• Revista Adynata

Niños Cineastas / Débora Nakache

Actualizado: hace 6 días

Título original de la reseña: Niños Cineastas: psicología de la creación, construcción conceptual y prácticas situadas



Este libro tiene como objeto presentar a la comunidad académica una Investigación Doctoral que despliega por qué revisitar en el escenario escolar los significados que niños, niñas y jóvenes construyen en sus relaciones con el cine, constituye una oportunidad de ampliación de la inclusión educativa. Y específicamente qué posibilita el cine como objeto cultural en la escuela.

A partir de un estudio cualitativo de caso, donde se describe el Festival “Hacelo Corto” (Ministerio de Educación, CABA), se argumenta cómo el advenimiento de niñxs-cineastas en el escenario escolar permite interpelarlo no sólo en la transformación del formato de actividad al realizar un corto, sino que ese mismo acto posibilita inventar un repertorio de imágenes donde se pueden asomar estos nuevos sujetos.

Crear imágenes cinematográficas en la escuela, tal como se plantea en el material empírico estudiado, posibilita incluir en el dispositivo pedagógico estas maneras de ver el mundo, de “sufrir lo real” y al mismo tiempo crear nuevas posibilidades.

El propósito general que alentó el Estudio es el de contribuir desde la investigación psicoeducativa a la integración de nuevos formatos en la escuela que eduquen en el arte y, específicamente en el cine, como modos de participación y creación infantiles que promuevan una cultura plural e inclusiva.

Los interrogantes centrales que lo orientan han sido formulados del siguiente modo:

1. ¿Qué miradas diferentes aporta el cine realizado por niños y adolescentes?

2. ¿Cuáles son las especificidades que brindan los diferentes formatos de actividad basados en situaciones de aprendizaje con cine?

3. ¿Cómo contribuye la creación cinematográfica en la infancia - que conjuga todas las artes precedentes (Badiou, 2004) - a los procesos de construcción de conocimientos?

4. ¿Qué transformaciones en las prácticas y significaciones compartidas se construyen en la experiencia de producir cine en la escuela?

Expandir por medio del cine las significaciones infantiles respecto del mundo, implica incluir a lxs propixs niñxs como sujetos contemporáneos practicantes de una cultura real, tendiendo puentes entre la cultura popular y lo escolar.

No se trata sólo de proponer hacer cine en el aula, en tanto atravesar una serie de aprendizajes que no estarían previstos por la currícula vigente, la apuesta de transformación en este caso es la de urdir dentro de la escuela la exterioridad del cine y de poner en circulación dentro del cine la intimidad de la escuela.

El libro va trazando un camino que pulsa al interior del campo psicoeducativo procurando anudar allí dos territorios suplementarios: la estética y la política.

Los cortometrajes realizados por niños ofrecen la expresión de cómo la experiencia de hacer cine en el colegio, transforma la rutina escolar configurando un espacio de inscripción singular de un hacer novedoso. Lxs niñxs-cineastas se tornan autores de una escena propia, cuyo punto de partida es la oferta escolar de un espacio diferente.

Esta apuesta por el cine infantil en la escuela resulta, a la vez movimiento estético e inscripción política. Cuando el sujeto enunciador es lx niñx y se sitúa en las coordenadas de la gramática escolar, resulta desafiante mirar con otros ojos la propia matriz subjetivante: el artefacto escolar que posibilita y restringe las operaciones que puede formular este sujeto colectivo. Inventar a partir del cine ciertos regímenes de visibilidad que renuncian a naturalizar lo obvio de la maquinaria escolar, además de resultar una formación estética, se transforma en una apuesta política.

La “igualdad como punto de partida” (Ranciere, 2007) al realizar cine en la escuela se expresa en el aventurarse a una actividad incierta para todos y donde el producto final es relativamente incalculable de antemano. Un espacio-lugar donde algo en común nos enlaza. Un espacio-lugar que, a través de un proceso de construcción, hace consistir un nosotrxs que se legitima en el espacio. Un espacio-lugar que funciona como fuente de autorización, de habilitación, de empoderamiento.

Esto inscribe la pregunta sobre cómo habitar “el lío” (Migliorín, 2015) que adviene entre el cine y la escuela, cómo alojar esas experiencias que irrumpen haciendo estallar las matrices del disciplinamiento, allí mismo donde la maquinaria escolar parece reproducirse. Es explorar la potencia del gesto creativo que, en ese mismo acto, reniega de confinar la educación a un espacio de acreditación de conocimientos, para restituirle su carácter político: inventando comunidades que celebran el encuentro a partir del disfrute, incluyendo las infancias con sus propias voces, conjurando demonios en la oscuridad de una sala de cine


Link de descarga del libro: http://www.neu.unsl.edu.ar/wp-content/uploads/2021/04/Nin%CC%83os-Cineastas.pdf


Sobre la Autora

Débora Nakache es Doctora en Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Profesora Adjunta Regular a cargo de Psicología Educacional cátedra I y de la Maestría de Psicología Educacional. Directora de Proyectos de Investigación UBACyT desde 2000. Coordina desde 2001 el Programa Medios en la escuela del Ministerio de Educación del GCBA y Organiza Hacelo Corto, Festival de cortometrajes producidos por niños y jóvenes. En el ámbito privado realiza actividades de consultoría de organizaciones y grupos.


 realizada por estudiantes de 1er año TM del Colegio 1 DE 3 “Bernardino Rivadavia; en el marco del Proyecto “Hacelo Foto” (Min. Educación, GCBA)

“Reflejos. Máquinas y humanos. ¿Quién ganará?” de la Serie “Nuestros puntos de vista de Constitución” (2015) realizada por estudiantes de 1er año TM del Colegio 1 DE 3

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