• Revista Adynata

Sobre el “el sí mismo” / Paul Valéry


El egotismo literario consiste finalmente en desempeñar el papel de uno mismo; en hacerse un poco más uno mismo que lo que se era unos instantes antes de haber tenido la idea de serlo. Dando a sus impulsos o impresiones un secuaz consciente que, a fuerza de distinguir, de esperarse a sí mismo y, sobre todo, de tomar notas, se perfila cada vez más, y se perfecciona de obra en obra según el progreso mismo del arte del escritor, se sustituye un personaje inventado al que insensiblemente se acaba por tomar como modelo. No hay que olvidar nunca que en la observación que hacemos de nosotros se cuela una arbitrariedad infinita.


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Dos maneras hay, pues, de falsificar: una mediante el trabajo de embellecer; la otra por la dedicación a hacer verdadero. Quizá este segundo caso sea el que revela una pretensión más intensa. Indica también una cierta desesperanza de excitar el interés público por medios puramente literarios. No están muy lejos del erotismo los verídicos. Por otra parte, los autores de confesiones o de memorias o de diarios íntimos son invariablemente los burlados de esa esperanza de sorprender; y nosotros los burlados de esos burlados. Nunca es a uno mismo a quien se quiere exhibir tal como es; todo el mundo sabe que una persona real no tiene gran cosa que enseñarnos de lo que es. Se escriben, pues, las confesiones de otro más interesante, más puro, más negro, más vivo, más sensible y también más él mismo de lo permitido, pues en el “sí mismo” hay grados. Quien se confiesa miente, huye del verdadero auténtico, que no existe o que es informe, y, en general, indistinto. La confidencia sueña siempre con la gloria, con el escándalo, con la excusa, con la propaganda.



Fuente: Valery, Paul (1871-1945). Stendhal. En Estudios literarios. Editorial Visor.



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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.