• Revista Adynata

Vida entre bombardeos / Agostina Taruschio

Texto presentado para el espacio de Hablas del Capital en las Jornada Grupos II 2019 “Hablas del Capital, hablas patriarcales, hablas emancipatorias, hablas coloniales.”



I. El capitalismo es un realismo que lo cubre todo


Mark Fisher[1] introdujo el término realismo capitalista para pensar efectos sobre la vida en común producidos por la fase actual del capitalismo. Realismo capitalista permite desmarcarse críticamente de caracterizaciones de época que proponen nombrarla como neoliberalismo, posmodernidad, globalización.


La idea de realismo en Fisher da cuenta de un sistema que lo cubre todo: el capital ocupa sin fisura todo el horizonte de lo pensable.


Anota numerosos efectos sobre la vida social: precarización del trabajo, intensificación de la cultura del consumo, expansión de la burocracia, desplazamiento del contexto disciplinar a nuevos mecanismos de control social, gerencialización de la política, mercantilización de la educación y los servicios públicos, destrucción del espacio público, repliegue del Estado o reorientación hacia sus dimensiones policial y militar, expansión de la violencia. El borramiento de las condiciones socio-históricas de producción del sufrimiento (lo cual implica la despolitización del mismo) constituye, según Fisher, el efecto principal que resulta de esta configuración.


II. Habla espectral de la mercancía


Guy Debord[2], observa que el espectáculo permite señalar el momento histórico en que la mercancía ocupó de manera total la vida social. El mundo visible del espectáculo se traduce como el mundo de la mercancía que domina todo lo vivo.


La mercancía transformó todo lo que en la actividad humana existía en estado fluídico para poseerlo de manera petrificada en representaciones-imágenes, como cosas y objetos que han llegado a tener un valor exclusivo. La mercancía reemplaza al mundo sensible haciéndose reconocer como lo sensible por excelencia.


En relación a esto, Derrida[3] recuerda que Marx realiza una proyección antropomórfica sobre las mercancías. Les insufla el espíritu de un habla, el espíritu de una voluntad: “Si las mercancías pudiesen hablar, dirían...”[4]. Aunque de esta manera Marx sobreentiende que las mercancías no hablan, mediante la prosopopeya: “Yo, la mercancía, hablo”, propone un artificio retórico, una ficción de habla. Marx hace hablar a las mercancías para decir enseguida que es la economía la que reproduce ingenuamente esa habla ficticia de la mercancía dejándose ventrilocuar por ella, cual muñeco trajeado al decir de Benjamin, dándole un alma propia, dotándola de valor de verdad.


Derrida expresa que Marx otorga un carácter espectral o fantasmagórico al habla mercantil. Hace hablar a las mercancías en tanto las mismas conciernen valores de cambio (que subsumen el valor de uso de los bienes) que entablan entre sí un comercio en la vida social. El movimiento de este comercio entre mercancías produce como efecto un distanciamiento de las relaciones sociales.


El espectáculo es la afirmación del irrealismo de la mercancía y lo espectral de su habla. Apariencia del espectáculo que se presenta a la vez como lo único real y verdadero. Irrealismo real. Negación visible de la vida.


Frando Berardi[5] señala el hecho de que el capitalismo es más la capacidad de codificar signos que de producir mercancías. Semiocapitalismo, según Berardi, es el modo de producción en el cual la acumulación de capital se hace esencialmente por medio de una producción y una acumulación inmaterial de signos, por sobre la materialidad de la mercancía.


III. Hablas del Capital


El capital habla. Hablas como puestas en escena de enunciados del Capital.


Sistema de producción de enunciados, fábrica de ficciones enlazadas.


¿Cómo habla? ¿Cuáles son los enunciados que produce? ¿qué figuras impone? ¿qué ficciones compone?


Hablas del Capital producen maneras del vivir, sentidos con los que se interpreta al mundo y se captura la vida. Producen, además, prácticas institucionales que resultan modeladas y fabricadas como funcionales a los requerimientos de ese sistema.


Habla impersonal que habla sola, pero sin voz, sin boca, sin rostro.


En Sujeto Fabulado I, Marcelo Percia señala que el capitalismo habla como el Dios de Leibniz, y enuncia: Mi mundo es el mejor de los mundos posibles.


Si para Marx la mercancía se trataba de un habla espectral, el capital habla a modo de dios.


Voces que no pertenecen a nadie. Un hablar soberano que se reproduce en hablantes a partir de los automatismos del sentido común.


El sentido común está totalmente fusionado con las hablas del capital. Para que un sistema de pensamiento llegue a ser dominante, requiere la articulación de conceptos que arraiguen tan profundamente en entendimientos de sentido común que lleguen a ser tomados por dados e indiscutibles, organizando los modos de habitar la vida, las formas de sentir y pensar, los sistemas de creencia.


Guerra es el concepto por excelencia que se articula con capital.


Vietnam, 1968. Un altavoz difunde el llanto de un vietcong que muere en combate. En su sollozo urge a sus compañeros a abandonar la jungla antes de que mueran como él. Esta escena está presente en El fondo del aire es rojo del documentalista Chris Marker, que realiza además otro montaje: secuencia imágenes de bombardeos de pilotos norteamericanos eufóricos sobre la población civil de Vietnam con imágenes de manifestaciones de simpatizantes nazis y operarios de Wall Street que gritan en las calles: “¡Bombardead Hanoi!”.


