• Revista Adynata

¿La academia como referencia de la práctica política o... / Maite Amaya

¿La academia como referencia de la práctica política o la política dirigencial de la academia?

Es una inquietud constante que emerge ante la práctica o, mejor dicho, la no práctica de Ixs académicxs del género. Limitadxs solo a decirnos hacia donde ir o no ir, ¿nos dirigen? Muchas veces nos regocijamos en lecturas que repercuten hasta de manera orgásmica ante las ansias de palabras que nos reconozcan a quienes hemos sido invisibilizadas y hasta nos hagan creer subversivas por el solo hecho de ser quienes somos. Como si la subversión fuera una característica de la identidad y no un proceso de empoderamiento y apropiación de la política en detrimento de los poderosos y de la versión que nos venden acerca de la realidad, es decir, de la versión de la realeza. Lo cierto es que muchas veces somos cosificadas ante la mirada experta. La duda ahora deja de ser si nos dirigen y pasa a ser: ¿nos digieren? Usadas para fundamentar sus escrituras que no implicarán cambio alguno en la materialidad de nuestro cotidiano.

Muchas veces, desde la academia se produce teoría que nos interpreta y que no nos da herramientas para subvertir el orden, Parece que como identidades que cuestionamos las estructuras binarias del heteropatriarcado, bastara solo con "montarnos" (la producción de la estética) como cuando lo hacemos para prostituirnos para conseguir la acción política más contundente. Pero, por más montura que llevemos, no será del todo contundente para acabar con nuestra hambre, ni la violencia cotidiana, ni la tortura y muerte en comisarías o en manos de clientes prostituyentes, o nuestro hacinamiento en alguna pensión o la indigencia. Tampoco seremos menos analfabetas ni acabaremos con la discriminación en hospitales.

Lo cierto es que el conocimiento genera prestigio y poder y muchxs, muchísimxs académicxs, se sienten tan atraídxs por este status de la intelectualidad que se acomodan allí, muy lejos de lo que podría ser una acción política o la práctica. Por ende, tan lejos de "montarse” como de arremangarse la camisa para trabajar por otro mundo.

La producción de teoría siempre ha sido importante. Pero mucho más importante es aquella teoría que resulta de la práctica política colectiva, aquella que nos va a permitir interpretarnos y potenciarnos en el accionar, poniendo el cuerpo, aunando voces. Convirtiéndonos en un solo puño, deviniendo en acción liberadora.

Esta producción teórica que ha sido releída y reformulada por generaciones nos ha dado cosechas interesantísimas y me refiero a la terrible herencia de luchadoras indígenas, lesbianas, homosexuales, mujeres, feministas, anarquistas, socialistas, las que lucharon por el divorcio, las guerrilleras, etc., que hacen parte de nuestra historia y de nuestro presente. De algunas de ellas solo quedan volantes o periódicos en algún archivo, pero son legados tremendamente importantes en las causas nuestro pueblo. No se acomodaban dentro ninguna élite pensante interpretativa de lo que sucedía, sino que son las que transformaron su rabia en lucha e hicieron temblar a los dueños de los conventillos. Las que armaban barricadas cansadas de la más roñosa de las miserias y el hacinamiento de la huelga de inquilinxs. O las de Puerto San Julián que sacaron a escobazos del prostíbulo a los milicos asesinos de los obreros patagónicos de la Patagonia rebelde... son ellas las que nos dan letra, pero sobre todo con acciones que, a veces, difunden más claramente lo que un libro podría hacer. Y sin embargo, qué importantes son lxs teóricxs o intelectuales contemporáneos, con sus cambios paradigmáticos para la academia, de muchxs aprendemos mucho. Pero no es la única forma legítima de teoría, y no pretendan pasar sin que algunas les recordemos qué lejos se encuentran de realidad y de las luchas de nuestro pueblo.

Fuente: Paloma negra. Cuerpos, heteropatriarcado y postfeminismo. Sororidad ediciones. 2019. Edición original creada y liberada por Camachui Ediciones del Espacio Libertario Paraná, 2018.


¿Independencia? (2021) Verónica Scardamaglia, fotografía con filtro.

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.