• Revista Adynata

Palabras que afloran de un nudo en la garganta / Suely Rolnik


El concepto es el contorno, la configuración, la constelación de un

acontecimiento por venir que lo corta y lo recorta a su manera.

La grandeza de una filosofía se valora por la naturaleza de los

acontecimientos a los cuales sus conceptos nos convocan.

Ellos son centros de vibraciones, cada uno en sí mismo y unos en

relación con los otros. Es por eso que todo resuena,

en vez de encadenarse o de corresponder unos a otros.

Deleuze y Guattari[1]



Esta antología reúne mis tres ensayos más recientes. El primero fue escrito en 2012, momento en que surgen insistentes señales de lo que está por venir: la eclosión de toda especie de fuerzas, de las más activas a las más reactivas, que convulsionarán al mundo y a nosotros mismos. Insinuándose desde la toma planetaria del poder por el capitalismo financierizado y neoliberal, tales fuerzas y sus confrontaciones se intensifican vertiginosamente en el período que se anuncia. En Brasil, 2012 es el año de la condena a los acusados del llamado Mensalão por el Supremo Tribunal Federal, cuando se hace más evidente que a lo que estamos asistiendo, hace ya un tiempo, es a la primera temporada de una serie intitulada “El Golpe”. 2012 es el año en el que también ya se anuncia el acontecimiento de las intempestivas manifestaciones masivas de 2013 por todo el país.

Los demás ensayos fueron escritos entre 2016 y el inicio de 2018, ya al calor del ascenso globalitario de fuerzas reactivas, pero también de la potenciación y proliferación de un nuevo tipo de activismo que entrelaza en sus acciones las esferas macro y micropolítica. En Brasil, es el momento en que asistimos atónitos a los nuevos capítulos de la primera temporada de la serie y, en seguida, su segunda temporada entera. Las imágenes de la operación del golpe se intercalan entonces con las del fortalecimiento y la expansión no solo de los movimientos sociales macropolíticos preexistentes, sino también de ese nuevo tipo de activismo.

Además de no someterse a su institucionalización, el nuevo tipo de activismo no restringe el foco de su lucha a una ampliación de igualdad de derechos –insurgencia macropolítica–, pues la expande micropolíticamente hacia la afirmación de otro derecho que engloba todos los demás: el derecho de existir, o, más precisamente, el derecho a la vida en su esencia de potencia creadora. Su objetivo es la reapropiación de la fuerza vital, frente a su expropiación por parte del régimen colonial-capitalístico que la cafishea[2] para alimentarse, llevando el deseo a una entrega ciega a sus designios –este es nada más y nada menos que el principio micropolítico del régimen que hoy domina el planeta. La apropiación del derecho a la vida está directamente encarnada en sus acciones: es en el día a día de la dramaturgia social que ocurren esas acciones, buscando transfigurar a sus personajes y la dinámica de la relación entre ellos.


En ese contexto, llama especialmente la atención el combate por liberar el deseo de la sumisión a las tóxicas categorías dominantes en los ámbitos de las sexualidades y de los supuestos géneros, las cuales generan las condiciones para la expropiación de la pulsión vital y su cafisheo en todos los demás ámbitos de la vida humana. Un combate que, con el mismo grado de intensidad e inteligencia colectiva, se da igualmente en el ámbito de las categorías de la racialidad –un cáncer que corroe a la sociedad brasileña desde su fundación, estructuralmente inseparable del principio de proxenetismo que orienta la política de deseo que predomina en todos sus dominios. Liderado por los afrodescendientes, también en ese combate se busca liberar el deseo de su sumisión a ese nefasto destino. El nuevo tipo de insurrección, con sus dispositivos macro y micropolíticos, se manifiesta con especial vigor entre las generaciones más jóvenes, sobre todo en las periferias de los centros urbanos. Un ejemplo de eso es la ocupación de escuelas públicas por el movimiento de estudiantes secundarios a fines de 2015, lo cual engloba todos esos ámbitos. Los efectos de ese movimiento en nuestros cuerpos son ciertamente uno de los disparadores de la escritura del segundo ensayo.


Los períodos de convulsión son siempre los más difíciles de vivir, pero es en estos momentos que la vida grita más alto y despierta a aquellos que todavía no sucumbieron íntegramente a la condición de zombies –una condición a la que estamos todos destinados por el cafisheo de la pulsión vital–. Vale señalar que en su pliegue financierizado, el régimen colonial-capitalístico ejerce su seducción perversa sobre el deseo cada vez más violenta y refinadamente, llevándolo a entregarse aún más gozosamente al abuso. En este grado de expropiación de la vida, una señal de alarma se dispara en las subjetividades: la pulsión se pone entonces en movimiento y el deseo es convocado a actuar. Y cuando se logra tomar las riendas de la pulsión, tiende a irrumpir un trabajo colectivo de pensamiento-creación que, materializado en acciones, busca hacer que la vida persevere y obtenga un nuevo equilibrio. Por eso, los momentos como este que estamos viviendo siempre son los más vigorosos e inolvidables.