Entonces, ¿qué consecuencias para la vida?


Capital funciona como centro invisible ordenador que no solo dirige los modos de producción si no que se erige como principio rector de la vida (como si un proceso fuera el reverso del otro).


Hablas del Capital fascinan y cautivan vidas, las seducen bajo los hechizos del consumo, la libertad, ilusión de bienestar, éxito y el progreso. Pero aturden, petrifican, coagulan flujos de vida.


Las hablas del Capital dañan la vida, pero se enuncian como hospitalarias.


Instituciones producen y reproducen lógicas del daño. ¿Cómo habla el capital en las prácticas clínicas institucionales?


En el libro Después de los Manicomios, se lee que la operación fundamental de las hablas del capital es silenciar que están destruyendo la vida.


Destruyen y reordenan asignando una nueva función dictada por los mercados.

Sufrimientos se piensan como denuncias de crueldades de la sociedad del capital.

Una sentencia diagnóstica sobre una sensibilidad psiquiatrizada, el encierro manicomial: ¿se distancian de la proclama “Bombardead Hanoi” que nos muestra Chris Marker con su montaje, o de bombardeos sobre vidas celebrados por pilotos de pensamientos “desarrollados”?


Correlacionar fábricas de muerte, ejercicios de segregación de existencias y poderes clasificatorios como modos en que los capital habla sirve para insistir sobre la pregunta clínica de cómo hacer para que las moradas destinadas a recibir bramidos de dolor social no se conviertan en campos de muerte que bombardeen vidas o las sometan a una lógica de restaurar y adaptarlo todo en función de un realismo capital.


Se lee en Fisher: “el evento más sutil es capaz de abrir un enorme agujero en el telón gris y reaccionario que ha cubierto los horizontes de posibilidad bajo el realismo capitalista. Partiendo de una situación en la que nada puede cambiar, todo resulta posible una vez más”.


En afectividades, en intempestividades, habita la palabra vida.


Vida, como potencia creadora de otros mundos posibles.


Vida, como fuerza inventiva de otros modos de habitar lo que existe.


Clínicas, para abrir fisuras sutiles.


Habrá que extraer aquello de lo que el capital se ha apropiado.


Volver a pensar Vida en constante estado de resistencia.


[1] Mark Fisher (1968-2017) fue un escritor y teórico británico especializado en cultura musical que se ha expandido a otros campos.

[2] Guy Debord (1931 – 1994) fue un filósofo, escritor y cineasta francés, miembro de la Internacional Letrista, del grupo radical de posguerra Socialismo o barbarie y fundador y principal teórico de la Internacional Situacionista. “La sociedad del espectáculo” donde analiza la relación entre espectáculo y mercancía fue publicado en el año 1967.

[3] Jacques Derrida (1930 - 2004) fue un filósofo francés de origen argelino, conocido popularmente por desarrollar un análisis semiótico conocido como deconstrucción.

[4] “Si las mercancías pudiesen hablar, dirían: nuestro valor de uso puede interesarle mucho a los hombres. Pero a nosotras, en cuanto cosas, éste no nos concierne. Lo que nos concierne, desde nuestro punto de vista de cosa, es nuestro valor: el comercio que hemos entablado (Unser eigner Verkehr) en cuanto cosas mercantiles lo muestra suficientemente. No nos referimos unas a otras (Wir beziehn uns) mas que en cuanto valores de cambio” Marx, K: “El Capital”, citado en Derrida, J (1993) Espectros de Marx. El Estado de la deuda, el trabajo del duelo y la nueva internacional. Madrid: Editorial. Trotta, 2012.

[5] Franco Berardi, filósofo contemporáneo italiano nacido en 1949 que actualmente trabaja como docente en Bolonia.

Bibliografía:

Barhes, Roland (1977). "Lección inaugural". En: En placer del texto y lección inaugural. De la cátedra de Semiología Literaria del Collège de France. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2008.

Berardi, Franco. La Fenomenología del fin. Buenos Aires: Editorial Caja Negra, 2017.

Debord, Guy (1967). La sociedad del espectáculo. Buenos Aires: Editorial La Marca, 2018.

Derrida, J (1993) Espectros de Marx. El Estado de la deuda, el trabajo del duelo y la nueva internacional. Madrid: Editorial. Trotta, 2012.

Fisher, Mark (2009). Realismo Capitalista ¿No hay alternativa? Bs As: Ed. Caja Negra, 2016.

Harvey, David (2007). El neoliberalismo como destrucción creativa. En https://marxismocritico.com/2011/10/09/el-neoliberalismo-como-destruccion-creativa/, 2007.

Percia, Marcelo (2018). El habla del capital (entrevista en http://lalengua.com.ar/2018/12/20/el-habla-del-capital/)

Percia, Marcelo (2014). Sujeto fabulado I: notas. Buenos Aires: La Cebra, 2014.

Percia, Marcelo (2014). Sujeto fabulado II. Buenos Aires: La Cebra, 2014.

Percia, Marcelo (2017). Estancias en común. Buenos Aires: La Cebra, 2017.

Percia, Marcelo (2018). demasías locuras normalidades. meditaciones para una clínica menor. Buenos Aires: La Cebra, 2018.


Chris Marker, El fondo del aire es rojo – Le fond de l’airest rouge Nov. 23, 1977 180 Min. Documental


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