• Revista Adynata

Charla entre la revista española Ajo blanco y Félix Guattari (1977)

Hoy en día la sociedad burguesa tiende a instituir una represión de masa asumida por las masas mismas


Alguien, sintiéndose el más libertario, nos argüirá que ¿para qué traer a nuestras páginas la voz de un intelectual? Que basta ya de masturbaciones mentales. Que lo mejor sería acabar de una vez por todas con los "comecocos" (hay que ver en las comillas un desprecio para con esta expresión). Lo cierto es que Félix Guattari, psiquiatra, intelectual y hombre comprometido con los movimientos de la nueva izquierda, está protagonizando unas páginas en el seno de las actuales alternativas revolucionarias, protagonismo que poco o nada tiene que ver con el tradicional intelectual de izquierdas, caracterizado por un más o menos feroz dogmatismo y una no menor dosis de pedantería. Nosotros, que tuvimos ocasión de hablar con él en Bolonia, pensamos que sería interesante dar a conocer al público del Ajo a un individuo que ve más allá de sus narices y con eso de la lectura transversal de las cosas es posible, incluso, que vea al biés.


AJOBLANCO -Dado el funcionamiento habitual y cotidiano de los mecanismos de represión y normalización que nos rodean. ¿Cómo caracterizarías los rasgos fundamentales de la sociedad actual? ¿Podemos hablar de un “sistema”, en el sentido más amplio del término?

F. G. -Indudablemente estamos ante un sistema, estamos ante un nuevo tipo de sociedad. Las viejas formas de democracia burguesa ya no son capaces de responder a las contradicciones sociales existentes. Pero las formas pretendidamente progresistas, tales como las que se han desarrollado en los países del Este, tampoco corresponden a una solución posible. La evolución de las fuerzas productivas requiere que sean aportados dos tipos de respuestas a imperativos en apariencia contradictorios: ¿Cómo satisfacer las necesidades de amplias masas? ¿Cómo responder los problemas de los individuos superando las divisiones de clases, las disparidades sociales, las jerarquías, etc.? ¿Cómo preservar las singularidades, las irreductibles posiciones del deseo? ¿Cómo evitar la «serialización» (por retomar la expresión de Jean Paul Sartre) de las condiciones de vida?

Hoy en día la sociedad burguesa tiende a instituir una represión de masa asumida por las masas mismas. Toda la organización social está montada de forma que los resortes revolucionarlos propios de los oprimidos sean sistemáticamente rotos y, en primer lugar y ante todo, rotos por ellos mismos, rotos por el movimiento obrero, por las organizaciones de todo tipo que pretenden representarlo. Pero la misma evolución de las fuerzas productivas arrastra la situación en otra dirección. En ella, por el contrario, al menos tendencialmente, es la iniciativa, la libertad, la creatividad de los individuos quien es requerida. Los modos de sujeción por el salario, la economía monetaria, las jerarquías, las disciplinas autoritarias, corresponden cada vez menos a las necesidades de la evolución de los sistemas de producción modernos. En este sentido, se asiste a un desfase cada vez mayor entre esta evolución de las fuerzas productivas y las diferentes superestructuras políticas e institucionales, incluidas las que hoy cuadriculan el movimiento obrero y las masas.

AJOBLANCO - Uno de los aspectos en los que recientemente te ha puesto más el acento, es el fenómeno de lo que se llama la “germinación” creciente de Europa (e incluso de todo el mundo); ¿cuál es, en tu opinión, la importancia de esta cuestión en una perspectiva más global?

F.G -Creo que no se puede separar lo que llamaré “represión fuerte”, la que consiste en destruir física y moralmente, por ejemplo, los detenidos, los abogados de la extrema izquierda revolucionaria en Alemania, de la “represión suave”, la que consiste en intoxicar la población por medio de los mass-media, en controlarla, en cuadricularla por toda clase de medios, como por ejemplo la sectorización psiquiátrica, la “psicologización” de la vida familiar, el desarrollo de los métodos de control pedagógicos en las escuelas, e incluso por cierta concepción del ocio, del deporte comercial, etc. La represión fuerte, que se referirá, por ejemplo, a los métodos de condicionamiento de tipo skinneriano (tal como hemos podido verlo ilustrado en una película como La naranja mecánica) o las represiones “suaves” que pasan por los medios de sugestión publicitaria, por el psicoanálisis, etc., son complementarias. No puedo sino repetir aquí lo dicho en mi respuesta a vuestra primera pregunta: el objetivo fundamental es un cuadriculaje de las masas en el que deberán participar al máximo las masas mismas. Es con este objetivo que son difundidas las técnicas de represión suave. Un modelo de sociedad, un modelo de familia, un modelo de consumo, son inyectados en las masas. Se busca el infantilizar las relaciones humanas, el desresponsabilizar la relación de cada individuo con la sociedad. Una considerable inflación se crea sobre la demanda de atenciones, la demanda de consumo, la demanda de asistencia. El poder de Estado y sus ramificaciones políticas, sindicales y culturales, tiende a controlar el más pequeño acto de nuestra vida. Pero para todas las personas que escapan este primer sistema de cuadriculaje, se dispone en un cuadriculaje de segundo grado. Se crean, en las ciudades, barrios especiales para marginales. Se crea una asistencia mínima (el welfare state) para la gente que no puede integrarse en los engranajes de la producción. Se tolera la desviación hasta cierto punto. Pero si se comprueba que un puñado de elementos irreductibles son, no sólo incapaces de integrarse en los engranajes de la sociedad tal como se hallan establecidos, sino que además rechazan políticamente esta integración, entonces se es encarnizado con ellos, se les denuncia en la prensa, se les hace la vida imposible (ver, por ejemplo, la película “Katarina Blum”), se les empuja a intervenciones desesperadas como, por ejemplo, las del grupo Baader-Meinhof que hoy en día solo tiene como objetivo el intentar liberar sus propios compañeros. El sistema penitenciario se esforzará en romper la personalidad de los presos; se les empujará a suicidarse o se les empujará hacia la locura.

