterio

El lenguaje del mal nos abra

Las puertas del infierno...

XXX

El alma escucha el lenguaje del mal y se estremece

Furtivo el cuerpo sube a caballo

Del lenguaje del mal

Es un arenal perfecto y sin estrellas

No hay redención...

Apenas silencio...

Ya nada se mueve...

Sea.

(Desvelado por las calles de Amsterdam, tal vez cerca de la estátua de Spinoza…)

Post scríptum

Benedictus, también nombrado Baruch o Bento, y de apellido Spinoza, hijo de judíos practicantes y miembro de una familia de comerciantes perseguidos por la Inquisición y desterrados de España, Portugal y Francia, nació en la muy hermosa Ámsterdam, la ciudad de los cinco canales circulares y el mercado de tulipanes el 24 de noviembre del año 1632. Escribirá en holandés y latín, hablará socialmente el holandés y pensará en un extraño dialecto del castellano, su materno legado sefardí. Morirá en la ciudad de la Haya el 21 de febrero de 1677 afectado de tuberculosis y después de haberse convertido en uno de los hombres más libres, rebeldes y censurados por sus ideas que recuerda la historia.

Considerado como “el príncipe de los filósofos”, también “padre de los ateos”, condenado y maldecido por la sinagoga de Ámsterdam, los teólogos y pastores calvinistas y la jerarquía de la iglesia católica holandesa, prohibido y perseguido por la Casa de Orange, escribió superando todo tipo de dificultades varios libros que aún siguen quemando las manos y la cabeza de quien se atreve con ellos. Por ejemplo: Ética demostrada según la lógica geométrica. Como ecos del cielo que abrió están los públicos reconocimientos de Marx y Nietzsche, de Borges y Deleuze, de Einstein y de Freud que bien sintetizó su admiración: “admito absolutamente mi dependencia respecto de la doctrina de Spinoza”.

Fotografía: Carmen Vossen

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