• Revista Adynata

Zaratustreanas III De camellos y pesadeces / Fernando Stivala

Espíritu cuerpo


Les menciono tres transformaciones del espíritu: cómo el espíritu se transforma en camello, y el camello en león y, por último, el león en niño. *

Espíritu como lo invisible, lo inmaterial, aunque se expresa en una forma material.

Se expresa en un cuerpo camello, un cuerpo león, un cuerpo niño.

Son fuerzas inmateriales que nos hacen ser.

Pierde fuerza la idea hegemónica de espíritu. No es espíritu esencia. Es espíritu transformación. Espíritu devenir. Espíritu cuerpo.

Ese espíritu camello quiere ser fuerte y resistente.

Su fortaleza demanda peso y dificultad.

¿Qué es pesado?, así se pregunta el espíritu de la pesadez, y se arrodilla como el camello, y quiere que lo carguen bien. *

Camello nos trae elementos de pesadez, de carga, y de disfrute en llevar esa carga.

Camello como esa exigencia abstracta, con ideales. Fuerza sin sensación.

Liviandad, lo contrario a pesado. Burlarse de las verdades, de la filosofía, de la solemnidad que viene con un valor establecido que hay que cargar sí o sí.

Reírse de las verdades


¿Qué es lo más pesado para ustedes, héroes?, así se pregunta el espíritu de la pesadez, para que yo lo cargue sobre mí y me alegre de mi fortaleza. *

El espíritu de la pesadez y el espíritu de la seriedad se manifiestan cuando la filosofía se torna demasiado seria, grave, académica. Contra todo ello quiere pensar el espíritu de ligereza y liviandad, que restituye a la filosofía sus posibilidades creadoras.

Leer, un escritorio. Una extraña acción.

Burlarse de la filosofía es verdaderamente filosofar.

No es desestimar lo serio o lo que viene como valor sino liberar posibles a partir de esos valores que vienen.

Liberar posibles a partir de una verdad no es lo mismo que venerarla.

Si se liberan posibles a partir de una verdad, la idea de verdad pierde fuerza como sentido común hegemónico. Se deconstruye la idea de verdad esencia.


Cuando tenemos paciencia para que venga la liberación de nuevos posibles a partir de lo que se va mirando, leyendo, escuchando, viviendo, pensando; el mundo de reproducir una verdad, por más buena que sea, pierde valor libidinizante, emocionante, enamoradizo, pulsional, chisposo, tendiente.

La verdad como búsqueda absoluta pierde esa fuerza pulsional.

La reproducción de una verdad no tiene esa fuerza.

Paréntesis desvío:

(Preferimos llamar fuerza pulsional a eso que en general está ligado a adolescencias, enamoramientos, locuras, aventuras, desmesuras, incivilizaciones, creaciones.

Creaciones es la más respetada por las normalidades debido a su capacidad de sublimación.

Normalidades: valores ya armados.

Pero, una pregunta: ¿A las normalidades le vamos a dar el criterio de valor? ¿A ellas que dejan la libido tirada, no la incentivan, y prefieren apagarla para estar cómodas?

La fuerza pulsional está del lado de los que queramos seguir activando el armado de valores guiados por el termómetro, cada vez.

La voluntad de mantener la chispa y no la verdad, aunque de las chispas muchas veces nazcan verdades. La voluntad de hacer, aunque ingresar en los caminos de las fuerzas nos lleve a lugares desconocidos.)

¿Qué son verdades? Teorías, pensamientos, películas, carreras, tesis, libros, palabras, artes, noticieros, políticos. Burlarse de las verdades.

Normalidades pesadas


El espíritu del camello y de las normalidades quiere cargar peso.

Es el espíritu de las veneraciones de las verdades, el espíritu de las normalidades cansadas.

Verdades que piden peso.

Tienen sensación de regocijo en ese hacer cargando peso. Piden afirmarse ahí.

Por eso Nietzsche las va a llamar fuerzas reactivas.

Lo reactivo no es solamente algo que descompone.

Descompone, pero tiene el secreto de que lo que descompone quiere vivir.

Lo que retorna siempre está vivo, incluso para las normalidades. Solo que en ellas se ponen al servicio del conservar.

El escritorio de las normalidades con su energía ontológica, con su chispa moviente que luego se apaga y se cansa, con su camello, está puesta al servicio de ser guardián de una verdad (o varias) y de un conjunto de valores que ya se dijeron.

Otra manera de decir moral o mayoría.

¿Qué es pesado?

Así pregunta el espíritu de la pesadez y esa es su alegría. Que el camello se llene de una tristeza justificada que actúa como alegría.

¿De qué está hecho del camello? ¿Cómo se subjetivó para ser camello?

¿Cómo fue ejercitando una manera de ser a través de los dispositivos que lo hacen ser camello?

¿O acaso es: alimentarse de las bellotas y de la hierba del conocimiento y padecer hambre anímica por amor a la verdad?

¿O acaso es hacer amistad con sordos que nunca oyen lo que quieres?

¿O acaso es: amar a quienes nos desprecian, y ofrecer la mano al fantasma cuando nos quiere asustar? *

De estas preguntas se llena el espíritu del camello.

Y… así se interna él en su propio desierto. *

Fuente: Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra (Primera parte ´De las tres transformaciones´)



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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.