top of page

“Meursault”. Lo absurdo de la existencia / Lila Grandal

  • Foto del escritor: Revista Adynata
    Revista Adynata
  • hace 1 día
  • 20 Min. de lectura

D O S S I E R H A S T Í O S


 “…la felicidad, breve pero posible”

Albert Camus. El mito de Sísifo.

                                                                                                                                                       

Breve rastreo etimológico de hastío, desazón, sazón, desabrimiento, insipidez


Hastío (R.A.E.)

  1. Repugnancia a la comida.

Similar: empalago, asco, repugnancia, repulsión, aborrecimiento.

  1.  Disgusto (// fastidio)

Similar: disgusto, fastidio, cansancio, aburrimiento, tedio, fatiga, desgana, desinterés, apatía, boludez, indolencia, indiferencia.


Etimología: Proviene del latín fastidium, que significa repugnancia o disgusto, evolucionando fonéticamente en español con pérdida de la ‘f-’ inicial y la ‘d-’ intervocálica, siendo su doblete culto fastidio. Describe un cansancio extremo, aburrimiento profundo y hartazgo, a menudo con rechazo hacia algo que antes gustaba, como la comida.

Significado: Cansancio, aburrimiento, tedio o hartazgo profundo.

Repugnancia o rechazo hacia algo, especialmente la comida, tras consumirla en exceso (empalago).


Desazón (R.A.E.)

  1. Malestar físico vago.

  2. Picazón (//molestia y desasosiego)

Similar: picor, prurito

  1. Disgusto, pesadumbre, inquietud interior.

Similar: inquietud, desasosiego, pesadumbre, comezón, intranquilidad, disgusto, desagrado, nerviosismo, zozobra, grima, picazón, sofocón.

  1. Desabrimiento, insipidez, falta de sabor y gusto.

  2. Falta de sazón y tempero en las tierras que se cultivan.


Etimología: La palabra desazón viene del prefijo latino de- (negación o inversión) y la palabra sazón, que a su vez proviene del latín satio, -onis (siembra, sazón, punto justo). Así, “desazón” literalmente significa la falta de sazón o el punto adecuado, refiriéndonos a un malestar, disgusto o inquietud física o moral, como la falta de sabor o de tranquilidad.

Sazón de satio, sationis (siembra, sembrado, después también momento de madurez de un sembrado y cosecha). Sazonar es también aderezar algo para que esté en su punto perfecto. La palabra latina satio se formó sobre la raíz indoeuropea (sembrar), que también dio en latín:

El vocablo semen, seminis (semilla), de dónde proceden semen (entendido como “semilla del varón”), seminal, simiente, semilla, sembrar, seminario (“semillero” de saberes), diseminar o inseminación.

El verbo serere (sembrar), de donde proceden injerir e injertar.



Entre “Revueltas del Hastío” del 6 de diciembre de 2025


Al transitar por decires, sentires, pensares, puestos a resonar en “Revueltas del Hastío” y sus matices / derivas como aburrimiento, tedio, depresión, desazón, desabrimiento y otras, en el encuentro del sábado 6 de diciembre pasado, entre los impactos vibrátiles se me presentó muy vívidamente “Meursault”.


Ya venía rondándome este personaje protagónico de “El extranjero” de Albert Camus, publicado su texto por primera vez en 1942 en Francia, convirtiéndose en una obra fundamental del existencialismo y la filosofía del absurdo, al encontrarme con el film del mismo nombre de Francois Ozon, lanzado en setiembre del 2025 en Venecia y en octubre en Francia. La fotografía principal tuvo lugar en Marruecos. (Esta versión fue realizada en blanco y negro).

Recordé inmediatamente que en 1967, Luchino Visconti realizó su versión, en el film ítalo-franco-argelino con el mismo nombre y crea un Meursault en el cuerpo de Marcello Mastroianni. Recomiendo verlo. Está en YouTube en versión completa con un doblaje al castellano bastante aceptable. No es menor el protagonismo de la dirección de fotografía a cargo de Giuseppe Rotunno, que propone una “intervención dramática de la luz”, teniendo en cuenta la importancia que en el relato cobra, en particular el sol y el calor y cómo lograr esa presencia y espesor en el relato cinematográfico.