Cada uno de estos ensayos fue publicado y presentado en varias lenguas y en distintos contextos a lo largo del tiempo y reescrito cada vez en función de los mismos y de las urgencias que se imponían al trabajo del pensamiento; las ideas iban surgiendo también de su reelaboración en otros ensayos cuya escritura era impulsada por los nudos en la garganta que se fueron presentando durante esos años; tales ideas se iban insertando en los ensayos anteriores (las versiones de cada uno de ellos aquí presentadas son las más recientes). Por la misma razón, de uno a otro ensayo, palabras, frases y hasta párrafos enteros se repiten, pero en nuevas direcciones, conectados con otras experiencias –de las más auspiciosas a las más tenebrosas–, ampliando así su sentido. En esas repeticiones, que opté por mantener a propósito, hay ligeras modificaciones, a veces casi imperceptibles. Ellas responden a la necesidad de refinar la escucha de los matices de los gérmenes de mundos fecundados por los efectos de tales urgencias en nuestros cuerpos, y a la necesidad de buscar palabras cada vez más afinadas para completar su germinación, dando nacimiento a un modo de cuerpo-y-habla que los inyecte en la corriente sanguínea de la vida social, contribuyendo a su manera con el trabajo colectivo que busca su transfiguración.


Para los guaraníes tales necesidades son obvias, como nos hace ver su propia lengua. Ellos dicen ahy’o a la garganta, pero también ñe’e raity, que significa literalmente “nido de las palabras-alma”[3]. Es porque ellos saben que los embriones de palabras emergen de la fecundación del aire del tiempo en nuestros cuerpos en su condición de vivientes y que, en este caso, y solo en él, las palabras tienen alma, el alma de los mundos actuales o en germen que nos habitan en esta condición nuestra. Que las palabras tengan alma y que el alma encuentre sus palabras es tan fundamental para ellos que consideran que la enfermedad, sea orgánica o mental, viene cuando estas se separan –tanto que el término ñe’e, que ellos usan para designar “palabra”, “lenguaje” y el término anga, que usan para designar “alma” significan ambos “palabra-alma”. Ellos saben igualmente que hay un tiempo propio para su germinación y que, para que esta sea llevada a término, el nido tiene que ser cuidado. Estar a la altura de ese tiempo y de ese cuidado para decir de la manera más precisa posible aquello que sofoca y que produce un nudo en la garganta y, sobre todo, lo que está aflorando frente a aquello para que la vida recobre un equilibrio; ¿no será ese el trabajo del pensamiento propiamente dicho? ¿No estará exactamente en eso su potencia micropolítica? ¿No será eso lo que define y garantiza su ética? ¿Y, en sentido más amplio, no será eso en lo que finalmente consiste el trabajo de una vida? Que el lector –o mejor, lx lectorx– encuentre en las palabras de estos ensayos algunas resonancias de los afectos de las fuerzas del presente en su propio cuerpo. Y que tales resonancias le sirvan de compañía para desatar los nudos que estos afectos le producen en la garganta, dejando germinar palabras que digan matices, aquí no alcanzados, de los embriones de futuro que se anuncian más allá del sofocamiento. Una práctica cuya razón de ser es precisamente crear escenarios que nos traigan de vuelta el buen vivir, evitando que esos nudos se transformen en nódulos patológicos y sus metástasis se desparramen como la peste por el cuerpo-alma de nosotros mismos y de toda la trama social. Este es el sentido de la publicación de este libro.



[1] Este epígrafe se compone de tres fragmentos extraídos y libremente acoplados [y traducidos] del libro de Deleuze y Guattari ¿Qué es la filosofía? [2] “Cafishear” es un neologismo basado en el verbo “cafetinar” en portugués. Adopté ese término para crear una de las nociones centrales de mi trabajo teórico en el ámbito micropolítico. La noción aparece por primera vez en el ensayo de 2002: “A vida na Berlinda” [“La vida en la mira”], Trópico: Idéias de Norte e Sul, revista online del portal web UOL, del periódico Folha de São Paulo; En francés: “La vie au point de mire”. In: XV Biennale de Paris, Paris, Éditions Biennale de Paris, pp. 29-33, 2007. En su sentido usual, el término designa la acción del “cafetão”, cuya traducción varía en los países hispanohablantes: proxeneta, alcahuete, cafisho, cafiche, chulo, fiolo, padrote, rufián, cabrón, maipiolo, cafiolo, celestina, chichifo, macarra, entre otros, siendo que ninguno de estos términos es usado en todos los países. No existe el uso verbal de este término en español como existe en portugués; además, su uso en portugués es bastante común, incluso en el sentido figurado, lo que tampoco es el caso en español. Siendo un concepto central de mi trabajo, para que sea lo más legible posible, optamos por variar las opciones de traducción del término a lo largo del texto entre neologismos derivados de proxeneta y cafisho, buscando el que esté más próximo de su sentido en la frase en donde se inserta y más armonioso con su sonoridad. [3] Agradezco a Ticio Escobar por la cuidadosa, lenta y suave iniciación a la lengua guaraní.



Fuente: Rolnik, Suely (2018). Preludio en Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente. Ed. Tinta Limón. Buenos Aires. 2019.



Andy Holden & Peter Holden (Natural Selection / Sin título) 2017 Instalación

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.