• Revista Adynata

Zaratustreanas VI. De insensibilidades y persecutas / Fernando Stivala

Es necesario deconstruir la idea de persecuta.

Perseguirse supone algo que no está pasando.

Una desmentida al termómetro.

No conviene seguir usando persecuta y sus derivados: me perseguí, te perseguiste, ¿te pareció?, ¿estás seguro?

Se puede decir mejor: me quedé enganchado con voces, disminuyó su capacidad de hacer y pensar, le quedó un recuerdo empobrecido.

Se necesita potenciar y volver a confiar en el termómetro sensible.

Desmentidas no niegan lo percibido, tratan de que la percepción dude de sí misma. Hasta que se sienta culpable de su cruda mirada” [1] Percia.

Una desmentida duplica la violencia. Le añade a la violencia otra violencia.

¿Estás segura de que te pasó, no será que flasheaste?

Hace que lo percibido dude de sí mismo hasta sentirse culpable de su mirada.

Es torturante sentirse culpable de sentires, entonces mejor dejamos de tener esa vara sensible como aliada.

Mecánica de una insensibilidad. Formación de callos.

No confiar en el registro sensible y esperar que un afuera trascendente nos diga cuál es ese registro.

Lo que podemos delimitado por un límite al que hay que obedecer, ya que se desconfía en el límite de lo que estamos pudiendo/percibiendo.

Una duda que siempre falla en contra del cuerpo.

Ni siquiera es duda, sentencia de que el cuerpo siempre pierde, falla.

Es sentir vergüenza por lo que pueden y no pueden los cuerpos.

La desmentida introyectada se convierte en persecuta y desconfianza.

Un día dejamos de contar y decir, otro día dejamos de percibir e intuir, hasta que algún día ya olvidamos ese termómetro y nos sumergimos en estados bloqueados de sensibilidad.

Una de las características de las normalidades es su estado de insensibilidad.

No son malos que nacieron insensibles, son excesos de normalidades.

Transiciones afectivas producidas por una cultura que va acallando, anestesiando, invisibilizando.

Una cultura que va produciendo subjetividades así.

Así gobierna el poder de las normalidades.

Así se construye una moral.

Así se puede decir demasías no enferman, normalidades sí.[2]

Entonces ¿le vamos a confiar la tabla de valores a las normalidades que dejan de lado el flujo moviente pulsional y conservan como el dragón, pesadamente, los valores de siempre?

[1] Revista Adynata. Sesiones del naufragio (4). Desmentidas. Marcelo Percia.

[2] Sintagma construido por Marcelo Percia.

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.