“El extranjero” se considera una obra histórica del existencialismo, surgido a finales del siglo XIX y desarrollándose en el siglo XX, haciéndose popular después de la segunda guerra mundial, circunstancias epocales no menores.


Los valores tradicionales de la civilización occidental, habían colapsado. El existencialismo y el absurdismo, comienzan a reflexionar sobre los problemas fundamentales de la condición humana siendo Sartre y Camus sus exponentes más destacados; se impone como una de las filosofías más influyentes del siglo XX.

Se centra en estudiar al ser humano y la condición humana a partir de conceptos como la libertad, la responsabilidad, las emociones y el sentido de la vida. Plantea que se debe partir del individuo, las experiencias subjetivas y la angustia existencial que genera lo absurdo del mundo.


Busca darle solución a problemáticas existenciales humanas como: lo absurdo de vivir, el sinsentido de la existencia, la relación con Dios y los seres humanos, la relación de la guerra con la vida y la muerte. La gran desesperación y angustias frente a la época que les había tocado vivir, experimentada por el estallido de las dos guerras mundiales, el hambre, el holocausto y el totalitarismo.

¿Quiénes somos? ¿Porque estamos aquí? ¿Cuál es el sentido de la vida? Éstos fueron algunos de los interrogantes qué escupió la época a partir de la caída de Dios, como centro de las creencias y promesa de una vida ultraterrena.

La existencia va dando sentido a la vida con cada decisión que el hombre va tomando.

El ser humano está condenado a elegir, con consecuencias inevitables, en una angustia perpetua, sin poder escapar a ella. La vida en sí misma no tiene sentido. Existir implica crear su propio significado. La Razón no rige la existencia. Las pasiones e instintos escapan a la razón. La toma de decisiones sin dioses que proveen, provoca angustia.

Para Sartre el hombre no es otra cosa que lo que el hombre hace de sí mismo. Las personas tienen que asumir su propia responsabilidad, creando sus valores y dándole sentido a sus vidas, lográndose a través de sus propios actos.


Camus, partía de la idea de que Dios estaba ausente. Dios ha muerto y la muerte de Dios significa que ya no hay referentes y la humanidad queda instalada en el enorme vacío que deja el Dios muerto. Colapso de los sistemas filosóficos y religiosos que daban un orden trascendente al mundo. “Un nihilista es alguien que prefiere creer en la nada a no creer en nada”, planteaba Nietzsche en 1882 en La gaya ciencia. Los seres humanos estaban solos, sin sentido ni propósito, sin destino, sin futuro y esperanza. El mundo es absurdo y los humanos reducidos a la desesperación y depresión sólo tienen un recurso de esperanza: ellos mismos. Aunque el mundo podría ser absurdo, los humanos podrían crear un sentido a su existencia y asumir con sus actos el compromiso de la defensa de la vida por encima de la ideología y oponiéndose a la justificación de la violencia por fines políticos. Pensaba la violencia como generadora de más opresión. Criticaba a Sartre por su apoyo al estalinismo. Su visión de la libertad se encontraba en la lucha constante contra la opresión y el absurdo, aceptando que no hay soluciones perfectas ni una armonía total.


Sartre buscaba un compromiso político para la creación de un sentido, incluyendo violencia revolucionaria, alineándose con el marxismo y defendiendo la necesidad de transformar la sociedad para alcanzar el comunismo. Creía en la libertad radical para construir un futuro utópico.


La ruptura entre ellos se produjo luego de la segunda Guerra Mundial, en el punto en que Camus no justifica la violencia y el terror estalinista que sí sostenía Sartre.


El sin sentido de la existencia es condición humana, centrada en la responsabilidad y la búsqueda de sentido en un mundo sin un propósito predefinido. La existencia precede a nuestras elecciones, destacando la angustia ante la finitud y el absurdo. Esta filosofía nos confronta con la responsabilidad de tener que crear nuestro propio destino y encontrar significado en una existencia que por sí misma es absurda.


Esto no aparece en “Meursault”, como algo liberador. Es en la historia de “El Extranjero”, una tragedia densa y opresiva, tan agobiante como el calor y el sol implacable y cegador.

Meursault, es presentado en la primera parte del relato, como un hombre común, en su día a día en una rutina monótona, un francés distante e indiferente en la Argelia francesa, quién después del funeral de su madre, a pocos días, mata “absurdamente” a un hombre árabe anónimo.

