Carta de Lautaro Rojas. Un pedacito de cielo en medio del infierno
- Revista Adynata
- 3 sept 2025
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Un Pedacito de Cielo en Medio del Infierno
Hoy vengo a contarles una pequeña, pero gran parte de mi vida, en el año 2016 cuando ingreso, por primera vez, a una institución de menores en este entonces el Instituto Luis Agote de Palermo. Se me detuvo por un secuestro extorsivo, 10 robos calificados, asociación ilícita y homicidio seguido de tentativa en ocasión de robo. Por lo cual, al caer con tantas causas y tan solo 16 años, no es que simplemente era un monstruo para todxs, sino que era lo peor que podía existir, y admito que cometí muchos errores.
El contexto de porque menciono esto es que, a pesar de todo eso malo, conocí el pedacito de cielo donde no te maltrataban ni discriminaban. Algunos tenemos solamente una historia mal contada y no todo es como lo rumorean, pero no es lo más importante ahora, porque en ese momento en medio de tanto dolor y tanto alboroto de pensamientos, ansiedad, depresiones y muchas cosas más, encontré ese lugar diferente, encontré ese lugar donde podía estar en paz, donde me enseñaban a pensar, donde podía llorar, donde podía expresar todo lo que tenía dentro sin ser juzgado. Un lugar distinto, un lugar en donde no juzgan, un lugar donde es como un paraíso para los condenados, un lugar totalmente diferente. Yo diría que es como un pedacito de cielo en medio del infierno. Ese lugar son los talleres en contextos de encierro, donde te enseñan la hermosa cultura que tenemos, donde uno aprende apreciar el arte, la poesía, la familia, el amor, la lealtad, el respeto y la humildad. Un lugar donde no les importa lo que hayas hecho, lo que les importa es cómo aprendés de ese error sin ver el pasado. Yo simplemente les voy a decir Gracias por el resto de mi vida.
Hoy en día me formé como persona me proyecté como buen ser humano. Hoy en día tengo 23 años y más de 25 diplomas, termine el secundario, escribí un libro, estuve estudiando la carrera de Contaduría en UBA XXI que luego, por temas personales, tuve que abandonar. Tengo más de 18 informes psicológicos dados de alta. Me fui de más de la mitad de mi causas, en el homicidio no estuve, los que estuvieron me echaron la culpa a mí, pero gracias a Dios en ese entonces no hice lo mismo porque estaba rodeado de gente buena, gente que era pura de corazón, con mucha humildad, creían en mí, en mis sentimientos en mi persona. Soy tan creyente de Dios que sé que el único que no tuvo perdón fue Judas, y fue por traidor. Dios me perdonó y lo hizo porque en ese momento de pura presión que sentía que me moría de tristezas, me envió estas personas maravillosas que me enseñaron que el mayor acto de rebeldía contra el sistema es Estudiar, Leer y Aprender.
En este país nos quieren ignorantes, nos quieren incultos, nos quieren esclavizados con sueldos mínimos, haciéndonos creer que es lo que nos merecemos, haciéndonos creer que el único camino que tiene un pibe de barrio si no es el fútbol, es la delincuencia, y eso no tiene por qué ser así.
Gracias al equipo de docentes de talleres y al equipo técnico por haberme enseñado tantos valores y principios en esa corta pero maravillosa parte de mi vida. Para mí fue volver a nacer totalmente renovado y mucho mejor. Gracias por tanto no se olviden jamás que son un pedacito de cielo en medio del infierno .
Fuente: Verónica Velásquez Ulloa (2024) Arte en contexto de encierro. Diario del taller de mural en sistemas cerrados para jóvenes en conflicto con la ley. Fondo Nacional de las Artes. Ministerio de Cultura.
