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¿Cómo aburrirse? / Florencia Montes Paez y Federico Cuesta

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • hace 2 días
  • 7 Min. de lectura

D O S S I E R H A S T Í O S


“Estoy aburrido. Estoy aburrido hasta la muerte. Aquí nada me necesita. Ni siquiera ella. He cortado ya bastante leña para que dure hasta Navidad y ya no tengo nada que hacer aquí.”

Palmeras Salvajes, W. Faulkner



La tragedia de la época es que las categorías que se crearon para cuestionar los regímenes de opresión son utilizadas para perpetuar esas opresiones. Esa paradoja es la tragedia.


“Salí de la ciudad, ribera abajo, al encuentro solitario del barco que aguardaba, sin saber cuándo vendría. Llegué hasta el muelle viejo, esa construcción inexplicable, puesto que la ciudad y su puerto siempre estuvieron dónde están, un cuarto de legua arriba. Entreverada entre sus palos, se manea la porción de agua del río que entre ellos recae. Con su pequeña ola y sus remolinos, sin salida, iba y venía, con precisión, un mono muerto, todavía completo y no descompuesto. El agua, ante el bosque, fue siempre una invitación al viaje, que el no hizo hasta no ser mono, sino cadáver de mono. El agua quería llevárselo y lo llevaba, pero se le enredó entre los palos del muelle decrépito y ahí estaba él, por irse y no, y ahí estábamos. Ahí estábamos, por irnos y no.” (Di Benedetto, 1956)[i]


Las nuevas derechas tildan al movimiento LGBTIQ+ y transfeminista de pederasta por sostener banderas de la disidencia sexual y el aborto libre, mientras los archivos de Epstein muestran que los abusadores son ellos.


“Lo que no se puede concebir de la dictadura, a partir de entonces, es precisamente lo que sí se puede ver, incluso a la luz del día. Para que los espantos espanten con seriedad justo en el momento histórico en el que ya no necesitan ocultarse, se tiene que abandonar, en la operación de representarlos, el lenguaje negativo, antiexplícito, que fue característico del arte post Auschwitz.” (Schwarzböck, 2015)[ii]


Los supremacistas blancos en EEUU hablan de crímenes raciales para describir ataques aislados de personas negras contra blancas, cuando de manera sistemática negros y latinos mueren.


“-Bien. ¿qué se les ofrece? -volvió a preguntar Pedro Páramo.

-Como usté ve, nos hemos levantado en armas.

- ¿Y?

-Y pos eso es todo. ¿Le parece poco?

- ¿Pero por qué lo han hecho?

-Pos porque otros lo han hecho también. ¿No lo sabe usté? Aguárdenos tantito a que nos

lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos la causa. Por lo pronto ya estamos aquí”. (Rulfo, 1955)[iii]


EEUU vuelve a intervenir en nuestro continente en nombre de la democracia y defender la soberanía de Venezuela y Cuba es presentado como apoyar dictaduras.


“El Odio Eterno rondaba fuera de los límites de la Realidad buscando una forma, una sustancia tangible que le permitiera existir en el mundo de las Criaturas. Andaba al acecho de una herida por donde introducirse, pero ninguna imperfección de las Criaturas era grieta suficiente para darle paso.” (Bodoc, 2000)[iv]


El Estado de Israel, que se arroga la representación del pueblo judío, continúa ocupando Palestina y el genocidio amplificado y viralizado en redes.

"Una vez en el campo, debido a su esencial incapacidad, o por desgracia, o por culpa de cualquier incidente trivial, se han visto arrollados antes de haber podido adaptarse; han sido vencidos antes de empezar, no se ponen a aprender alemán y a discernir nada en el infernal enredo de leyes y de prohibiciones, sino cuando su cuerpo es una ruina, y nada podría salvarlos de la selección o de la muerte por agotamiento. Su vida es breve pero su número es desmesurado; son ellos, los Muselmänner, los hundidos, los cimientos del campo; ellos, la masa anónima, continuamente renovada y siempre idéntica, de no-hombres que marchan y trabajan en silencio, apagada en ellos la llama divina, demasiado vacíos ya para sufrir verdaderamente. Se duda en llamarlos vivos: se duda en llamar muerte a su muerte, ante la que no temen porque están demasiado cansados para comprenderla”. (Levi, 1947)[v]


Los misóginos y transodiantes, racistas, ocupacioncitas, se victimizan utilizando nuestras categorías para justificar opresiones y exterminios. Esa victimización es la paradoja.  Como dice Schulman, expresa lo peor del pensamiento de traumatizado: el supremacismo.

 

“…Nos levantamos como para la misa de madrugada,

Caminábamos por la ciudad incierta,

Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,

Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,

Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…

 

La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,

Ya de todo separada,

Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,

Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,

Pero marcha… vacila… aislada…

 

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,

De mis años de infierno desnudo?

¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,

Qué imaginan en el círculo lunar?

A vosotras os envío mi adiós y mi saludo” (Ajmátova, 1940)[vi]

 


Como decía Nietzsche, el problema no son los valores, sino el valor de los valores. El sentido está roto. La barbarie emerge. El problema del espanto es que ya no espante. Como dice Haraway, lo que Arendt vio en Eichmann no fue un monstruo incomprensible, sino algo mucho más terrorífico: negligencia común y corriente.


12 de diciembre de 1828.

Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso. Un hombre valiente no es vengativo ni cruel. Yo estoy seguro que usted no es ni lo primero ni lo último. Creo que es un hombre de genio, y no puedo figurármelo sin la firmeza necesaria para prescindir de los sentimientos y considerar obrando en política los actos, de cualquier naturaleza que sean, como medios que conducen o desvían de un fin.