En la segunda parte Camus desarrolla el juicio y su posterior condena a la guillotina.

En la primera parte, Meursault, recibe la noticia de la muerte de su madre y le solicitan que asista al asilo para su entierro. Él está muy preocupado por el calor agobiante del verano y por no perder el tren de regreso que le permitirá llegar temprano a su trabajo. Es indiferente ante cualquier desgracia o incidente: la explotación laboral por su empleador, la violencia de su vecino golpeando a la mujer con quién vive, molestándole solamente, el ruido. Un vivir inercial, sin cuestionamientos.

Meursault, no se queja ni aflige por las injusticias que sufre o puedan sufrir otros, impactando su indiferencia, pasividad, insensibilidad o su extrema sensibilidad por las sensaciones de calor, luz, frescura del agua, necesidad de dormir o tener sexo. Se relaciona sin presentarse en esas relaciones, amistad, amor o encono. Le es indiferente.



Algunos estados de ánimo de Meursault tomados textualmente en los entrecomillados


“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé”. En su conversación con Salamano, un vecino de piso, dice respecto a su madre: “por otra parte -agregué- hacía mucho tiempo que no tenía nada que decirme y que se aburría sola”.

No siente tristeza por la muerte de su madre, no llora, no maldice. Debe tomar el autobús para ir al asilo para asistir al funeral. Llega. Está tranquilo. Le ofrecen ver el cuerpo y dice que no. No recuerda la edad de su madre. Acepta que ha fallecido. Fuma, bebe café con leche que dice que le agrada, con el portero del asilo. Relata si hace calor, si tiene hambre, se detiene en los colores, sabores, cansancio.

“Le pregunté al portero si se podía apagar una de las lámparas. El resplandor de la luz contra las paredes blancas me fatigaba”.


De camino al cementerio:

“El cielo estaba lleno de sol. Comenzaba a pesar sobre la tierra y el calor aumentaba rápidamente. No sé porque habíamos esperado tanto tiempo antes de ponernos en marcha. Tenía calor con mi traje oscuro… miré el campo a mi alrededor. A través de la línea de cipreses que aproximaban las colinas al cielo, de aquella tierra rojiza y verde, de aquellas casas, pocas y bien dibujadas, comprendía a mi madre. La tarde en ésta región, debía de ser como una tregua melancólica. Hoy, el sol desbordante que hacía estremecer el paisaje, lo tornaba inhumano y deprimente… el sudor me corría por las mejillas… el empleado de pompas fúnebres me dijo entonces algo que no oí. Al mismo tiempo se enjugaba el cráneo con un pañuelo que tenía en la mano izquierda, mientras que con la derecha levantaba el borde de la gorra. Le dije: ¿Cómo? Repitió señalando el cielo: “Está sofocante” Dije: “Sí.” Preguntó: ¿Era vieja? Respondí: “Más o menos”, pues no sabía la edad exacta… A mí alrededor continuaba siempre el mismo campo luminoso colmado de sol. El resplandor del cielo era insostenible… el sol había hecho estallar el alquitrán. Los pies se hundían en él y dejaban abierta su carne brillante. Por encima del coche, la galera luciente del cochero parecía haber sido amasada con ese fango negro. Yo estaba un poco perdido entre el cielo azul y blanco y la monotonía de aquellos colores, negro viscoso del alquitrán abierto, negro opaco de las ropas, negro lustroso del coche. Todo esto, el sol, el olor del cuero y del estiércol del coche, el del barniz y el incienso y la fatiga de una noche de insomnio, me turbaba la mirada y las ideas.”


……….


Al día siguiente:

“Me dolía un poco el cuello por haber estado tanto tiempo apoyado en el respaldo de la silla. Bajé a comprar pan y pastas. Cociné y comí de pie. Quise fumar aún un cigarrillo por la ventana, ví por el espejo un extremo de la mesa en el que estaban juntos la lámpara de alcohol y unos pedazos de pan. Pensé que después de todo era domingo, que mamá estaba enterrada, que iba a reanudar el trabajo y que, en resumen, nada había cambiado.”


……….


