• Revista Adynata

Para un materialismo de la insuficiencia / Nicolás González

poesis.


Esto no es más que un témpano mal tragado” Antonin Artaud


rasgar

abrir paso

rajar

hacer pasar

tajear


y es que este mundo no nos basta entonces

rompemos con él


los sentidos piensan cuando la frontera

entre lo imaginario y lo real

se raja


rasgar

rajar

tajear

hacer pasar


pero la rajadura continúa solo siempre y cuando

no sea reducida a ninguna proposición entonces

-rompiendo con toda dialéctica-


perduramos

en la indecibilidad

persistimos en la indiscernibilidad

experimentar el afuera como

una incesante intrusión

una provocación

una escaramuza


puesto que la experiencia del afuera

no es en sí pensamiento

sino una provocación a pensar :


aquellas continuidades intuitivas

que nos recuerdan la imposibilidad de que esto

siga igual

y la necesidad de cambiar


y es que el saber no está hecho para comprender

-sortear la tentación de decir componer

sino que está hecho para hacer tajos



extrañamiento.


“En momentos de dolor, no se abraza a una persona, se abraza una desolación, un aturdimiento, una extrañeza. Se abrazan preguntas, sin respuestas” Marcelo Percia


1. A diferencia de tener las concepciones adecuadas, de tener los métodos y los conceptos ya hechos, el mejor presentimiento es una intuición, una insuficiencia: aquello que nos recuerda lo intolerable de este mundo y su horror. “Alguien” -o más bien, cualquiera- que vio algo; “alguien” -o más bien, cualquiera- que cachó que porahí era la mano* y partió: flashazo, fogonazo, una escaramuza imprevista.


2. afrontar, Del lat. affrontāre, der. de frons, frontis hacer frente... a la normalización y adaptabilidad a un mundo tecno-endémico-hiper-controlado: la insuficiencia permite el reposicionamiento de aquello que no cuaja, que impide el cierre: a/puesta en guardia aún en desequilibrio. Una potencia, una multiplicación de puntos de apoyo e instancias/estancias de resistencia, una acción política directa que escapa por en medio.


3. La insuficiencia es un abandonarse a la certeza de que aquello que unx espera que pase, nunca pasará -abandonar, entonces, toda espera.


4. Una insuficiencia que es siempre múltiple, abierta, una sensación difusa, una erótica de la insuficiencia.


5. Más que una composición-con aquello que nunca pasará o una especie de conectividad -una ruptura, una rajadura, una escisión desde toda inuficiencia. Abandonarse a las intuiciones por muy insuficiente que a/parezca, puesto que este mundo -que nos lleva puesto- nos es insuficiente también.


6. Ningún aprendizaje, ninguna ganancia: borronear, desapre(he)nder, 'soltar-se' puesto que la insuficiencia porvenir -aquello que no ocurrirá- no es composición, es rotura.


7. Partir, romper con/desde este mundo, para hacer florecer otros mundos posibles, otras intuiciones, otras insuficiencias. Porque, ¿quién no puede presentir cómo todas las flores nos revientan en la boca, en cada poro, en cada pliegue -y florecen aquí y ahora?


8. Co-extensividad temporal: la insuficiencia es la capacidad de apertura al presentimiento que condensa el pasado y permite el advenimiento del futuro como una entrada al presente.


9. Una intrusión: la acogida del malestar, del pánico y el dolor activa una multiplicidad en fuga que resiste el cierre, la tapadura, la normalización -todo deterministo identitario, toda terapéutica falla.


10. Sostener la insuficiencia, desactivar los llamados al “sentido común” -estallar el régimen de obviedad capitalista.


11. La insuficiencia deja abierto un abismo de incomprensión que no sabemos cómo llenar: una afectación desconocida, un estar-mal, que resuena corporalmente como inadecuación a las formas instrumentales de la racionalidad que totalizan los disensos, las singularidades.


12. Entre lo imaginario y lo real, estamos nosotrxs -absortxs ante el panorama humano que comienza a incendiarse, a abstraerse.



subjetivación.