Así, considere usted la suerte de Dorrego. Mire usted que este país se fatiga hace 18 años, en revoluciones, sin que una sola produjera un escarmiento. Considere el origen innoble de esta impureza de nuestra vida histórica y lo encontrará en los miserables intereses que han movido a los que las han ejecutado. El general Lavalle no debe parecerse a ninguno de ellos; porque de él esperamos más. En tal caso, la ley es que una revolución es un juego de azar en el que se gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Haciendo la aplicación de este principio de una evidencia práctica, la cuestión parece de fácil resolución. Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra y no cortará usted las restantes; ¿entonces, qué gloria puede recogerse en este campo desolado por estas fieras?…. Nada queda en la República para un hombre de corazón.

(Carta sin firma) *

*Salvador M. Del Carril, político de ideas unitarias, fue ministro del gobierno de Rivadavia antes del fusilamiento de Dorrego y más tarde ministro del gobierno de Lavalle.

 

Más temprano que tarde, EEUU e Israel atacarán Irán y se desatará una guerra mundial macro —que ya prolifera en lo micro— y el mundo quedará comprometido en posturas bélicas y destructivas. Argentina, a 50 años de la última dictadura militar, en este contexto de desmantelamiento de derechos y de profundo antiperonismo, estará más alineada que nunca con los proyectos sionistas. 

 

“EL. — Tú no has visto nada de Hiroshima. Nada.

ELLA. — Lo he visto todo. Todo. Por ejemplo, el hospital lo he visto. De eso estoy segura. Hay un hospital en Hiroshima. ¿Cómo iba a poder dejar de verlo?

EL. — No has visto ningún hospital en Hiroshima. No has visto nada de Hiroshima.

ELLA. — Cuatro veces en el museo...

EL. — ¿Qué museo de Hiroshima?

ELLA. — Cuatro veces en el museo de Hiroshima. He visto a la gente paseando. Todo el

mundo pasea, pensativo, por en medio de las fotografías, las reconstituciones, a falta de

otra cosa, a través de las fotografías, las fotografías, las reconstituciones, a falta de otra

cosa, las explicaciones, a falta de otra cosa. Cuatro veces en el museo de Hiroshima.

He contemplado a la gente. He mirado a mi vez, pensativamente, el hierro. El hierro

quemado. El hierro roto, el hierro que se ha hecho vulnerable como la carne. He visto

ramilletes de cápsulas, ¿quién iba a pensarlo? Pieles humanas flotantes, supervivientes,

con sus sufrimientos aún recientes. Piedras. Piedras quemadas. Piedras hechas añicos.

Cabelleras anónimas que las mujeres de Hiroshima encontraban enteras, caídas, por la

mañana al despertarse.

He tenido calor en la plaza de la Paz. Diez mil grados, en la plaza de la Paz. Ya lo sé. La

temperatura del sol, en la plaza de la Paz. ¿Cómo no lo iba a saber...? La hierba, es muy

sencillo...

EL. — Tú no has visto nada en Hiroshima, nada.

ELLA. — La suerte de Hiroshima siempre me ha hecho llorar. Siempre.

EL. — ¿Qué es lo que iba a hacerte llorar?

ELLA. — Yo vi los noticiarios.

Al segundo día, dice la historia, no me lo he inventado yo, desde el segundo día,

determinadas especies animales resurgieron de las profundidades de la tierra y de las

cenizas.

Se fotografiaron perros.

Para siempre.

Los he visto.

He visto los noticiarios.

Los he visto.

Del primer día.

Del segundo día.

Del tercer día.

EL (interrumpiéndola). — No has visto nada. Nada.

ELLA. —... del quinceavo día también.

Hiroshima se llenó de flores. Por todas partes no había más que acianos y gladiolos, y

campanillas y lirios que renacían de las cenizas con extraordinario vigor, desconocido

hasta entonces en las flores

ELLA. — Yo no me he inventado nada.

EL. — Te lo has inventado todo.

ELLA. — Nada.

[…]

ELLA. — También he visto a los supervivientes y a los que estaban en el vientre de las

mujeres de Hiroshima. He visto la paciencia, la inocencia, la aparente dulzura con que los

supervivientes provisionales de Hiroshima se acomodaban a una suerte tan injusta que

la imaginación, generalmente tan fecunda, se cierra ante ellos.

ELLA {en voz baja). —Oye... Sé...Lo sé todo.

EL. — Nada. No sabes nada.”

(Resnais, Duras -Hiroshima mon amour, 1959).[vii]

 

Insistir seguirá siendo la tarea. Parecerá intempestivo, anacrónico, hablar de militancia, de amor, de amistad, de paz, de justicia. Y precisamente porque esas palabras fueron capturadas, habrá que volver a nombrarlas. Entre la autocrítica y la disputa, nos daremos lugar. Sin pureza. Sin nostalgia. Como cada vez. Como siempre.





[i] Di Benedetto. (1956). Zama. Adriana Hidalgo Editora

[ii] Schwarzböck (2015). Los espantos, ética y postdictadura. Editorial Las cuarenta

[iii] Rulfo, juan. (1955). Pedro Paramo. RM

[iv] Bodoc; Liliana (2018). Los días del venado. Debolsillo

[v] Levi, Primo. (2015). Si esto es un hombre. Ariel

[vii] Resnais, Duras. 1959 - Hiroshima mon amour. Argos Film


Fotograma "Hiroshima mon amour" - 1959 - Dirección:  Alain Resnais - Guión: Marguerite Duras
Fotograma "Hiroshima mon amour" - 1959 - Dirección: Alain Resnais - Guión: Marguerite Duras

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Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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