Vocación / Sylvia Molloy
- Revista Adynata
- 31 jul 2022
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Hacia el final de mis estudios secundarios llegó el momento de decidir quĆ© carrera iba a seguir. Estaba convencida de que querĆa estudiar medicina: la fantasĆa se habĆa vuelto vocación despuĆ©s de un experimento en clase de zoologĆa en la que me habĆa tocado disecar una ranita muy linda, muy verde. (El hecho de que despuĆ©s de dicha operación no supe quĆ© hacer con la ranita cuyo corazón seguĆa latiendo y terminĆ© pinchĆ”ndoselo con el bisturĆ para que se muriera de una vez no pareció impresionarme adversamente: iba a ser cirujana.) Pero tambiĆ©n me tentaba la arquitectura o alguna carrera de diseƱo. Las opciones no podĆan ser mĆ”s distintas y a mi madre ninguna le pareció buena. Desechó las dos Ćŗltimas con gesto desdeƱoso, te gustarĆ” dibujar pero tus dibujos son bastante mamarrachientos. En cuanto a la primera, le pareció mĆ”s respetable pero igualmente desechable por otras razones: no podĆ©s ocuparte de un marido e hijos y a la vez ser cirujana, mejor estudiĆ” quĆmica y te buscĆ”s un trabajo de medio dĆa.
Mi paso por la Facultad de Ciencias Exactas fue breve. El primer mes dejĆ© caer una gota de bromo de una probeta sobre el dorso de la mano derecha que me dejó una cicatriz que aun tengo. En el tercer mes, dos dĆas despuĆ©s de un parcial, me llamó el jefe de trabajos prĆ”cticos a su oficina: āSe sacó la mejor nota, Molloy, pero usted no estĆ” contenta aquĆ, me dijoā. āAdemĆ”s la veo siempre con un libro a cuestas, ĀæquĆ© estĆ” leyendo ahora?ā. āEl rojo y el negroā, aventurĆ© turbada. āA mĆ me gusta mĆ”s La cartuja de Parmaā, me contestó. Y luego: āĀæPor quĆ© no se va, Molloy?ā PensĆ©: me estĆ” dando permiso para irme. PensĆ©: a este hombre le pasó algo parecido pero no le dieron permiso. PensĆ©: quiero explicarle por quĆ© me gusta mĆ”s El rojo y el negro. Pero solo atinĆ© a darle las gracias y a salir del despacho.
En el camino de vuelta a casa me invadió el miedo: quĆ© iban a decir mis padres. Ante mi sorpresa no se inmutaron y aceptaron el consejo del jefe de trabajos prĆ”cticos a quien agradezco mentalmente hasta el dĆa de hoy. Se llamaba HĆ©ctor Pozzi. A la semana quedó claro que estudiarĆa literatura. No mirĆ© nunca para atrĆ”s.
De vez en cuando miro la cicatriz que me dejó en la mano derecha la gota de bromo. Casi un trofeo de guerra.
Fuente: Molloy, Sylvia (2017). Vocación. En Citas de lectura. Ampersand .Buenos Aires,2017.