“Hay que volver a hacer sentir lo que se debe pensar, pero hay que volver a pensar profundamente para recomenzar a sentir y salir del entumecimiento” León Rozitchner


1. Las fugas son imprevistas, al menos en la medida en que los sentimientos son desconocidos e inconciliables al momento de chocar con el mundo y hacerlo huir: el éxodo que todo extrañamiento de si -creativo y combativo- porta y provoca en su singularidad; aquel abismo de incomprensión que se abre en medio de lo más próximo e inquietante. En todo momento preguntarse, “¿qué huye?”


2. Una subjetividad, entonces, se definiría por su potencia singular de emancipación, por su capacidad diferencial en una relación de poder específica. Es decir, una capacidad ineluctable que en su pasaje al acto, devela las líneas de rotura que nos atraviesan y fugan. Así, la acción política es siempre violenta en la medida en que es la expresión directa de una subjetividad que no se someterá.


3. Para León Rozitchner, desintegrar al hombre significa introducir en él “la imposibilidad de referirse coherente y suficientemente al mundo humano que lo produjo”. Esta insuficiencia sería aquella afectividad desconocida que nos pasa y nos atraviesa, al momento de chocar con el mundo. Una disposición corporal, sensible y ominosa -unheimlich- que resuena en lo más próximo: inadecuación, disenso, extrañamiento de si.


4. Toda acogida del malestar es, entonces, necesariamente una acogida de lo ominoso: atravesar aquella imprevisibilidad y radicalizar el sentir. Salir del entumecimiento de la abstracción. Hacer el duelo de este mundo y hacer emerger otros mundos, otras potencias, otras insuficiencias.


5. Si no hay falta -ni culpa, ni victimización- y todo ya-está-dado-allí... entonces, ¿cómo damos continuidad a nuestras insuficiencias, cómo romper con lo dado, con el régimen de obviedad capitalista; a la vez que desafiamos todo tipo de restitución identitaria, toda terapeútica?


6. Nombrar de manera impúdica cierta (in)capacidad como insuficiencia, es intentar responder a la pregunta por cómo damos continuidad a esas intuiciones, ánimos y prácticas que vienen ensayando ya rupturas con este mundo y vienen habitando ya otros mundos posibles.


7. Aquí, “continuidades intuitivas” quiere decir sensaciones, ánimos, malestares que se dan en el continuo experiencial a nivel corporal, muscular, a ras. Y que persisten como aquello que tajea, raja, abre “lo dado” para hacer pasar otras maneras de habitar la diversidad de territorialidades: una (des)territorialidad absoluta como práctica de una erótica de la insuficiencia.


8. Es en la lucha como momento subjetivo de decisión que rompemos con lo dado. Un proceso de subjetivación que al pasar al acto -acción política directa- queda emparentado con una dinámica violenta e insurreccional, única capaz de modificar las relaciones de poder. Cuerpo en lucha, cuerpo en acto: cuerpo sensible, cuerpo en-cont-acto.


9. Es inevitable la insurgencia por/de otra forma de vida. Y si lo inevitable muchas veces no se realiza porque lo imprevisible tiende a prevalecer, entonces lo inevitable será imprevisible.



Nota al texto*

Ahí donde dice “Alguien” -o mas bien, cualquiera- que vio algo; “alguien” -o mas bien, cualquiera- que cacho que porahi era la mano y partió...” debería aclararme. Puesto que cachó (entendió) es conjugación de "cachar" (entender), término-verbo en coa (jerga) que viene del inglés "catch", el cual significa agarrar: énfasis corporal o gestual, un entender que está emparentado con un gesto muscular, con una erótica.

También era la mano, es término en coa que deriva de "es la mano". Cuando se quiere hacer algo y "esta o es (a) la mano", es porque luego de diferentes averiguaciones, experimentaciones y atenciones, se puede llevar a cabo sin mayores consecuencias (mas no sin afecciones o gratificaciones).

Y porahí -o porai- indica una dirección, una ruta, una inclinación.


Nota al video*

El video lleva la firma de M72-LAW, que es el "nombre" que dimos con Juán Esteban Reyes a la realización de intervenciones, pintadas, murales, etc. que hemos llevado a cabo en la calle.

M72-LAW hace referencia al lanzacohete que se utilizó un 7 de septiembre de 1986 para ajusticiar al dictador Augusto Pinochet, redactor de la Constitución que si bien sobrevivió, la insurrección del 18 de octubre botó por el suelo junto a todo su legado. Un pequeño gesto entonces de memorias, ánimos y solidaridades anacrónicas.




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