Fuerzas / Ana Laura García
- Revista Adynata

- hace 11 horas
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A los ocho años una profesora de educación física me miró la espalda apoyada sobre un bastón de madera y le dijo a mamá que tenía escoliosis.
El médico recetó plantillas. El problema venía desde abajo. Los pies planos me llevaron hasta las puertas de la ortopedia. Luego vino la ortodoncia. En realidad habría que decir las ortodoncias porque fueron tres tratamientos completos a lo largo de la vida. Uno peor que el otro, porque las técnicas correctivas iban mejorando y se volvían más sofisticadas y permanentes.
Sorprende ver cómo los dientes insisten en desalinearse. Las fuerzas del cuerpo, su perseverancia por permanecer en su forma no sabe del tiempo ni de prótesis o contenciones.
Convivo con ese desajuste interno desde muy chica, una tensión me recorre de pies a cabeza, pasando por mi espalda. Esa tensión desalinea, desorganiza, invierte la mordida, tuerce las rodillas hacia adentro, aplasta los pies sobre el suelo. Como si hubiese crecido demasiado rápido, o demasiado estirada, o demasiado hacia afuera o hacia adelante o hacia un costado. El cuerpo compensa como puede los desajustes que lo recorren y constituyen.
En ocasiones sueño que se me caen todos los dientes. Es un sueño horrible que se ha repetido varias veces y siempre angustia. Hace poco comencé a pensar que ese sueño podría tener algo revelador: un dolor en el cuerpo reclama ser liberado, descorregido, desortopedizado.
Fuente:
García, Ana Laura (2025). Diario de una educadora (fragmentos autobiográficos). 2da. edición. Publiquemos.




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