Meursault, tiene un vecino de piso, Raimundo; era proxeneta y violento y lo invita a la playa. Tiene enemigos por ser violento con las mujeres, en el relato los llama los árabes. Uno de ellos era hermano de una mujer a la que Raimundo maltrataba. En una riña en la playa éste es herido por cortes de navaja pero nada de gravedad. Al poco tiempo de ser atendido por un médico vuelven a la playa juntos por iniciativa de Raimundo, topándose nuevamente con los árabes. Raimundo saca un arma y por consejo de Meursault no le dispara y se la da a guardar. Raimundo se va y Meursault, que se queda con el arma, quiere volver al manantial de la playa. Sólo pensaba en el agua y el fresco manantial, la sombra. Pero el sol lo agobia, lo enceguece, caminaba lentamente hacia allí, en el intenso calor.


“Sentía que la frente se me hinchaba bajo el sol, todo aquel calor pesaba sobre mí y se oponía a mi avance, y cada vez que sentía el poderoso soplo cálido sobre el rostro apretaba los dientes, cerraba los puños en los bolsillos del pantalón, me ponía tenso todo entero para vencer al sol y a la opaca embriaguez que se derramaba sobre mí, las mandíbulas se me crispaban frente a cada espada de luz o de la conchilla de arena o de un fragmento de vidrio”.


Al fin Meursault llega al pequeño manantial, pero uno de los árabes está allí y al verlo llegar a lo lejos sintiéndose amenazado, saca su navaja y permanece inmóvil.

“Quedé un poco sorprendido. Para mí era un asunto concluído y había llegado allí sin pensarlo. Ahora separados por diez metros de distancia… Pensé que me bastaba dar media vuelta y todo quedaría concluido. Pero toda una playa vibrante de sol se apretaba detrás de mí. El árabe sacó el cuchillo y me lo mostró bajo el sol. Entonces todo vaciló. El mar cargó un soplo espeso y ardiente. Me pareció que el cielo se abría en toda su extensión para dejar que lloviera fuego. Todo mi ser se distendió y crispé la mano sobre el revólver.”


(Aquí pensando en el relato desde la versión fílmica italiana, destaco la labor del director de fotografía y Visconti transmitiendo en imagen, luz en movimiento, algo que suma en diferencia al lenguaje literario. Luz que engrama en el campo expresivo vibrátil del cuerpo dramático de Mastroianni, la cámara sobre su rostro. Primer plano absoluto. El reflejo del sol en el cuchillo del árabe. El encandilamiento. Toda la dramaticidad sin palabras, en otros signos semióticos, transmitiendo estados. Agobio, fastidio, hastío, desazón, insoportabilidad de la existencia, zozobra, malestar físico y moral. Si se desea podemos apartarnos de un afán clasificatorio de estados y registrar cómo con el color y la luz, se multiplican indecidibles hibridaciones móviles, un oleaje vibrante de estados de afectación en el cuerpo del Mastroianni / Mersault).


A propósito del cuerpo dramático como cuerpo vibrátil (Rolnik, 2019), tomo un comentario de Guillermo Cacace en su Instagram del 28 de diciembre de 2025 que, creo, suma a situar esta presentación de la capacidad expresiva a la que aludimos, no sólo en la actuación, sino en el vivir:

“Querer una escena donde la intuición no grita: murmura. O grita sólo lo necesario porque ya hay muchos gritos en el aire. Una escena sin estruendo metafísico ni desgarro visionario. La escena como clínica de la delicadeza feroz que restituya al cuerpo en su derecho a estar. Una escena donde quienes actúan no representan: presencian. Están ahí con una vida que no pretende ser modelo, ni explicación, ni psicología, sino un organismo respirando en un tiempo no colonizado”.


También otro comentario de Cacace del 17 de diciembre de 2025 en su Instagram:

“Otras lógicas de actuar. En una lógica somática, la escena deja de ser el encuentro de dos psicologías que intercambian sentido y se vuelve un campo de circulación de tensiones compartidas, donde cada mínimo temblor, respiración, humedad o alteración del tono se ve afectado por la presencia de los otros cuerpos. La escucha, cuando no se reduce a “esperar el pie” o “comprender el texto del compañerx”, es justamente la capacidad de dejarse afectar por esas intensidades errantes que circulan en un “entre”.


