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  • Foto del escritorRevista Adynata

Adynata Julio / VPS MP

Julio viene repleto de vientos.

Según dónde haya quedado arrojada cada existencia, se tratará de vientos helados de Los Andes, vientos de los sofocantes veranos europeos del calentamiento global, quizás algunas brisas de bosques y montes amenazados de incendios, tal vez, algunas ráfagas furiosas de mar.


Adynata Julio viene arremolinada.


Trae poemas, entrevistas, presentaciones y un cuento como “acto de desobediencia, de resistencia contra los sofocantes dispositivos del siglo XIX, como el matrimonio y la psiquiatría, que mantenían a las mujeres recluidas en el ámbito privado” (prólogo de El empapelado amarillo).


Trae hesitaciones, vacilaciones que deshabitúan la escritura, el pensamiento, la letra que, así como las profanaciones, buscan, desde la impugnación de dispositivos de poder, rozarse con lo impensado para provocar la invención de nuevos posibles.

Las Caligrafías nómades nos dicen que “Toda arquitectura presiente el furor de futuras palabras.”


Las palabras, actuales y futuras, tiemblan.


Las estatuas y las solemnidades patrias caen.

Pancho Casas -la última yegua- y Paul B. Preciado nos lo muestran.

A partir de la distinción entre necesidades y deseos, Alejandro Kaufman introduce un bombazo: las necesidades ya están diseñadas. Escribe: "nunca hubo tanta desigualdad ni tanta injusticia, junto a tanta abundancia".


Ignacio Lewkowicz, en una conferencia hasta ahora inédita dictada en Montevideo en 2003, trata ya allí de pensar una relación entre lo que llamaba el "desfondamiento" del Estado y el desanudamiento de la vida en común. Pero, sobre todo, presenta una bella idea sobre la confianza no como la certidumbre o seguridad sobre la consistencia de otra vida, sino como la invitación a componer una inesperada potencia entre fragilidades.


Juan Carlos nos sigue acompañando a pensar y vivir de otros modos, esta vez desde un artículo sobre la relación entre psicoanálisis y medicina a partir del texto de Freud sobre la cuestión de los "legos", no médicos, como Teodoro Reik, quien fuera juzgado por curandería en la Viena de 1925 .


Una entrevista que se le hizo a Floreal Ferrara, una leyenda de la salud territorial y asamblearia en los años ochenta, relata las acciones de equipos que actuaban como teatros itinerantes o circos trashumantes.


Adynata también trae globos y una gran kermes.


Escribe Marcelo Percia “Se necesita imaginar ventanas clínicas. Portales de un estar en común que se abren y se cierran en cualquier momento.”


Las clínicas también tiemblan.

Eso pretendemos.


V. Nicolá Koralsky (2020) s/ título


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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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