• Revista Adynata

Hacer (se) / Monique Wittig – Sande Zeig


Las amantes lo emplean en el sentido de transformarse en. Muchas veces, una amante amenaza tiernamente a su amante con pasar al cuerpo de otro animal, cuando sostienen una guerra de amor. Ella le dice, entonces, “me haré serpiente sobre la tierra”, y su amante responde, “yo me haré gata para asirte sin peligro”. Y continúan así: “entonces yo me haré pescada bajo la mar”, “y yo me haré nutria para comerte”. Esto se llama una canción de transformaciones. Las hay de todas clases en la edad de gloria, cuando las amantes cantan las transformaciones y juegan a las transformaciones. Así como las canciones, existen toda clase de transformaciones. La telepatía es de uso tan fácil que permite pasajes casi instantáneos de unos cuerpos a otros. Permite también “volver en sí” es decir, retomar la forma primera muy rápidamente. La ida y el regreso pueden durar un segundo. En las guerras de amor esta rapidez de desplazamiento desconcierta completamente a la adversaria, aunque ella posee la misma rapidez. Aquella que emplea la mayor celeridad en hacerse sucesivamente cordera, loba, yegua, pájara, de perseguida se convierte rápidamente en perseguidora, haciendo imposible cualquier regla de juego.



Fuente: Wittig, M. & Zeig, S. (1976) Borrador para un diccionario de las amantes. Traducción de Cristina Peri Rossi. Editorial Lumen. Barcelona 1981.


Annette Messager Triángulo de los deseos (tentación), 1989 71 fotos enmarcadas en blanco y negro, 1 texto enmarcado en papel 187x91cm

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.