Siempre hemos insistido en que no se escucha sólo con el oído: se escucha con la piel, desde el peso, desde la percepción de las tensiones que propagan físicamente como ondas sonoras. Quien trabaja así “produce” algo hacia otros cuerpos, no “responde” representativamente; más bien, se dispone a que aquello que el otrx hace emerger, (un silencio, una contracción mínima, su saliva, un cambio en la respiración) marque un pliegue en su propio cuerpo. La escena entonces se construye no en cada cuerpo por separado, sino en la zona pulsátil que se abre entre ellos: esa franja donde las intensidades se contagian sin necesidad de interpretación. Lo que aparece ahí una vacilación, un resto sin utilidad dramática, es muchas veces lo que hace advenir el acontecimiento escénico, no está en un cuerpo actuando ni en el otro, sino en el espesor del vínculo, en esa superficie compartida que no pertenece a ninguno y que, sin embargo, reorganiza la presencia de quienes estén en la escena.


Así, la actuación deja de ser una coordinación de marcas entre personas para convertirse en un sistema de intensidades en relación: un campo donde quién actúa se deja afectar y donde lo que importa no es la “coherencia narrativa”, sino la potencia del entre, aquello que aparece en el espacio compartido cuando nadie intenta dominarlo o explicarlo”.


Hasta aquí la deriva por el pensamiento de Cacace, que considero nos posibilita un registro del Meursault de Visconti muy valioso, teniendo en cuenta eso que nos hace notar de la actuación como esa zona pulsátil que se abre “entre”, esa franja donde las intensidades se contagian sin necesidad de interpretación.

Meursault, en esa honestidad brutal que lo habita, suele contestar “me da igual” o “me es indiferente”. Esa es su afectación. No es que no las tenga.


……….


Meursault, con cinco disparos asesinó al árabe, porque tenía calor y el árabe con su navaja estaba reflejando el sol sobre sus ojos; un crimen absurdo, sin sentido, como la vida misma.



Camus


“No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible”.

Píndaro, 474 a. C. (1884)


Camus, filósofo, ensayista, novelista, dramaturgo y periodista, nacido en la Argelia francesa de 1913, desarrolla su pensamiento y obra influenciado por Schopenhauer, Dostoyevski, Nietszche y el existencialismo alemán. Hay grandes diferencias con Sartre.


Estas diferencias surgieron y se afirmaron a partir de la publicación de su obra “El hombre rebelde”, (1951), tratado filosófico sobre la rebeldía, donde reflexiona sobre cómo y por qué el hombre a lo largo de la historia se levanta contra Dios y contra su amo. Piensa la rebeldía como la revuelta, vistas por él como un mismo fenómeno manifestado en el ámbito de lo personal como en lo social. Trabaja sobre la rebelión metafísica, la rebelión histórica dentro de la que el anarquismo y las luchas sociales se presentan en una comprensión de la rebeldía y la emancipación del hombre en su condición de siervo. Y en una tercera parte se dedica a la relación entre arte y rebelión. Aborda en sus tres desarrollos distintas formas de rebelión contra los valores y principios que se habían aceptado como inmutables. Dios, moral y principios quedan cuestionados. Es no la revolución, sino la rebelión, la revuelta constante del espíritu que mueve al hombre crítico, humanista, emancipador, previniendo así de la tiranía en nombre de la libertad.

“¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice que no. Pero negar no es renunciar. Es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento (…) El rebelde (el que se vuelve o revuelve contra algo) da media vuelta. Marchaba bajo el látigo del amo y he aquí que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es.”


Nos habla de un esfuerzo incesante del hombre en simultáneo con la aceptación de lo absurdo e insignificante de nuestras vidas, incapaz de comprender al mundo, confrontándose todo el tiempo con esa incomprensión.


El hombre rebelde será aquel que se encuentra en todo momento frente al mundo.


“El rebelde no niega la historia que le rodea y trata de afirmarse en ella. Pero se encuentra en ella. Como el artista frente a lo real, la rechaza sin aludirla. Ni siquiera por un segundo hace de ella un absoluto”. (Camus, A. 1951) La eterna confrontación con lo absurdo de la existencia mediante el mayor número de experiencias, daría sentido a no renegar de lo absurdo.


Su existencialismo no promueve el quietismo ni la pasividad y sería la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe, que constituye la base de todas las religiones e incluso del existencialismo que él no acepta completamente.


