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Manifiesto por la emancipación de les niñes malablades / Anabela Rodríguez Nunes

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • hace 6 horas
  • 2 min de lectura

A les niñes del mundo, a les que juegan, a les que callan, a les que gritan, a les que inventan palabras donde les adultos sólo ven errores, os decimos:

¡Niñes del mundo, desordenad el lenguaje!


¡LA HORA DE LA REVOLUCIÓN HA LLEGADO!


Vamos a tomar los medios de producción del significado y los vamos a tomar hoy. Cada vez que decís "codo" y queréis decir "ombligo", cada vez que inventáis una palabra nueva, cada vez que usáis el "no" como la piedra de la revuelta, estáis produciendo significados fuera de su control.


Basta de trucos de magia donde les adultes conjuran la realidad con sus reglas homogeneizantes. Cuando dicen "eso no se dice así, compórtate", están conjurando vuestra desaparición, están borrando un territorio, están disciplinando la lengua. Cuando corrigen, no enseñan: clausuran mundos posibles.


Nosotres no conjugamos: desconjuramos.


Deshacemos los hechizos que les adultos lanzaron sobre la realidad por medio del lenguaje, desaprendemos la gramática, saboteamos, jugamos.


Cuando una niña tartamudea es un motín en la fábrica de fonemas. Cuando un niño inventa una palabra que nadie entiende, no es un error: es la fundación de un mapa lingüístico. Cuando une niñe dice "el gato es redonda", no está equivocando el género, lo está entendiendo todo. Cada vez que dos niñes se inventan un código secreto con miradas, palmadas y onomatopeyas, están construyendo una máquina de guerra contra el imperio de la frase bien construida.


Deberemos construir la lengua que habitaremos, pero no lo haremos soles, somos una multitud, un murmullo


CONSTITUÍMOS UN DISPOSITIVO COLECTIVO DE ENUNCIACIÓN


Escribimos este manifiesto en las paredes, en los pupitres, en la arena del patio, en los envoltorios de los caramelos, en las notitas secretas que pasamos a les compañeres cuando el profesor no mira. Lo escribimos con faltas de ortografía porque las faltas son nuestras trincheras. Lo escribimos en mayúsculas y minúsculas alternadas, porque la alternancia es el ritmo de la revolución.


LLAMADO A LA INSURRECCIÓN


¡Niñes del mundo, uníos por una lengua desterritorializada!


Tomad las vocales y estiradlas hasta que se conviertan en un chicle color de rosa. Romped las conjugaciones. Inventad pronombres como quien inventa juegos. Desobedeced al diccionario. Usad toda la potencia de vuestros dientes de leche.


Y sobre todo: dejad de pedir permiso para hablar.


LA HORA HA LLEGADO


La revolución no es un destino de adultos: es un juego de niñes que se toman en serio.


¡TOMAD LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN DE LA SIGNIFICACIÓN!


¡QUE EL LENGUAJE SEA UNA GUERRILLA

Y CADA PALABRA

UN TERRITORIO A LIBERAR!


¡DESCONJURAD! ¡DESCONJURAD! ¡DESCONJURAD!


Y cuando alguien os pregunte quiénes sois, responded:

"Somos les niñes insurrectes y acabamos de empezar a hablar."


Manifiesto redactado por el Frente de Liberación Lingüístico de Les Niñes Malablades en algún recreo de algún colegio de algún lugar.

Fechado hoy, porque hoy es siempre el primer día de la revolución.


(Anabela Rodríguez Nunes, 2026) 


Imagen: "Dientes de Leche” . Imagen recuperada online por la autora.
Imagen: "Dientes de Leche” . Imagen recuperada online por la autora.

 
 
 

Comentarios


Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

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