No creo que forzosamente los actuales métodos de represión existentes en Alemania serán generalizados al resto de Europa. En cada situación particular la pareja represión suave – represión fuerte encontrará su estatuto. Pero lo que me parece esencial es el captar la naturaleza de la articulación de estos mecanismos. En cierto sentido, todas las sociedades industriales desarrolladas, trátese de la URSS, los Estados Unidos o los países europeos, están a la búsqueda de un sistema de control social que se apoye en este tipo de doble mecanismo.

AJOBLANCO - Respecto a la lucha de la clase obrera, ¿piensas que se trata de un “engranaje” ya integrado en la máquina social, de un medio de lucha caduco o paseista, o más bien la consideras como el camino indispensable para la apertura de nuevas alternativas?

F. G. -Es evidente que ninguna transformación social podrá efectuarse sin la clase obrera; pero es igualmente evidente que nada se hará en este sentido en tanto que el movimiento obrero no se saque de encima los partidos, los sindicatos, los burócratas de todo tipo que controlan su estructuración actual. Hoy en día no se puede hablar de la clase obrera. Hay varias clases obreras. Una parte de la aristocracia obrera está aliada objetivamente con la burguesía, por ejemplo en Alemania o en Estados Unidos, y se comporta como uno de los mejores soportes del orden existente. Otra clase obrera está apareciendo, la que rechaza esta integración, la que se siente más cerca de los millones de parados, de los millones de mujeres en lucha por su emancipación, de los millones de trabajadores inmigrantes que se transplanta del modo más inhumano de un país a otro, de los millones de jóvenes carentes de perspectivas. Las antiguas minorías, minorías regionales, minorías sexuales, etc., están en situación de llegar a una alianza con esta nueva clase obrera que está apareciendo

AJOBLANCO En este sentido, piensas que conviene plantearse la cuestión de nuevas formas y nuevos medios de lucha en la sociedad actual? ¿Piensas que los mass-media tienen un papel que jugar en este terreno?

G. F. - Los mass-media juegan un papel fundamental en la política del control social y en la formación de la fuerza de trabajo que tienden a poner al servicio del capital. Pienso, en efecto, que nuevas formas de lucha implican el desarrollo de un nuevo tipo de expresión de las masas. Hoy ya no podemos contentarnos con el que los lideres se expresen haciendo editoriales en periódicos o revistas políticas. Las masas necesitan expresarse directamente mediante sus propios diarios, en los muros, mediante toda una red de radios libres como es el caso actualmente en Italia. No se trata, en modo alguno, de proponer un culto del espontaneísmo, sino de tomar conciencia de que la expresión organizada, centralizada del movimiento obrero y de los movimientos revolucionarios ha llegado a esclerotizarse tanto, a burocratizarse tanto, que hoy se ha hecho necesario el aceptar la idea de una reconstitución de las perspectivas y métodos de lucha a partir de la base. Sólo poco a poco se llegará a formulaciones y estrategias más completas. De toda la efervescencia espontánea a la que se asiste actualmente saldrán nuevos tipos de organización, nuevos tipos de sensibilidad, que nadie puede hoy definir,

AJOBLANCO - Nos gustaría que abordaras un punto: ¿cuál ha sido el papel jugado, según tú, por España durante el período de dictadura en ese proceso de “germanización” generalizado que señalábamos más atrás? ¿Crees que la España de 1977 continúa jugando el mismo papel o un papel nuevo? Y en este último caso, ¿por qué?

F. G. -No creo que la dictadura fascista en España haya jugado un papel importante en el proceso de “germinación” del que habláis. Lo que, por el contrario, me parece significativo es que el hundimiento del régimen franquista no se ha debido a una lucha política organizada, dirigida por las tradicionales formaciones de izquierda. Este hundimiento se ha debido sobre todo a, por una parte, las contradicciones en el seno de la burguesía, especialmente contradicciones económicas en relación a una posible integración en el Mercado Común, y, por otra parte, y quizá principalmente, a lo que llamaría la “revolución molecular” que atraviesa todos los engranajes de la sociedad. Pienso que estamos hoy en la víspera de una verdadera explosión en España, desde ese punto de vista. Yo mismo he podido conversar con compañeros de Galicia que trabajan o militan en el hospital de Conxo. He visto hasta qué punto estaban unidos los problemas de liberación de Galicia, los problemas de emancipación de los enfermos mentales, los problemas de libertad sexual, de libertad de expresión, etc. Creo que quizá España se convertirá muy deprisa en un motor de la nueva revolución que está a punto de llegar a Europa, un motor que relevará y acelerará el movimiento al que asistimos actualmente en Italia.


ROSSEND ARQUES - SANTI SOLER


*Publicado en Revista Ajoblanco nº 28, Madrid, diciembre 1977. Revista independiente y libertaria publicada desde 1974 pionera en contracultura, ecología, reivindicación del arte en la calle y la recuperación de las fiestas populares sin corsés. “Pusimos especial interés en el feminismo, las comunas, la ocupación, el antimilitarismo, la sexualidad libre, la antipsiquiatría, los nuevos formatos cinematográficos, el viaje y las nuevas formas de vida y de activismo”.


*Revista Adynata agradece a Fernando Stivala el regalo de este hallazgo.


Xavier Miserachs, El Born, Barcelona, 1964. Sèrie: "Barcelona Blanc i Negre", ca. Fotografía, 15,9 x 23,2 cm

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