Para Camus el existencialismo y el marxismo eran incompatibles. Pensaba que el marxismo constituía una secularización del pensamiento cristiano, sustituyendo la figura de Dios por la idea del movimiento de la historia, pensando sobre esto que llevaba a la muerte de la libertad encarnada en los horrores del estalinismo. También planteaba que la democracia burguesa reemplazaba la idea de Dios por el principio de la razón y en su nombre, la sociedad burguesa justificaba la explotación y la injusticia social.


Del Nihilismo rescata la idea de libertad individual pero se aparta respecto del tratamiento que hace del encuentro con lo absurdo de la existencia. Para él implica la responsabilidad individual y social de, a pesar de esa condición absurda, rebelarse y en esa revuelta construir felicidad, construir sentido vinculado a una ética de la acción.

El absurdo debe ser aceptado pero, sí continuamente confrontado, en constante rebeldía.


“No sabremos nada mientras no sepamos si tenemos derecho a matar a ese otro que está ante nosotros o a consentir que muera" ... “Hágase lo que se haga, en el corazón de la negación nihilista, el crimen tiene su lugar privilegiado” (Camus, A. 1951)


En el proceso del juicio, Meursault declara: ”…fue por el sol”. No por odio. Por agobio, por indiferencia, por una incomodidad física.


¿Todo da lo mismo? ¿No es capaz de decir no? Esa actitud indiferente, apática, inercial afín con el nihilismo, instancia que sería una consecuencia individual y colectiva de valores caídos, en virtud de la muerte de Dios y de la secularización; lo conduce a cometer actos malvados. Una vida banal, sin responsabilidades. ¿Una hoja en el viento?.


Un Nihilismo que al no darle alguna forma a su indiferencia frente a la vida, podría terminar por legitimar no solo el suicidio, el asesinato colectivo o el genocidio; crímenes producto de la premeditación, que justifican la existencia de campos de concentración y exterminio, esclavitud y matanzas.


En su desarraigo, ese estar ajeno, extranjero a todo, su indiferencia, como acción acrítica, un dejar pasar y hacer por omisión más que por acción, se diferencia del devenir entendido como un proceso que posibilitaría la transformación para crear un nuevo comienzo, dando lugar a la transformación para la libertad tan breve y efímera como la felicidad posible.


En “El Mito de Sísifo”, Camus propone que en su ciego deambular con su roca y su esfuerzo insistente, habita la capacidad de elección nunca anticipable, en la toma de decisiones que implican en cada persona encontrar sentido a su propia existencia. Intenta sensibilizar al hombre contemporáneo frente a la urgencia de reinventar la civilización pensando que el hombre absurdo puede ser creador. Nos dice que lo absurdo no es el mundo ni el humano, sino la apetencia de absoluto y de unidad.


Camus formó parte de la resistencia francesa durante la ocupación alemana y en el año 1957, se le concedió el Premio Nobel de literatura por el conjunto de una obra que puso de relieve los problemas principales que se planteaban en la conciencia de su época.


El Absurdismo, plantea que la vida humana es inherentemente absurda e irracional. Argumenta que los esfuerzos por encontrar un propósito o un significado en la vida son inútiles, proponiendo que la mejor forma de vivir implicaría aceptar la falta de sentido de la existencia y encontrar la felicidad en la lucha por sobrevivir. Camus, uno de los pensadores fundamentales de esta corriente, afirmaba que el absurdo de la vida no debe llevar a la desesperación, sino a la rebelión y a la creatividad; abogaba por una ética basada en el respeto a la vida y a la libertad y la solidaridad humana como fundamental para superar la irracionalidad del mundo. Plantea una ética de la acción y hace un alegato a favor del anarquismo como forma de rebelión.


Albert Camus, escribe luego de “El extranjero”, su obra “El mito de Sísifo”, y en una de sus últimas frases dice: “Cada uno de los granos de ésta piedra, cada fragmento mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón humano. Hay que imaginarse a Sísifo feliz”.

Afirmaba que el hombre no puede vivir sin valores, si elige vivir y por ese mismo hecho afirma un valor; el que la vida vale la pena de ser vivida aunque sea absurda, y en varias de sus obras reflexiona sobre la felicidad, breve pero posible.


