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  • Revista Adynata

Zaratustreanas XI De grietas y polaridades / Fernando Stivala

Normalidades por un lado, singularidades por otro.

¿Estamos del lado del cliché o de la invención?

¿De la moral o del termómetro?

¿Representación o intensidad?

Árbol rizoma.

Devenir historia.

Modelo científico o prácticas artísticas

Pensar neuróticamente o experimentar pensando

O o o …


Se ataca un tipo de razonamiento binario que no da salidas. Y a la vez parece que se repone.

Diferenciemos un dos estático que habilita un bando y otro, de un dos dinámico que abre posibilidades y matices.


Hay un dos binario que puede ser sustituido por un dos polar, usando incluso las mismas palabras.

El dos binario es una relación biunívoca entre dos términos que no tienen resto, no hay otra posibilidad.

Si se es esto no se es lo otro. Discusiones que nos encierran. Dialéctica. Grieta. Oponerse para destruir la otra posición. Polémica, guerra.

"Definite", "¿de qué lado estas?",´"tenes que saber quién sos", "no seas tibio","¿cuál es tu posición?"

Sistema de opiniones e ideologías. Deleuze

El pensamiento, con sus dimensiones múltiples, queda replegado a la máquina de codificación binaria: es esto o lo otro.

Ahí es cuando dejamos de usar el pensamiento. El sistema binario ya tiene un pensamiento para cada conjunto de pertenencia. La máquina binaria nos encierra, incluso aunque sean más de dos opciones.

Se va dejando de lado la multiplicidad que ofrecen las situaciones.


El dos polar se trata de otra cosa.

Puede nombrar dos elementos extremos de un campo, como fuerzas o estados o personajes conceptuales. No como identidades.

Dos elementos extremos de un campo pero que al interior se dan todos los matices, todas las novedades, todos los corrimientos, todos los desplazamientos, todas las combinaciones posibles.

Oídos inauditos. Ojos desconocidos. Olfatos impredecibles. Gustos enigmáticos. Tactos irreconocibles.

Sensibilidades sin codificar.

Poder escuchar eso como viene y con lo que viene, y no tanto con representaciones previas que también van a aparecer.

Que la previa no anule la capacidad múltiple de los sentidos.

Otra manera de decir prejuicios, imaginarios colectivos, arquetipos sociales. ¿Cultura?

Poder darnos cuenta, en cada momento, cuándo se impone un dos binario sin resto, y cuándo se habilita un dos polar que trae combinaciones todavía no exploradas.

Tiene que ver con el talento de quien escucha y lee. Percibe. Recibe.

El dos polar abre un arco de matices que pueden ser combinables.

No es cliché o inventar. No es repetición o diferencia.

No es normalidad o singularidades. No es moral o termómetro.

Podemos encontrar y combinar hábitos de cliché, costumbres y repeticiones, automatismos y normalidades; con, estados y momentos inauditos, inexplorados, singulares.


Entre clichés e invenciones se abre todo un arco posible: combinaciones, coexistencias, contaminaciones, operaciones, intersecciones, simultaneidades, absorciones.

Se habla de un dos, pero para abrir un entre ultra poblado.

Se lo puede probar con grietas de género, de clases, de ideologías, y ver si funciona. Si en vez de anclar y endurecer posiciones, abre matices que se activan recorriendo esas mismas polaridades.

Si usamos normalidades como un polo de la experiencia contemporánea, no son lo malo en oposición a lo bueno.

Buscamos romperla, discutirla, abrirla, des endurecerla.

Y también buscamos tantear cómo se navega ahí, cómo se trazan conexiones, cómo nos vinculamos.

El otro extremo (el opuesto al dominante) es un polo, no un término binario.

Entonces hay muchas operaciones y combinaciones para trazar.

Las operaciones o combinaciones que se arman valen por lo que pueden y no por su adecuación a una ideología previa.

Es la fuerza de una operación la que crea algo, y no la similitud a un polo.

Se trata de extraerle al sistema codificado binario unas capas de realidades que vienen de otro régimen.

Se trata de extraerle un ritmo a la binarización.

Bajo el código binario laten ritmos o fuerzas.

Bajo el código de la repetición laten diferencias, pero ellas tienen otro régimen.

No existe la política, la clínica, el arte.

Existen prácticas.

Micro clínicas, micro políticas, micro artísticas.

Existen personas en ciertas situaciones y épocas haciendo arte, haciendo clínica, haciendo política. A veces disfrazadas de repeticiones, a veces disfrazadas de normalidades.

No hay amor que se parezca a la idea de amor.

No hay revolución que se parezca a la idea de revolución.




Robert Rauschenberg - Sin título - c. 1953 - Instalación caja: 18 x 18 x 18 cm, cubo: 14.2 x 14.2 x 14.2 cm

Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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