Él tenía una fuerte preocupación por la libertad humana, la justicia social, la paz y la eliminación de la violencia. Planteaba la posibilidad de rebelarse contra la explotación y la opresión, la injusticia y afirma en su rebeldía los valores que sostiene. Planteaba que una filosofía de la revuelta, debe tener una base moral sólida.


La rebeldía para Camus presupone compromiso con ciertos valores, los cuales se pueden asumir a pesar de ser una creación humana, a pesar de que se sepa que son una construcción. El concepto de absurdo tiende a quedar en segundo plano; de su pensamiento surge un idealismo moral, que insiste en la libertad y justicia para todos. Busca crear conciencia de la opresión que se oculta en los ideales de todos los sistemas de pensamiento que se dan a conocer como verdad esencial del mundo, se trate de Cristianismo, Comunismo o Marxismo.


Sísifo empuja eternamente una piedra hasta la cima de una montaña, sólo para dejarla caer. En ese ensayo “El mito de Sísifo”, Camus (1985), reflexiona sobre la cuestión del suicidio y el valor de la vida, presentando dicho mito como la metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Siendo la vida tan fútil, Camus se pregunta ¿hay alternativa para el suicidio?, iniciando así el ensayo: “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”. Plantea que Sísifo es el héroe absurdo definitivo, pues experimenta la libertad por un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún, no tiene que comenzar de nuevo. En ese breve instante decía Camus “debemos imaginar a Sísifo feliz”, salvándolo de su destino suicida.


El mito de Sísifo en Camus, construye en su ensayo, una metáfora que describe todo lo que abruma a los hombres, como precio por conseguir o luchar por la libertad. Implica la responsabilidad personal de encontrar sentido a la existencia; presenta al hombre absurdo también como posible creador a partir de aceptar esa condición.



Mersault


El personaje protagónico de "El extranjero", es condenado a la guillotina.

En su celda esperando la ejecución, por primera vez pierde la calma, tiene miedo de morir. Un cura se ofrece a visitarlo en varias ocasiones para darle consuelo. Él se niega a recibirlo pues no desea abrazar ninguna ilusión religiosa. A pesar de sus negativas el cura ingresa a su celda, le pregunta si no cree en Dios, en la vida eterna. Él responde que no y el cura insiste hablándole de Dios y Meursault se impacienta y tomándolo de la sotana comienza a gritarle con gozo y cólera mezclados, y le dice que ninguna de sus certezas valen, que no debía de estar seguro de estar vivo (refiriéndose al cura), porque vivía como un muerto.

“Estoy seguro de mí, de mi vida y de esa muerte que va a llegar, pero por lo menos poseo esa verdad, tanto como ella me posee a mí. Yo tenía razón, siempre la he tenido”. Tiene una epifanía sobre la naturaleza absurda de la vida. Acepta que “…el universo es absurdo e indiferente a mí” … “estamos condenados a muerte desde el nacimiento.” “El mundo no me debe nada y yo no le debo nada al mundo”.


Los guardias separan a Meursault del cura y luego duerme tranquilo. Vaciado de esperanza. Comprende que había sido feliz y que lo era todavía.


Pareciera que para él queda claro que “Dios ha muerto”, pero no aparece ese esfuerzo y autodeterminación responsable, de que a pesar de lo absurdo de la existencia, existe la posibilidad de construir, crear y sostener con acciones la intensión de libertad. ¿Quizá su gesto de hombre rebelde, su decir “no”, se presenta en su creencia de no creer en Dios, ni en la vida después de la muerte y afirmarse en eso?


No es menor, entonces, para la propuesta del absurdismo de Camus, poder enunciar con claridad que lo absurdo de la existencia, no es sin una ética de la acción, que implicará ir creando acciones éticas como experiencia de intensión de libertad y de felicidad.


La Ética de la acción en Camus centrada en la Rebelión contra lo absurdo y la injusticia, propone como principios una moral de los límites, solidaridad, una política de la mesura y la dignidad, rechazando el nihilismo y la violencia totalitaria y buscando la libertad y la dignidad humana a través de la acción coherente y el diálogo, no la imposición; aboga por la acción no violenta y la justicia en lugar del terror y la venganza; ser testigo de la libertad.


……….


Al breve y no exhaustivo registro etimológico realizado en el inicio de este escrito, este transitar de la mano de Meursault, me posibilitó sumar otros términos: “absurdo”, “revuelta” y “felicidad”.


Absurdo (R.A.E.)

  1. Adjetivo.

Contrario y opuesto a la razón, que no tiene sentido. Usado también como sustantivo.

Similar: Disparatado.

  1. Adjetivo.

Extravagante. Irregular.


Etimología: la palabra “absurdo” del latín absurdus, que significa “sordo” o “desafinado” ( de ab “apartado” y surdus, “sordo”), refiriéndose originalmente a un sonido disonante o inadecuado, para luego aplicarse a ideas que “no cuadran” con la razón, el buen sentido y la lógica, volviéndose sinónimos de irrazonable o disparatado.


Revuelta (R.A.E.)

  1. Segunda vuelta o repetición de la vuelta.

  2. Alboroto, alteración, sedición.

  3. Riña, pendencia, disensión.

  4. Punto en que algo empieza a torcer su dirección o tomar otra.

  5. Cambio de dirección de algo.

  6. Vuelta o mudanza de un estado a otro, o de un parecer a otro.


Revuelto, revuelta

  1. Adjetivo. Dicho de un líquido: Turbio por haberse levantado el sedimento del fondo.

  2. Dicho de un caballo: Que se vuelve con presteza y docilidad en poco terreno.

  3. Enredador, travieso.

  4. Intrincado, enrevesado, difícil de entender.

  5. Dicho de una persona rebelde (// que falta a la obediencia debida).

  6. Plato consistente en una mezcla de huevos y algún otro ingrediente, que se cuaja sin darle forma alguna


Felicidad (R.A.E)

  1. Estado de grata satisfacción espiritual y física.

Similar: dicha, ventura, contento, satisfacción, bienestar, suerte, prosperidad, fortuna, alegría, bonanza.

  1. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz.

  2. Ausencia de inconvenientes o tropiezos.

Etimología: del latín felicitas, -atis, que significa “buena suerte”, “fortuna” o “prosperidad”, derivada a su vez de felix, que originalmente quería decir “fértil” o “fecundo”. En la antigua Roma, Felicitas era también la diosa de la buena fortuna, mientras que filosóficamente se conecta con el término griego eudaimonia (eu-bueno, daimon-espíritu) que se traduce como florecimiento humano o vida buena.




Nota: En este escrito transmito algunas afectaciones a partir de la puesta en común que puso a rodar Marcelo Percia, en la reunión del 6 de diciembre del 2025, como “Revueltas del Hastío”.



Referencias bibliográficas

Camus, A. (1966) El extranjero. Madrid. Alianza Emecé.

                   (1985) El mito de Sísifo. Barcelona. Alianza editorial.

                   (2005) El hombre rebelde. Buenos Aires. Losada.

Maya-Grisalles N (2023) Consideraciones éticas sobre “El Extranjero” de Albert Camus a partir del concepto de Nihilismo. Ethics & Politics, xxv, 2023, 3,pp. 161-172. Universidad de Medellín.

Montes de Oca, I. (1883) Odas de Píndaro. Madrid. Luis Navarro Editor.

Diccionario de la R.A.E.


Films y videos You Tube

Film ítalo, franco, argelino “El extranjero” de Luchino Visconti. Año 1967. Basado en la novela homónima de Albert Camus.

Videos YouTube:

“El extranjero”. Albert Camus. Centro Cultural “La Malaguta”. Diputación Provincial de Málaga.

“Albert Camus: La locura de la Sinceridad. Documental. (1997)

“Albert Camus: El hombre que se rebeló contra la injusticia”.

“Diálogo entre su hija Catherine Camus y su nieta Elisabeth Maisondieu-Camus”. (2022)


Adrien Misika El espesor del tiempo (Puebla), 2018 Tejas de barro recuperadas de Puebla, México. (Las dimensiones varían) 4,1 × 900 × 900 cm
Adrien Misika El espesor del tiempo (Puebla), 2018 Tejas de barro recuperadas de Puebla, México. (Las dimensiones varían) 4,1 × 900 × 900 cm



Entre las figuras poéticas y retóricas, Adynata (plural de Adynaton, que suena a palabra femenina en castellano) compone lo imposible. Procura insurgencias, exageraciones paradojales, lenguas inventadas, disparates colmados, mundos enrevesados, infancias en las que “nada el pájaro y vuela el pez”.

bottom of page